Página:Viaje en las rejiones septentrionales de la Patagonia.djvu/114

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harina i me lo pasó; lo tomé con satisfaccion porque vi que la batalla estaba medio ganada, i que no costaria ya mucho trabajo con nuestras tropas de reserva, es decir, con las chaquiras i cuentas de vidrio regaladas a las chinas; pasé la mitad del cacho a mi compañero. Un poco de paciencia i haciendo su parte el amor propio de los Pehuenches estabamos salvados.

En efecto, poco rato despues, nos dijo José Vera, traduciendo las palabras del cacique, que podiamos pasar, pero que debia quedar el peon Vera como rehen para asegurar el cumplimiento de mi promesa de volver trayendo muchos regalos; le contesté que habia dejado a dos de los peones en casa de Antinao, i que esos podian satisfacer la condicion; los caciques aceptaron i se concluyó el espectáculo.

Levantada la sesion, montaron a caballo los indios i se alejaron con Huentrupan. Nos despedimos de Trureupan despues de haber regalado chaquiras a sus chinas. Cárdenas se quedó para escribir una carta al cacique i nosotros fuimos adonde estaban nuestros caballos: las monturas estaban por el suelo, las frasadas habian desaparecido: Argomedo que estaba al cargo de todo me dijo entonces que unos indios al pasar, no haciendo caso alguno a sus representaciones, las habian tomado, las habian dividido en pedazos i repartido para sudaderos de sus monturas: estabamos pues, sin tener con que abrigarnos para pasar la cordillera. Irritado con lo que me sucedía, en ese momento habria cometido cualquiera violencia, no perdí la oportunidad que se me presentó: estaba acomodando mi caballo cuando un indio de baja estatura, se me prentó pidiéndome que le hiciera algun regalo: le contesté reconviniéndolo por el abuso que se había cometido con nosotros: él riéndose intentó arrebatarme el gorro de jénero que yo llevaba: entonces no pude contener mi indignacion i tomandole de los cabellos iba a darle una zurra, cuando me dijo en el tono mas amistoso: no se enoje compadre: le dejé i no me incomodó mas: poco despues llegó Cárdenas i nos pusimos en camino. Como ibamos a prisa, por otra parte como debiamos volver, las pocas observaciones que hicimos, las relatarémos en la segunda parte. Encimamos mesetas, escalones de la cordillera, pasamos al lado del cerro Trumpul, notable por su forma, i a la noche acampamos en la orilla septentrional del lago de Lacar, cuya descripcion darémos tambien en la segunda parte de este libro.

14 de enero.—Al alba montamos a caballo, i a las diez llegamos a la chacra de Huentrupan situada como el lago de Lacar en las primeras cadenas de la cordillera: conversamos con él i nos ofreció que comer;