Página:Ninon Lenclos Cartas.djvu/40

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MEMOBIAS SO19RL' LA VIDA tiplicados contra una conducta que ellas no eran dignas de imitar, llegaron hasta la reina regente, que se creyó en la obligación de poner orden cn excesos que le pintaban con los colores más negros. Ana de Austria envió pues á Ninón un capitán de sus guardias para darle la orden de retirarse á un convento, cuya elección se le dejaba sin embargo (1). Ninón, que v)ó en seguida de donde venia el golpe y pIeveia, no habia de scr difícil á alguno de sus amigos quitar á la reina la prevención que contra ella tenia, recibió bromeando la orden y respondió al mensajero que agradecía cuanto era debido la bondad que tenia la corte .í= dejarle la elección de convento y que se decidia sin pena por él de los Franciscanos. > la recibido su orden, cuando M. de Guitaut, capit,án de sus guardias l aseguró que no era Inás quc una llroma de Ninón, que merccia toda clase de consideraciones por las cualidades esenciales de su corazón y su talento. Este testimonio se vió luego apoyado por el de todos los señores que la conocian. Be modo que]a' reina no pensó más en molestarla y hasta se quejó en lo sucesivo de las griterias inoportunas contra una persona considerada de los más grandes señores de la cori; y sobre todo del duque de Hnghien que ya entonces no pasaba por conceder ligcIaIncnte su esti- Inación á las mujeres (2). Á e tos dias dichosos, que el reino habia pasado en la paz y la voluptuosidad, sucedieron pronto dias (1) La reina regente quería enviarla á las Arrepentidas, pero el célebre Bautru la dijo que no debia de enviarla alli, porque ni era joven ni arrepentida. (2) l,Cuál es el medio — dice ll~' de Sévigné — de no sen- tirse balagada con la estimación del príncipe si no la proúi a con las mujeres'