Página:Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de Chile - Tomo XXXIV (1844).djvu/620

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido validada
618
CÁMARA DE DIPUTADOS

caro por vapor que por buques de vela, i que por lo tanto, para el comercio, que paga por viaje, es mas barata esta clase de navegacion que aquella otra, pero no lo es para la marina de guerra que hace cuentas mui diversas. El objeto de ésta no es estar haciendo viajar los buques para trasportar algo, sino estar en espectativa, i tener pronta la fuerza para llevar en momento dado donde convenga, i por consiguiente sus buques están siempre fondeados una parte del año.

Considérense, pues, dos buques de guerra de igual porte, uno de vapor i otro de vela, es lo mas probable que recorriendo ámbos al año igual número de leguas, gaste sin embargo, mas el primero que el segundo.

Si el buque de vela ha estado fondeado en este tiempo dos meses, el vapor habrá estado seis i en tal caso los víveres i sueldo mayores, del primero, como se consumen permanentemente, ande o no ande el buque, vienen a causar al fin un gasto mayor que el que hace en combustibles un vapor, sólo cuando se mueve.

Añadase a esto que un vapor por su presteza de movimientos, amenaza mas de léjos que un buque de vela; i que por lo tanto, necesita ménos de salir a campaña.

No se deduzca de esto que segun nuestra opinion la marina de Chile deberia componerse de vapores.

Para decir esto seria preciso ventilar a mas de la cuestion económica, una cuestion militar: i nosotros no nos ocupamos ahora sino de la primera.

Diremos solamente de paso, i considerando las cosas en globo, que Chile necesita en su escuadra de una i otra clase de buques; de los vapores para las exijencias momentáneas, de su política i de los buques de vela para formar marinos i prepararse un poder marítimo.

Tambien habla el señor Tagle de la insuficiencia de nuestras artes para atender a las reparaciones i construcciones que necesita un vapor.

Pero ¿ignora Su Señoría que a este respecto nos hallamos en igual caso para habilitar nuestros buques de vela?

¿Piensa acaso que los vapores exijen artes mucho mas adelantadas que los buques de vela?

Tan a espensas de la Europa estaremos cuando tengamos vapores, como lo estamos ahora para satisfacer nuestras primeras necesidades en todos sentidos. Raro el artículo i rara la construccion que necesiten nuestros buques de vela, que puedan proporcionar nuestras artes.

Hasta el cáñamo que produce tan pródigamente nuestro suelo no sabemos aprovecharlo; i lo esportamos para comprarlo despues en estado de servicio.

Sin embargo de esto, gracias a la actividad de nuestro comercio nada nos falta cuando queremos armar un buque; como no nos faltará para componer una máquina de vapor cuando lo requiera el caso.

Por lo demas, ya que hablamos ahora de este asunto, no podemos dejar de felicitarnos del buen éxito que ha tenido en la Cámara de Diputados el proyecto sobre compra de buques del Gobierno, i ojalá que en el Senado no esperimente esas resistencias que la falta de datos suele producir a pesar de las mejores intenciones. Ese proyecto es la base de la organizacion de la marina de Chile.

No ha nacido entre los apuros de una guerra: ha sido concebido en plena paz, i su objeto único es dar a la marina una base para que pueda alzarse sobre ella; i marchar, si no aceleradamente, con órden al ménos i dando esperanzas de algo siquiera. Nos consta que el comandante jeneral de marina, ántes de proponer la compra de buques, ha tentado ver si podia establecerse algun sistema de órden i buena administracion en nuestra escuadra; i que él primer escollo en que ha tropezado ha sido la clase de buque que tenemos. La Chile es demasiado grande; cuesta tripularla i es mui dispendiosa; i la Janequeo i el Magallanes no son buques de guerra, ni lo serán nunca a pesar de cuantos remiendos se les hagan. ¿Qué hacer pues? ¿Dejar así las cosas i seguir gastando cien mil pesos todos los años sin fruto alguno? ¿Olvidar la marina i olvidar que todo el porvenir de Chile se cifra en ella? por nuestra parte, no podemos pensar sobre este importante asunto sin deplorar ciertos males que pesan como plomo sobre nuestro pais.

Se le acusa al Ejecutivo que no hace nada i se aguzan las intelijencias para formarle proceso por un nombramiento o por una frase ministerial, i sin embargo si el Ejecutivo se eleva un momento, produce una idea grande, una idea que sale de los reglamentos i se estiende al porvenir, como es la idea del fomento de la marina, entónces no se le comprende, i aun se le poen estorbos, talvez solo por afectar que se le comprende! No es esto hacer la defensa del Ministerio; no es al ménos declararnos sus campeones i aceptar todos sus principios: es hacer justicia i persuadirnos de que si no se desenvuelve mas rápidamente nuestra prosperidad, alguna parte i no pequeña, tienen tambien en esto ciertas circunstancias estrañas al poder.