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CÁMARA DE SENADORES


Núm. 125

Incontinenti se presentó por testigo a don Juan Sánchez, quien juramentado en forma prometió decir verdad de lo que sepa en cuanto se le pregunte; i habiéndolo sido al tenor del referido escrito, respondió: que es verdad conoce en esta provincia a don Juan Bautista Philippi el tiempo que se le pregunta, quien casó con chilena el año de mil ochocientos veintisiete o poco despues, en la cual ha tenido varios hijos; que tambien tiene comercio i algunos bienes raices; que lo dicho es la verdad, so cargo del juramento hecho en que se afirmó i ratificó leida que le fué su declaracion; que tiene veintisiete años; no le tocan las jenerales de la lei, i firmó con el juez i testigos a falta de escribano —Bernales. —Frai Bartolomé Martínez. —Juan Sánchez. —Antonio Sanhueza.


Núm. 126

Soberano señor:

Mercedes Rodríguez, viuda del finado de la Excma. Suprema Corte Doctor don José Vicente Aguirre, ante Vuestra Soberanía bajo el mas profundo respeto represento: Que segun resulta de la foja certificada legalmente de los varios servicios que Aguirre prestó a la Nacion, que tengo el honor de adjuntar a Vuestia Soberanía, ocupó en tiempo de guerra i de paz diversos honoríficos destinos, que unos en pos de otros le sirvieron de escala para recorrer casi todos los empleos de rango, a que lo hicieron acreedor su antiguo patriotismo i los méritos que contrajo en la primera campaña del Sur con el Jeneral Carrrera, desde cuya fecha datan sus servicios.

El 20 de Enero de 1813 le llamó el Supremo Gobierno para que sirviese en propiedad el Ministerio de Relaciones Interiores. A los pocos dias tuvo que acompañar al espresado Jeneral a la campaña del Sur con el mismo destino de Secretario, en las circunstancias mas críticas que nadie quería servir por no ser victima del despotismo español. Ni los riesgos de la guerra, ni el abandono i desamparo de su pobre familia le detuvieron a hacer esa jornada, corriendo la misma suerte que el ilustre Jefe.

Desde Talca a Concepcion con el mayor peligro condujo Aguirre personalmente la pólvora i municiones estraviando caminos de costa los mas fragosos, hasta libertarlas del enemigo a costa de inmensos trabajos. Continuó siempre en Concepcion con la misma investidura de Secretario del Ejército Libertador, hasta que de regreso con el Jeneral fueron sorprendidos por una partida enemiga en Penco Viejo que a la media noche los hizo prisioneros con todo el equipaje. De allí los llevaron para Chillan, i pusieron a Aguirre incomunicado en un calabozo con el finado don Estanislao Portales. Como a los dos meses los llevaron a Concepcion, estando siempre presos hasta las capitulaciones que se ajustaron con Gainza, jeneral enemigo. Entónces por conducto del Gobierno, entre mis escaseces, pude remitirle 100 pesos para que en algo remediase sus miserias, i tambien se perdieron.

No alcanzó a estar en esta capital al lado de su familia mucho tiempo, porque a los tres meses de su llegada entró el ejército real, i Osorio lo tomó inmediatamente preso intimándole la contribucion de 1 peso diario, i la suspension de abogar que duraron todo el tiempo del Gobierno español. Lo tuvieron ocho meses preso en el cuarto del reloj de la torre de las Cajas, i muchos días incomunicado i con centinela de vista, tratándosele como el reo de estado el mas funesto a la causa del Rei. Despues de empeños, gastos i pasos, se consiguió que lo diesen en libertad bajo fianza de juzgado i sentenciado que otorgó en forma i con la multa de 500 pesos que le hicieron entregar para salir de la prision. Una dilatada serie de padecimientos i la privacion de su bufete, único patrimonio, lo redujeron a la última miseria; i de esta segunda prision no habria salido, si sus amigos no le hubieran facilitado 2,000 pesos para poder pagar la contribucion i la multa.

En 1816, durante la segunda época del gobierno de Marcó, en la gran recojida que hizo de patriotas a la media noche, sacaron a Aguirre de casa i lo condujeron al cuartel llamado de Talavera. Al amanecer del dia siguiente lo hicieron marchar preso al Castillo de Valparaíso, donde por tercera vez lo tuvieron prisionero en un calabozo con un cañón abocado a la puerta. —Sumerjida en una borrasca de padecimientos, sin divisar el fin de tantos trabajos, me atreví a ver personalmente a Marcó para recomendarle la causa de muerte que se le siguió como a reo de Estado, salí tan favorecida que me contestó: —"Estaba con la pluma en la mano para mandar a Aguirre bajo partida de rejistro para ir España; que entendiese que no pagaba ni con siete cabezas".

No trascurrieron muchos dias, que no pasó el Mayor de Plaza con un Escribano i dos soldados a rejistrar mi casa i estudio de la víctima. Hicieron un inquisitorial i prolijo escrutinio de todo, llevándose infinitos papeles de importancia, por la correspondencia que se le atribuía con la otra banda. —Luego ordenaron a mi padre que me llevase al Cuartel espresado para tomarme, como efectivamente me tomaron, una larga declaracion. Ese mismo dia a las cuatro de la tarde trajeron a Aguirre preso de Valparaíso con una barra de grillos, asociado de don Fernando Errázuriz i don Agustin Arcos; desde esa hora nos tuvieron en la Plaza a la espectacion pública hasta las oraciones que los condujeron al calabozo del referido Cuartel. Allí lo tuvieron diez i