Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera/Segundo diario

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DIARIO SEGUNDO
AL MISMO FIN QUE EL ANTECEDENTE
CON LA LICENCIA DEL
mismo señor Governador [1]
Y CON ALGUNOS HOMBRES MAS
ECHO EL AÑO DE 1786

Dia 18 de Noviembre de 1786 [2]

Salí por la mañana de la ciudad de Castro y fuí a dormir al parage de Quiquel, estancia de Dn. Miguel Barrrientos y lugar señalado para juntarse, los que se ofrecieron para esta expedicion. Tardaron cuatro dias, y despues de juntos se acabó de habilitar la pirahua en que habiamos de ir.

Dia 24

Amaneció el dia claro, pero con señas de Norte. Despues de medio dia nos embarcamos y seguimos la costa de Quethalco, Cuquihuill y Calen hasta llegar a Tenaun [3], en donde reside el P. Fr. Juan Cazo y Gómez [4], que se embarcó con nosotros, y fuimos tomar puerto en la capilla de Añihue [5], sita en la primera Ysla de los Chauquis, al Leste de la punta de Tenaun, que es lo mas ancho de la Ysla grande de Chiloe. Aqui se confesó toda la gente, y por lo riguroso del tiempo estubimos en este puerto hasta el dia veinte y nuebe, que nos pasamos a la Punta de Conef en la Ysla nombrada Vuta Chauqui, que es la mas proxima a las cordilleras, de todas las que están pobladas pertenetes al curato de Castro.

Dia 30

Salimos por la mañana a remo y antes de llegar al medio del canal comenzó un Sur suave, y con viento y marea llegamos casi a medio dia a la boca de Comau, en donde comenzó a reciar el viento, que nos sirvió de mucho alivio para propasar el astillero y puerto, que llaman Marillmo, y llegar a la Caleta o puerto llamado Puchegniche [6]. A estos llaman puertos por que quando van a cortar tablas, varan aquí las pirahuas, y forman sus ranchos para guarecer sus bastimentos y personas: tambien llaman astilleros. Las tablas las van a cortar a lo alto de las cordilleras, y les cuesta bastante trabajo, los peligros, que son muchos. No solo tienen que subir cuestas y barrancas, sino que tambien tienen que pasar algunos rios que bajan precipitados por las barrancas, cuio paso es peligrosísimo y arriesgadísimo. Quando menos se prescindiendo piensan crece el rio, la agua les lleba el puente, que es un arbol atravesado, y para poner otro se ven no solo en trabajo, sino en peligro [7].

Diciembre Dia primero

Poco mas de media mañana salimos a remo, y a medio dia entró la virazon, y a vela llegamos a una playa que está al pié de los cerros del Oeste, para esperar la media creciente que es la marea que se necesita para entrar en el rio llamado Vodudahue o Vorudahue [8] que baja de una quebrada que viene del Leste al pié del cerro que llaman Pillañmo, porque se está derrumbando la nieve, y al rodar hace un ruido que parece un trueno [9]. Serian las cinco de lo tarde quando nos pareció que seria ya media creciente: entramos en el rio el que antes de andar dos quadras tiene un bagio [10] y a la oracion llegamos a una punta de arena que forma la junta de otro rio que baja de los cerros del Sur en donde tomamos puerto. A este rio llaman Reremo, y en la junta de los dos rios descargamos la pirahua y la aseguramos, como tambien los bastimentos.

Dia 2 del mismo

Se levantó un rancho para asegurar los bastimentos, y otro mas pequeño para poder decir misa con la decencia posible [11]. Antes de concluirlo comenzó a llover, y continuó el tiempo ya lloviendo, ya haciendo sol hasta el dia siete, de suerte que no nos atreviamos a entrar en el monte, porque como con el aguacero quedan mojadas las ramas de los árboles y cañas, es imposible el caminar por el monte una quadra sin mojarse y perder todo el bastimento. No obstante pasaron a abrir el tepual, que comienza a las dos o tres quadras del puerto, y tambien a reconocer el camino que se habia abierto el año de ochenta y tres: y como despues de pasar el tepual entra un colehual, que tiene mas de una legua, y los colehues retoñan, esta el camino mas cerrado.

Dia 9 del mismo

Continuó claro el tiempo y tomando cada uno la carga de bastimento que pudo, seguimos las señales, que se habian dejado en el primer viaje, y aunque costó bastante trabajo el abrirlo por causa de los colehues y haberse caido muchos arboles que nos detuvieron bastante podimos llegar el dia diez y nuebe al pié de la cordillera [12] sin mas novedad que haber tenido tres dias de detencion a causa de los aguaceros, y haberse herido en un pié Dn. Joseph Barrientos [13]. Subimos la cordillera o la primera cuesta, en la que tardamos dos horas y media, y despues sigue el valle no mui ancho [14] y poco monte, pero tenia mucha nieve que se caia de los cerros, la que nos puso en cuidado. Dormimos cerca de la nieve a la otra parte del rio, y a media noche poco mas o menos cayó de lo alto del cerro opuesto un peloton de nieve con un ruido tan grande que parecia un trueno horroroso.

Dia 20 del mismo

Amaneció claro el dia y seguimos el camino para ver si podiamos pasar a la otra vanda de la cordillera. Encontramos varios derrumbos de nieve, y en muchas partes cubierto el monte con ella [15], particularmente en un valle que está antes de la loma que divide las aguas al oriente, y poniente [16], el que tenia a mi ver mas de seis quartas. No obstante, como el dia estaba bueno, no hubo detencion para pasar a la otra banda por sobre la nieve. Bajamos al valle que está a la otra parte, y corre de S. O, al N. E.; tiene al principio una llanura de quasi dos leguas, pero es toda cienagosa con varias lagunas pequeñas [17] El rio corre al mismo rumbo con varias vueltas y saltos que causan miedo el oirle. Fuimos a dormir a la entrada del monte que está lleno de cañas bravas, Alerces, y otros arboles de ninguna consideracion.

Dia 21 del mismo

Se continuó talando el monte, que en algunas partes está bien trabajoso por lo espeso de las cañas, y en dos dias llegamos a la primera laguna en donde encontramos en ser [18] la canoa que se habia echo en el otro viage. Nos embarcamos en ella y pasamos a una punta de arena, que hace la punta (de un rio) o entrada de un rio que baja de los cerros, en donde ay Alerces grandes, buenos para hacer canoas [19]. La Laguna corre del S. O. al N. E, cosa de dos leguas y media y despues da vuelta al L. y sigue otro tanto poco mas o menos. Despues de la vuelta tiene una ysla, que tendrá de largo una legua [20]. Se cortó un Alerce del que se sacaron dos canoas, la una de ocho varas y media de largo, y la otra de seis y media. Otro mas se havia cortado, pero no sirvió por estar hueco, y por no gastar mas tiempo nos acomodamos con hazer las dos de un solo arbol.

Dia 25 del mismo

Despues de medio dia nos embarcamos veinte personas en las tres canoas y solo dos llegaron a la vuelta de la Laguna en donde ay una playa bien abrigada [21]. Viendo que la otra no llegaba ni se vehia salió la mayor en busca de ella, y ya de noche hallaron la gente en una barranca sin atreverse a embarcar, porque el viento, aunque favorable, era mui fuerte, y estubieron para perderse. Llegaron a la vuelta de la Laguna, en donde los estábamos esperando a las diez de la noche poco mas, o menos [22].

Dia 26 del mismo

Nos embarcamos temprano y al propasar la ysla divisamos un cerro alto y largo que atraviesa la Laguna norte sur [23], y por la quebrada que venia del norte salia una huma reda mui grande. Llegamos a las nuebe y media de la mañana al fin de la Laguna y tomamos puerto en una playa en la costa del norte antes del desague, que está al N. E. y tiene una caida peligrosissima por las muchas piedras que tiene. Pasaron quatro hombres a reconocer el monte para abrir camino y poder pasar la canoa a otra Laguna, que está al N. E. de la primera. Tendrá a lo mas una legua N. S. y un quarto de ancho. Tiene al L. un cerro mediano [24] en donde actualmente estaba el monte ardiendo. A la tarde se abrió el camino, y como vimos el fuego tan cerca presumimos huviese allí gente y dormimos con algun cuidado.

Dia 27 del mismo

Se pasó la canoa a la otra Laguna y a las dos de la tarde se retiraron ocho hombres para la playa: yo me embarqué con siete al registro [25], y quatro quedaron en la primera Laguna con la canoa grande. Vajamos sin novedad a otra Laguna [26], que corre del N. O. al S.; tendrá de largo quatro leguas, y al Leste tiene una ensenada, que presumimos fuese desague, y sigue de un poco de monte al principio, y no tiene mucha subida [27]. Luego que entramos en esta Laguna comenzó un viento bastante recio, y fuimos a tomar puerto al pié de un cerro, que está a la costa del norte despues de pasar una angostura. Aqui estuvimos todo el dia siguiente, que por la mañana comenzó a llover, y aunque el aguacero no era cosa mayor en lo alto de los cerros cayó bastante nieve [28]. El viento fué mui fuerte y no nos atrevimos a mudar de lugar. Dn. Diego Barrientos subió a lo alto del cerro, a cuio abrigo estabamos, y vió que lo que presumimos desague al Leste, no era sino una ensenada por lo que determinamos ir a otra ensenada, que teniamos al al Sur, luego que el tiempo diese lugar a ello.

Dia 29 del mismo

Aunque continuó el mismo viento que ayer, no fué con tanta fuerza, por lo que a medio dia nos embarcamos y fuimos en seguimento de la Voca que se reconocia al Sur. A las dos horas de navegacion llegamos a un canal estrecho que está al pié de un cerro bajo, el que se reconoció, y se podia pasar. Como a las quatro quadras poco menos se junta este canal con otro rio que baja del noroeste [29], y esta junta forma otra laguna pequeña. Desde aquí divisamos tres cerros negros que rematan en piramide, que parecen tres torres de Cathedral, aunque no son iguales. Estos mismos cerros los divisaron por mes de Enero de mil setecientos ochenta y quatro los que vinieron al reconocimiento: y siempre he oido decir que estos cerros estaban al principio de la pampa y próximos a una poblacion de Españoles. Estariamos distantes de ellos a lo sumo tres leguas, y presumimos ir a dormir cerca de ellos [30]. Fui mos en busca del desague de esta Laguna, y de repente nos arrebató una rapidez del rio, que a no ir cerca de tierra hubieramos perecido todos, pues tenia el rio (como despues se vió) una caida allí cerca, y mas abajo un salto, que si uno se librara de perderse en la primera, no se escapara de la segunda. Bien pudieramos ir talando, pero la gente estaba ya desnuda y el cuidado que nos daba la quemazon que dejabamos atras, fué motivo para no emprenderlo. Asi mismo temimos, que huviese gente y que nos quitasen la canoa, por lo que determinamos el retirarnos, para pasar al reconocimiento de la quemazon. Nos costó mucho trabajo el subir otra vez para la tercera Laguna, porque en el canal ay mucha corriente y subimos agarrandonos de los arboles que están a la orilla.

Dia 30 del mismo

Nos embarcamos temprano, pero un viento fuerte nos obligó a tomar tierra en una playa despues de pasar la angostura de la Laguna, y al pié del cerro que subieron en el otro viage los Barrientos [31]. La lluvia no fué mucha; pero el viento continuó to lo el dia, y despues que anocheció comenzó un temporal tan recio, que en quince años que estoi en Chiloe no le he visto maior ni semejante. Parecia que se arrancaban los arboles y que la Laguna nos queria tragar [32], por lo que la Canoa se nos fué a pique.

Dia 31 del mismo

Continuó el mismo temporal toda la mañana, y a medio dia quiso Dios que calmase, y como no estábamos para perder tiempo al punto se sacó la agua a la Canoa [33] y fuimos a dormir junto al desague de la segunda Laguna.

AÑO DE 1787

Dia 1.° de Enero de 1787

Mucho antes de amanecer comenzó a llover y como no havia mas tienda de campaña que el cielo, nos sentamos sobre los bastimentos para que no se mojasen, y assí reconciliamos el sueño. En quanto amaneció comenzamos a navegar contra la corriente, y como al principio era algo ancho, y tenia aguas encontradas, podimos subir sin particular novedad hasta las tres partes del rio; pero desde aquí se estrechó y la corriente no nos dejaba pasar adelante, sin que nos fuésemos agarrando de las ramas de los arboles. Como éramos muchos y la Canoa pequeña me desembarqué con un hombre, y fuimos por el monte, en donde antiguamente hubo quemazon [34]. Si quando me desembarqué estaba algo mojado, en el monte me acabé de mojar. A las once del dia llegamos a la segunda laguna y tomamos puerto en el mismo lugar que nos embarcamos el dia veinte y siete de Diciembre: luego aclaró un poco el sol. Cinco de los compañeros pasaron a la primera laguna, que estará distante poco mas de cinco quadras [35], a ver a los quatro, que estaban guardando la Canoa, y los hallaron mui desconsolados porque temian nos huviese sucedido alguna fatalidad con tantos temporales. Mientras esto sequé la ropa. Luego que volvieron nos volbimos a embarcar para registrar el cerro en donde se havia visto el fuego arder. En quanto llegamos a él procuramos esconder la canoa, por si venia alguna gente que no la robase. Subimos a lo alto del cerro por medio del monte quemado y divisamos que a la parte del norte termina en un llano que tendrá de largo una legua, y despues ay otra laguna entre cerros [36]. Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/95 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/96 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/97 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/98 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/99 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/100 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/101 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/102 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/103 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/104 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/105 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/106 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/107 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/108 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/109 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/110 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/111 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/112 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/113 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/114 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/115 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/116 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/117 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/118 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/119 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/120 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/121 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/122 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/123 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/124 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/125 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/126 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/127 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/128 Página:Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera.pdf/129


  1.   Falta en este lugar la licencia de, presidente de la Mision, que e autor pidió i obtuvo para el viaje anterior. Esta era, sin duda, obligatoria i Menendez, quien relata cada vez fielmente las autorizaciones en virtud de las cuales emprende sus viajes, no habria dejado de consignarla aquí, si es que la hubiese pedido. La razon de no solicitarla fué que é mismo era presidente de la Mision en aquella época, de modo que estaba exento de la obligacion de pedirla.

    En el título principal que encabeza sus "Diarios", se llama él mismo "expresidente de las Misiones". Consta por una comunicacion que el mui reverendo Vicario de Ocopa, Fr. Lúcas de I. Martorell, tuvo la gratísima amabilidad de hacerme en 1884, que el autor fué nombrado en 1783 presidente de la Mision. Parece que no ejerció desde luego este cargo, pero es cierto que lo desempeñaba a la época de este viaje, segun veremos mas adelante de un dato que nos ha legado Moraleda. Su modestia le impidió talvez darse aquí el título de presidente.

  2. Tenemos a nuestro héroe en campaña por segunda vez. Las halagüeñas espectativas que debia dejar en su ánimo i en el de sus compañeros el descubrimiento de los dos lagos i mas que todo la vista lejana de las pampas i de los cerros desnudos de varios colores, que parecian identificarse con los descritos por Silvestre Rojas en su famoso "Derrotero a los Césares", no dejaban de invitarles, con fuerza irresistible, a emprender nuevas esploraciones.

    Habiendo cambiado su cargo de misionero circular por el de presidente, no tuvo necesidad esta vez de esperar la conclusion de esta mision. Por eso le vemos emprender este viaje relativamente temprano en el año i como un mes ántes que el primero.

    Esceptuando el mes de Febrero, que es casi siempre el mes mas seco del año, los demas meses son poco seguros i pueden traer temporadas largas de lluvia. Los meses favorables para espedicionar en estas latitudes son los meses de Enero i Febrero, pudiendo salir en Diciembre i volver en Marzo. Noviembre es a veces mes de buen tiempo prolongado, por lo que Menendez no vaciló en ponerse temprano en camino. Pero su esperanza no se cumplió; por el contrario, esperimentó fuertes lluvias i temporales.

  3. Quethalco, Cuquihuil (Chiquihuil en el mapa de Agüeros, Foguihuil en el de Moraleda). Calen (ya mencionado ántes) i Tenaun son puntos situados en la orilla Norte del canal de Dalcahue.

    Tenaun era i es asiento de una bonita poblacion i capilla, con residencia de un misionero franciscano [n 1].

    La punta mencionada de Tenaun es mui notable por su risueño aspecto i larga estensien, que la hace visible a mucha distancia. Al Sur de ella se abre la hermosa rejion del Interior de Chiloé, con Castro en el fondo, de que hablamos arriba.

  4. El primer misionero franciscano establecido en Tenaun en 1771, fué Fr. Norberto Fernandez, el mismo que hizo una espedicion a los Césares en 1779; pasó despues a Chacao. El P. Juan Cazo y Gomez no se halla nombrado entre los primeros misioneros venidos de Ocopa i citados por Agüeros. Pertenecia, pues, a una jeneracion mas jóven que ellos. No tenemos datos sobre su persona.

    Las islas Chauques estaban, segun Moraleda[n 2], al cargo del misionero de Tenaun. Este hizo, pues, una visita doctrinal a sus feligreses. Se ve que Menendez tomó parte en los servicios relijiosos que se celebraron con este motivo.

  5. Hablamos ya en su lugar sobre Añihue, Conef i Vuta-Chauqui con motivo de haber sido tambien visitados en el primer viaje; son de recalada obligada para entrar al estero de Comau.
  6. "Tres millas al S. E. del morro Comau, siguiendo una costa escarpada i roqueña, se halla la caleta Marilmo. Ofrece un surjidero adecuado para lanchas i balandras siempre que se fondee en su parte O. Por el S. O, tiene una playa arenosa, sobre la cual fluye un torrente que viene del S. i por el O, se hallan unas cuantas chozas de labradores".

    "Siguiendo la misma costa i a poco mas de 1.5 millas de Marilmo se halla la pequeña cala de Puchinguiche, mui reducida i solo útil para lanchas i botes, frecuentada por madereros" [n 3].

  7. Esta animada descripcion de las penalidades que sufren los tableros en el corte del alerce, i de los peligros que ofrecen los rios es una nueva ilustracion de los mismos temas tratados en el primer viaje.
  8. Debemos al señor F. Vidal Gormaz, entre otras interpretaciones etimolójicas correctas, tambien la de esta palabra, que es compuesta de voro o voru, hueso, diente, espina, i dahue, una plante que no identifica. Tenemos el gusto de completar su traduccion, dando a conocer esta: dahue es el nombre indíjena de la quínoa, planta alimenticia de mucho valor en Chiloé i todos los paises templados de la América del Sur, que ocupa el tercer lugar de importancia despues del maiz i la papa, i cuyo cultivo se halla siempre unido a esta última [n 4]. El señor Vidal Gormaz señala en sus mapas un bajo del mismo nombre, situado en la costa N. de la isla de Tabon. No tenemos idea qué relacion pueda haber entre este bajo i el rio en cuestion.

    El único defecto que la correcta traduccion indicada podria tener, seria que su sentido no tuviera fácil aplicacion en las riberas desiertas del rio nombrado. Si quisiéramos buscar otra, podríamos fijarnos en la palabra Voro tehua, que significa lucio, cierto pescado de agua dulce que se encuentra en el rio Quepe i ha dado su nombre al lejendario fuerte Boroa (B. Havestadt [n 5]). Esta version no corresponde del todo en la forma, pero se prestaria mejor que la primera en cuanto al sentido, razon porque la mencionamos sin pretender que sea la exacta.

    Hemos hablado ántes [n 6] de la manera, algo estraña para nuestro modo de pensar, con que Menendez aprecia i denomina los rios, imitando la costumbre indíjena de América, segun la cual cada rio tiene muchos nombres locales, como, por ejemplo, el de la Laja en nuestro caso, pero ninguno que le designe propiamente. Solo ahora, al visitar el rio por la segunda vez se acuerda al fin de que no nos ha comunicado su nombre, por lo que se apresura a remediar esta falta

  9. Pillañmo, de "pillañ, el diablo o una causa superior, que hace los truenos, rayos i reventazones de volcanes, i estos mismos efectos" (Febres, Diccionario).

    La descripcion de Menendez de este cerro coincide perfectamente con la que Francisco Vidal Gormaz da de los picos Amunátegui: Son remarcables por hallarse coronados por nieves eternas i ofrecer en su cima un hermoso ventisquero. Al pié de la base austral se encuentra un pequeño depósito de hielos formado por los aludes que se desprenden de las alturas. El punto en que se halla el depósito se llama Callapiren".

    En frente del Amunátegui i sobre la boca misma del rio está situado el monte Centinela, mencionado ya ántes. Es mui alto tambien, pero parece que no tiene derrumbes de nieve. Así, no cabe duda que los picos Amunátegui son el verdadero Pillanmó, que debe su nombre significativo a las fenómenos descritos.

    El mismo cerro se llama por algunos Huanai o Huinaï (Martin). El distinguido doctor Cárlos Martin, autor de trabajos mui importantes sobre la jeografía del Sur, hizo una ascension difícil i casi hasta la cima de este cerro en 1870, observó de cerca los ventisqueros i fijó el carácter mineralójico de sus rocas que son de diorita [n 7].

    Fuera de los cerros nombrados i del volcan Huequen, de que hablamos en el primer viaje, menciona Vidal Gormaz en los contornos de Comau los cerros elevados Huron, Bellavista, Venados i Ugalde. Es mui grande pues, la aglomeracion de cumbres altas en las orillas de este estero, la cual es típica i comun a todos los esteros de la cordillera austral.

  10. Este bajo en la boca del rio no es mencionado por Vidal Gormaz. Es fácil que haya desaparecido en el trascurso del tiempo, puesto que los aluviones movedizos depositados en esta parte de su lecho están espuestos a cambios contínuos.

    En cuanto a la cuestion de cual de las dos riberas de la confluencia haya servido de puerto i cuartel, no cabe duda que ha sido la orilla derecha del Reremo, puesto que en la izquierda el mismo rio habria cortado el acceso a la tierra adentro.

  11. Vemos que Menendez cumplia como sacerdote con regularidad las obligaciones relijiosas en el curso de sus viajes. Es consiguiente que su muchacho Manuel Barría le haya ayudado a celebrar la misa. La lejendaria tradicion a que hemos aludido arriba [n 8] del asistente de misa de Menendez recibe, pues, aquí, una confirmacion mui convincente.
  12. A Lahual Cruz. La marcha ha sido comparativamente lenta.
  13. El mismo a quien sucedió igual accidente en la espedicion anterior el dia 11 de enero.
  14. En cuanto a los pormenores de esta subida, nos referimos a nuestra larga esposicion del primer viaje [n 9]. La descripcion que el valle, despues de la cuesta, sigue no mui ancho, podria invocarse a favor de nuestra interpretacion, "que sea la continuacion del mismo valle del Vodudahue".
  15. Es mui interesante la descripcion de la caida de un gran alud o avalancha, que hace recordar el mismo fenómeno en el Tronador i mas al N. en la Silla Velluda (Poeppig). Se juntan a él como corolarios los "dos derrumbos", quiere decir los ventisqueros que Menendez califica de esa manera, i la mucha nieve que habia en la subida de este lado i en lo alto del paso. Este desarrollo tan grande de la nieve nos prueba que este cordon es mui alto.

    Por otra parte vemos que hubo una diferencia mui notable del estado de la nieve en este año i en el pasado; era mas desfavorable esta vez. Calculando la estacion del año para los cambios de la temperatura i el derretimiento de la nieve, se hallaron en este lugar 23 dias ántes que en el viaje primero. Asombra que pocos dias produzcan un efecto tan grande. Resulta que el verano es bien corto en esta altitud i latitud.

  16. Notemos que Menendez señala de nuevo i equivocadamente la altura del paso de su nombre como divisora principal de las aguas.

  17. La llanura cienagosa es idéntica a la vega que divisaron del alto del boquete en el primer viaje. El suelo pantanoso del fondo de este valle es debido, por una parte, a los derrames abundantes de agua que corren i filtran de los cerros nevados que le rodean; i por otra, al reducido desnivel del suelo levantado por la acumulacion de los sedimentos que aquellas han ido arrastrando i levantando. Es este un fenómeno frecuente en los valles de las rejiones alpinas i parece ser comun en el declive oriental de los altos cordones de nuestra Cordillera. El valle que baja del mismo cordon, a poca distancia al Sur en la ruta de Reñihue, tiene el mismo carácter segun la descripcion del Dr. Delfin. Mas al Norte, el valle lonjitudinal del Rio Frio, qua desemboea al lago Nahelhuapi, es pantanoso en todo su curso. Esploraciones futuras nos enseñarán, si este carácter sea jeneral i llegue a ser la regla o nó.

    Mas abajo de la llanura cienagosa sigue el suelo del valle mas enjuto, segun lo prueban la falta de agua notada en el viaje anterior [n 10] i la vejetacion de cañas i otros árboles. El alerce se da mui bien en la vecindad de estos pantanos i es alli donde crecen los portentosos árboles jigantes de que nos habla el Dr. Delfin.

  18. Espresion típica, que volveremos a hallar cada vez en el caso de que el autor encuentre una embarcacion existente alli desde ántes.

    Recordemos que la partida avanzada de la primera espedicion se habia trasladado en una balsa de cañas a un lugar cercano de la orilla, en que habia alerces aptos para hacer una canoa, i que dejaron ésta a la vuelta de su escursion en el puerto del desembarque en que Menendez la encontró ahora.

  19. Segun la relacion de los esploradores de la espedicion anterior, este lago "está entre dos cordones de cerros", dato precioso que nos da una idea cabal de su aspecto i configuracion. Esta misma les impedia llegar por tierra al astillero en que habian fabricado su primera canoa; valiéndose de ésta fueron ahora al mismo lugar i construyeron otras dos canoas mas grandes, trabajo que les era familiar i les corria de manos con toda presteza. Me he aventurado a señalar en el mapa este lugar importante de fábrica, sin poder garantir que su posicion sea exacta, porque puede estar al Sur en lugar del Norte, en que lo coloqué; el autor no indica la direccion en que está situado.

    De este modo, Menendez, trasformado en almirante de agua dulce, disponia de una respetable flotilla de tres canoas, que permitia a él y a los sobresalientes marinos que le acompañaban, esplorar con toda comodidad el sistema complicado de hermosos lagos que tenia por delante. De seguro que nadie hasta ahora habrá podido imitar i seguirle en esta navegacion fecunda en descubrimientos.

    Observamos todavia de paso con respecto a la palabra "canoa", que ella es, segun Benjamin Vicuña Mackenna[n 11], de oríjen caribe o antillano.

  20. La primera relacion dice que el lago tiene seis islas. La de que se habla aquí, sin duda la mas grande, se puede situar con alguna certeza. Las otras cinco no las hemos colocado por carecer de datos sobre ellas.
  21. Existe aquí la misma duda como en el caso que precede, sobre la situacion de este puerto, si es en la orilla Norte o Sur. Nos figuramos que en el ángulo saliente que hace el lago al cambiar de direccion del NE. al E. debe haber un cerro en forma de promontorio i en frente de éste una línea entrante con ribera baja, adecuada para puerto; por esta razon hemos preferido la ubicacion al Norte.
  22. La navegacion en canoas es peligrosa. Como no tienen quilla, están espuestas a tumbarse cuando sale viento i marejada.
  23. Parece que este cerro es nuevo i diferente del "cerro alto i derecho" visto en la primera espedicion [n 12], que se supone situado al principio de la primera laguna. Si nuestra ubicacion ha salido exacta, esta nueva cumbre conspicua es el cerro que hace pared en la segunda laguna i el cual subió la partida volante el 21 de enero de 1784, i la misma que ocupa una situacion dominante en el grupo de los lagos esplorados por Menendez, puesto que su base se baña en tres de ellos.
  24. Este es otro cerro importante i el mismo que subió Menendez pocos dias despues; véase el 1.° de enero.
  25. El autor se puso desde este momento él mismo en campaña activa, sirviéndole "la segunda laguna" como base de sus operaciones. No hai duda que este conjunto de lagos i demas accidentes del terreno llamaba vivamente su atencion.
  26. Menendez no menciona ni la situacion ni la direccion de este desagüe; los esploradores de la primera espedicion le refirieron que el rio (que sale de la segunda laguna) "va al oriente bastante ancho". Es probable que se incline luego al Sur para no apartarse del cerro mencionado i por impedírselo por otra parte la configuracion de la Cordillera, cuyo cordon central se eleva de sus orillas, si es que nuestros cálculos son exactos.
  27. Es algo oscura esta descripcion. Entendemos que el bosque (monte) que rodea el lago es ralo i que las riberas se elevan suavemente. Estas contrastan por consiguiente con las orillas escarpadas de los otros lagos.
  28. Estando a fines de Diciembre, la caida de nieve en los cerros indica un cambio del clima desde Chiloé, probando que se acercan las alturas frias de la Patagonia.
  29. Hemos aludido arriba a este rio al hablar de la hoya del estero de Reñihue i su continuacion al oriente. Es el mismo por el cual hacemos desaguar en nuestro croquis el emisario de la "tercera laguna" de Ramon Serrano M. Repetimos aquí lo dicho ya sobre el particular que no tenemos ningun dato especial que confirme esta conjetura; es mui posible sin embargo que ella sea exacta. El desagüe del tercer lago de Reñihue debe ser caudaloso; como Menendez no agrega nada sobre el caudal del rio del N. O., no podemos avanzar nada mas sobre esta ubicacion incierta.

    No entramos aun en apreciaciones sobre el canal i esta cuarta laguna, ni sobre el rio que sale de ella, reservándonos hacer un resúmen razonado sobre todo el sistema de los lagos, cuando Menendez acabe por recorrerlo.

  30. Estos cerros negros i su relacion con la ciudad de Españoles o Césares forman uno de los incidentes mas interesantes de estos viajes de Menendez.

    En cuanto a su ubicacion es una coincidencia mui singular que segun demuestra nuestro croquis, existe efectivamente un grupo de tres cerros casi iguales i notables por sus perfiles de forma cónica a poca distancia del punto en que se encontraba el autor. Los señores Dr. P. Stange, Dr. P. Krüger i Oscar de Fischer, miembros de la comision esploradora del Palena dirijida por el Doctor Steffen, observaron estos cerros.

    Hé aquí lo que refiere sobre ellos el señor Stange: En la entrada del boquete del valle del 16 de Octubre se levantan tres cerrillos cónicos, dos aislados, el tercero en comunicacion con las serranias que llenan el boquete. El señor de Fischer los describe como sigue: En el medio del llano que forma la entrada del boquete por el N. se destacan tres conos de hábito volcánico i poca altura [n 13]. Puede ser que el célebre viajero Jorje Ch. Musters [n 14] haya visto ya ántes estos cerros desde el Sur. Estando en Wolkein, al Sur de Esguel, punto inmediato a los cerritos, vió al Norte un cordon de colinas de perfiles puntiagudos que corria hácia el Oeste. Falta en estas descripciones el importante dato del color. En cuanto a la distancia podrian convenir: están relativamente cercanos aunque no tan cerca como presume Menendez, pero se esplica algun error en su cálculo por el hecho conocido que en las montañas puntos al parecer cercanos se hallan a distancia considerable.

    Como la altura de estos cerros es reducida, parece dudoso que sean visibles desde la superficie del lago sobre que navegaba Menendez. Si no fuesen ellos, guiaria al futuro esplorador su notable configuracion en forma de torres de catedral. Menendez describe otro cerro de aspecto análogo en los alrededores del lago de Nahuelhuapi [n 15]. Creo poder identificar este cerro con uno que he visto en mi espedicion a Nahuelhuapi i bautizado con el nombre "cerro Pilatus" [n 16]. Siendo esta digresion ya algo larga, no entro en pormenores sobre este cerro, sino me limito a describirlo brevemente segun mis recuerdos ya algo debilitados: es un cerro bien alto i mui vistoso formado por dos o tres cúpulas guarnecidas en su cumbre de peñascos aislados i verticales que representan las torres de Menendez.

    No habrá dificultad pues de reconocer en lo futuro los tres cerros negros sea en los situados a la entrada del boquete citado, sea en otros por el estilo del descrito a orillas del Nahuelhuapi. Una vez que su situacion se haya fijado, este dato servirá eficazmente para trazar en nuestros mapas el itinerario definitivo del autor.

    Nos hemos ocupado con insistencia de la ubicacion de los cerros negros, no tanto por el interes que inspiran bajo el punto de vista jeográfico, como por la relacion en que el autor los coloca con los Césares.

    Hemos tocado arriba [n 17] a la lijera la leyenda de los Césares. Tenemos que limitarnos aquí tambien a una breve observacion. La creencia que corria en Chiloé sobre esta fabulosa ciudad se fundaba sobre todo en el relato de Silvestre Rojas en su renombrado derrotero [n 18]. Menendez mismo estaba al corriente de este documento que cita mas tarde en el diario de su segundo viaje a Nahuelhuapi [n 19]: con motivo de noticias que le dan los indios sobre unos españoles que viven al Sur a tres meses de viaje, observa que segun eso presume "que la relacion de Rojas no va mui fuera de camino". Moraleda, quien reproduce i comenta el derrotero de Rojas, dice con razon que la tradicion era mantenida por las noticias trasmitidas a Buenos Aires por los indios sobre las misiones establecidas desde Chiloé en Nahuelhuapi.

    Parece que Rojas tenia algun conocimiento de los vastos territorios intermedios que describe de un modo vago, pero que permite reconocer si se quiere los rios Colorado. Negro, el Limai (rio Odon?) i talvez el Chubut, cerca del cual debia hallarse la ciudad encantada. A mas de ésta nos pinta la estraordinaria riqueza del pais en metales preciosos. Sorprende su asercion que este rio es criadero de oro i que los indios sacan de él el oro en grano, cuando sabemos que se han descubierto recientemente lavaderos de oro en su vecindad. Esta injente riqueza mineral la coloca Rojas de preferencia en ciertos cerros de aspecto particular, primero al Norte en el cerro Payen, al Sur, en nuestra rejion, en unos cerros colorados con oro i cobre campañil i varios otros cerros negros con plomo ronco a otros metales; un cerrito negro mui relumbrante "parece tener metal de plata i es de piedra iman mui fina".

    Por esta razon Menendez i sus compañeros examinaban con atencion especial el aspecto de los cerros. Estando acostumbrados a ver en su tierra solo cerros verdes i nevados, los cerros áridos que principiaban a mostrarse aquí, eran de todos modos una novedad para ellos lo mismo que las pampas. Sabiendo ahora que los cerros matizados de los colores señalados por Rojas debian brindarles riquezas i les llevaban al asiento de "la ciudad de los Españoles" tomaron nuevos brios para seguir su esploracion. Como hallaron luego tambien cerros colorados, creian seguro el éxito. Así veremos mas adelante que nuestros robustos i sufridos campeones, a pesar de hallarse ya desnudos, se lanzaron con entusiasmo a la empresa de alcanzar en otra direccion los cerros de estas dos clases, sobre todo si se encontraban combinadas, como se presentaron efectivamente. Desgraciadamente sucedió que volvieron despues de grandes fatigas sin haber alcanzado los cerros fantásticos, de nodo que bien podrian haberse convencido que estaban corriendo tras de una quimera. Menendez, su jefe, era indudablemente mas reservado en sus creencias i estaba ménos ilusionado por la leyenda, así se espresa con prudencia, refiriendo solo lo que ha oido decir. Al continuar pues adelante, deseaba mas bien hacer otros descubrimientos i ver mas tierras.

  31. Véase el dia 27 de enero de la primera espedicion. El cerro lleva en el cróquis la fecha en que los dos hermanos Barrientos, Narciso Miranda i el muchacho Manuel Barria le subieron.
  32. Nadie estaba sin duda mas acostumbrado a los temporales de Chiloé, que nuestro infatigable viajero i misionero circular. Por lo demas la fuerza de los chubascos i temporales de Chiloé es mui grande i, se puede decir, proverbial. La descripcion de este temporal i su comparacion con los de Chiloé nos dan por consiguiente la idea, que su fuerza debe haber sido verdaderamente estraordinaria. Ya se ve, que los temporales que reinan en los lagos de la Cordillera, como tambien en los de Todos los Santos i Nahuelhuapi, son sumamente fuertes i temibles. Notemos la diferencia, que este temporal arreció despues de anochecer, sucediendo lo contrario en estos dos, sobre todo en el primero, en que el viento suele calmar de noche.

    En situacion mui parecida a la de Menendez se hallaron el que escribe estas líneas i su finado compañero Fernando Hess en el lago de Nahuelhuapi en febrero de 1856.

  33. Si el puerto es malo por ser la ribera de roca i con declive, como sucede en estos lagos, la embarcacion se inclina en la popa i se llena de agua por la marejada. Siendo ella una canoa, no sufrió con este percance, porque las canoas o bongos, aunque mui celosos segun vimos, tienen la ventaja de ser firmes.
  34. Conviene recordar aquí, que los esploradores de la primera espedicion subieron un cerro que hace pared en el lago, divisando desde su cima dos quemazones grandes, i que al dia siguiente "bajaron al valle en donde antiguamente hubo una quemazon". Menendez pasó esta vez a pié por la base del mismo cerro i halló esta quemazon, que califica con las mismas palabras. Este hecho es un comprobante útil de la exactitud de nuestra ubicacion que nos ha costado no pocos desvelos.
  35. O sean como 625 metros.
  36. Aquí termina nuestro inmejorable guia su descripcion de este laberíntico grupo de cinco lagos que bien merecen llamarse "Lagos de Menendez". Ellos se reunen al fin por sus desagües para dar nacimiento a un rio caudaloso. Prescindiendo del último lago mencionado, el autor nos ha dado datos prolijos, casi completos sobre su configuracion y riberas, que nos han permitido dar una delineacion de sus contornos, tributarios y desagües, sin duda no exenta de errores, pero suficiente para dar una idea jeneral de ellos.

    Vemos que estos lagos ocupan una cuenca cerrada en tres lados por altas cadenas de cerros, mientras por el Sur se abre un valle recorrido por su desagüe comun. Vemos tambien afluentes del Oeste i Norte, faltando los del Este, que existen indudablemente, pero no han sido observados por el autor. Son notables los tres desagües, de los cuales el uno está obstruido para la navegacion por un salto o rápido, mientras los otros dos son fáciles para bajar pero difíciles para subir por su fuerte corriente; la dificultad que ofrece el primero es subsanada por el istmo angosto i apto para un camino i el trasporte de botes por tierra.

    El mas interesante de los lagos es el tercero por su forma complicada. Mas o ménos en la mitad de su estension tiene una angostura notable. Mas adelante se vuelve a estrechar i forma un rio de corriente rápida para volver a ensancharse i formar el cuarto lago. Este constituye un solo cuerpo con el lago principal i es como una especie de vestíbulo para efectuar su salida definitiva por el cuarto desagüe que es el colectivo de toda la hoya i el nacimiento de un rio mui caudaloso que a su vez ofrece luego obstáculos imposibles de salvar.

    Buscando una analojía de esta conformacion verdaderamente caprichosa, hemos encontrado otro desagüe que es completamente igual, no solo en su forma sino tambien en su situacion orográfica. Existe éste en el hermoso lago Lacar. Este lago está situado en la pendiente Oeste de la Cordillera al fin de un valle lonjitudinal entre dos cordones atravesados por los boquetes combinados de Lifen i Chapelco. Al desaguar forma primero una angostura, la de Nontuhue, se vuelve a ensanchar formando otro cuerpo de laguna pequeña, en la cual desemboca del S. O. el rio Chachim, análogo a nuestro rio del N. O.; vuelve a estrecharse para hacer su salida por el rio Huauhum, que se dirije primero al Norte i acaba por caer al Pacífico. La única diferencia, i esta mui secundaria, que existe entre los dos ejemplos, es que el uno de los rios recorre un valle abierto al Norte, mientras el otro corre al Sur. Es sorprendente que se reconoce tambien un tipo, mui análogo a la configuracion descrita, en el sistema de desagüe que une los dos lagos Superior e Inferior del rio Puelo, descubiertos recientemente por el Dr. J. Steffen i situados a corta distancia del lago que nos ocupa. Nos permitimos llamar la atencion sobre este sistema particular de desembocadura de ciertos lagos de la Cordillera.

    Hemos construido el cróquis de este grupo de lagos por los datos de Menendezcon esclusion de todo otro. En nuestra primera tentativa, que data del año 1883, de ubicar estos lagos, los hacíamos desaguar con duda (agregando un?) por el rio Chulilao, marcado en el mapa de Stieler como afluente del rio Chubut. Esta version ha salido errónea, pero no lo era en cuanto al nombre del grupo que se llama hoi dia "lagos de Cholila". Parece que se sabia algo sobre estos lagos en aquella época i que se hacian desaguar para el Este, como parecia mas probable a primera vista.

    No hemos aprovechado para nuestro derrotero los datos marcados en los mapas mas modernos de fuente arjentina. No se prestan a nuestro objeto, porque son en jeneral deficientes: no concuerdan entre sí ni por su configuracion ni por sus nombres; son de escala reducida que no permite anotar detalles i no dan la delineacion orográfica de las riberas.

    El mapa del señor Jorge I. Rohde[n 20] sitúa un lugar llamado "Cholila" al E. i N. E. respectivamente de los dos lagos Juarez Celman i al N. del lago Doctor Cárcano; este último desemboca segun el mapa en el rio Chubut por a rio que parece ser el Lalec (Leelee) (?).

    El distinguido jeógrafo Pedro Ezcurra[n 21] apunta un rio que viene del Oeste i forma en medio de su curso un lago, del cual vuelve a salir para caer, despues de recorrer unas ocho millas, al rio Staleufu, sin tener conexion con otro lago. Este rio i lago no concuerdan pues con el de Menendez: el rio viene tambien del O. pero el lago no se junta con otros dos lagos como el de nuestro autor; podria ser el rio de la "tercera laguna" de la ruta del Riñihue o "el rio del N. O." de Menendez. Ademas marca Ezcurra al N. O. un lago sin desagüe., al N. un rio con un lago pequeño, al N. E. un rio con tres lagos pequeños i finalmente al Sur un lago en el curso del Staleufu.

    El mapa mas moderno del señor Ernesto Nolte (Buenos Ayres 1895) marca este último lago, un rio al N. E. con el pequeño lago San Juan, un rio al N. con un lago pequeño i al N. O. el lago mas grande San Nicolas, sin desagüe. No indica ningun afluente desde el Oeste, de donde vienen indudablemente los tributarios mas caudalosos por bajar del cordon mas alto. Esta version no aventaja pues la del señor Ezcurra. Los nombres indicados aquí son diferentes de los dados por los autores anteriores, de modo que no sabemos si corresponden a lagos idénticos o no.

    El mapa publicado en la "Revista Argentina" núms. 1 i 2, 1895, que conocemos solo por su reproduccion hecha en Valdivia por el señor Luis Kober, no adelanta a los que preceden en la jeografía de nuestros lagos.

    Pasando de los datos cartográficos a las relaciones de los viajeros que han tocado los lagos de Menendez, encontramos en primer lugar la memorable espedicion del señor Luis Jorge Fontana en 1886. Nos debe llenar de admiracion que Menendez descubrió este rio en su mismo oríjen, al salir de la "tercera laguna", el dia 29 de diciembre de 1786. Habia pasado un siglo justo desde su descubrimiento primitivo, cuando Fontana le avistó, viniendo de una direccion opuesta a la de nuestro autor. Este lleva pues mui léjos la palma al benemérito esplorador moderno. Por otra parte debemos reconocer a favor de Fontana, no solo que hizo su descubrimiento independiente de Menendez a otro viajero anterior, sino que dejó tambien comprobado el hecho, a primera vista poco probable, que este rio desemboca en el Pacífico [n 22], punto mui importante sobre el cual Menendez guarda silencio.

    En 1888 Fontana realizó otro viaje, en que completó sus descubrimientos i visitó tambien la rejion de Cholila. Es sensible que no nos haya dado una descripcion de este viaje análogo a la del primero. El único dato relativo a los lagos que hallamos en una apreciacion jeneral, es el siguiente: "He reconocido i situado...., los tres rios sin nombres que naciendo en los lagos Juarez Celman i Doctor Cárcano se dirijen al Oeste hasta donde he conseguido seguirlos con la vista desde las montañas de Cholila, cuya altura de 900 metros es de todo punto inferior al de la cadena de montañas que tenia al frente por el Oeste [n 23]".

Subnotas
  1. Moraleda, l. c. p. 37.
  2. l. c. p. 131.
  3. F. Vidal Gormaz. Anuario H, t. VIII p. 102.
  4. Véase Cl. Gay, Agricultura t. II p. 106.
  5. Chilidugu, t. II p. 611.
  6. Véase arriba dia 6 de enero de 1784.
  7. Der bewohnte Theil von Chile, Peternann's Mittheilungen 1880, Heft V p. 167 i 170.
  8. Dia 15 de enero p. 46.
  9. Véase arriba dia 11 de enero, nota (3) p 36.
  10. Véase dia 27 de enero p. 48.
  11. El castellano como lengua nueva en "El Mercurio" del 18 de junio de 1885.
  12. Dias 14 i 27 de enero, p. 45 i 48.
  13. Anales de la Univers. 1894 noviembre p. 228 i 167.
  14. At Home with the Patagonians. London 1873 p. 202.
  15. Anuario Hidrogr. 1890 p. 28.
  16. Véase el mapa anexo al Viaje a la Patagonia por Guillermo E. Cox.
  17. Dia 21 de díciembre de 1783, nota (3) p. 18.
  18. Angelis, 1837 t. I. Moraleda l. c. p. 427.
  19. Anuario Hidrogr. 1890 p. 54.
  20. Descripcion de las Gobernaciones Nacionales, 1889, el mapa anexo.
  21. Plano del Territorio del Chubut, 1893, datos reproducidos con corta diferencia en la Carta Jeneral de Oscar de Fischer.
  22. Viaje de Esploracion en la Patagonia austral c. láminas etc. 1886.
  23. Esploracion de la Patagonia 1888, Revista de la Sociedad Geogr. Argent, t. VI p. 332.