Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/227

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sabe que lo que pide es un favor, pero sabe tambien que la humanidad inclina á concederselo: sus espresiones son sencillas y lacónicas: su voz, su mirar, su ademan, son los de un ser acostumbrado igualmente á la concesion y á la negativa; no es la baja y servil sumision de un esclavo, ni el acento imperioso de un amo; es una modesta confianza en su semejante, es la noble é insinuante dulzura de un ser libre, pero sensible y débil, la que implora el auxilio de un ser libre, pero fuerte y bienhechor. Si le concedeis lo que os pide, no os dará gracias, pero conocerá que ha contraido una deuda: si se lo negais, no se quejará, porque sabe que esto seria inútil; no se dirá á sí mismo: sé me ha negado; pero sí dirá: no podia ser; nadie se enoja contra la necesidad bien conocida.

 Dejadle solo en libertad; vedle obrar sin decirle nada; contemplad lo que hará y como se gobernará. No necesitando convencerse de que es libre, jamas hace nada por atolondramiento, y sí únicamente por hacer un acto de poder sobre sí mismo. ¿No sabe que siempre es dueño de sus acciones? Está alerta, pronto, dispuesto: sus movimientos tienen toda la viveza de su edad, pero no veis ninguno