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SESION DE 15 DE JULIO DE 1839

a la miseria a multitud de negociantes, ni se ha disminuido sensiblemente la importaciOn de mercaderías estranjeras, ni menoscabado la producciOn de frutos nacionales. Lijeras quejas se oyeron, es verdad, en algún tiempo, i fueron repetidas por los que deseaban encontrar ocasion de censurar la política del Gobierno; mas, estas quejas no eran tanto efecto de pérdidas sufridas, como obra del temor de futuras desgracias. Sin duda hubo alguna leve paralizacion en el jiro mercantil; pero ¿qué vale este pequeño inconveniente, comparado con los males que debía acarrear una tenaz i prolongada gueira? ¿No es mas bien una prueba de que esta época aciaga para todos los pueblos, ha pasado sobie nosotros sin dejar vestijios de su funesta influencia? Yo no tendría mas que presentar al Congreso el estado de la renta de Aduana, siempre ascendente, para desvanecer cualquiera prevencion en contrario i para hacer que la Lejislatura descanse en la confianza de que no tenemos que reparar grandes desgracias nacidas de las circunstancias penosas, de que acabamos de salir. No puedo, señores, tocar esta materia sin sentirme movido a dar gracias a la Divina Providencia, que con mano pródiga ha derramado en la República su influencia bienhechora; ella nos elijió para instrumento de su justicia; nos constituyó custodios de la independencia i libertad del Continente, i no permitió que, al cumplir esta misión augusta, fuésemos víctima de nuestra decision i de nuestro jeneroso aliento.

Despues de esta causa primera, reguladora de los acontecimientos humanos, me parece encontrar la esplicacion de este fenómeno en la conducta del Gobierno, que ha tendido invariablemente a templar en cuanto le era dado los resultados del rompimiento de la paz. Fuera del respeto ciego que ha guardado a h propiedad, aun en los mayores conflictos del Tesoro, las instrucciones altamente filantrópicas dadas a la Escuadra Nacional, i que presentan una relajación sin ejemplo de los derechos que concede la guerra, bastaban por sí solas para demostrar esta verdad honrosa. Nuestra Escuadra ha recorrido varias veces, de Norte a Sur, las dilatadas cortas de la estinguida Confederacion en el largo tiempo de dos años i medio; una sola reclamacion no se ha elevado contra ella, ni por vejaciones hechas al comercio neutral, ni por captura de propiedades pertenecientes a súbditos de aquella malhadada Confederacion. Tan noble comportamiento permitió al comercio continuar en el libre curso de sus especulaciones, en medio de los fuegos enemigos, tan exento de molestia por nuestra parte como podría estarlo en la calma de una tranquilidad completa.

Si todos los ramos de la industria nacional siguen sin interrupcion su marcha progresiva, la minería, saliendo de los límites en que debía encerrarse nuestra esperanza, se adelanta con pasos ajigantados a una época de brillante prosperidad. En los estados que se acompañan, bajo los números 2, 5 i 8, hallará el Congreso una demostra cion de los metales estraidos de la República en los últimos tres años; inútil será hacer sobre ellos observaciones que deben ofrecerse fácilmente a los lejisladores, i me limito a decir que, según noticias recientes i fidedignas, han dado un alcance veintidós minas de plata en el departamento de Copiapó, que debe rendir en el presente año exorhitantes riquezas.

Una parte de los metales que se estraen de nuestro suelo, salen de la República en su estado nativo, para recibir en Europa su último beneficio, que nuestra industria actual no les puede dar. Esta es seguramente una pérdida que hace la Nacion, i que reclama providencias lejislativas, i la saludable intervención del Gobierno. Yo creo que, trayendo al pais operarios intelijentes i proporcionando los elementos necesarios para las fundiciones, desaparecerá este mal, que hemos sufrido ya por bastante tiempo. Lo primero pende de las especulaciones de los particulares, que el Gobierno está dispuesto a protejer por todos los medios posibles; lo segundo, de una lei, cuyo proyecto será prontamente sometido a la deliberacion del Congreso, para que el carbón de piedra quede exento en su importacion de los derechos que lo gravan actualmente. Esta providencia nos proveería de una materia mucho mas a propósito que las leñas para los diversos usos a que éstas son aplicables en el beneficio de los metales, i dejaría descansar los montes en la provincia de Coquimbo, que se resienten del consumo excesivo que se hace de ellos, a consecuencia del rápido aumento de los trabajos metalúrjicos. El Gobierno está informado de que no faltan personas dispuestas a emprender este negocio, i que nos suministrarán aquel artículo a un precio sumamente cómodo. La Lejislatura, no ménos penetrada que el Gobierno de la conveniencia de fomentar entre nosotros el beneficio de los metales, concurrirá sin duda, por su parte, a remover los embarazos que ofrezca la planteacion de cualquiera empresa que tenpa este interesante objeto. Para completar el informe sobre el estado de la Hacienda Nacional, debo hablar del movimiento de las rentas públicas en los años de 1836, 37 i 38. Los cuadros que se acompañan, bajo los números 1, 3, 4, 6 i 7, suministran todas las noticias que se pueden desear a este respecto, i me eximen de estender mis observaciones sobre una materia que se manifiesta con toda claridad en ellos. Su inspeccion da a conocer que el Gobierno pudo disponer en el primero de estos años de 2.287,979 pesos 3¾ reales, suma compuesta de 212,926 pesos 2½ reales, residuo del año anterior, i de 2.075,053 pesos 1¼ reales que ingresaron al Tesoro Público en el espresado año de 36. Los gastos del servicio, acrecentados ya en aquel tiempo con motivo de la expedicion anárquica hecha al territorio de la República por los ajentes del Jeneral Santa Cruz i por la actitud hostil que fué necesario tomar