Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/161

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talento de su estado, el arte de sacar partido del nuestro y de prevalerse de nuestras propias ventajas.

 Las mugeres tienen la lengua flexible, hablan ántes, mas fácil y mas agradablemente que los hombres: se las acusa tambien de hablar mas, y asi debe ser, y yo cambiaria en elogio este cargo con mucho gusto: la boca y los ojos tienen en ellas la misma actividad por la misma razon. El hombre dice lo que sabe, la muger lo que agrada; el uno necesita conocimiento para hablar, la otra gusto; el uno proponerse por objeto las cosas útiles, la otra las agradables. Sus discursos no deben tener mas formas comunes que las de la verdad.

 Las mugeres no son hechas para correr; cuando huyen, es para que se las alcance: no es la carrera la única cosa que hacen mal, pero es la única que ejecutan con poca gracia: sus codos echados atras y pegados al cuerpo les dan una actitud risible.

 Consultad el gusto de las mugeres en las cosas físicas que dependen del juicio de los sentidos, el de los hombres en las morales y que dependen mas del entendimiento. Cuando las mugeres sean lo que deben ser,