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CANDIDO,

mas linda del mundo, no ménos que el lleno y la materia sutil.

CAPITULO XXIX.

De como topó Candido con Cunegunda y
con la vieja.

Miéntras se daban cuenta de sus aventuras Candido, el baron, Panglós, Martin y Cacambo; miéntras que discurrian acerca de los sucesos contingentes ó no contingentes de este mundo, que disputaban sobre los efectos y las causas, sobre el mal moral y el mal físico, sobre la libertad y la necesidad, sobre los consuelos que puede recibir quien está en galeras en Turquía, aportáron á las playas de la Propontis, junto á la morada del principe de Transilvania. Lo primero que se les presentó fué Cunegunda y la vieja que estaban tendiendo unas servilletas para que se enxugasen en unas tomizas. Al ver esta escena, se puso amarillo el baron; y el tierno y enamorado Candido contemplando á Cunegunda toda prieta, los ojos lagañosos, enxutos los pechos, la cara arrugada, y los bazos amoratados, se hizo tres pasos atras, y se adelantó luego por buena crianza. Abrazó Cunegunda á Candido y á su hermano, todos abrazáron á la vieja, y Candido las rescató á entrámbas.