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de agradecer los beneficios recibidos de su nuevo huésped. Ademas el salvaje notará luego que este restrinje invariablemente el campo de su subsistencia i que pretende ademas dominarle, de lo que resulta siempre el conflicto i el odio inveterado, en que el primero luchará a porfia, valiéndose de sus armas acostumbradas, el valor, la astucia i la violencia. Cuanto mas apurado se halle en esta lucha desigual con su rival, que en jeneral es mui superior a él, tanto mas desfavorable se mostrará en su carácter.

Suponer que el hombre salvaje se civilizará, cambiando su índole, es una esperanza vana, puesto que las facultades físicas i psicolójicas a que hemos aludido, no podrán trasformarse sino en el curso de muchas jeneraciones; i bajo condiciones especialmente favorables.

El problema, tan arduo i difícil de la educacion del hombre primitivo i de su adaptacion a la vida civilizada exijirá inmensos sacrificios de labor i constancia. Los grandes trabajos, emprendidos hasta ahora para, resolverlo, no han producido el resultado deseado por haberlo identificado jeneralmente con la conversion a la relijion cristiana, dando a ella una preponderancia esclusiva. Creemos que la resolucion del problema será obra de la filantropía pura i sola, sin admision de otra consideracion alguna, i que deberá encomendarse a los esfuerzos unidos del maestro de escuela i del médico. El punto capital, a que habrá que atender, será la situacion material del aprendiz que haya que civilizar. Vimos que comparándole con el hombre civilizado es un niño grande; agreguemos que es inhábil para los trabajos del mundo civilizado, de modo que es un verdadero pobre de solemnidad, a quien habrá que cuidar especialmente. Dejándole, en el nuevo ámbito que le rodea, a sus propias fuerzas, flaquea i sucumbe. Habrá que sostenerle mientras que se le enseñe i eduque. En la realizacion de esta tarea podrá servir de ejemplo, en parte a lo ménos, el admirable sistema usado por los jesuitas en sus misiones. Dirijiendo los trabajos de la civilizacion del hombre salvaje bajo estos principios, no dudamos que se lograria trasformarlo, en el espacio de algunas jeneraciones, en un miembro útil de la humanidad i de mucho porvenir para los tiempos futuros.

Volviendo a las relaciones poco satisfactorias de los padres con los puelches, no nos debe sorprender el cúmulo de rasgos inmorales que segun los biógrafos de Laguna i Guillelmo, afeaban el carácter de los puelches de Nahuelhuapi sin que virtud alguna los hubiera equilibrado. Viendo el modo atroz con que correspondieron a las intenciones caritativas de los padres, el juicio severo de estos es justificado.

Los puelches, probablemente restos de varias tribus dispersas, tenian efectivamente mala fuma aun entre los mismos indios. Ademas parece que por su contacto con los araucunos, quienes estaban en guerra casi