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de medicina y cirujía, como el español don Manuel Julián Grajales, lo he hecho examinar con el primer Ministro de Estado, sobre el motivo de no haber pedido carta de ciudadania. Ha contestado con toda la franqueza de un hombre honrado que él vino de España con la comisión honrosa de propagar la vacuna, con encargo de dar cuenta de ella y de las observaciones que hiciese del clima, del reino vejetal y de otros artículos de su profesión; que en efecto ha dado cuenta por buques ingleses, y está resuelto á publicar una relación de los preciosísimos descubrimientos que ha hecho durante su larga mansión en Chile, en objetos de su profesión. Que ama con toda predilección este pais, que piensa ir á España sólo con el fin de volver con una preciosa libreria para cederla á favor de la Biblioteca pública, y establecerse en Chile para siempre, pues en Chile se ha formado un médico cirujano habiendo salido de España solo de 25 años y con buenos principios. Que conoce la justicia de la causa de América; y en el momento de que cualquiera potencia extranjera reconozca su independencia, no sólo pedirá la carta de ciudadanía, sino que gastará mil pesos en un sarao, felicitándola. Es bien reconocido el carácter de probidad de este individuo, y que, si no ha manifestado de un modo público esa adhesión que protesta, y debe creérsele por la injenuidad con que se produce, la comprueba con no haber hecho mal alguno á los patriotas como lo hacian jeneralmente sus paisanos, en el tiempo que ocupó el enemigo el pais. Si todos los españoles amasen como Grajales no seria preciso adoptar las medidas que ha sido necesario dictar contra ellos.

Por todas estas razones, y por estar encargado de la asistencia de los hospitales militares, parece que estamos en el caso de usar con él del medio de epiqueya, prevenido en el art. 5.°, cap. 2.° tit. 4.° de la Constitución provisoria declarándolo exeptuado de cumplir con el precepto del Senado-Consulto de 8 de Octubre de 1819, hasta cuando él lo tenga por conveniente. Sobre lo que V. E. se dignará acordar lo conveniente y avisarme su resolución.—Bernardo O'Higgins.—Al Exelentísimo Senado—Palacio Directorial de Santiago.—Septiembre 15 de 1820.»

Sus servicios, para con nuestra patria, debian durar aún más. El 12 de Mayo de 1819 presentó al Congreso una nota ofreciendo gratuitamente sus servicios como médico de vacuna «llevado de su deseo de hacer cuanto bien posible á la humanidad, y en vista de haberla propagado hasta Chiloé, sin aterrarlo ni los calores, frios ni lluvias, vacunando á más de 25.000 personas.»

Grajales, fué inexedible en el ejercicio de su profesión.

Su obra fué científica y humanitaria, en grado eminente.