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CÁMARA DE DIPUTADOS

jía las necesidades de policía, i en donde al mismo tiempo hai mas recursos para satisfacerlas, i se nota mas empeño de parte de sus vecinos para procurarse aquellas comodidades que parecen indispensables en la vida de un pueblo culto. Por esta razon la policía en toda la República no se halla en un mismo estado en el día. Hai ciudades ccmo Santiago i Valparaiso en que se multiplican por momentos las exijencias i en que las Municipalidades i vecinos se ocupan seriamente en los medios de satisfacerlas a medida que entre los putblos de segundo órden hai algunos que no sólo no sienten esas necesidades, sino que tambien muestran estar satisfechos con su estado actual. Tal es la conviccion que arrojan los datos que el Ministerio ha recibido sobre este punto. La escasez de las rentas sin embargo forma en todos los departamentos un escollo formidable en el cual fracasan las tentativas i los proyectos de mejoras, de manera que no queda al Gobierno ni a los cabildos por ahora otro remiso que el bien triste, por cierto, de dictar medidas que sólo evitan a medias los males, estableciendo en una ínfima escala las mejoras que demanda el bienestar de los ciudadanos.

La policía de seguridad urbana es la que hasta aquí ha recibido un ensanche favorable i a cuya mejora propenden mas decididamente todos los pueblos de la República. La mayor parte de ellos gozan ya del establecimiento de cuerpos de serenos mas o ménos numerosos, pero suficientes para mantener el órden i seguridad. El Gobierno favorece esta institucion espidiendo los reglamentos necesarios a su buen réjimen, fijando módicas i adecuadas contribuciones en uso de la autorizacion que le confiere la lei de 23 de Octubre de 1835, i se empeña constantemente en secundar los esfuerzos de los cabildos que se proponen plantearla i sostenerla, dictando todas las providencias que a veces hace precisas la incuria o el mal entendido interes de los vecinos, pero haciendo justicia a unos i otros, deberé indicaros que sólo una vez se han dictado en este año tales providencias con el objeto de asegurar el exacto pago de la contribucion de serenos en un pueblo. Tambien ha hecho el Gobierno uso de aquella lei para estender este impuesto al alumbrado público en Santiago, a cuyo establecimiento útil e indispensable en una ciudad como ésta se ha consagrado con especial esmero su municipalidad,logrando por medio de una contrata al efecto todas las ventajas apetecibles en las circunstancias actuales.

Entre las muchas resoluciones que el Gobierno ha espedido para remediar en lo posible el atraso en que por la escasez de las rentas municipales se halla la policía de seguridad, salubridad, comodidad i ornato de las poblaciones, no debo dejar sin mencionaros una ordenanza que tiene por objeto establecer reglas precisas para la delineacion, anchura i forma de todas las nuevas calles, barrios i poblaciones que se ensanchen, abran o establezcan en la República; otra que tiene por objeto sistemar al tráfico de los carros que se ocupan en el acarreo del comercio i en otros usos peculiares en esta capital, en cuyo ramo se notaban desórdenes de trascendencia que hacian cada dia mas necesaria una resolucion que los evitase, i por fin algunas providencias relativas a la pronta realizacion del plan de limpieza de esta ciudad i otras que han tenido por objeto facilitar las acertadas medidas que la celosa Municipalidad de Valparaiso toma constantemente para mejorar en cuanto se lo permitan sus fondos la policía de aquella ciudad.

La policía de salubridad se resiente todavía, no poco, del influjo de las causas que hacen difícil todas las mejoras de que son susceptibles nuestras poblaciones, pero afortunadamente podemos congratúlarnos de que en el año legal a que se refiere mi esposicion no ha turbado la tranquilidad ninguna epidemia de aquellas que, a no ser neutralizadas por la benignidad del clima, podrían causal verdaderos i deplorables desastres en mas de una de nuestras ciudades populosas, sin que bastaran a remediarlos las medidas de la autoridad. Sin embargo, por remotos que sean los temores de una calamidad semejante, el Gobierno se esfuerza en remover todas las causas que pudieran acelerar su desarrollo, dictando providencias, aunque parciales, para mantener siempre el aseo de las poblaciones que por su crecido número de habitantes u otros accidentes mas lo necesitan.

Al hablaros de la salubridad, no puedo escusarme de recomendaros, como otras veces lo he practicado, el celo i actividad con que continúa haciéndose acreedora a la gratitud pública i a sinceros elojios de la Junta Central encargada de propagar los beneficios de la vacuna, a los filántropos i desinteresados esfuerzos de esta corporacion, secundada por las autoridades provinciales, se debe principalmente la inapreciable ventaja de no tener ahora que temer los estragos que en otros tiempos han obrado las viruelas en nuestra poblacion i sobre todo entre los habitantes de las campiñas.

En la primavera del año anterior, sin embargo, se vió amenazada de esta funesta plaga una parte de la provincia de Valdivia, pero las oportunas providencias que su intendente dictó para amparar a los desgraciados que la sufrieron i los ausilios que el Gobierno decretó para llevar adelante estas medidas, no sólo contribuyeron eficazmente a impedir la propagacion del mal, sino tambien a hacer desaparecer el peligro en mui breve tiempo.

La cuarentena establecida en nuestros puertos para los buques procedentes de Guayaquil i de otros puntos infestados por la fiebre amarilla subsiste en el dia, porque despues de haberla relajado para no causar algunos perjuicios al comercio, se recibieron noticias fidedignas de