Página:Historia general de el reyno de Chile - Tomo I.djvu/72

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
LXIII
HISTORIA DE CHILE

cumbres de nieve y pasó a la otra vanda de los Puelches a sugetar su zerviz al yugo de las dos Magestades. De donde dio un vuelo qual nube evangelica de Isaias al laberinto de yslas estériles del afamnado Archipielago de Chiloé, teatro glorioso de empleos apostolicos de la Compañia de Jesus, donde en dos dedos de piraguas surcan golfos en que han naufragado galeones muchos de alto bordo, sin que le haya quedado ysla en su pielago, pedernal en sus sierras, ni arbol en sus bosques, hierba o flor en sus prados, ni arroyo o rio en sus valles, que no aya rejistrado su curiosidad; y en lo que esta ha andado mas sol, ha sido en el conocimiento de las costumbres de estos indios, de sus Ritos, Cultos, Religion y Sacrificios, valiéndose de su lengua natural, en que es tan consumado como si fuesse hijo de la tierra, siéndolo de la Corte de Nuestro Catolico Monarca la coronada Villa de Madrid. Quiso, para que no padeciesse su Verdad, la tacha que puso Tulio a los testigos: In prendo testimonio quanta cumque sit autoritas, propter coniunctionem affinitatis, motor putanda est. Y siendo esta de un testigo ocular y de agena Region, no le toca ninguna de las generales para el crédito. Y assi no muebe guerra de treynta años acá en cuyas batallas no aya assistido capellán esforzado; no trata pazes que su direccion e yndustria no estableciesen; no recapitula Gobierno en quien no tuviesse lugar su consejo; no numera Presidio a que su caridad no assistiesse; no trata conquista espiritual en que no se aya empleado su zelo. Las conversiones de infieles por la mayor parte son fruto de sus trabajos; los fervores de los misioneros o son zondas de sus adelantadas güellas o imitacion de sus empleos. Finalmente, no trata costumbres supersticiosas que no aya destruido con su predicacion, ni ydolatria que no aya desterrado su zelo.—Ninguno tan de experiencia pudo referir las penalidades de la ostilidad como quien estuvo treze meses cercado en el corazon de la tierra de toda la fiereza de Aucaes, en el fuerte de Boroa, por cuya direccion y acuerdo se mantuvo aquella fortaleza con asombro de la tierra. Esto todo Chile lo conoce.

Pero lo que yo admiro con Seneca en esta obra, que en medio del Gobierno de una provincia de que repetidamente por cinco años fué Provincial con dos patentes de Nuestro Padre General, la huviesse emprehendido y acabado en él de Rector de este Colegio Maximo de Santiago. Y si abemos de conceder con el Estoyco que nulla res bene exerecri potest ab homine occupato, los que le hemos visto tan de la obligacion de sus oficios atender con desvelo a la plenitud de su obligacion, y luego leemos lo admirable del trabajo, con noticias tan singulares y erudicion esquisita, no tendremos que decirle con Plinio: Tenegotiis distineri ob hoc moleste fero, quod, descruire studiis non potes. Pues no le ha embarazado a estudio tan vigilante cuidados tan gigantes de colegios y Provincia; antes que, allaremos con Cassiodoro, la queja satirica de los Ingenios comunes, que ya se ha visto uno descomunal en cuidados bien encontrados satisfacer con desahogo. Cesset nunc illa satyris Doctoribus querubis usurpata sentencia, quia duabus curis ingenium non debet occupri, que muy bien desempeñado queda del empeño en que le puso tan ventajoso concurso de prendas relevantes. Que si en Castilla se principiaron sus letras y crecieron en lima con ventajas, con admiracion se adelantaron y rehizieron en Chile con el exercicio de ministerios de la Docta Sagrada Compañia que cuarenta años ha manijado, siendo tan sin defesso operario que parece se crió en la doctrina estoyca, que enseña Tandin deficere hominem quandiu non proficit. Y para que no falte un lleno tan feliz de buenas Letras, todos le devemos suplicar con Lisipo prosiga en desvelos semejantes: expende et novis voluminibus icriomanra sustenta; pues a todos va, y a nosotros la enseñanza y al Autor la inmortalidad, que conseguirá en la estampa tan bien merecida, sin que tenga ápice que desdiga de ella. Assi lo siento en este Colegio de Santiago de Chile y Marzo 31 de 1666.


Nicolas de Lillo.