Página:Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de Chile - Tomo XXXIV (1844).djvu/82

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CÁMARA DE DIPUTADOS

cho, es que no hai gañan que quiera enrolarse en la milicia.

El soldado es verdad que en tiempo de paz no tiene las fatigas del gañan, pero en cambio carece de su libertad i está sujeto a una disciplina rigurosa. Esa razon que se alega para negar el aumento al soldado por temor de poner en apuros al Erario, pudiera mui bien aplicarse a todos los demas empleados; si el apuro fuera tal que no pudieran llenarse todas las necesidades, me parece que lo mas justo seria entónces que cada empleado retirase una parte de su renta para aliviar a la nacion.

Un señor Diputado exijió en la sesion anterior que el Ministro de Guerra trajese una noticia circunstanciada de los sueldos que se gozaban en tiempo de la guerra de la Independencia i ántes de ella, i yo he traido otra de los sueldos que pueden considerarse como vijentes entre nosotros; es decir, los que en el año 24 decretó el Gobierno, i cuyo pago sólo se suspendió por las necesidades urjentísimas de aquel tiempo, como lo dice la misma disposicion. (Aquí leyó varios decretos que señalaban sueldos ántes de la guerra de la Independencia, en tiempo de nuestra revolucion i en el año 24, resultando de esta lectura que siempre el sueldo del soldado habia sido mayor que el presente.) I continuó de este modo: Si en aquel tiempo el sueldo era mayor i eran menores las necesidades, ahora que éstas han aumentado, parece que el soldado merece tambien mejor sueldo. Pero yo indicare que, si se trata de hacer aqui el aumento de un peso al soldado, es para dedicarle a la Caja de Ahorros, de cuyo sistema se reportarían todas las ventajas que ya otra vez he hecho presente a la Cámara.

Concluiré diciendo, señor, que si la Cámara trata por este medio de que la suerte del soldado se mejore, el Gobierno se verá en conflictos; porque casi todas las plazas están cumplidas, i para reemplazar esas vacantes, ni de los gañanes se puede echar mano, porque ninguno quiere perder su vida independiente i cambiarla por la del soldado.

Por el silencio en que quedó la Sala, volvió a pedir de nuevo la palabra.

El señor Ministro de la Guerra. —Señor Presidente, en la sesion pasada se me dijo que indicase de qué modo podria ser redactada esa parte del artículo, conforme a la variacion propuesta.

Me parece que bastará aumentar un peso por clase; es decir, uno al sarjento, uno al cabo i otro al soldado.

El señor Gandarillas. —Sin contradecir en nada a lo que dijo el señor Secretario, solamente quiero hacer una observacion con respecto a lo que ganan el soldado i el gañan. Se ha dicho en la Sala i el público cree que el gañan gana 9 o 10 pesos, i esta es una equivocacion mui grande. El gañan solo gana real i medio en verano i dos reales en invierno, es decir, que puede calcularse en 8 pesos mensuales sus ganancias; pero este sueldo no es fijo en todas partes, porque desde Coquimbo hasta Chiloé nuestros gañanes no ganan tanto. Pero quiero reducir el término medio a real i medio. Si el mes tiene 30 dias, su sueldo será entónces de 5 pesos 5 reales, i rebajando los dias de fiesta, sólo quedan 26 dias, i quitando tambien los dias en que no hai trabajo, podemos reducirlos a 22; son, pues, 33 reales i medio todo su sueldo, i haciendo comparacion con el proyecto, tal como lo ha presentado el Ministro de la Guerra, en que el sueldo del soldado viene arreglado a 7 pesos, resulta que la suerte del soldado es mejor que la del gañan i aun creo que la del sirviente doméstico. Por otra parte, un soldado que se comporta bien, se abre una carrera, tenemos ya jenerales que han ascendido desde soldado. Un soldado por lo regular, que se somete bien al servicio, encuentra mil cabidas en nuestras casas, porque en el cuartel se aprenden reglas de moralidad i aseo, lo que no sucede con el gañan. Si se dice que en Chile nuestros soldados no deben nunca salir a obtener otros destinos en la sociedad, ésta perderia mucho, porque en los cuarteles se moraliza mucho el soldado. Estas palabras las ha dicho un jefe del Ejército en la Sala, i así creo que, cuando tengamos una abundancia en nuestras rentas, podría hacerse el aumento, porque aun cuando se dijese que el Erario tiene ya con qué hacerlo, no seria cierto, pues el pais tiene otras muchas necesidades que atender i todas ellas están vijentes. A mas de eso, señor, el año pasado por dejar pasar una lei sin hacer este exámen, la masa mas infeliz del pueblo fué gravada con una contribucion. Por estas razones, creo que la Cámara solamente debe aprobar el proyecto tal cual se ha presentado. Reservo otras observaciones para la segunda discusion que debe tener.

El señor Presidente. —Esta es segunda discusion señor.

El señor Renjifo. —Me propongo únicamente contestar una que otra de las razones que ha espuesto el señor Ministro de la Guerra, con el objeto de sostener su indicacion de aumento al sueldo del soldado.

En contestacion al cálculo que presenté de lo que importa el gravámen, ha leido algunos documentos, de los cuales resulta que el aumento de un peso importa sólo 40 i tantos mil pesos.

Creo que esta es una equivocacion, porque cualquiera que sepa multiplicar sabrá que 2,256 plazas de que consta la fuerza del ejército permanente percibirá 27,072 pesos, i esto es solamente considerando la fuerza de tropa, sin incluir los oficiales, que la lei del Congreso en el año anterior acordó que fuesen 1,230; debemos suponer que todos ellos gozan sueldos o por lo ménos deben gozarlo, i que no se puede dudar que, importando el aumento de un peso 27,072