Página:La Eneida de Virgilio.djvu/26

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Tres veces le arrastrára en torno huyendo,
Y á precio de oro su cadáver vende.
Saca un hondo gemido de su pecho
Al ver de Hector el carro y los despojos,
Y suplicando Príamo á los Griegos.
Él mismo allí se viera en los combates,
Y del negro Memnon á los guerreros.
Y el batallon de fieras Amazonas
Con Penthesílea al frente un pecho menos,
Con lunados escudos peleando,
Que al varon combatir le place al sexo.
 Mientras Eneas mira estos prodigios
Que el arte retrataba con esmero,
Al templo se acercaba Dido hermosa
Seguida de un brillante y gran cortejo.
Así en el Cyntho monte del Eurotas
Aparece Diana precediendo
Al coro de las ninfas, que danzando
La cadencia marcaba el pie ligero.
Del hombro pende la dorada aljaba,
Alta la frente las demas venciendo,
Y á Latona en secreto el gozo inunda.
Así Dido se muestra alegre en medio
De Tirios, los trabajos alentando
De la voz el encanto al gesto uniendo,
Sobre un trono pomposo rodeada
De sus fuertes guerreros toma asiento,
Dá leyes sabias y con suerte justa,
El trabajo divide á los obreros.
 Pero luego se nota entre el concurso
De Troyano caudillo, un gran congreso
Que el huracan con poderosa rabia