Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/45

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XLI

grande apreciador del heroísmo, y entusiasta por Colon dispuso que se levantara en Jénova á costa del tesoro un monumento á su memoria. Pero el patriotismo de los ligurianos no permitió recibir como un don de la real munificencia un testimonio que querian tributar por sí mismos al mas grande de sus hijos, y á la par que aceptaron con agradecimiento esta prueba de interes, pidieron se les permitiese contribuir á ella. En su consecuencia una junta de notables jenoveses, presidida por el marques Durazzo y Lorenzo Paretto, abrió la suscricion, á que daba un carácter eminentemente nacional el congreso de sabios italianos, que debia tener lugar allí.

En 1846,*[1] para aprovechar la oportunidad, se hizo una edicion popular de la lujosa obra Ligurianos ilustres, bajo la inspeccion del abate Luis Grillo, capellán de la marina sarda, en la que se buscaba con avidez el artículo del P. Gavotti sobre el almirante del Océano. Lorenzo Costa dio su vehemente poema acerca del héroe jenoves, y Angelo Sanginetti un compendio de su vida. En esto, la historia del Monferratto, por Vicencio de Conti, volvió al debate sobre la verdadera patria de Colon.

En 1847, muchos gobiernos estranjeros (entre ellos el francés) juntaron sus ofrendas al tributo que Jénova se disponía á pagar al culto de aquel cristiano perfecto. Después de las letras y las artes el tierno cantor del desierto[2] compuso en honra suya las Melodias del Océano.

  1. * Reta, dio á luz el mismo año en Turin una historia del almirante.
    N. del T.
  2. Feliciano David.