Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/249

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manera las tripulaciones, que no viendo el término de su navegacion; á pesar de la constancia de los vientos propicios, dijeron redondamente y en alta voz, que los conducian á su perdición, negándose á ir mas lejos, y pronunciándose en completa rebeldia. Vióse entonces Colon en el mas grave peligro que haya podido correr jamas un almirante. Muchos escritores han repetido que en aquella hora, amenazado por los suyos, se vió en la necesidad de prometerles, que si en tres dias no se descubria la tierra desandarian el camino, y debemos afirmar que tales aserciones carecen de fundamento.

 El demasiado modesto laconismo de Colon en todo cuanto concierne á su persona y á la superioridad de sus aspiraciones, su olvido de las ofensas, y su compasion por las debilidades humanas han sido causa de que omitiera los detalles de esta revuelta, hasta tal punto, que el grande hombre, á quien su exactitud llevó al estremo de escribir en su Diario los mas insignificantes acaecimientos de á bordo, tales como el de una gaviota herida de una pedrada por un mozo, en las vergas de la Santa Maria,[1] ni se dignó mencionar las amenazas, el furor, los aceros levantados sobre su cabeza, contentándose con indicar lijera y como incidentalmente las intimaciones de los rebeldes, de tal manera, que solo por ellos mismos se conoce la conjuracion.

 Que atentáran contra la vida y la autoridad de Colon no ofrece duda; pero que él, capitulando con su jente, la suplicara navegar tres dias mas, parece increible, y absurdo á el que ha estudiado el carácter de Colon. Ademas no existe una prueba de esa pretendida transaccion, y ni el hijo de Colon, ni Las Casas, ni Pedro Mártir, ni el cura de los Palacios, ni Ramusio, ni ninguno de los historiadores contemporáneos lo menciona. Solamente Oviedo habla de la seguridad

  1. Diario de Colon. Juéves 4 de Octubre de 1492.