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sangre era limpia, y digno su nombre para poseer un título profesional.[1]

Conocido y querido por el pueblo, dedicó á su carrera una labor considerable y obtuvo muestras de aprobación y de confianza de aquella terca sociedad santiaguina.

En 1826 abrió la primera clase de anatomía y fisiología que hubo en Chile con los alumnos Martin Abello, Vicente Mesías y Bartolomé Morán (hijo.)

Este primer curso privado estudió con el Dr. Cox nociones de patología interna y quirúrgica, practicando en los servicios hospitalarios de sus profesores.

En el restablecimiento del Protomedicato, fue Morán nombrado profesor de anatomía, iniciando, oficialmente, sus tareas en Abril de 1833.

En el discurso de apertura de la Escuela Médica, el Dr. Blest pronunció en su honor las siguientes palabras:

«La anatomía y fisiología, el alpha y omega de la ciencia médica, son dos ramos para el profesor de medicina, como el microscopio para el naturalista, como la brújula para el marino, porque sin ellos jamás se puede apreciar en su debido grado el intrincado y hermoso mecanismo de nuestro cuerpo. Estos dos ramos serón enseñados con toda exactitud y perfección como en la mejor escuela de Europa por mi respetado colega el señor don Pedro Morán; quien aunque educado en la oscura época de la esclavitud de Chile, aprendió por su injenio y talento á volar por sobre las absurdas doctrinas de la antigüedad, y ponerse al nivel de las luces del siglo, fabricándose una reputación que debe adornar las pájinas de la historia médica de su patria.»

Estas justicieras y videntes palabras encierran un testimonio elocuente para nuestro compatriota, porque aquel lisonjero y público homenaje de su colega es en verdad un título que supo adquirir ó fuerza de constancia, fé y estudio.

En nuestros dias se han vertido apreciaciones diversas sobre el carácter y modismos peculiares de su vida. Algunos autores guiados por observaciones lijeras y superficiales no han comprendido en toda su latitud al hombre y al médico que supo elevarse venciendo mil adversidades privadas y públicas. En los «Médicos de Antaño» se le tilda de varchilón ó sea un simple curandero fatuo é ignorante, cuando en realidad son otras las deducciones que un estudio meditado saca de los archivos

  1. Sobre esclarecer la idoneidad de don Pedro Morán para ejercer la cirugía.—(Exp. pasado á la Junta de Sanidad para que según su mérito provea lo que conceptúe justo.) Toma de razón y decretos de 1817 á 1828. — Arch. del M. del I.— Vol 1099.