Página:Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de Chile - Tomo XXIV (1835-1839).djvu/74

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CÁMARA DE DIPUTADOS

dueños de montes a una venta forzosa que pugna con todos los principios.

A la sombra de esta disposicion anti-económica, se ve el agricultor espuesto a cada momento a la invasion de la sociedad i a mirar con dolor que su hacienda se convierta en un tambo donde se introducen cortadores, arrieros i otros vagabundos, a pretesto de que allí existen las leñas que se tratan de destruir.

Todos conocen la necesidad de cerrar los campos, cuando las leyes así no lo mandasen; pero estas disposiciones, tan indispensables como benéficas, quedan burladas por la falta de montes que destruyen los mineros cortándolos por la raiz.

De aquí resulta otro mal de mas fatal trascendencia a las producciones agrícolas, cual es la falta de riego; porque así como está demostrado en Física que el agua de pié se diseca cortado el árbol que la cubre, así tambien es constante que los montes atraen las lluvias i por eso llueve ménos en las provincias del Norte donde el fuego minero ha consumido las selvas, que en las del Sur en donde se han visto libres de esta plaga.

No se tema la paralizacion en el beneficio de los metales porque no infrinjiéndose las garantías de la propiedad i dejando a los hombres en la libertad de obrar, celebrarán sus contratos con los mineros i, como mejor conocedores de sus intereses, fomentarán aquel jénero de industria del cual esperan su mayor provecho.

A mas de que se está viendo todos los dias celebrarse ventas de metales en bruto para estraerlos del pais i fundirlos en Europa, este comercio sin duda sería el mas propio i ventajoso a las circunstancias de la República, donde la ignorancia de la mineralojía, la imperfeccion de las máquinas mineras i el bruto beneficio que se da a los metales hacen indispensable i provechosa su estraccion; así como, por el contrario, sería una falsa economía querer alimentar plantas exóticas, descuidando el cultivo de aquéllas que nos brinda el terreno con espontaneidad.

No queramos, pues, posponer la agricultura a la minería quebrantando los principios políticos i económicos; privando al agricultor de su propiedad por utilidad privada del minero, e infrinjiendo una de las bases de nuestro derecho público que prescribe: "que a nadie se prive ni de una parte de su propiedad sin su consentimiento i sin indemnizacion en el caso que la utilidad del Estado (calificada préviamente) exija su uso o enajenacion".

Por estos i otros principios que se esplanarán oportunamente, se somete a la deliberacion de la Sala el siguiente

PROYECTO DE LEI:

"Artículo único. Para que tenga efecto el artículo doce, título trece de la Ordenanza de Minas, debe preceder el libre i espontáneo consentimiento del dueño del fundo, en donde se hallen las leñas que se denuncian."

Santiago, Junio 19 de 1835. Ramon Luis Irarrázaval