Página:Historia general de la medicina en Chile, tomo I.pdf/116

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nutrición, y de la misma manera para estinguir la sed, para promover y preparar, el alimento, para desleirle en el bentrículo, para templar el calor, para humedecer la sequedad de la cólera, y para todos estos efectos se requieren en el agua tres qualidades: claridad, sabor y olor probados por los tres sentidos, vista, gusto y olfato.

Con que faltándole al agua del Rio de Santiago todas tres qualidades, no puede ayudar á las funciones de la vida con el provecho necesario, antes sí imprimir qualidades en su daño.

No es clara, porque en las abenidas parece barro colorado: no es dulce, porque lo dulce en el agua es carecer de sabor; la muestra trae el sabor de caparrosa y polcura, y otros antimonios que restrinjen y aprietan en vez de dilatar los conductos de el alimento; no es olorosa, porque huele a sieno. Luego no sirviendo por estas malas qualidades al fin para que dispuso la naturaleza el agua, se sigue ser la causa de los varios accidentes que se experimentan en los moradores de esta ciudad y cierto es mas digno de lástima este daño, cuanto es mas facil su remedio, teniendo tan cerca de esta ciudad, la fuente de Ramon, con todas las calidades que debe tener el agua para ser apetecida y aprovechar á la vida humana, clara, dulce, delgada, que por deleite especial le traen muchos para su regalo: y esto no en riscos, quebradas o lugares ásperos, sino en tierra llana que con solo abrirle cauce á esta ciudad, sin impedimento alguno puede traerse á ella, como la trajeron los Padres de San Francisco, en tiempos pasados, aun con el poco posible que tiene esta relijion, y está tan cercano como lo experimentan los que envían por ella para beber, temerosos de los daños que sienten del agua del Río, y estos quieren pagar su dinero para su conducción, para no pagar con la vida lo que pudieran gastar del Río de Santiago debiéndose quejar justamente con con Jeremías, que entre las atribuciones del Cautiverio de Israel, cuenta que bebían por su dinero el agua: aquam nostram pecunia bibimus, pero los pobres que no tienen, para conducirla, dinero, no tienen mas remedio que beber su muerte, como agua.

Y cierto que consideradas los buenas calidades de esta ciudad, en situación, edificios, nobleza, jentes e injenios de sus moradores, aires benignos, temperamento templado, fertilidad de la tierra, abundancia de frutos, hermosura de flores, se pudiera llamar (trayendo el agua de Ramon) quasi paradisus homini venientibus in segor sin que le falte la fuente del Paraíso e fons accendebat de terra; solo le falta en la realidad para ser verdadero Paraíso le riegue la fuente de Ramon, el irrigabat Paradisum.