Página:Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de Chile - Tomo XXXIV (1844).djvu/287

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SESION EN 19 DE AGOSTO DE 1844

no pedia un Diputado interrumpir la discusion de los presupuestos, haciendo cargos a los empleados que se dolaban en ellos. Se redacta la proposicion que se discutía en estos términos: "puede un Diputado, en el exámen de los presupuestos, acusar la conducta de los empleados que se dotan en ellos". Se procedió a la votacion i la Cámara resolvió que no podia. El Diputado Lastarria pidió esplicaciones sobre lo que se acababa de decir; pues a su modo de ver la reciente decision envolvia una prohibicion para poder hacer cargo alguno al empleado cuya dotacion se discutía, o al mismo Ministro en el exámen de sus presupuestos. El Ministro-Diputado contestó diciendo que lo que se queria evitar era el abuso que algun Diputado pedia hacer de su inviolabilidad para calumniar impunemente al empleado lejano i por consiguiente imposibilitado para contestar: que él contestaria a los cargos que se le hicieran por la conducta de sus empleados, i que le quedaban al Diputado los medios lejítimos de acusar en forma. El Diputado Lastarria se manifestó satisfecho. Antes de concluida la primera hora de sesion, el Diputado Palazuelos advirtió a la Cámara que no habia pretendido hablar de la conducta privada del obispo Elizondo, pero, por lo que se deja ver, éste en la próxima sesion, interpelará al Ministro sobre la exactitud o inexactitud evanjélica de este obispo. Tenemos, pues, en tabla una cuestion de interes i por resultado de este debate, que uno, mas uno es igual a dos. El Diputado no puede hacer cargos a un empleado cuando se trata de su dotacion, pero sí puede interpelar al Ministro por la conducta de este mismo empleado. Este es, por cierto, un resultado mui feliz del acalorado debate de mas de media hora. El señor Palazuelos puede ahora decirle al obispo Elizondo cuanto quiera, puede acusarlo en la misma discusion de los presupuestos, pero con la precisa condicion de que lo ha de hacer interpelando al Ministro.

Refiriéndonos a las razones que alegó en su discurso el señor Montt, diremos que un Diputado no abusa cuando denuncia la falta de cumplimiento en las obligaciones de un empleado, pues se trata de los premios que la nacion le asigna por sus servicios. ¿Por qué, un representante ántes de suscribir con su voto a la dotacion no ha de examinar la conducta del individuo dotado o no ha de publicar sus faltas para ilustrar a la Cámara en la materia? Se trata de una cosa en la cual está estrechamente unido el individuo; el exámen de éste es indispensable para formar juicio en la cuestion que se ventila. Si un Diputado acrimina porque ha procedido con datos equívocos ¿no tiene el acriminado medios espeditos para vindicarse? Pero el señor Montt dice que puede hallarse léjos, i el Diputado calumniarle desde su asiento abusando de su inviolabilidad. Estas son nada mas que palabras que si tienen algun valor, es por la injuria que llevan en sí. En tal caso, un representante en ninguna circunstancia podria acusar a un empleado que se hallara en algun pueblo distante del lugar de la acusacion, por la misma razon que el acusado no podria contestar inmediatamente al acusador. Ya no se trata del inconveniente de interrumpir la discusion de los presupuestos, porque el Diputado Montt concede la posibilidad de acusar, aun en el debate, en el momento mismo en que prohibe la acusacion por el motivo de hallarse distante el acusado. Resulta, pues, que la cuestion suscitada en la Cámara quedó reducida a la nada, luego que se ha dado por razon la que hemos espuesto i esta es demasiado frivola para establecer la prohibicion que se pretende.

Otra novedad parlamentaria. —Tratándose en la sesion anterior del presupuesto del Ministerio de Hacienda, el Diputado Palazuelos se opuso a que se discutieran estas partidas por estar tiempo ha el Ministro imposibilitado para ejercer su empleo, i no sabemes qué otras razones de este mismo peso. En esto no hai mas que decir que el Diputado Palazuelos cambia a la vez por el delirio sus brillantes disposiciones oratorias.

En la anterior sesion o en la misma, se discutió la indicacion de este activo Diputado sobre conceder al Ejecutivo cuatro mil pesos mas de lo que se concede para la proteccion de las publicaciones periódicas, con el objeto de hacer de El Araucano un periódico oficial mas útil, dándose a luz tres veces a la semana; i para que fuese al mismo tiempo un periódico representante de la marcha del Gobierno i el eco fiel del pensamiento progresivo de éste. Por desgracia, esta feliz indicacion del Diputado Palazuelos fué desechada por la mayoría de un voto.


Núm. 130[1]

Parece que no han sabido bien a la nueva redacción de El Siglo las palabras que aventuramos sobre el espíritu e importancia de su predecesora, no obstante haberse anunciado desligado de todo vínculo con ella.

Por evitar dimes i diretes inútiles añadiremos que si nuestro juicio no es exacto, apelaremos con El Siglo al de la posteridad, que mejor instruida que nosotros, mas despreocupada, al ménos se pronunciará con mayor acierto.

Pero dejando para despues lo que del artículo del sábado nos toca de cerca, nos contraeremos con preferencia a aquello que es de público interes. Hablamos de la cuestion que nos divide sobre si pudo un Diputado hacer recriminaciones al Obispo de Concepcion con motivo de

  1. Este articulo ha sido tomado de El Progreso de 27 de Agosto de 1844, núm, 557. —(Nota del Recopilador).