Página:Ensayo sobre el hombre (1821).djvu/39

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mos como los simples átomos se atraen unos á otros. El uno es atraido ahora, y luego atrae al que está mas cerca, pues estan formados de un modo, que se ve cada uno impelido á abrazar al mas inmediato. Mira despues esa materia dotada de diferentes vidas gravitar siempre hácia un centro comun, á saber, el bien general. Mira esos vegetales, que muriendo vienen á ser el sosten de la vida; y mira esa vida, que extinguiéndose vuelve de nuevo á vegetar. Todas las formas que perecen son reemplazadas por otras formas, pasando alternativamente desde la vida á la muerte, y desde la muerte á la vida, asi como se forman borboteando las ampollas de agua en el mar, las cuales se levantan, revientan, y vuelven otra vez al mar. Nada es extraño ni nos viene de fuera; las partes se refieren al todo. Un espíritu omni-extenso y conservador une entre sí todos los seres, al mas grande con el mas pequeño. Hizo la bestia para ayuda del hombre, y al hombre para auxilio de la bestia. Todo es servido, sirviendo todo. Nada está solo; la cadena sigue, y continúa mas allá; pero donde llega su punta nadie lo sabe.

¡Hombre loco! ¡habia de haber trabajado Dios únicamente para tu bien, tu