Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/297

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aspecto pusilánime y servilmente obsequioso, á mendigar baratijas, y por él se supo, que en el idioma del pais se llamaban caciques los monarcas. Si el almirante no pudo obtener aquel dia mucho oro, oyó al menos hablar mucho de él, y un viejo indíjena tuvo con él conversación de cierta isla de oro, y de otras partes en que este metal abundaba, hasta el punto de que no habia mas trabajo que el de cojerlo: lo fundian y lo hacian barras.

No quiso partir Colon sin honrar también allí el emblema de la redención, y asi mandó construir una cruz grande, y la colocó en el centro de la aldea, para familiarizar á sus habitantes con su vista. Y tan gustosos vinieron en ello los indios, que se arrodillaron delante del símbolo sagrado, cuya significación ignoraban, procurando imitar los movimientos y las palabras de los españoles durante las oraciones. A juzgar de lo porvenir por tan felices disposiciones. Colon "esperaba en nuestro señor, que todas aquellas islas serian cristianas".1 En la noche del dia siguiente se hicieron á la vela para proseguir el reconocimiento de la costa de la Española, y doblaron al otro varios cabos, dando vista á escelentes ancladeros.

El Viernes 21 de Diciembre descubrió el almirante una rada, que escedia á las precedentes. No fué necesario llamar á los indíjenas, pues ya la fama les precedía. A eso de las diez de la noche una canoa llena de curiosos iaipacientes atracó á una carabela, y al otro dia una multitud cubría la playa. Hombres y mujeres ofrecían á los españoles oro, calabazas con agua fresca, y pan de ñame, de grato paladar; pero no parecian poseer gran cosa. "Todos estaban desnudos, como al salir del vientre de sus madres," dice Colon, y por lo tanto recomendó la mayor decencia con aquellos inocentes hijos de la naturaleza.

1. Martes 18 de Diciembre.