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TRIBUNA LIBRE

crímenes, que al amparo de leyes desiguales se cometen con ella.

 Ejemplo: La exclusión de la mujer en el manejo de los bienes matrimoniales, que son entregados al marido sin control, da lugar, con demasiada frecuencia, a que un jugador, un ebrio, un pervertido, dilapide el haber de una familia, sin que la esposa tenga conocimiento de su desgracia sino cuando ya es tarde, para pedir una separación de bienes, recurso por otra parte muy aleatorio. Los casos en que la esposa sea la causante (por sus malas condiciones morales y la falta de carácter de su cónyuge) de este desequilibrio, no están autorizados por la ley, y el esposo tiene en sus manos todos los recursos legales para evitarlo.

 Cuando se trate de castigo, ella es responsable y capaz pero no lo es «para propiciar, discutir ni sancionar leyes»; y en cualquier condición y edad, es la pupila del padre y del marido.

 2º. Queremos la participación en los puestos directivos educacionales, no como una excepción, sino como un deber y una necesidad para esa misma educación, en cuyo progreso y eficacia desenvuelve ella tantas energías.

 3º. Queremos su intervención en los juzgados, sobre todo para los niños y mujeres, porque la idiosincrasia, la psiquis de los actores, debe pesar en la aplicación de penas, y al niño y a la mujer, nadie puede conocerles y juzgarles mejor que la mujer.

 4º Queremos leyes que protejan la inaternidad y permitan la investigación de la paternidad, para que esa función tan sagrada, que se alza cual barrera infranqueable cuando se trata de concedernos deberes, no sea, como hoy, mirada como un crimen que hace de la mujer un paria, y la arroja a la desesperación y al Indibrio. Leyes que eviten el desamparo de esos hijos sin padre, los que por las condiciones en que crecen, van a aumentar el número de los vagos viciosos y pensionistas de la cárcel, en vez de estar en la labor honesta y productiva.

 5º Queremos la abolición del lenocinio patentado, porque con él se rebaja la condición moral de la mujer, y porque no debe existir sino un sólo criterio social, basado en la razón, en la justicia y en el respeto para hombres y mujeres.

 6º Queremos la igualdad de salarios a igualdad de trabajo, porque la mujer tiene las mismas necesidades económicas que el hombre y nada puede autorizar la disminución de jornales, que hasta la ley de sueldos dictada no ha mucho, sanciona.

 7º Queremos todos los derechos políticos, debiendo ser tanto electoras como elegidas, porque desde que pagamos impuestos, trabajamos en el progreso del país y somos res-