Pedro de La-Gasca: 02

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original. Publicado en la Revista de España: Tomo XV.


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Nació Pedro de La-Gasca en Navaregadilla, barrio situado en la jurisdicción y término de la villa de Barco de Avila, hoy cabeza del partido judicial de su nombre, en la provincia de Avila, el año de 1493, de una familia de las más acomodadas y distinguidas del país.

Pasó los primeros años de su vida dedicado al estudio, frecuentando las más famosas escuelas de España, que entonces lo eran también de la Europa entera, pues el brillo de la célebre Universidad de Salamanca, igualaba, si no oscurecia, el de las de Paris, Bolonia y Lovaina, únicas que con ella podrian sostener la comparación, por los eminentes profesores que en sus aulas difundían la luz del saber. No necesitaban por cierto, como hoy dia, nuestros jóvenes estudiosos el ir á completar su educación científica en establecimientos extraños, que, antes por el contrario, ilustres varones, formados en nuestro país, fueron á explicar con gloria en aquellos centros de la humana ciencia. Juan Martínez Silíceo, Pedro Ciruelo y Juan Gélida, catedráticos de Filosofía en la Universidad de París; Juan de Mariana y Juan Maldonado, que enseñaron Teología en la misma; así como Pedro de Soto y Martin de Olave, en la de Dilingen; Alonso de Pisa, en la de Ingolstad; Pedro Ruiz de Moros, en la de Cracovia; Luis Vives en Lovaina y Oxford; Luis de Lucena y Pedro Jaime Esteves, explicando la Medicina en Tolosa y Montpeller, y otros muchos que podríamos citar, dieron clara muestra de la superioridad intelectual de España durante el siglo XVI.

Graduóse de Maestro en Artes y Licenciado en Teología en la Universidad de Alcalá, y fué colegial en el Mayor de San Ildefonso de la misma, y Examinador de licencia en Artes; pero en tiempo de las Comunidades de Castilla, alborotados la mayor parte de los colegiales en favor de la causa popular, quisieron introducir novedades en la gobernación de él, á las cuales se opuso nuestro D. Pedro, que no sacando fruto alguno de su oposición, renunció la beca y marchó á la Universidad de Salamanca, en la cual se dedicó al estudio de las leyes y cánones, y recibió el grado de Bachiller en ambos Derechos. Fué Rector en su Universidad y Juez escolástico, y en 18 de Octubre de 1531 vistió la beca en el Colegio Mayor de San Bartolomé, vulgo el Viejo.

Concluidos sus estudios, recibió La-Gasca las sagradas órdenes, abrazando la carrera eclesiástica, que era entonces la que más breve y seguramente conducía á los hombres de mérito á una elevada posición: y no es que pretendamos decir con esto que la escogiese movido por la ambición, pues antes, al contrario, la rigidez y pureza de su vida fueron una constante prueba de que había entrado en ella impulsado por una verdadera vocación. A poco obtuvo una canongia en la santa iglesia de Salamanca y el destino de Juez metropolitano: dióle el Cardenal Tavera las vicarías de Toledo y Alcalá, y la rectitud con que desempeñó dichos cargos le valió el ser nombrado Ministro del Supremo Consejo de la Inquisición.

Confiáronle tanto el Consejo como el Gobierno comisiones muy importantes, y en particular por los años de 1542 y 1543 la de aquietar los Moriscos del reino de Valencia, á quienes supo contener en el deber sin necesidad de emplear medidas de rigor, sino adoptando tales disposiciones para rechazar la armada de Turcos y Franceses, que aquellos esperaban para levantarse, que les hizo, perdida la esperanza de recibirla, el desistir de su intento. Acabado este negocio, le cometió el Emperador la visita de los jueces, tribunales, empleados y cuentas de la Hacienda y Patrimonio Real de todo aquel reino, que desde su conquista por el Rey D. Jaime no habia sido visitado, y la rectitud con que procedió dio por resultado grandes alcances á favor del Estado, lo cual fué causa del buen concepto que la Majestad Cesárea formó de su gran prudencia y capacidad.



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