Revista del Jardín Zoológico de Buenos Ayres/Tomo I/El Peludo (Euphractus villosus)

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EL PELUDO.


Euphractus villosus (Desm.)

POR FÉLIX LYNCH ARRIBÁLZAGA.

(Para la Guia popular ilustrada del J. Z. de B. A.)

Este curioso animal hállase defendido, como todos los de la familia, por una coraza huesosa cubierta de pura piel, cuyas piezas, separadas por intersticios, en el cuello, parte media del cuerpo y nacimiento de la cola, le permiten movimientos bastante extensos. La cabeza es triangular, y el escudo que la cubre, compuesto de muchas escamas huesosas, deja á descubierto su hocico suave y movible, sus ojuelos pequeños y vivaces y sus orejas tiesecitas, no muy largas, oblongas y granuladas en la superficie. Los escudos dorsales, anterior y posterior del cuerpo, se componen de multitud de piececillas pequeñas soldadas entre sí; estos escudos se hallan separados uno de otro por cinco á seis fajas transversales movibles, constituidas por piezas cuadrilongas y con tres divisiones; los bordes laterales de la coraza son dentados ó con puntas agudas á manera de sierra. La cola es corta, cónica y cubierta de fuertes escamas. Las patas cortas, y armadas con cinco fuertes uñas, están defendidas por de fuera con escamas fuertes, aunque pequeñas; lo inferior de la cabeza, cuerpo, y lo interno de las patas, cubiertos de piel muy gruesa, tuberculosa y provista de pelos largos, gruesos y ásperos, que nacen de las verrugas ó tubérculos de la piel. La parte exterior y posterior de las patas con largas cerdas bastante abundantes; cerdas semejantes se notan en la coraza, formando filas al través, y tambien de la base á la mitad de la cola.

El color general de la coraza es amarillento-rojizo, con la piel fina, que une la piezas del cascaron, de color negruzco, pero como siempre está cubierto de tierra, la coraza parece parduzca, sin que sean muy notables sus dibujos; el hocico es negro, lo inferior del cuerpo es amarillento anaranjado, así como las patas, que suelen ser algo más oscuras. Todos los pelos pardos ó parduzcos. Este animal alcanza una longitud de 19 pulgadas. Habita en el Norte, Sur y Oeste de Buenos Ayres. Construye madrigueras, bastante profundas, de las que sale en busca de alimento, al caer la tarde y en la noche, aunque tambien se le suele encontrar de dia, pero muy rara vez y sólo en parajes donde la persecucion es poco activa. Aliméntase de carroñas, lombrices, insectos, raíces y crias de pequeños mamíferos. En casi todos los rastrojos se ve un gran número de hoyuelos cónicos de escasa profundidad, los que son debidos á los Peludos, que acuden con preferencia á las tierras removidas para buscar larvas ó gusanos. En la época del celo, ó cuando se le excita, despide un olor almizclado, bastante desagradable. Bebe poco y á lengüetadas repetidas, como los perros, mas parece no serle absolutamente indispensable.

Desprovistos de incisivos y caninos, como lo están estos seres inofensivos, defiéndense sólo con sus uñas, y en sus luchas entre sí, se limitan á empujarse ó golpearse mútuamente á cabezadas, ó con la coraza, procurando derribarse el uno al otro. Producen un gruñido casi imperceptible cuando están irritados, dejándolo oir en muy raras ocasiones. En cautividad es mansísimo, y aun cuando haya sido capturado adulto, desde luego se domestica, por poco que se le cuide. Gústale mucho que lo rasquen en la coraza, y, para expresar el placer que experimenta, se endereza mucho sobre sus patas, encorvando todo el cuerpo lo más que le es posible. Duerme la mayor parte del dia, unas veces de lado y muy estirado, otras sobre el dorso, con las patas extendidas y con sueño tan profundo, que á veces parece muerto. Se le alimenta con carne cruda, pero prefiere la cocida, las raíces, maíz cocido y legumbres en general. Engorda mucho y rápidamente, hasta el punto que áun la coraza parece como aceitosa. La carne tiene muy buen sabor, y no es dudoso que si se obtuviera su multiplicacion en cautividad podría figurar en la mejor mesa, al lado de los más ponderados manjares. La manera más comun de prepararlo para el consumo es asarlo en su propia cáscara; esta última suele usarse para fabricar canastillas, y áun guitarras, segun se dice; el tubo caudal lo usan algunos paisanos como depósito de yesca.

A consecuencia de la delicadeza de su carne, se le da caza con perros adiestrados, aprovechando las noches de luna y en ocasiones abriendo su madriguera. Si se le sorprende en el campo, es fácil alcanzarle, pues corre menos velozmente que un hombre. Es difícil extraerlo de su agujero tirándolo hacia atrás por el rabo, pues se afirma en el conducto con las uñas y los dientes laterales de su coraza, pero cede, asiéndolo de los pies posteriores y de la cola. No obstante la activa caza de que es objeto, abunda aún en los puntos más poblados y está lejos de extinguirse, como ocurrirá con la Mulita (Tatusia hybrida); probablemente sus costumbres más nocturnas que diurnas influyen no poco para la conservacion de la especie. En cuanto á la reproduccion, dícese que la hembra da á luz de dos á cuatro hijuelos casi desnudos, en cuya coraza, aun muy blanda, se diseñan los caracteres que distinguirán al adulto. Al parecer, los dos sexos viven separados y no se reunen sinó momentáneamente en la época del celo.