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SESION EN 2 DE OCTUBRE DE 1844

i es el de favorecer la clase de teniente en cuanto sea posible, a fin de hacer este empleo mas duradero en las personas. No debiendo constar la escuadra de Chile de fragatas ni de corbetas, la clase de teniente está llamada a ser la mas activa, i aun en cierto modo, la que todo lo haga. De modo que se puede considerar el ascenso de un teniente como una pérdida para la escuadra, i conviene por lo tanto hacerlo difícil contando con que los de esta clase permanecerán en ella muchos años.

En la marina inglesa se cubren de canas las cabezas de centenares de tenientes, i aun muéren muchos en esta clase despues de treinta años de servicios. No diré que otro tanto deba suceder entre nosotros, aunque mayores razones haya talvez para ello que de Inglaterra; pero si miéntras no tengamos fragatas ni corbetas el ascenso de un teniente no debe ser prodigado. Para adoptar este sistema, es menester realzar esta clase i darle un sueldo que pueda bastar a las modestas necesidades de un decente padre de familia, tal por ejemplo, como el que disfrutan los tenientes de la marina de los Estados Unidos.

El estímulo que les quedará entónces a los de esta clase (pues el oficial conviene siempre que tenga estímulos para adelantar en su profesion) será el de obtener el mando de un buque, i la competente gratificacion, en razon de sus méritos, i a eleccion del Gobierno, pues sólo los ascensos forzosos, para llenar vacantes, convendrían que fuesen hechos por antigüedad. Tambien podria concedérseles un pequeño aumento de sueldo, segun los años de servicio, como se hace en la marina inglesa; asígnándoles, por ejemplo, cinco pesos mas por cada cinco años de servicio activo a bordo.

En resumen, muchos guardias marinas, suficiente número de tenientes de ámbas clases, pocos capitanes de corbeta i de fragata, un solo capitan de navio, nada de almirantes ni contraalmirantes, éstas son, a mi juicio, las bases sobre que debe fijarse el cuadro activo de la oficialidad de la escuadra. I hago presente a V.S. que para realizar las modificaciones que he indicado i otras de igual jénero, no considero preciso aumentar los 32,3 52 pesos que hoi consume al Erario la oficialidad, sino distribuir esta misma suma, mas o ménos, de una manera análoga al servicio i a las circuntancias especiales de la marina del pais.

El Arsenal

En el año de 1825 se dió al Arsenal una planta que hoi podría pasar justamente por lujosa, sin embargo de que entónces se adoptó, segun lo espresa el decreto, para economizar 5,000 pesos anuales, en los sueldos de sus empleados. Fueron éstos reducidos al número de veinticinco, sin entrar entre ellos un comandante, un guarda-almacenes, un contador i un constructor naval.

Posteriormente, en el año de 1828 fué suprimido el Arsenal lo mismo que la Comisaría de Marina, por el Congreso, mandando desempeñar sus funciones que debieron quedar reducidas a mui poca cosa, por empleados de otros ramos.

Por último en el año de 1838 fué restablecido i se le dió la forma que hoi tiene, con diferencia sólo de la plaza de comandante de Arsenal, que se ha agregado recien en el año pasado, siendo actualmente su gasto anual no mas que 5,491 pesos 4 reales. Es claro que con esta planta no puede el Arsenal desempañar todos los objetos de su instituto, a saber: servir de almacen de pertrechos para la escuadra i recibir en depósito los escluidos de ella. Tampoco hai en él maestranza alguna, i cuando se ofrece hacer una reparacion o cualquiera obra en los buques se acude a los talleres públicos de esta ciudad, se contrata los artesanos que se requieren.

Se halla pues reducido el servicio del Arsenal a recibir i conservar en depósito, bajo de cuenta i razon, los artículos escluidos de los buques. No hai en él provision de pertrechos nuevos, i siempre que se necesitan se ocurre a los almacenes de esta plaza.

¿Es bueno este sistema? ¿Lo será en el caso de formar una escuadra compuesta de cinco buques constantemente armados? Bien examinado todo creo que sí. Primeramente, raro es el artículo que se necesita en nuestros buques, que no se encuentre en venta en esta plaza. En segundo lugar no son tantos los que consume una pequeña escuadra que sea considerable, la ventaja de comprarlos por mayor; i aunque lo fuera estaría contrapesada con el gasto que se haria en conservarlos i con el deterioro que sufririan en caso de estar depositados oor mucho tiempo.

Digo lo mismo acerca de la maestranza. No son tantas las obras que exijen nuestros buques, como para tener artesanos constantemente a sueldo. Por lo tanto creo que nuestra Escuadra debe ser asistida en sus pertrechos i reparaciones como lo son los buques estranjeros que hacen estacion en el Pacífico, a saber con sus propios recursos i con los que presenta esta plaza, bastante activa i mercantil para llenar tales objetos; siendo por consiguiente bien calculada la planta económica que hoi tiene el arsenal. Sólo dos exijencias presenta, a mi juicio: la de un almacen sólido i conveniente para conservar sin deterioro los artículos escluidos, i un aumento de siete marineros en la tripulacion del bote arsenal.

Acerca de la primera necesidad debo hacer presente que el arsenal que existe es un mal galpon, pequeño, sin seguridad i donde penetran las aguas i el viento, i que hace ocho años que votaron las Cámaras 16,000 pesos para la construccion de un almacen de arsenal sin que hasta