Página:Viaje en las rejiones septentrionales de la Patagonia.djvu/69

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los Huanacos, subimos con mucha dificultad una barranca escarpada para entrar en un terreno con ménos declive, sembrado de alerces, i como a las once del dia llegamos a las orillas del deseado lago de Nahuel-huapi. A la una devolví la jente para el Peulla, i los carpinteros, se fueron al bosque en busca de los materiales necesarios para construir el bote.

29 de diciembre.—Los carpinteros se pusieron a la obra i principiamos el bote. El mal tiempo no interrumpia el trabajo. La orilla en donde nos encontrábamos acampados, se llama Puerto Blest, este nombre le dió el Doctor Fonck en honor del Intendente de Llanquihue que en la época de su espedicion era don Juan Blest. Este puerto es la estremidad mas occidental de la larga ensenada del lago: tiene una forma circular, su diámetro mayor es de unos quinientos metros. El cordon que sale del cerro de la Esperanza lo limita al Norte i pronunciándose en un elevado peñon casi desnudo cubierto de nieve en la cima, viene a estrechar la ensenada formando al prolongarse hácia el Este la muralla Norte del lago. Una meseta formada de terreno de acarreo cubierta de alerces, coligües i coigües rodeando todo el círculo del puerto concluye en el rio Frio. Un cordon que sale del Tronador forma la pared oriental del rio Frio; llega al lago i sigue al oriente formando la muralla Sud de la ensenada. En todos estos cerros, las cimas estaban cubiertas de nieves que los dominan durante la mayor parte del año. Lo demas del cuerpo desnudo; la vejetacion solo se manifiesta en los declives suaves, en muchos de los cuales se ven masas de arcilla i piedras redondas. Nada hai mas triste que este lugar; las elevadas cumbres apénas permiten penetrar durante algunos momentos la luz del sol: así es que la humedad es excesiva i los cambios de temperatura tienen lugar en una escala mui reducida, a causa de la forma del puerto. Hai un eco mui notable, de dia los martillazos del carpintero se multiplicaban de un modo estraordinario, i de noche el canto melancólico de la huala duraba algunos segundos. A la izquierda de la ensenada se vacia con ruido el desagüe del pequeño lago del Cántaro.

30 de diciembre.—Los carpinteros continuaron el trabajo, la jente no llegó.

31 de diciembre.—Por la mañana llegó Lenglier con Pedro i dos peones.

Me contó que la víspera, viendo la obstinacion de la jente para no ponerse en marcha, habia salido solo con Pedro i uno de los peones, i que habiendo acampado al pié de la laguna de los Huana-