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El rejidor don Nicolás Matorras fué el alma de esta propaganda y á ella dedicó toda su enérjica voluntad y organizó los servicios primeros á su propia costa; su nombre es digno de recordación y de aplauso en estas pájinas. Coadyuvó intensamente á esta laudable tarea el prestijioso filántropo don Manuel Salas.

El 2 de Junio de 1806, el presidente Muñoz de Guzmán autorizó á Matorras para que llevara á cabo su proyecto de organización práctica de los servicios de vacuna, recomendándole que tomara en cuenta las reales intenciones y las órdenes pertinentes sobre salubridad, y exitando al Cabildo, al protomedicato y demás personas que podían ayudar á la realización de esta obra, á fin de llevarla á feliz término. En este mismo decreto se autorizaba al mismo Matorras, administrador del hospicio, para que dispusiese de algunas piezas para la instalación del servicio de vacunación y alojamiento de los pobres que vinieran de los campos. El mismo dia el padre Chaparro, Matorras y Salas iniciaron su trabajos é hicieron circular el siguiente cartel: «Las personas de cualquier estado, condición sexo ó edad que no hayan tenido viruela, podrán ocurrir todos los lunes, miércoles y sábados de las 2 de la tarde en adelante al hospicio de pobres, donde hallarán un facultativo que les administrará la vacuna sin el menor interés. Los que por venir de lejos ó por llegar á deshoras, tengan que esperar, encontrarán el sustento, habitación y demás auxilios para sí y sus cabalgaduras.»[1]

A pesar de toda la propaganda, la cual fué en gran parte sustentada por el clero, á petición del gobierno presentada al obispo don Francisco de Borja Marán, con el fin de utilizar todos los resortes é influencias que pudiesen convencer á la masa popular, fueron muy pocos los que acudieron al llamado. Se quejan de esta descidia, el procurador de ciudad don José Joaquín Rodríguez, en nota al Cabildo de fecha el de Julio de 1806 y el protomédico Rios en un informe dado al presidente Muñoz, en 29 de Agosto de este mismo año, pues hasta dicha fecha sólo se habían vacunado 350 personas. En el informe aludido del protomédico se indica la necesidad de aumentar el número de vacunadores y que estos sean facultativos ó empleados bajo sus inmediatas fiscalizaciones á fin de evitar desprestijios del sistema. Entonces se contrató al profesional don José Riveros, por la suma de trescientos pesos anuales, quien se

  1. Expediente promovido por el Rejidor Dn. Nicolás Matorras sobre propagar i conservar el preservativo de la incisión de la Peste vacuna a fin de contener los estragos de la viruela.—Arch. del M. del I.—Vol. 736.