Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/173

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tros, como para los discípulos.

A causa de su nombre y superioridad, el colejio de estudios mayores, que dirijian los dominicos en su convento de San Esteban, estaba en primera línea, y marchaba al frente de los demás establecimientos, siendo en su recinto dónde se reunió la junta científica.

Puede inferirse el ruido que baria en Salamanca la noticia de semejante congreso, al considerar, que en primer lugar era un acontecimiento del todo nuevo, sin precedente, que por su estrañeza picaba la curiosidad de los hombres graves; y en segundo que, como don Rodrigo Maldonado vice-presidente de la Junta, reputado jeógrafo, sin saberse por que, y persona afable y sin presuncion, era hijo de la ciudad, y habia cursado en ella, su familia y amigos se tomaban un interés personal en las discusiones que iban á tener lugar. Lo propio acontecía por parte del jóven Gricio, secretario del rey, y de otros oficiales de la servidumbre de palacio, nacidos también allí.

Una circunstancia casi dramática contribuia á que fuera mas sonado el suceso. El gremio de barberos guardaba su bandera, y tenia su capilla en San Esteban,[1] y como en su regocijo, todos los fígaros parecian participar de la honra hecha á la casa de los dominicos, calcúlese si sus lenguas no estarían en continuo movimiento, y si en Salamanca habría quien no supiera la gran novedad. Hasta los arrieros y las nodrizas estaban al tanto, de que un estranjero pretendía probar que la tierra era redonda como una naranja; que habia rejiones en que andaban sus habitantes cabeza abajo, y que navegando en línea recta á poniente, se volvía por levante. Atónitas quedarían las jentes tal vez, de que se discu-

  1. "San Esteban, monasterio de Dominicanos, en él tienen cofradia los barberos." Memorias de las iglesias, monasterios, hospitales, hermitas y cofradias de oficios. Gil Gonzalez Dávila, diácono y racionero en la santa iglesia de Salamanca.