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APÉNDICE.

ruta Panamá y Chagres—aun como fue en 1824 y es ahora—debe ser preferible, tanto en cuanto a la anterior descripción de mercancías saliendo y lingotes, especies, cochinilla y añil hacia casa.

Además de los siete dólares tres reales arriba mencionados, puedo afirmar que, en 1824, los costos de tránsito cobrados en Panamá eran tres dólares dos reales en cada fardo; pero por un reciente decreto del Gobierno de Nueva Granada, se han abolido todos los derechos de tránsito, por lo que, quizás, en este momento, todos los cargos no deberán exceder seis dólares por fardo, desde Jamaica a Panamá, últimamente conversé con un comerciante inteligente de la Habana, D.R. Clarke, Esq., ahora en Londres, que ha hecho seis viajes de Jamaica (ida y vuelta) a Panamá: él nunca incurrió la menor pérdida o riesgo del río, la carretera, los nativos o el clima; pero para evitar el retraso, piensa que un ferrocarril,*[1] ya sea del cruce de Trinidad con el Chagres a Panamá, o de Portobello a Panamá, sería de gran utilidad, fácilmente hecho y barato apoyado. Quizás lo primero sería preferible, por las fiebres peligrosas que prevalecen en Portobello, pero no en el Chagres.

Las observaciones anteriores se hacen, presumiendo que el Gobierno de su Majestad establece una línea de vapores a través de las Indias Occidentales en lo que respecta a Chagres y que la Pacific Steam Navigation lleva pasajeros y mercancías hasta Panamá, en el Pacífico, llevándolos allí, en su camino al sur y al norte, sin demora; el lector encontrará que un buque (una goleta de navegación rápida, de la clase conocida bajo la denominación de "Clíper”) tomó treinta y dos días en vela desde Panamá a San Blas, un viaje que, por vapor yendo directamente, podría llevarse a cabo en nueve días. Un aburrido velero habría tomado quizás sesenta días, o más, para realizar el mismo viaje, por la extrema dificultad de salir a vela del oeste de la Bahía de Panamá, como consecuencia de vientos calmos, alternando con ráfagas desde todas las direcciones y la lucha que tendría que mantener, para continuar a lo largo de las costas de América Central y México, contra vientos y corrientes. El mismo "clíper" (aunque para ir a once y once y medio nudos por hora, no era inusual,) tomó doce días en su viaje desde Valparaíso, para navegar desde el Ecuador a Panamá. Menciono estos detalles al parecer no interesantes, para establecer los hechos importantes, que incluso si fuera hecho un canal como el autor de "California" recomienda, sin vapores listos en Panamá (como la Pacific Steam Navigation Company propone tener,) para llevar, a la vez, mercancías y pasajeros hacia el norte y el sur, habría poca ventaja, en cuanto a los puertos al sur de Payta, o al norte de Manzanillo, en la costa de México. El ahorro de tiempo no sería muy grande y el gasto, considerndo peajes en el canal, me temo, no sería mucho menos, que el viaje redondo por cabo de Hornos.

No creo que vapores desde Panamá al norte, pagaría a los dueños más allá de San Blas o Mazatlán: donde, en efecto, la ola de emigración yendo firmemente a California o los asentamientos en el río Columbia, haría viajes ocasionales hasta ahora rentables; pero para Oahu, Jedo, Cantón y otros lugares nombrados en los cálculos dados anteriormente, vapores (desde Panamá a ellos nunca pagará, hasta que en el curso del descubrimiento, los gastos de vapores se reducen casi a un nivel con los barcos de vela. Si alguna vez este evento deseable se realiza, las ideas aquí presentadas asumirán una importancia práctica; y le convendrá a Gran Bretaña, como reina del mar, mantener con el vapor el mismo carácter naval que ella ha ganado. El istmo de Panamá se convertirá entonces en un punto de gran importancia.

  1. * Me refiero a una carretera con rieles, donde los carruajes y vagones son arrastrados por caballos y mulas, ambos de los cuales abundan y son baratos en el Istmo.