Página:Viaje en las rejiones septentrionales de la Patagonia.djvu/47

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hace el servicio de los pasajeros, estaba anclada en la embocadura del Maullin.

Al sacar el barómetro para tomar la altura del lago, tuve el sentimiento de ver que el mercurio principiaba a salirse por el codo del sifon, permitiendo al mismo tiempo la introducion del aire, i de con siguiente inutilizándose; esta era una pérdida irreparable que me impedia verificar las alturas del camino que parte de ellas, habian sido tomadas solo por medio de la ebullicion del agua.

El Lago de Llanquihue, situado a 64 metros sobre el nivel del mar, es el primero al oeste de los lagos que se encuentran colocados por escalones en las falda de los Andes, en esta parte de la América: su mayor anchura es de unos cuarenta kilometros i unos treinta de largo; el punto de las orillas situado entre el volcan Osorno i el cerro Calbuco tiene su latitud i lonjitud determinadas por Muñoz Gamero (41° 12' sud i 72° 49' oeste de Greenwich) sus aguas son mui profundas, en 1859 eché doscientas brazas de cordel i no hallé fondo; el viento las ajita violentamente, i las hace subir mucho en la orilla opuesta. Todas las orillas pertenecen a los colonos, i están adornadas de hermosas chacras. Cuando llegamos, el viento era contrario, aun para la balandra, que tenia que venir de la embocadura del Maullin.

Al fin llegó como a las siete de la tarde i nos embarcamos con nuestras provisiones i las cabras: un colono Aleman, don Francisco Geisse, dueño de una chacra en el Maullin, i a quien encontré en ese momento, me regaló un ternero que tambien embarcamos. Pero el viento continuaba contrario i soplando con fuerza, nos vimos obligados a pasar la noche al ancla i violentamente sacudidos; el lago parecia empeñarse en imitar a la mar en sus furores; al dia siguiente se habian aquietado las aguas, pero continuando el viento i siéndonos siempre desfavorable, fuimos a echar el ancla al pié de la casa del injeniero de la Colonia, don Jose Decher, casa que de lejos se parece a un castillo fuerte, guarnecido de torreoncitos i de troneras: bajamos a tierra para pasar el tiempo i esperar el viento: recibimos una amable hospitalidad de esta familia. A las tres de la tarde, aunque el viento no fuese enteramente favorable, nos hicimos a la vela, navegamos toda la noche, i a la mañana siguiente solo estabamos a la entrada de la grande bahía, cuya punta es formada por la prolongacion de la base del Osorno.

10 de diciembre.—Por la mañana, nos vinos obligado a usar los remos para avanzar, i como no estabamos lejos de la costa sur, fui-