Página:Novelas de Voltaire 1.djvu/267

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Ó EL OPTIMISMO.

es la que tienen vuestros Europeos á nuestro barro amarillo; llévaos todo el que querais, y buen provecho os haga.

Inmediatamente dió órden á sus ingenieros que hicieran una máquina para izar fuera del reyno á estos dos hombres extraordinarios: tres mil buenos físicos trabajáron en ella, y se concluyó al cabo de quince dias, sin costar arriba de cien millones de duros, moneda del pais. Metiéron en la máquina á Candido y á Cacambo: dos carneros grandes encarnados tenian puesta la silla y el freno para que montasen en ellos así que hubiesen pasado los montes, y los seguian otros veinte cargados de víveres, treinta con preseas de las cosas mas curiosas que en el pais habia, y cincuenta con oro, diamantes, y otras piedras preciosas. El rey dió un cariñoso abrazo á los dos vagamundos. Fué cosa de ver su partida, y el ingenioso modo con que los izáron á ellos y á sus carneros á la cumbre de las montañas. Habiéndolos dexado en parage seguro, se despidiéron de ellos los físicos; y Candido no tuvo otro hipo ni otra idea que ir á presentar sus carneros á la baronesita. A bien que llevamos, decia, con que pagar al gobernador de Buenos-Ayres, si es dable poner precio á mi Cuncgunda: vamos á la isla de Cayena, embarquémonos, y luego verémos qué reyno habernos de poner en ajuste.