Página:Pensamientos (Rousseau) - Tomo II.djvu/88

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seducen, les hacen tomar este con disgusto, y hacer de él un cambio imaginario por aquel que se les hace amar: queriendo uno ser lo que no puede, llega á ser otra cosa de lo que es; y he aquí como llega uno á ser loco. Si las novelas no ofreciesen á sus lectores sino pinturas de objetos que les rodean, deberes que pueden llenar, placeres de su condicion, no los harian locos, los harian sabios porque les instruirian interesandoles; y destruyendo las máximas falsas y despreciables de las grandes sociedades, les aficionarian, les adherirían á su estado. Pero una novela con estas cualidades, si está bien hecha, ó á lo menos si es útil, debe ser silbada, aborrecida, desacreditada por las gentes de moda, como un libro muy trivial, desagradable, estravagante y ridículo; y he aquí como la locura del mundo es sabiduria.

 Se leen muchas mas novelas en las provincias que en Paris, y mas en las aldeas que en las ciudades, y allí hacen mucha impresion. Pero estos libros que podrian servir á un mismo tiempo de diversion, de instruccion y de consuelo al aldeano, solamente desgraciado porque cree serlo, no parecen hechos, por el contrario, sino para disgus-