Página:Viaje en las rejiones septentrionales de la Patagonia.djvu/122

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nera a las doce, la parte horizontal del rectángulo irá acrercándose al vértice del triangulo; despues se alejará de él: así, a esa hora, será mas fácil ver la posicion precisa de la sombra. Otra clase de aguja tiene el inconveniente de describir una curva. En nuestra plancheta, la aguja tenia 20 centímetros i obrábamos de la manera siguiente: un poco antes de las doce colocábamos el instrumento en posicion, por medio de la brujula teniamos poco maso menos la direccion del meridiano. Para ponerlo horizontal nos serviamos de un pequeño nivel de aire; tambien puede conseguirse esto, con una bala de plomo, que colocanda en un punto cualquiera de la plancheta debe quedar inmóvil; un hilo a plomo aplicado en el estremo de la aguja, manifiesta si se encuentra perfectamente vertical a la plancheta. Señalábamos con un lápiz los varios puntos de la estremidad dela sombra, í al mismo tiempo las líneas que ella marcaba del lado horizontal del rectángulo; entónces teniamos el minimun de sombra correspondiente al pasaje del sol por el meridiano. Se tiene luego un triángulo rectángulo, en el cual, el lado b es el largo de la aguja i c el de la sombra: con la fórmula se obtiene el ángulo de la altura meridional; esta se corrije de la refraccion i paralaje dadas en las tablas correspondientes i junto con la declinacion del sol se obtiene la latitud.

De esta manera, no necesitabamos sextante, ni horizonte artificial, instrumentos que se echan a perder mui facilmente, i cuyo uso en presencia de jente tan suspicaz como son los indios entre quienes viajabamos, nos hubiera acarreado algunos inconvenientes.

Ahora, con las tablas de longaritmos de Lalande i una copia de las declinaciones del Almanaque naútico, se tienen todos los elementos necesarios para calcular una latitud aproximada.

Al caminar, se ha calculado poco mas o ménos la distancia recorrida i las direcciones por medio de la aguja; se puede entonces obtener la variacion en lonjitud, Por otra parte, en el cálculo de la declinacion, un error de veinte minutos en lonjitud, lo que unce a error de veinte minutos al Este o al Oeste, altera poco el valor final de la declinacíon i la altera tanto menos, cuanto mas léjos se halla uno del Ecuador, porque se sabe que la lonjitud de un grado comprendido entre dos meridianos va siempre disminuyendo desde el Ecuador hasta los polos.

Hemos verificado el instrumento en Puerto Montt, cuya latitud nos era conocida, i nunca tuvimos error mayor de tres o cuatro mi-