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vío, y en la siguiente [1] un informe del protomedicato sobre este mismo punto, en el cual después de explicar las causas y medios del contagio, se expone un resumen de las medidas que debían tomarse para evitar la epidemia, y los medios terapéuticos de utilidad en tales casos. Ambos documentos merecen leerse para conocer las prácticas de esta parte de la medicina antigua, entre nosotros.

En 1787, se usaron otra vez los aislamientos, en profilaxia de la misma epidemia, por orden del gobernador O'HIiggins.

    Considerando, que a mas de un siglo que resisten con el mayor conrato los Naturales de este obispado la Introducción de la Peste de Biruelas, obligándoles la Practica experiencia del estrago que opera en ellos huiendo de este contajio como del mas orrendo, y abominable enemigo y que prevenidos de este mismo terror o si se estendiese, causaria el mayor estrago. Ya por la vehemente aprehencion de su malignidad de que están poseidos; ya por el desamparo que se verian los enfermos. Con este objeto luego que fuimos noticiados que en el Navio San Pedro, que del puerto del Callado se dirijió a este avia aprendido este accidente aplicamos los medios políticos que dictan la razon para inducir y solicitar de su comandante, su retiro al de Valparaíso proponiendo las Bentajas de este destino en habono del Rey y la causa Pública, pero biendo infructuosos nuestros esfuerzos por que Incapacitaban abrazar esta resolucion la misma gravedad, y cuerpo que esta epidemia y otros males abian tomado en el Buque postrando crecido número de su tripulación, y por otros motivos que se nos expusieron emos resuelto variar de medio aplicando nuestra atencion a que de la Isla de Quiriquina donde dicho Navio se halla anclado y adonde se han acomodado los enfermos no se Trasmita la epidemia a este continente, a cuyo efecto hemos mandado acordonar las costas con las tropas Militares y compañias de Milicias para privar el comercio, y trato de las jentes de dicha embarcacion con las de tierra y rejilitando no podemos asegurarnos de que se ebite la correspondencia si el temor de alguna pena no los arredra y contiene.

    Por tanto, mandamos que ninguno reciba dinero, carta ni especie que se haya conducido en la citada embarcacion y que el que a ello contrabiniere siendo Plebeyo incurra en la pena de doscientos azotes, que se le darán irremediablemente en la Plaza de este puerto y en la de destierro por seis meses a las Obras Públicas del Rey y siendo de clase o circunstancias que lo exepcionen sufrirá la prisión de seis meses y exibirá cien pesos para auxilio de los virolentos.

    I para que esta orden tenga efecto mandamos se publique por Bando en este Puerto y en el de Penco, y que sacándose de el un testimonio se remita al Sr. Comandante del Sn. Pedro para que formando idea del terror y riesgo que amenaza libre S. S.ª las providencias que juzgue oportunas a impedir dicho comercio a que lo exortamos en nombre de S. M. (que Dios guarde). Fecho en el Puerto de Talcaguano en 27 del mes de Enero de 1785. Dn. Ambrosio Higgins.

  1. Informe del Protomedicato sobre la cuarentena del navio San Pedro Alcántara, en 1785.

     Al I. S. P.

    Los médicos que US. se sirvió mandar juntar para que conferenciasen y resolbiesen los medios que debian tomarse para precaber a la ciudad de la Concepción al contajio de Virhuelas que la amenaza el arribo del