Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/278

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munal, tanto que entre ellos escojió un palo y una antena para la Niña.

 El 25 descubrió una rada, cual nunca vió otra parecida, pues cien navios de línea habrian podido guarecerse en ella sin necesidad de amarras. Montañas cubiertas de bosques de maderas propias para construccion la defendian de los vientos, y Colon lleno de agradecimiento dijo con este motivo, "que hasta aquel dia plugo á nuestro señor mostrarle siempre una cosa superior á la precedente, y que habia ido de mas en mejor en todos sus descubrimientos."[1]

 El 26 recreó su vista con nuevos paisajes y fondeaderos, que maravillaban á sus oficiales.

 El 27; no obstante la serenidad del cielo y la proximidad de cinco ó seis bahias admirables, tuvo valor para no saltar en tierra, con el objeto de no demorar el cumplimiento de su objeto principal. Porque decia, como repite Las Casas, que, "se detenia siempre mas de lo que queria, arrastrado por el deseo de contemplar y el placer de admirar la hermosura y feracidad de aquellos sitios, por cualquier lado que penetrase en ellos." Para ponerse en guardia consigo mismo continuó dando bordadas toda la noche; y al dia siguiente, costeando al SO. entraron los buques en un puerto, circunvalado por una inmensa llanura, perfectamente laboreada y sembrada de cabañas, que hacian suponer las columnas de humo, que se elevaban de en medio de glorietas de árboles. Altas colinas y montañas cercaban el horizonte. Sondeó Colon la rada; en ella desaguaba por el lado del S. un rio profundo, y suficiente para dar paso á un buque de alto bordo, y cuya embocadura, cubierta con los accidentes del terreno, no se veia sino á muy corta distancia.

  1. Las Casas. Diario de Colon 25 de Noviembre de 1492.