Reflexiones o sentencias: 02

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§ 11. Engendran frecuentemente las pasiones a sus contrarias. La avaricia produce a veces la prodigalidad, y la prodigalidad a la avaricia; y somos de ordinario fuertes por debilidad y atrevidos por timidez.


§ 12. Por mas que trabajemos en ocultar nuestras pasiones con las apariencias de piedad y de honor, nunca dejan de descubrirse al traves de estos velos.


§ 13. Con mas impaciencia lleva nuestro amor propio la condenación de nuestros gustos, que la de nuestras opiniones.


§ 14. No son otra cosa todas las pasiones que los diversos grados de calor y frialdad de la sangre.


§ 15. No sólo están los hombres sujetos á perder la memoria de los beneficios y de las injurias; sino que aborrecen tambien á los que los tienen obligados, y dejan de aborrecer a los que los han ofendido: la aplicación a recompensar el bien y a vengarse del mal, les parece una servidumbre a que les cuesta mucho trabajo someterse.


§ 16. No es por lo comun la clemencia de los príncipes otra cosa que una política para ganar el amor de los pueblos.


§ 17. Esta clemencia, de que tanto alarde se hace, se practica ya por vanidad, ya por pereza, muchas veces por miedo, y casi siempre por todas estas cosas juntas.


§ 18. La moderación en la buena fortuna no es otra cosa que el temor de la vergüenza de que nos cubriría nuestro entonamiento, o el de perder lo que poseemos.


§ 19. La moderación de las personas felices proviene de la calma en que mantiene sus humores la buena fortuna.


§ 20. Es la moderación un temor de caer en la ridiculez y desprecio que merecen los que se desvanecen con su felicidad: es una vana ostentación de la fuerza de nuestro espíritu. En fin la moderación de los hombres en su mayor elevación, es un deseo de parecer más grandes que su fortuna.

Reflexiones: 11 a 20