Página:Viaje en las rejiones septentrionales de la Patagonia.djvu/64

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la Grecia, es siempre una doncella encerrada en el fondo de la caverna. En la edad media, seria una princesa esperando al caballero andante que ha de libertarla, yo, sin mezclar nada de maravilloso, me sentí mui impresionado con lo horrible e inesperado de este espectáculo, pero no habia visto todo, queria comprender lo que veia; mirando con mas atencion la colina, vi que era una inmensa mole de hielo, i la tierra amarrilla, una capa lijera que la cubria.—Algunos fragmentos enormes, amenazando desprenderse, otros esparcidos en el suelo i el que habia visto caer me hicieron comprender pronto la causa de esos grandes ruidos que habian herido nuestros oídos i que repetidos por los ecos de las montañas parecian descargas de artillería: me encontraba delante de un inmenso ventisquero con sus moraines laterales. Algunos metros solamente me separaban de uno de esos poderosos ajentes de destruccion que trastornan la faz del mundo que habitamos. Al principio, como que estabamos poco familiarizados con estas cosas, temia la caída de algunos pedazos de hielo, pero me determiné sin embargo a subir hasta la cima para examinar la estructura, tomar un croquis i recojer algunas plantas.

Principiamos a avanzar por la moraine de la izquierda, compuesta de varias hileras de rocas sobrepuestas que ciñen en arco todo el frente del ventisquero. Luego montamos por la falda de la colina, marcha bastante difícil, a causa de la pendiente, i temiendo a cada paso el derrumbe que podia producir la caída de una sola piedra, arrastrando consigo muchas otras. Seguimos sin embargo, nos sumiamos en una especie de barro delgado que cubre todo el hielo, i que nos impedia resbalar, en otras, partes, marchando sobre el hielo desnudo, dabamos tres o cuatro pasos para avanzar uno; ayudandonos con las manos i con los pies, rasguñando el hielo encimamos el primer escalon, tomamos aliento i continuamos, enterrándonos hasta las rodillas, i cubiertos de barro llegamos a la cima, depues de haber cambiado de direccion varias veces; i al fin de una marcha penosa pude contemplar al ventisquero en toda su estension. Serpentea al pié del Tronador, mide tres millas de largo i media de ancho, Se halla encajonado entre la falda i una cuchilla formada de picos dentados que vienen a concluir en el boquete; la cima del ventisquero es de ondulaciones irregulares con varios grupos de piedras sobrepuestas, i que como en línea forman un lomo. Su estremo principia en las nieves del Tronador; de las piedras que forman las moraines laterales, algunas son un conglomerado conpacto de varias rocas, pero