Viajes de Fray Francisco Menéndez a la cordillera/Segundo diario

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DIARIO SEGUNDO
AL MISMO FIN QUE EL ANTECEDENTE
CON LA LICENCIA DEL
mismo señor Governador [1]
Y CON ALGUNOS HOMBRES MAS
ECHO EL AÑO DE 1786

Dia 18 de Noviembre de 1786 [2]

Salí por la mañana de la ciudad de Castro y fuí a dormir al parage de Quiquel, estancia de Dn. Miguel Barrrientos y lugar señalado para juntarse, los que se ofrecieron para esta expedicion. Tardaron cuatro dias, y despues de juntos se acabó de habilitar la pirahua en que habiamos de ir.

Dia 24

Amaneció el dia claro, pero con señas de Norte. Despues de medio dia nos embarcamos y seguimos la costa de Quethalco, Cuquihuill y Calen hasta llegar a Tenaun [3], en donde reside el P. Fr. Juan Cazo y Gómez [4], que se embarcó con nosotros, y fuimos tomar puerto en la capilla de Añihue [5], sita en la primera Ysla de los Chauquis, al Leste de la punta de Tenaun, que es lo mas ancho de la Ysla grande de Chiloe. Aqui se confesó toda la gente, y por lo riguroso del tiempo estubimos en este puerto hasta el dia veinte y nuebe, que nos pasamos a la Punta de Conef en la Ysla nombrada Vuta Chauqui, que es la mas proxima a las cordilleras, de todas las que están pobladas pertenetes al curato de Castro.

Dia 30

Salimos por la mañana a remo y antes de llegar al medio del canal comenzó un Sur suave, y con viento y marea llegamos casi a medio dia a la boca de Comau, en donde comenzó a reciar el viento, que nos sirvió de mucho alivio para propasar el astillero y puerto, que llaman Marillmo, y llegar a la Caleta o puerto llamado Puchegniche [6]. A estos llaman puertos por que quando van a cortar tablas, varan aquí las pirahuas, y forman sus ranchos para guarecer sus bastimentos y personas: tambien llaman astilleros. Las tablas las van a cortar a lo alto de las cordilleras, y les cuesta bastante trabajo, los peligros, que son muchos. No solo tienen que subir cuestas y barrancas, sino que tambien tienen que pasar algunos rios que bajan precipitados por las barrancas, cuio paso es peligrosísimo y arriesgadísimo. Quando menos se prescindiendo piensan crece el rio, la agua les lleba el puente, que es un arbol atravesado, y para poner otro se ven no solo en trabajo, sino en peligro [7].

Diciembre Dia primero

Poco mas de media mañana salimos a remo, y a medio dia entró la virazon, y a vela llegamos a una playa que está al pié de los cerros del Oeste, para esperar la media creciente que es la marea que se necesita para entrar en el rio llamado Vodudahue o Vorudahue [8] que baja de una quebrada que viene del Leste al pié del cerro que llaman Pillañmo, porque se está derrumbando la nieve, y al rodar hace un ruido que parece un trueno [9]. Serian las cinco de lo tarde quando nos pareció que seria ya media creciente: entramos en el rio el que antes de andar dos quadras tiene un bagio [10] y a la oracion llegamos a una punta de arena que forma la junta de otro rio que baja de los cerros del Sur en donde tomamos puerto. A este rio llaman Reremo, y en la junta de los dos rios descargamos la pirahua y la aseguramos, como tambien los bastimentos.

Dia 2 del mismo

Se levantó un rancho para asegurar los bastimentos, y otro mas pequeño para poder decir misa con la decencia posible [11]. Antes de concluirlo comenzó a llover, y continuó el tiempo ya lloviendo, ya haciendo sol hasta el dia siete, de suerte que no nos atreviamos a entrar en el monte, porque como con el aguacero quedan mojadas las ramas de los árboles y cañas, es imposible el caminar por el monte una quadra sin mojarse y perder todo el bastimento. No obstante pasaron a abrir el tepual, que comienza a las dos o tres quadras del puerto, y tambien a reconocer el camino que se habia abierto el año de ochenta y tres: y como despues de pasar el tepual entra un colehual, que tiene mas de una legua, y los colehues retoñan, esta el camino mas cerrado.

Dia 9 del mismo

Continuó claro el tiempo y tomando cada uno la carga de bastimento que pudo, seguimos las señales, que se habian dejado en el primer viaje, y aunque costó bastante trabajo el abrirlo por causa de los colehues y haberse caido muchos arboles que nos detuvieron bastante podimos llegar el dia diez y nuebe al pié de la cordillera [12] sin mas novedad que haber tenido tres dias de detencion a causa de los aguaceros, y haberse herido en un pié Dn. Joseph Barrientos [13]. Subimos la cordillera o la primera cuesta, en la que tardamos dos horas y media, y despues sigue el valle no mui ancho [14] y poco monte, pero tenia mucha nieve que se caia de los cerros, la que nos puso en cuidado. Dormimos cerca de la nieve a la otra parte del rio, y a media noche poco mas o menos cayó de lo alto del cerro opuesto un peloton de nieve con un ruido tan grande que parecia un trueno horroroso.

Dia 20 del mismo

Amaneció claro el dia y seguimos el camino para ver si podiamos pasar a la otra vanda de la cordillera. Encontramos varios derrumbos de nieve, y en muchas partes cubierto el monte con ella [15], particularmente en un valle que está antes de la loma que divide las aguas al oriente, y poniente [16], el que tenia a mi ver mas de seis quartas. No obstante, como el dia estaba bueno, no hubo detencion para pasar a la otra banda por sobre la nieve. Bajamos al valle que está a la otra parte, y corre de S. O, al N. E.; tiene al principio una llanura de quasi dos leguas, pero es toda cienagosa con varias lagunas pequeñas [17] El rio corre al mismo rumbo con varias vueltas y saltos que causan miedo el oirle. Fuimos a dormir a la entrada del monte que está lleno de cañas bravas, Alerces, y otros arboles de ninguna consideracion.

Dia 21 del mismo

Se continuó talando el monte, que en algunas partes está bien trabajoso por lo espeso de las cañas, y en dos dias llegamos a la primera laguna en donde encontramos en ser [18] la canoa que se habia echo en el otro viage. Nos embarcamos en ella y pasamos a una punta de arena, que hace la punta (de un rio) o entrada de un rio que baja de los cerros, en donde ay Alerces grandes, buenos para hacer canoas [19]. La Laguna corre del S. O. al N. E, cosa de dos leguas y media y despues da vuelta al L. y sigue otro tanto poco mas o menos. Despues de la vuelta tiene una ysla, que tendrá de largo una legua [20]. Se cortó un Alerce del que se sacaron dos canoas, la una de ocho varas y media de largo, y la otra de seis y media. Otro mas se havia cortado, pero no sirvió por estar hueco, y por no gastar mas tiempo nos acomodamos con hazer las dos de un solo arbol.

Dia 25 del mismo

Despues de medio dia nos embarcamos veinte personas en las tres canoas y solo dos llegaron a la vuelta de la Laguna en donde ay una playa bien abrigada [21]. Viendo que la otra no llegaba ni se vehia salió la mayor en busca de ella, y ya de noche hallaron la gente en una barranca sin atreverse a embarcar, porque el viento, aunque favorable, era mui fuerte, y estubieron para perderse. Llegaron a la vuelta de la Laguna, en donde los estábamos esperando a las diez de la noche poco mas, o menos [22].

Dia 26 del mismo

Nos embarcamos temprano y al propasar la ysla divisamos un cerro alto y largo que atraviesa la Laguna norte sur [23], y por la quebrada que venia del norte salia una huma reda mui grande. Llegamos a las nuebe y media de la mañana al fin de la Laguna y tomamos puerto en una playa en la costa del norte antes del desague, que está al N. E. y tiene una caida peligrosissima por las muchas piedras que tiene. Pasaron quatro hombres a reconocer el monte para abrir camino y poder pasar la canoa a otra Laguna, que está al N. E. de la primera. Tendrá a lo mas una legua N. S. y un quarto de ancho. Tiene al L. un cerro mediano [24] en donde actualmente estaba el monte ardiendo. A la tarde se abrió el camino, y como vimos el fuego tan cerca presumimos huviese allí gente y dormimos con algun cuidado.

Dia 27 del mismo

Se pasó la canoa a la otra Laguna y a las dos de la tarde se retiraron ocho hombres para la playa: yo me embarqué con siete al registro [25], y quatro quedaron en la primera Laguna con la canoa grande. Vajamos sin novedad a otra Laguna [26], que corre del N. O. al S.; tendrá de largo quatro leguas, y al Leste tiene una ensenada, que presumimos fuese desague, y sigue de un poco de monte al principio, y no tiene mucha subida [27]. Luego que entramos en esta Laguna comenzó un viento bastante recio, y fuimos a tomar puerto al pié de un cerro, que está a la costa del norte despues de pasar una angostura. Aqui estuvimos todo el dia siguiente, que por la mañana comenzó a llover, y aunque el aguacero no era cosa mayor en lo alto de los cerros cayó bastante nieve [28]. El viento fué mui fuerte y no nos atrevimos a mudar de lugar. Dn. Diego Barrientos subió a lo alto del cerro, a cuio abrigo estabamos, y vió que lo que presumimos desague al Leste, no era sino una ensenada por lo que determinamos ir a otra ensenada, que teniamos al al Sur, luego que el tiempo diese lugar a ello.

Dia 29 del mismo

Aunque continuó el mismo viento que ayer, no fué con tanta fuerza, por lo que a medio dia nos embarcamos y fuimos en seguimento de la Voca que se reconocia al Sur. A las dos horas de navegacion llegamos a un canal estrecho que está al pié de un cerro bajo, el que se reconoció, y se podia pasar. Como a las quatro quadras poco menos se junta este canal con otro rio que baja del noroeste [29], y esta junta forma otra laguna pequeña. Desde aquí divisamos tres cerros negros que rematan en piramide, que parecen tres torres de Cathedral, aunque no son iguales. Estos mismos cerros los divisaron por mes de Enero de mil setecientos ochenta y quatro los que vinieron al reconocimiento: y siempre he oido decir que estos cerros estaban al principio de la pampa y próximos a una poblacion de Españoles. Estariamos distantes de ellos a lo sumo tres leguas, y presumimos ir a dormir cerca de ellos [30]. Fui mos en busca del desague de esta Laguna, y de repente nos arrebató una rapidez del rio, que a no ir cerca de tierra hubieramos perecido todos, pues tenia el rio (como despues se vió) una caida allí cerca, y mas abajo un salto, que si uno se librara de perderse en la primera, no se escapara de la segunda. Bien pudieramos ir talando, pero la gente estaba ya desnuda y el cuidado que nos daba la quemazon que dejabamos atras, fué motivo para no emprenderlo. Asi mismo temimos, que huviese gente y que nos quitasen la canoa, por lo que determinamos el retirarnos, para pasar al reconocimiento de la quemazon. Nos costó mucho trabajo el subir otra vez para la tercera Laguna, porque en el canal ay mucha corriente y subimos agarrandonos de los arboles que están a la orilla.

Dia 30 del mismo

Nos embarcamos temprano, pero un viento fuerte nos obligó a tomar tierra en una playa despues de pasar la angostura de la Laguna, y al pié del cerro que subieron en el otro viage los Barrientos [31]. La lluvia no fué mucha; pero el viento continuó to lo el dia, y despues que anocheció comenzó un temporal tan recio, que en quince años que estoi en Chiloe no le he visto maior ni semejante. Parecia que se arrancaban los arboles y que la Laguna nos queria tragar [32], por lo que la Canoa se nos fué a pique.

Dia 31 del mismo

Continuó el mismo temporal toda la mañana, y a medio dia quiso Dios que calmase, y como no estábamos para perder tiempo al punto se sacó la agua a la Canoa [33] y fuimos a dormir junto al desague de la segunda Laguna.

AÑO DE 1787

Dia 1.° de Enero de 1787

Mucho antes de amanecer comenzó a llover y como no havia mas tienda de campaña que el cielo, nos sentamos sobre los bastimentos para que no se mojasen, y assí reconciliamos el sueño. En quanto amaneció comenzamos a navegar contra la corriente, y como al principio era algo ancho, y tenia aguas encontradas, podimos subir sin particular novedad hasta las tres partes del rio; pero desde aquí se estrechó y la corriente no nos dejaba pasar adelante, sin que nos fuésemos agarrando de las ramas de los arboles. Como éramos muchos y la Canoa pequeña me desembarqué con un hombre, y fuimos por el monte, en donde antiguamente hubo quemazon [34]. Si quando me desembarqué estaba algo mojado, en el monte me acabé de mojar. A las once del dia llegamos a la segunda laguna y tomamos puerto en el mismo lugar que nos embarcamos el dia veinte y siete de Diciembre: luego aclaró un poco el sol. Cinco de los compañeros pasaron a la primera laguna, que estará distante poco mas de cinco quadras [35], a ver a los quatro, que estaban guardando la Canoa, y los hallaron mui desconsolados porque temian nos huviese sucedido alguna fatalidad con tantos temporales. Mientras esto sequé la ropa. Luego que volvieron nos volbimos a embarcar para registrar el cerro en donde se havia visto el fuego arder. En quanto llegamos a él procuramos esconder la canoa, por si venia alguna gente que no la robase. Subimos a lo alto del cerro por medio del monte quemado y divisamos que a la parte del norte termina en un llano que tendrá de largo una legua, y despues ay otra laguna entre cerros [36]. Al leste de este cerro ay otro mucho mayor y frente al llano ay, una quebrada, y determinamos ir a ella. Todo esto está abrasado del fuego[37].

Bajamos del primer cerro, para subir al grande, y al comenzar a subir nos paramos un poco para descansar; solo un Yndio [38] propasó para tener mas adelantado. No se encontraba agua para beber, la noche ya estaba cerca, y por no exponernos a pasar sin ella en lo alto del cerro determinamos seguir por la falda del cerro ácia el norte, y por mas que llamamos al Yndio no nos siguió. Anduvimos bastante sin encontrar seña de agua, y al cabo fuimos en busca del rio [39], y lo encontramos mas pronto de lo que pensamos, porque como era llano no hacia ruido: y junto a un riachuelo que se apartaba del grande hicimos noche. Aunque llamamos al Yndio bastantes veces no nos respondió, lo que nos puso en bastante cuidado.

Dia 2 de Enero

Dormimos en medio del monte sin abrigo ninguno. Antes de amanecer comenzó a llover, pero no con fuerza, y para librarnos de la agua hicimos cada uno su toldo con una sabanilla de lana. Estuvo lloviendo en el valle, y nebando en los altos hasta cerca de medio dia, que cesó la agua, y al instante determinamos subir el cerro. Antes de comenzar a subir comenzó a llover; pero siempre proseguimos subiendo. Tardariamos una hora en llegar a lo alto de la quebrada, y nos hallamos en un llano hermoso lleno de arboles y cañas, pero todo quemado. Anduvimos mas de dos leguas ácia el Leste y al anochecer nos paramos para dormir junto a una quebrada que bajaba del cerro [40], en la que habia agua, pues desde que salimos del lugar en que dormimos no haviamos encontrado una gota. De aquí se va a otro valle que está al pié de otro cerro todo quemado [41]. Los cerros que están ácia el norte tambien están quemados. Amenazó a llover, pero no hubo novedad, solo el frio fué mui fuerte, porque no estábamos quatro quadras distante de la nieve, en donde aunque el fuego que se conservó toda la noche, nos calentaba por un lado, el frio nos elaba por el otro, no obstante de haver tres fuegos buenos y abundancia de palos quemados [42]. No encontramos señal alguna, de que huviese pasado el Yndio, y nos tubo con cuidado.

Dia 3 del mismo

El mucho frio de la noche nos obligó a lebantarnos bien temprano: el cuidado que nos daba la falta del Yndio nos tenia sin sosiego, y el bastimento que senos acababa nos elaba el corazon por no poder registrar bien el valle y cerro que se seguian. Viendonos en este apuro determiné que quatro hombres prosiguiesen el registro, y yo con dos fuesemos en busca del Yndio. Dn. Dionisio Barrientos, su hermano Dn. Diego, Lorenzo Mella, y Pasqual Yañez tomaron bastimento para quatro dias, y fueron al registro [43]: nosotros tomamos lo restante que fué para un dia porque hallando al Yndio teniamos el bastimento que el llebaba.

Nos apartamos [44] y a las diez y media del dia encontramos pisadas del Yndio que iba ácia la Laguna, y a medio (dia) lo hallamos en ella esperando que calmase para pasarse a la primera. Dijonos que quando nos apartamos subió a lo alto del cerro en donde durmió, y despues divisó las pampas, y con mas claridad ácia donde estaban los cerros negros. Nos pasamos todos a la primera Laguna, porque ya no era posible alcanzar a los demas. Puse tres centinelas en la segunda Laguna, para que fuesen a barquear a los otros en quanto lleguen.

Dia 7 del mismo

Todos estos dias hubo buen tiempo, y a las nuebe y media de la mañana tomé el camino para la segunda Laguna, a medio camino encontré a Lorenzo Soto, que (venia) a buscar dos hombres, para barquear a los compañeros que estaban haciendo humos en la otra banda. Le propuse que fuesemos los dos por no detener a los que estaban esperando [45]. Lo hicimos así, y a las doce y media ya estabamos de vuelta en la primera Laguna [46]. La relacion que me dieron fué la siguiente

Relacion.—Luego que nos apartamos bajaron facilmente al valle, y no encontrando mas que monte quemado giraron a la parte del norte y por una quebrada del cerro divisaron unos cerros pequeños [47], el monte bajo, y al leste una llanura interminable. A la parte del Sur en la misma llanura dos cerros colorados frente de los tres negros [48]. Bajaron al llano y encontraron tres caminos: el uno iba a los dos cerros ácia el Sur, y los dos al Leste. Los caminos estaban bien usados, en donde havia estiercol de Caballo, y una cincha cortida [49] ya vieja y partida por el ahujero del Evillon, la que cogieron para trahermela y se les perdió. Despues de los dos cerros ácia el Sur vieron una laguna que parecia mar, (puede ser el orizonte de la pampa quando está claro). Anduvieron un dia ácia los cerros colorados, y por falta de agua, y temer encontrar gente se retiraron. Havia muchos Huanacos y Venados [50] y en medio del monte quemado hallaron un Venado abrasado del fuego, y las astas estaban a medio quemar. Esta fué la relacion que dieron. Se aseguró la canoa en la segunda laguna, y a las dos de la tarde nos embarcamos los doce en la pirahua de ocho varas y media y poco antes de ponerse el sol llegamos al lugar en donde estaba la otra en la que se havian retirado los ocho. Durmimos allí y a la mañana siguiente (dejando aseguradas las canoas) [51] tomamos el viage para la playa, y tardamos quatro dias en llegar [52]. Encontramos a los compañeros con bastante cuidado, pero se les quitó con nuestra llegada. Descansamos quatro dias, y nos retiramos para Chiloe. Quando pasamos por junto a un astillero donde hacen tablas llamado Thelelemo [53], preguntamos a uno de la Ysla Quinchau por las novedades de Chiloe, y nos respondieron que havia llegado el nuebo Governador, que se esperaba. Continuamos el viage, y llegué a la ciudad de Castro el dia diez y nuebe [54] de Enero de mil setecientos ochenta y siete [55].

Firma de Francisco Menéndez.


Nota.—Luego que llegué a la ciudad de Castro fuí al puerto de San Carlos a ver al Señor Governador Ynten-

dente Dn. Francisco Hurtado [56] a quien conté verbalmente todo lo acaecido, y juntamente le dí el diario, y supliqué que a estos hombres que a su cuenta y mension hicieron esta entrada, los aliviase, como havia hecho el señor Espada. El Diario me lo devolvió a los tres dias, y en quanto a la gente me dijo que perdiese cuidado, que el los atenderia. En virtud de esta palabra le escriví desde Castro reconviniendole con la palabra que me havia dado, y me respondió una carta tratandolos a todos de pícaros, araganes y otros dicterios que no les quise decir ni manifestar a ninguno de ellos, por no desesperarlos. El Diario lo remití al Padre Guardian de Ocopa Fr. Manuel Sobreviela [57], y lo presentó al Exmo Señor Virrey Dn. Theodoro de Croix, y su Exa dió orden al dicho Dn. Francisco Hurtado para que nos ausiliase a fin de que se adelantase el descubrimiento empezado [58]. Ya estaba en Quiquel con quarenta y nueve hombres para marcharme el dia siguiente a la Natividad del Señor quando recibi una esquela del Padre Presidente de la Mision Fr. Francisco Conejo [59] en la que me dice, que tiene noticia que havia llegado Governador nuebo, y que hasta saber su voluntad que no siguiese el viage. Assí lo hice y el Sr Dn Francisco Garos [60] que fué el que vino a mudar al Señor Hurtado me mandó, que llebase los bastimentos al puerto porque la tropa, que havia traido estaba pereciendo de hambre, lo que egecuté, y se dejó la Entrada. Mi ánimo era el pasar todo el bastimento a las Lagunas, y despues correr la pampa quanto pudiese [61]. No se verificó, y a mí me destinaron a la Cabecera de Chacao [62] primera poblacion que fué de Chiloe, aunque ahora no ay mas que el fuerte, y tres baterias, la una en la poza en donde fondeaban las embarcaciones, y las otras en el Canal de Zangallan; pero ninguna gente mas que el estacamento que viene mensualmente de San Carlos.

Pirahua de Chiloe

  1.   Falta en este lugar la licencia de, presidente de la Mision, que e autor pidió i obtuvo para el viaje anterior. Esta era, sin duda, obligatoria i Menendez, quien relata cada vez fielmente las autorizaciones en virtud de las cuales emprende sus viajes, no habria dejado de consignarla aquí, si es que la hubiese pedido. La razon de no solicitarla fué que é mismo era presidente de la Mision en aquella época, de modo que estaba exento de la obligacion de pedirla.

    En el título principal que encabeza sus "Diarios", se llama él mismo "expresidente de las Misiones". Consta por una comunicacion que el mui reverendo Vicario de Ocopa, Fr. Lúcas de I. Martorell, tuvo la gratísima amabilidad de hacerme en 1884, que el autor fué nombrado en 1783 presidente de la Mision. Parece que no ejerció desde luego este cargo, pero es cierto que lo desempeñaba a la época de este viaje, segun veremos mas adelante de un dato que nos ha legado Moraleda. Su modestia le impidió talvez darse aquí el título de presidente.

  2. Tenemos a nuestro héroe en campaña por segunda vez. Las halagüeñas espectativas que debia dejar en su ánimo i en el de sus compañeros el descubrimiento de los dos lagos i mas que todo la vista lejana de las pampas i de los cerros desnudos de varios colores, que parecian identificarse con los descritos por Silvestre Rojas en su famoso "Derrotero a los Césares", no dejaban de invitarles, con fuerza irresistible, a emprender nuevas esploraciones.

    Habiendo cambiado su cargo de misionero circular por el de presidente, no tuvo necesidad esta vez de esperar la conclusion de esta mision. Por eso le vemos emprender este viaje relativamente temprano en el año i como un mes ántes que el primero.

    Esceptuando el mes de Febrero, que es casi siempre el mes mas seco del año, los demas meses son poco seguros i pueden traer temporadas largas de lluvia. Los meses favorables para espedicionar en estas latitudes son los meses de Enero i Febrero, pudiendo salir en Diciembre i volver en Marzo. Noviembre es a veces mes de buen tiempo prolongado, por lo que Menendez no vaciló en ponerse temprano en camino. Pero su esperanza no se cumplió; por el contrario, esperimentó fuertes lluvias i temporales.

  3. Quethalco, Cuquihuil (Chiquihuil en el mapa de Agüeros, Foguihuil en el de Moraleda). Calen (ya mencionado ántes) i Tenaun son puntos situados en la orilla Norte del canal de Dalcahue.

    Tenaun era i es asiento de una bonita poblacion i capilla, con residencia de un misionero franciscano [n 1].

    La punta mencionada de Tenaun es mui notable por su risueño aspecto i larga estensien, que la hace visible a mucha distancia. Al Sur de ella se abre la hermosa rejion del Interior de Chiloé, con Castro en el fondo, de que hablamos arriba.

  4. El primer misionero franciscano establecido en Tenaun en 1771, fué Fr. Norberto Fernandez, el mismo que hizo una espedicion a los Césares en 1779; pasó despues a Chacao. El P. Juan Cazo y Gomez no se halla nombrado entre los primeros misioneros venidos de Ocopa i citados por Agüeros. Pertenecia, pues, a una jeneracion mas jóven que ellos. No tenemos datos sobre su persona.

    Las islas Chauques estaban, segun Moraleda[n 2], al cargo del misionero de Tenaun. Este hizo, pues, una visita doctrinal a sus feligreses. Se ve que Menendez tomó parte en los servicios relijiosos que se celebraron con este motivo.

  5. Hablamos ya en su lugar sobre Añihue, Conef i Vuta-Chauqui con motivo de haber sido tambien visitados en el primer viaje; son de recalada obligada para entrar al estero de Comau.
  6. "Tres millas al S. E. del morro Comau, siguiendo una costa escarpada i roqueña, se halla la caleta Marilmo. Ofrece un surjidero adecuado para lanchas i balandras siempre que se fondee en su parte O. Por el S. O, tiene una playa arenosa, sobre la cual fluye un torrente que viene del S. i por el O, se hallan unas cuantas chozas de labradores".

    "Siguiendo la misma costa i a poco mas de 1.5 millas de Marilmo se halla la pequeña cala de Puchinguiche, mui reducida i solo útil para lanchas i botes, frecuentada por madereros" [n 3].

  7. Esta animada descripcion de las penalidades que sufren los tableros en el corte del alerce, i de los peligros que ofrecen los rios es una nueva ilustracion de los mismos temas tratados en el primer viaje.
  8. Debemos al señor F. Vidal Gormaz, entre otras interpretaciones etimolójicas correctas, tambien la de esta palabra, que es compuesta de voro o voru, hueso, diente, espina, i dahue, una plante que no identifica. Tenemos el gusto de completar su traduccion, dando a conocer esta: dahue es el nombre indíjena de la quínoa, planta alimenticia de mucho valor en Chiloé i todos los paises templados de la América del Sur, que ocupa el tercer lugar de importancia despues del maiz i la papa, i cuyo cultivo se halla siempre unido a esta última [n 4]. El señor Vidal Gormaz señala en sus mapas un bajo del mismo nombre, situado en la costa N. de la isla de Tabon. No tenemos idea qué relacion pueda haber entre este bajo i el rio en cuestion.

    El único defecto que la correcta traduccion indicada podria tener, seria que su sentido no tuviera fácil aplicacion en las riberas desiertas del rio nombrado. Si quisiéramos buscar otra, podríamos fijarnos en la palabra Voro tehua, que significa lucio, cierto pescado de agua dulce que se encuentra en el rio Quepe i ha dado su nombre al lejendario fuerte Boroa (B. Havestadt [n 5]). Esta version no corresponde del todo en la forma, pero se prestaria mejor que la primera en cuanto al sentido, razon porque la mencionamos sin pretender que sea la exacta.

    Hemos hablado ántes [n 6] de la manera, algo estraña para nuestro modo de pensar, con que Menendez aprecia i denomina los rios, imitando la costumbre indíjena de América, segun la cual cada rio tiene muchos nombres locales, como, por ejemplo, el de la Laja en nuestro caso, pero ninguno que le designe propiamente. Solo ahora, al visitar el rio por la segunda vez se acuerda al fin de que no nos ha comunicado su nombre, por lo que se apresura a remediar esta falta

  9. Pillañmo, de "pillañ, el diablo o una causa superior, que hace los truenos, rayos i reventazones de volcanes, i estos mismos efectos" (Febres, Diccionario).

    La descripcion de Menendez de este cerro coincide perfectamente con la que Francisco Vidal Gormaz da de los picos Amunátegui: Son remarcables por hallarse coronados por nieves eternas i ofrecer en su cima un hermoso ventisquero. Al pié de la base austral se encuentra un pequeño depósito de hielos formado por los aludes que se desprenden de las alturas. El punto en que se halla el depósito se llama Callapiren".

    En frente del Amunátegui i sobre la boca misma del rio está situado el monte Centinela, mencionado ya ántes. Es mui alto tambien, pero parece que no tiene derrumbes de nieve. Así, no cabe duda que los picos Amunátegui son el verdadero Pillanmó, que debe su nombre significativo a las fenómenos descritos.

    El mismo cerro se llama por algunos Huanai o Huinaï (Martin). El distinguido doctor Cárlos Martin, autor de trabajos mui importantes sobre la jeografía del Sur, hizo una ascension difícil i casi hasta la cima de este cerro en 1870, observó de cerca los ventisqueros i fijó el carácter mineralójico de sus rocas que son de diorita [n 7].

    Fuera de los cerros nombrados i del volcan Huequen, de que hablamos en el primer viaje, menciona Vidal Gormaz en los contornos de Comau los cerros elevados Huron, Bellavista, Venados i Ugalde. Es mui grande pues, la aglomeracion de cumbres altas en las orillas de este estero, la cual es típica i comun a todos los esteros de la cordillera austral.

  10. Este bajo en la boca del rio no es mencionado por Vidal Gormaz. Es fácil que haya desaparecido en el trascurso del tiempo, puesto que los aluviones movedizos depositados en esta parte de su lecho están espuestos a cambios contínuos.

    En cuanto a la cuestion de cual de las dos riberas de la confluencia haya servido de puerto i cuartel, no cabe duda que ha sido la orilla derecha del Reremo, puesto que en la izquierda el mismo rio habria cortado el acceso a la tierra adentro.

  11. Vemos que Menendez cumplia como sacerdote con regularidad las obligaciones relijiosas en el curso de sus viajes. Es consiguiente que su muchacho Manuel Barría le haya ayudado a celebrar la misa. La lejendaria tradicion a que hemos aludido arriba [n 8] del asistente de misa de Menendez recibe, pues, aquí, una confirmacion mui convincente.
  12. A Lahual Cruz. La marcha ha sido comparativamente lenta.
  13. El mismo a quien sucedió igual accidente en la espedicion anterior el dia 11 de enero.
  14. En cuanto a los pormenores de esta subida, nos referimos a nuestra larga esposicion del primer viaje [n 9]. La descripcion que el valle, despues de la cuesta, sigue no mui ancho, podria invocarse a favor de nuestra interpretacion, "que sea la continuacion del mismo valle del Vodudahue".
  15. Es mui interesante la descripcion de la caida de un gran alud o avalancha, que hace recordar el mismo fenómeno en el Tronador i mas al N. en la Silla Velluda (Poeppig). Se juntan a él como corolarios los "dos derrumbos", quiere decir los ventisqueros que Menendez califica de esa manera, i la mucha nieve que habia en la subida de este lado i en lo alto del paso. Este desarrollo tan grande de la nieve nos prueba que este cordon es mui alto.

    Por otra parte vemos que hubo una diferencia mui notable del estado de la nieve en este año i en el pasado; era mas desfavorable esta vez. Calculando la estacion del año para los cambios de la temperatura i el derretimiento de la nieve, se hallaron en este lugar 23 dias ántes que en el viaje primero. Asombra que pocos dias produzcan un efecto tan grande. Resulta que el verano es bien corto en esta altitud i latitud.

  16. Notemos que Menendez señala de nuevo i equivocadamente la altura del paso de su nombre como divisora principal de las aguas.

  17. La llanura cienagosa es idéntica a la vega que divisaron del alto del boquete en el primer viaje. El suelo pantanoso del fondo de este valle es debido, por una parte, a los derrames abundantes de agua que corren i filtran de los cerros nevados que le rodean; i por otra, al reducido desnivel del suelo levantado por la acumulacion de los sedimentos que aquellas han ido arrastrando i levantando. Es este un fenómeno frecuente en los valles de las rejiones alpinas i parece ser comun en el declive oriental de los altos cordones de nuestra Cordillera. El valle que baja del mismo cordon, a poca distancia al Sur en la ruta de Reñihue, tiene el mismo carácter segun la descripcion del Dr. Delfin. Mas al Norte, el valle lonjitudinal del Rio Frio, qua desemboea al lago Nahelhuapi, es pantanoso en todo su curso. Esploraciones futuras nos enseñarán, si este carácter sea jeneral i llegue a ser la regla o nó.

    Mas abajo de la llanura cienagosa sigue el suelo del valle mas enjuto, segun lo prueban la falta de agua notada en el viaje anterior [n 10] i la vejetacion de cañas i otros árboles. El alerce se da mui bien en la vecindad de estos pantanos i es alli donde crecen los portentosos árboles jigantes de que nos habla el Dr. Delfin.

  18. Espresion típica, que volveremos a hallar cada vez en el caso de que el autor encuentre una embarcacion existente alli desde ántes.

    Recordemos que la partida avanzada de la primera espedicion se habia trasladado en una balsa de cañas a un lugar cercano de la orilla, en que habia alerces aptos para hacer una canoa, i que dejaron ésta a la vuelta de su escursion en el puerto del desembarque en que Menendez la encontró ahora.

  19. Segun la relacion de los esploradores de la espedicion anterior, este lago "está entre dos cordones de cerros", dato precioso que nos da una idea cabal de su aspecto i configuracion. Esta misma les impedia llegar por tierra al astillero en que habian fabricado su primera canoa; valiéndose de ésta fueron ahora al mismo lugar i construyeron otras dos canoas mas grandes, trabajo que les era familiar i les corria de manos con toda presteza. Me he aventurado a señalar en el mapa este lugar importante de fábrica, sin poder garantir que su posicion sea exacta, porque puede estar al Sur en lugar del Norte, en que lo coloqué; el autor no indica la direccion en que está situado.

    De este modo, Menendez, trasformado en almirante de agua dulce, disponia de una respetable flotilla de tres canoas, que permitia a él y a los sobresalientes marinos que le acompañaban, esplorar con toda comodidad el sistema complicado de hermosos lagos que tenia por delante. De seguro que nadie hasta ahora habrá podido imitar i seguirle en esta navegacion fecunda en descubrimientos.

    Observamos todavia de paso con respecto a la palabra "canoa", que ella es, segun Benjamin Vicuña Mackenna[n 11], de oríjen caribe o antillano.

  20. La primera relacion dice que el lago tiene seis islas. La de que se habla aquí, sin duda la mas grande, se puede situar con alguna certeza. Las otras cinco no las hemos colocado por carecer de datos sobre ellas.
  21. Existe aquí la misma duda como en el caso que precede, sobre la situacion de este puerto, si es en la orilla Norte o Sur. Nos figuramos que en el ángulo saliente que hace el lago al cambiar de direccion del NE. al E. debe haber un cerro en forma de promontorio i en frente de éste una línea entrante con ribera baja, adecuada para puerto; por esta razon hemos preferido la ubicacion al Norte.
  22. La navegacion en canoas es peligrosa. Como no tienen quilla, están espuestas a tumbarse cuando sale viento i marejada.
  23. Parece que este cerro es nuevo i diferente del "cerro alto i derecho" visto en la primera espedicion [n 12], que se supone situado al principio de la primera laguna. Si nuestra ubicacion ha salido exacta, esta nueva cumbre conspicua es el cerro que hace pared en la segunda laguna i el cual subió la partida volante el 21 de enero de 1784, i la misma que ocupa una situacion dominante en el grupo de los lagos esplorados por Menendez, puesto que su base se baña en tres de ellos.
  24. Este es otro cerro importante i el mismo que subió Menendez pocos dias despues; véase el 1.° de enero.
  25. El autor se puso desde este momento él mismo en campaña activa, sirviéndole "la segunda laguna" como base de sus operaciones. No hai duda que este conjunto de lagos i demas accidentes del terreno llamaba vivamente su atencion.
  26. Menendez no menciona ni la situacion ni la direccion de este desagüe; los esploradores de la primera espedicion le refirieron que el rio (que sale de la segunda laguna) "va al oriente bastante ancho". Es probable que se incline luego al Sur para no apartarse del cerro mencionado i por impedírselo por otra parte la configuracion de la Cordillera, cuyo cordon central se eleva de sus orillas, si es que nuestros cálculos son exactos.
  27. Es algo oscura esta descripcion. Entendemos que el bosque (monte) que rodea el lago es ralo i que las riberas se elevan suavemente. Estas contrastan por consiguiente con las orillas escarpadas de los otros lagos.
  28. Estando a fines de Diciembre, la caida de nieve en los cerros indica un cambio del clima desde Chiloé, probando que se acercan las alturas frias de la Patagonia.
  29. Hemos aludido arriba a este rio al hablar de la hoya del estero de Reñihue i su continuacion al oriente. Es el mismo por el cual hacemos desaguar en nuestro croquis el emisario de la "tercera laguna" de Ramon Serrano M. Repetimos aquí lo dicho ya sobre el particular que no tenemos ningun dato especial que confirme esta conjetura; es mui posible sin embargo que ella sea exacta. El desagüe del tercer lago de Reñihue debe ser caudaloso; como Menendez no agrega nada sobre el caudal del rio del N. O., no podemos avanzar nada mas sobre esta ubicacion incierta.

    No entramos aun en apreciaciones sobre el canal i esta cuarta laguna, ni sobre el rio que sale de ella, reservándonos hacer un resúmen razonado sobre todo el sistema de los lagos, cuando Menendez acabe por recorrerlo.

  30. Estos cerros negros i su relacion con la ciudad de Españoles o Césares forman uno de los incidentes mas interesantes de estos viajes de Menendez.

    En cuanto a su ubicacion es una coincidencia mui singular que segun demuestra nuestro croquis, existe efectivamente un grupo de tres cerros casi iguales i notables por sus perfiles de forma cónica a poca distancia del punto en que se encontraba el autor. Los señores Dr. P. Stange, Dr. P. Krüger i Oscar de Fischer, miembros de la comision esploradora del Palena dirijida por el Doctor Steffen, observaron estos cerros.

    Hé aquí lo que refiere sobre ellos el señor Stange: En la entrada del boquete del valle del 16 de Octubre se levantan tres cerrillos cónicos, dos aislados, el tercero en comunicacion con las serranias que llenan el boquete. El señor de Fischer los describe como sigue: En el medio del llano que forma la entrada del boquete por el N. se destacan tres conos de hábito volcánico i poca altura [n 13]. Puede ser que el célebre viajero Jorje Ch. Musters [n 14] haya visto ya ántes estos cerros desde el Sur. Estando en Wolkein, al Sur de Esguel, punto inmediato a los cerritos, vió al Norte un cordon de colinas de perfiles puntiagudos que corria hácia el Oeste. Falta en estas descripciones el importante dato del color. En cuanto a la distancia podrian convenir: están relativamente cercanos aunque no tan cerca como presume Menendez, pero se esplica algun error en su cálculo por el hecho conocido que en las montañas puntos al parecer cercanos se hallan a distancia considerable.

    Como la altura de estos cerros es reducida, parece dudoso que sean visibles desde la superficie del lago sobre que navegaba Menendez. Si no fuesen ellos, guiaria al futuro esplorador su notable configuracion en forma de torres de catedral. Menendez describe otro cerro de aspecto análogo en los alrededores del lago de Nahuelhuapi [n 15]. Creo poder identificar este cerro con uno que he visto en mi espedicion a Nahuelhuapi i bautizado con el nombre "cerro Pilatus" [n 16]. Siendo esta digresion ya algo larga, no entro en pormenores sobre este cerro, sino me limito a describirlo brevemente segun mis recuerdos ya algo debilitados: es un cerro bien alto i mui vistoso formado por dos o tres cúpulas guarnecidas en su cumbre de peñascos aislados i verticales que representan las torres de Menendez.

    No habrá dificultad pues de reconocer en lo futuro los tres cerros negros sea en los situados a la entrada del boquete citado, sea en otros por el estilo del descrito a orillas del Nahuelhuapi. Una vez que su situacion se haya fijado, este dato servirá eficazmente para trazar en nuestros mapas el itinerario definitivo del autor.

    Nos hemos ocupado con insistencia de la ubicacion de los cerros negros, no tanto por el interes que inspiran bajo el punto de vista jeográfico, como por la relacion en que el autor los coloca con los Césares.

    Hemos tocado arriba [n 17] a la lijera la leyenda de los Césares. Tenemos que limitarnos aquí tambien a una breve observacion. La creencia que corria en Chiloé sobre esta fabulosa ciudad se fundaba sobre todo en el relato de Silvestre Rojas en su renombrado derrotero [n 18]. Menendez mismo estaba al corriente de este documento que cita mas tarde en el diario de su segundo viaje a Nahuelhuapi [n 19]: con motivo de noticias que le dan los indios sobre unos españoles que viven al Sur a tres meses de viaje, observa que segun eso presume "que la relacion de Rojas no va mui fuera de camino". Moraleda, quien reproduce i comenta el derrotero de Rojas, dice con razon que la tradicion era mantenida por las noticias trasmitidas a Buenos Aires por los indios sobre las misiones establecidas desde Chiloé en Nahuelhuapi.

    Parece que Rojas tenia algun conocimiento de los vastos territorios intermedios que describe de un modo vago, pero que permite reconocer si se quiere los rios Colorado. Negro, el Limai (rio Odon?) i talvez el Chubut, cerca del cual debia hallarse la ciudad encantada. A mas de ésta nos pinta la estraordinaria riqueza del pais en metales preciosos. Sorprende su asercion que este rio es criadero de oro i que los indios sacan de él el oro en grano, cuando sabemos que se han descubierto recientemente lavaderos de oro en su vecindad. Esta injente riqueza mineral la coloca Rojas de preferencia en ciertos cerros de aspecto particular, primero al Norte en el cerro Payen, al Sur, en nuestra rejion, en unos cerros colorados con oro i cobre campañil i varios otros cerros negros con plomo ronco a otros metales; un cerrito negro mui relumbrante "parece tener metal de plata i es de piedra iman mui fina".

    Por esta razon Menendez i sus compañeros examinaban con atencion especial el aspecto de los cerros. Estando acostumbrados a ver en su tierra solo cerros verdes i nevados, los cerros áridos que principiaban a mostrarse aquí, eran de todos modos una novedad para ellos lo mismo que las pampas. Sabiendo ahora que los cerros matizados de los colores señalados por Rojas debian brindarles riquezas i les llevaban al asiento de "la ciudad de los Españoles" tomaron nuevos brios para seguir su esploracion. Como hallaron luego tambien cerros colorados, creian seguro el éxito. Así veremos mas adelante que nuestros robustos i sufridos campeones, a pesar de hallarse ya desnudos, se lanzaron con entusiasmo a la empresa de alcanzar en otra direccion los cerros de estas dos clases, sobre todo si se encontraban combinadas, como se presentaron efectivamente. Desgraciadamente sucedió que volvieron despues de grandes fatigas sin haber alcanzado los cerros fantásticos, de nodo que bien podrian haberse convencido que estaban corriendo tras de una quimera. Menendez, su jefe, era indudablemente mas reservado en sus creencias i estaba ménos ilusionado por la leyenda, así se espresa con prudencia, refiriendo solo lo que ha oido decir. Al continuar pues adelante, deseaba mas bien hacer otros descubrimientos i ver mas tierras.

  31. Véase el dia 27 de enero de la primera espedicion. El cerro lleva en el cróquis la fecha en que los dos hermanos Barrientos, Narciso Miranda i el muchacho Manuel Barria le subieron.
  32. Nadie estaba sin duda mas acostumbrado a los temporales de Chiloé, que nuestro infatigable viajero i misionero circular. Por lo demas la fuerza de los chubascos i temporales de Chiloé es mui grande i, se puede decir, proverbial. La descripcion de este temporal i su comparacion con los de Chiloé nos dan por consiguiente la idea, que su fuerza debe haber sido verdaderamente estraordinaria. Ya se ve, que los temporales que reinan en los lagos de la Cordillera, como tambien en los de Todos los Santos i Nahuelhuapi, son sumamente fuertes i temibles. Notemos la diferencia, que este temporal arreció despues de anochecer, sucediendo lo contrario en estos dos, sobre todo en el primero, en que el viento suele calmar de noche.

    En situacion mui parecida a la de Menendez se hallaron el que escribe estas líneas i su finado compañero Fernando Hess en el lago de Nahuelhuapi en febrero de 1856.

  33. Si el puerto es malo por ser la ribera de roca i con declive, como sucede en estos lagos, la embarcacion se inclina en la popa i se llena de agua por la marejada. Siendo ella una canoa, no sufrió con este percance, porque las canoas o bongos, aunque mui celosos segun vimos, tienen la ventaja de ser firmes.
  34. Conviene recordar aquí, que los esploradores de la primera espedicion subieron un cerro que hace pared en el lago, divisando desde su cima dos quemazones grandes, i que al dia siguiente "bajaron al valle en donde antiguamente hubo una quemazon". Menendez pasó esta vez a pié por la base del mismo cerro i halló esta quemazon, que califica con las mismas palabras. Este hecho es un comprobante útil de la exactitud de nuestra ubicacion que nos ha costado no pocos desvelos.
  35. O sean como 625 metros.
  36. Aquí termina nuestro inmejorable guia su descripcion de este laberíntico grupo de cinco lagos que bien merecen llamarse "Lagos de Menendez". Ellos se reunen al fin por sus desagües para dar nacimiento a un rio caudaloso. Prescindiendo del último lago mencionado, el autor nos ha dado datos prolijos, casi completos sobre su configuracion y riberas, que nos han permitido dar una delineacion de sus contornos, tributarios y desagües, sin duda no exenta de errores, pero suficiente para dar una idea jeneral de ellos.

    Vemos que estos lagos ocupan una cuenca cerrada en tres lados por altas cadenas de cerros, mientras por el Sur se abre un valle recorrido por su desagüe comun. Vemos tambien afluentes del Oeste i Norte, faltando los del Este, que existen indudablemente, pero no han sido observados por el autor. Son notables los tres desagües, de los cuales el uno está obstruido para la navegacion por un salto o rápido, mientras los otros dos son fáciles para bajar pero difíciles para subir por su fuerte corriente; la dificultad que ofrece el primero es subsanada por el istmo angosto i apto para un camino i el trasporte de botes por tierra.

    El mas interesante de los lagos es el tercero por su forma complicada. Mas o ménos en la mitad de su estension tiene una angostura notable. Mas adelante se vuelve a estrechar i forma un rio de corriente rápida para volver a ensancharse i formar el cuarto lago. Este constituye un solo cuerpo con el lago principal i es como una especie de vestíbulo para efectuar su salida definitiva por el cuarto desagüe que es el colectivo de toda la hoya i el nacimiento de un rio mui caudaloso que a su vez ofrece luego obstáculos imposibles de salvar.

    Buscando una analojía de esta conformacion verdaderamente caprichosa, hemos encontrado otro desagüe que es completamente igual, no solo en su forma sino tambien en su situacion orográfica. Existe éste en el hermoso lago Lacar. Este lago está situado en la pendiente Oeste de la Cordillera al fin de un valle lonjitudinal entre dos cordones atravesados por los boquetes combinados de Lifen i Chapelco. Al desaguar forma primero una angostura, la de Nontuhue, se vuelve a ensanchar formando otro cuerpo de laguna pequeña, en la cual desemboca del S. O. el rio Chachim, análogo a nuestro rio del N. O.; vuelve a estrecharse para hacer su salida por el rio Huauhum, que se dirije primero al Norte i acaba por caer al Pacífico. La única diferencia, i esta mui secundaria, que existe entre los dos ejemplos, es que el uno de los rios recorre un valle abierto al Norte, mientras el otro corre al Sur. Es sorprendente que se reconoce tambien un tipo, mui análogo a la configuracion descrita, en el sistema de desagüe que une los dos lagos Superior e Inferior del rio Puelo, descubiertos recientemente por el Dr. J. Steffen i situados a corta distancia del lago que nos ocupa. Nos permitimos llamar la atencion sobre este sistema particular de desembocadura de ciertos lagos de la Cordillera.

    Hemos construido el cróquis de este grupo de lagos por los datos de Menendezcon esclusion de todo otro. En nuestra primera tentativa, que data del año 1883, de ubicar estos lagos, los hacíamos desaguar con duda (agregando un?) por el rio Chulilao, marcado en el mapa de Stieler como afluente del rio Chubut. Esta version ha salido errónea, pero no lo era en cuanto al nombre del grupo que se llama hoi dia "lagos de Cholila". Parece que se sabia algo sobre estos lagos en aquella época i que se hacian desaguar para el Este, como parecia mas probable a primera vista.

    No hemos aprovechado para nuestro derrotero los datos marcados en los mapas mas modernos de fuente arjentina. No se prestan a nuestro objeto, porque son en jeneral deficientes: no concuerdan entre sí ni por su configuracion ni por sus nombres; son de escala reducida que no permite anotar detalles i no dan la delineacion orográfica de las riberas.

    El mapa del señor Jorge I. Rohde[n 20] sitúa un lugar llamado "Cholila" al E. i N. E. respectivamente de los dos lagos Juarez Celman i al N. del lago Doctor Cárcano; este último desemboca segun el mapa en el rio Chubut por a rio que parece ser el Lalec (Leelee) (?).

    El distinguido jeógrafo Pedro Ezcurra[n 21] apunta un rio que viene del Oeste i forma en medio de su curso un lago, del cual vuelve a salir para caer, despues de recorrer unas ocho millas, al rio Staleufu, sin tener conexion con otro lago. Este rio i lago no concuerdan pues con el de Menendez: el rio viene tambien del O. pero el lago no se junta con otros dos lagos como el de nuestro autor; podria ser el rio de la "tercera laguna" de la ruta del Riñihue o "el rio del N. O." de Menendez. Ademas marca Ezcurra al N. O. un lago sin desagüe., al N. un rio con un lago pequeño, al N. E. un rio con tres lagos pequeños i finalmente al Sur un lago en el curso del Staleufu.

    El mapa mas moderno del señor Ernesto Nolte (Buenos Ayres 1895) marca este último lago, un rio al N. E. con el pequeño lago San Juan, un rio al N. con un lago pequeño i al N. O. el lago mas grande San Nicolas, sin desagüe. No indica ningun afluente desde el Oeste, de donde vienen indudablemente los tributarios mas caudalosos por bajar del cordon mas alto. Esta version no aventaja pues la del señor Ezcurra. Los nombres indicados aquí son diferentes de los dados por los autores anteriores, de modo que no sabemos si corresponden a lagos idénticos o no.

    El mapa publicado en la "Revista Argentina" núms. 1 i 2, 1895, que conocemos solo por su reproduccion hecha en Valdivia por el señor Luis Kober, no adelanta a los que preceden en la jeografía de nuestros lagos.

    Pasando de los datos cartográficos a las relaciones de los viajeros que han tocado los lagos de Menendez, encontramos en primer lugar la memorable espedicion del señor Luis Jorge Fontana en 1886. Nos debe llenar de admiracion que Menendez descubrió este rio en su mismo oríjen, al salir de la "tercera laguna", el dia 29 de diciembre de 1786. Habia pasado un siglo justo desde su descubrimiento primitivo, cuando Fontana le avistó, viniendo de una direccion opuesta a la de nuestro autor. Este lleva pues mui léjos la palma al benemérito esplorador moderno. Por otra parte debemos reconocer a favor de Fontana, no solo que hizo su descubrimiento independiente de Menendez a otro viajero anterior, sino que dejó tambien comprobado el hecho, a primera vista poco probable, que este rio desemboca en el Pacífico [n 22], punto mui importante sobre el cual Menendez guarda silencio.

    En 1888 Fontana realizó otro viaje, en que completó sus descubrimientos i visitó tambien la rejion de Cholila. Es sensible que no nos haya dado una descripcion de este viaje análogo a la del primero. El único dato relativo a los lagos que hallamos en una apreciacion jeneral, es el siguiente: "He reconocido i situado...., los tres rios sin nombres que naciendo en los lagos Juarez Celman i Doctor Cárcano se dirijen al Oeste hasta donde he conseguido seguirlos con la vista desde las montañas de Cholila, cuya altura de 900 metros es de todo punto inferior al de la cadena de montañas que tenia al frente por el Oeste [n 23]".

    No nos es posible conciliar la conclusion de Fontana que haya tres rios en esta latitud que se dirijen al Oeste. Los rios Turbio i Staleufu corren finalmente al Oeste despues de haber recorrido una distancia larga por el N. i S. respectivamente. No tenemos noticia de un tercer rio que tome esa direccion, a no ser que fuera el rio Palena, que se halla mui distante.

    En 1887 el ilustrado injeniero Asahel P. Bell acompañado del señor Cárlos V. Burmeister hizo un viaje mui notable al Chubut, al Staleufu i a la rejion de Cholila. Desgraciadamente la lucida descripcion de este viaje por el señor Burmeister no es tan clara en esta parte, que él no presenció por haberse vuelto ántes, como en la primera; ademas el itinerario del mapa es defectuoso i en mui pequeña escala [n 24]. nop Teniendo el deseo de aprovechar estos datos importantes pero difíciles de apreciar, nos hemos aventurado a marcar en el cróquis el itinerario de A. P. Bell con la reserva debida en cuanto a su efectividad.

    Conjeturamos que A. P. Bell pasó, despues de salir de su campamento en el ángulo del rio Chubut, por el Norte de "la laguna entre cerros" de Menendez, que él llama lago del Toro, i que a la vuelta pasó entre éste i la "segunda laguna" de nuestro autor. El "hermoso lago i rio caudaloso" que descubrió en esta ocasion, seria un lago formado por el rio Turbio i este mismo. Este afuente del lago Puelo ha sido descubierto hace poco desde el lado del Pacífico por nuestro intrépido i aventajado esplorador Dr. Juan Steffen; "la colina aislada pedregosa de Cholila" seria en este caso diferente de la que que visitó Fontana un año mas tarde.

    Al año siguiente A. P. Bell hizo un segundo viaje a este gran rio i "alcanzó en una embarcacion un lago hermosísimo, en el que desemboca el rio Cholila volviendo a salir en direccion al N. A poca distancia de su salida la embarcacion zozobró, volviendo el señor Bell a pié al campamento distante varias leguas al E". Siendo que el rio sale del lago en direccion al Norte, hai visos de probabilidad que el rio Cholila sea el rio Turbio, porque no hai otros rios que corren al Norte en toda esta rejion que este i el rio Vodudahue, hallándose el último demasiado distante i separado por un cordon mui alto. Siendo el curso superior del rio Puelo i su afluente caudaloso el rio Turbio absolutamente desconocidos en aquel tiempo, Bell creia hallarse en el Vodudahue, que le era familiar por la descripcion de Vidal Gormaz.

    En resúmen, vemos que la jeografía de los lagos de Menendez o Cholila ofrece aun muchas dudas i dificultades. Es indudable pues que la delineacion basada sobre la esploracion hecha ahora mas de un siglo por nuestro ilustre autor será una contribucion valiosa aun hoi para la jeo- grafía de la Cordillera austral. El benévolo lector perdonará las muchas inexactitudes en que haya incurrido su comentador, quien sin contar de antemano con su induljencia no se habria animado a acometer esta interpretacion.

    Al concluir las consideraciones sobre los lagos de Menendez o Cholila no podemos ménos de agregar todavia algunas palabras sobre su misterioso desagüe, el famoso rio Staleufu, con el fin de llamar la atencion sobre un dato existente pero caido actualmente en olvido, que indique talvez su desembocadura en el mar, la cual permanece desconocida hasta ahora i es materia de controversias.

    Se ha trazado su curso desde los lagos de Menendez hasta el valle del 16 de Octubre. Al Oeste de esta colonia, en direccion al Pacífico, no se ha podido reconocer su curso por las insuperables dificultades que ofrecen los accidentes del terreno. Algunos autores arjentinos (P. Ezcurra. E. Nolte) le hacen seguir al Sur hasta caer al rio Palena bajo el nombre rio Frio. El Dr. J. Steffen i sus compañeros de la espedicion al Palena [n 25] discuten este problema sin resolverlo; parece que se inclinan a creer que el rio Frio no tiene relacion con el Staleufu, opinion que el que escribe estas líneas está dispuesto a apoyar por juzgar poco probable una configuracion oro-hidrográfica de un valle lonjitudinal tan largo en la falda occidental de la Cordillera austral.

    En caso de que el Staleufu no caiga al Palena, debe desembocar directamente al Pacífico entre este rio i el estero Reñihue al Norte, conforme a la opinion primitiva de su descubridor Fontana. Se ha señalado el rio Corcovado, que no ha sido reconocido aun en nuestro tiempo, i se encuentra el inconveniente que este rio es, segun Moraleda[n 26], "de corta consideracion".

    Debemos al ilustrado jeógrafo i esplorador don Ramon Serrano M., un dato en que los autores no parecen haberse fijado i que resuelve talvez la cuestion. En su mui laborioso "Derrotero" [n 27] dice el autor como sigue: "Rio Canef. Como 10 millas hácia el Norte del morro Yeli se halla el rio Canef, que despues del Palena es el mas caudaloso de los que desaguan en el golfo del Corcovado. Con tiempo bueno es accesible a las goletas, pero su barra es peligrosa i en ella han naufragado varias lanchas de Chiloé". El rio Taique o Corcorado es mas pequeño segun Serrano M. i accesible a lanchas i chalupas.

    Consultando sobre el particular el magnífico mapa de Jose de Moraleda del año de 1796 que nos guia aun en nuestro tiempo, encontramos en la parte indicada por Serrano M., el rio Silamapa i la quebrada de Cucahua i en 42° 43' a 14 millas al N. del morro Yeli la punta i lago Canay. La diferencia en la situacion es tan pequeña i la semejanza del nombre tan grande, que hemos de considerar éste idéntico a Canef, aunque Moraleda no le aplique a un rio. Este mismo autor refiere ademas en sus "Esploraciones" que hai grandes playas que se estienden desde el volcan Corcovado hasta cerca de Tictoc, i que por esta disposicion del terreno se puede pasar por tierra la larga distancia que mide entre estos dos puntos. Ahora bien, si hubiera un rio grande en este espacio, éste ofreceria un obstáculo para esta pasada, si no fuera que en estos bosques están a mano los materiales para estemporizar una embarcacion para balsearle. Por otra parte las playas i arenales en esta costa de riberas jeneralmente acantiladas, son favorables a la presuncion de un rio caudaloso, que arrastre esos sedimentos del interior de la Cordillera. Moraleda habla ademas de un rio Yanteles que no alcanzó a reconocer [n 28].

    Sea como sea, parece efectivo que fuera del rio Corcovado desemboca en el golfo del mismo nombre un rio considerable llamado Canef (Serrano M.) o Canay (Moraleda), i es posible que este rio sea idéntico al Staleufu, formando en este caso su curso inferior i salida directa al mar. Me he permitido llamar sobre él la atencion para que se le tenga presente al resolver la cuestion de la desembocadura de este rio.

    Veremos mas adelante que este problema es de suma importancia para la oro-hidrografía de esta rejion.

  37. El autor ha mencionado ya unas quemazones antiguas bastante estensas; aquí se encuentra con un incendio reciente, que divisaron primero el dia 26 de diciembre; mas adelante sigue una quemazon mui estensa que se estiende hasta donde alcanza la vista. Estos incendios llaman la atencion de Menendez, quien no acostumbraba verlos en Chiloé. Todos los autores modernos, como Emilio Valverde i Oscar de Fischer en las serranías de Vuriloche i sobre todo el Dr. Juan Steffen i sus compañeros en el Palena i Puelo han observado estos grandes incendios en territorios análogos al Este de Chiloé i Llanquihue. El fenómeno llama la atencion, pues, por ser casi jeneral i tener proporciones tan vastas. En cuanto al oríjen, parece que se esplica fácilmente. Estos valles son recorridos por indios i vaqueros, que hacen humos para dar señales a la distancia; los fuertes vientos i la sequedad relativa de los terrenos i bosques hacen que estos fuegos se propaguen con suma rapidez.

    Sucede aun que los indios de ciertas comarcas prenden fuego a los bosques i pastos con otro fin deliberado. Cárlos von der Steinen, un moderno autor aleman, relata que los Bakhiris i otras tribus independientes del Brasil incendian los campos para cazar los animales, que caen por este procedimiento en su poder asados i listos para el consumo. No sabemos si los indios de la Patagonia hacen lo mismo; es fácil que sea así, porque los compañeros de Menendez hallaron un venado asado por el fuego en esta misma parte incendiada.

    Ni Menendez ni Vidal Gormaz notaron quemazones en la rejion fragosa del Vodudahue; nosotros no los encontramos entre los lagos Nahuelhuapi i Todos los Santos, indudablemente por ser inaccesible ese terreno por su situacion cerrada entre los lagos. Mas afuera, en la orilla del Nahuelhuapi, hallé tal cual árbol carbonizado, segun parecia, de muchos años atras.

    En Llanquihue i Chiloé, donde el clima es mui lluvioso, los bosques arden con dificultad i son mas raros los incendios. En años secos i en épocas en que florecen i se secan las quilas, los incendios causados por las rozas con fuego toman proporciones temibles. En 1850, mas o ménos, el ilustre Vicente Perez Rosales pagó al famoso talador i vaqueano Juan Currieco, mas conocido bajo su sobrenombre Pichi Juan, un premio especial para producir un gran incendio en los bosques impenetrables de Llanquihue con el fin de hacerlos mas accesibles. Se dice que este incendio intencional tomó proporciones colosales.

    Aun en el archipiélago de los Chonos, que se halla envuelto casi todo el año en las lluvias, las quemazones no son mui raras. En 1857 observé una quemazon estensa, que databa de 2 a 3 años, en los cerros de una isla alta en 46° L. S, mas o ménos. El Padre Fr. Pedro Agüeros afirma que una de ellas fué causada por un meteoro (?).

    En todos los casos podemos trazar la mano del hombre como el ajente eficiente de esta clase de incendios.

  38. Un indio chilote de entre los compañeros de Menendez. En aquella época se distinguian todavia los neófitos, de raza indíjena, de los españoles. A estos últimos pertenecerian sin duda los Barrientos y demas miembros de la espedicion. Desde muchos años ya no se hace esta distincion.
  39. Conjeturamos que este rio, del que no se tienen mas pormenores, es el desagüe del último de los cinco lagos mencionados por Menendez, de la "otra laguna entre cerros" o sea del lago del Toro de A. P. Bell (?), i que cae a la "segunda laguna".
  40. Menendez ha llegado aquí al punto culminante de sus viajes, que es tambien para nosotros la parte mas importante bajo muchos conceptos.

    Recordemos que subió dos dias ántes al cerro mediano situado a orilla del segundo lago, que siguió por la falda de otro cerro mucho mas alto a espaldas del primero i que alojó a su pié en una quebrada; por esta se dirijió el dia de la fecha al llano hermoso lleno de árboles i cañas que se estiende al E. por larga distancia i bajó a la noche a otra quebrada con agua de declive opuesto, de modo que ahora ya se hallaba en las vertientes del Atlántico. Nos pinta con pocas pinceladas bien diseñadas este punto tan conspícuo, que le fascinaba por abrirle la vista, desconocida i por tanto tan deseada, a las pampas o campañas ilimitadas con sus encantos fabulosos, pero en que con dolor se veia obligado a detener su marcha i retroceder.

    Aquel cerro grande, que el autor rodeó por gran parte de su circunferencia, marca la cumbre de la Cordillera i de todo el Continente. Es uno de los macizos centrales que continúan, con los que le siguen al Norte i Sur en série indefinida i ninguna vez interrumpida, la majestuosa i mal comprendida cordillera de los Andes. Vemos que su altura es considerable i que tiene nieve. Segun el mapa del señor O. de Fischer varias cumbres de esta cadena están coronadas por nieve perpétua. El frio intenso, que hizo sufrir tanto a Menendez, es otro corolario de esta cumbre imponente.

    Por las faldas de este cerro se efectúa en cada lado la bajada definitiva del terreno para el poniente i oriente i se deslizan las aguas en direcciones opuestas al Pacífico i al Atlántico. Aquí se presentaba a nuestro autor la verdadera "loma que divide las aguas" i que él habia colocado equivocadamente sobre el cordon que limita la hoya del Vodudahue. Por cada una de las pendientes del Norte i Sur de este macizo atraviesa un paso interoceánico. El autor tomó su camino por el del Norte

    La descripcion del paso es perfecta i no deja lugar a duda alguna. Llama la atencion la vejetacion aun abundante en la depresion del boquete, la cual en la vertiente oriental de esta latitud sufre un cambio mas o ménos repentino, cesando pronto de ser arbórea i asumiendo el carácter de la pampa con una zona sub-andina mui rica en pastos.

    Teniendo presente la vejetacion de árboles en el fondo i la altura del vecino "paso del Norte (42° 56' Lat. S.)" determinada por P. Krüger, se podrá atribuir a este paso una elevacion mas o ménos igual, o, sean unos 750 m. Hemos hecho arriba otro cálculo conjetural de la altura de este paso, el cual da una cifra casi igual.

    Hemos señalado ya ántes que este paso interoceánico forma con el paso ausiliar, que lleva el nombre de Menendez, un sistema combinado de trayecto andino. Se ve que aquel es de tránsito mas fácil que el segundo, lo que no quita sin embargo al primero su dignidad orográfica. El paso interoceánico es un elemento primordial basado en la estructura de la Cordillera i se encuentra en una posicion fija; el ausiliar es solo secundario i eventual. Aquel es de uso forzoso, mientras éste se puede evitar por un rodeo del camino.

    Con razon este punto ofrece un interes especial: es el límite alcanzado por nuestro autor i ocupa una situacion dominante en el vértice de la Cordillera.

  41. Llegamos por primera vez a un punto, que hemos podido ubicar identificándolo con un lugar bien conocido de la banda oriental i marcado en todos los mapas. Si nuestros cálculos salen exactos, el "otro valle al pié de otro cerro" es el del rio Lalek (Lec-Lee de O. de Fischer), que desenboca en el rio Chubut cerca de la gran curva que hace para dirijirse del Norte al Este. Lalek es segun Carlos V. Burmeister idéntico a Lilly haik de Musters [n 29], quien gozó mucho de este delicioso lugar, que describe como un pequeño paraise con alrededores sumamente pintorescos. El rio sale al O. entre dos precipicios verticales mui altos; las faldas de los cerros están cubiertas de bosques de hayas, indudablemente un paisaje raro en la pendiente oriental. Con razon pondera Menendez tambien su "llano hermoso".
  42. El autor se quejó ya por la mañana del mucho frio i observó que nevaba en los cerros. En la noche i estando su alojamiento mui cerca de la nieve, era mas intenso todavia, de modo que sufrió bastante, dándonos una descripcion detallada de las molestias que le causó. Estrañaba este gran frio por ser desconocido en Chiloé. Esta baja temperatura en la noche es otro elemento, que caracteriza las cumbres i planicies patagónicas i confirma la exactitud de nuestra ubicacion. Fontana esperimentó una fuerte helada durante la noche en el valle del rio Charmate a mediados de diciembre. Bell tambien, hallándose al pié oriental de la Cordillera, anota el descenso del termómetro a varios grados bajo cero en la noche.
  43. Tratándose de una empresa difícil i arriesgada, los intrépidos hermanos Barrientos que conocemos tanto, se ofrecieron en primer lugar como voluntarios [n 30]. En cuanto a los otros dos, sabemos solo un dato sobre Lorenzo Mella. Acompañó a Menendez en su tercer viaje a Nahuelhuapi: el 13 de marzo de 1793, volviendo el autor de una escursion por el interior al puerto de Nahuelhuapi, "los que quedaron encargados de la gente, que fueron el soldado Leandro Soto i el Miliciano Lorenzo Mella", le dijeron que habian pasado en buenas relaciones con el cacique. El encargo que habian recibido de cuidar la jente, las provisiones i embarcaciones, envolvia para Mella i su compañero alguna responsabilidad que cumplieron bien.
  44. Menendez habiendo alcanzado el punto mas distante de su viaje emprende la vuelta, mientras sus incansables compañeros salen para un reconocimiento de avanzada, cuyo resultado queda aguardando. Logremos este intérvalo de espera para analizar los resultados prácticos de su lejendario viaje con relacion a la cuestion de límites entre Chile i la Arjentina, sobre todo bajo el punto de vista orográfico. Como estos resultados esclarecen de un modo convincente esa palpitante cuestion, los ofrecemos en forma de una esposicion orográfica detallada, deseando que llegue a ser útil para arribar a una solucion definitiva de ella:


    Esposicion Orográfica.

    I
    el alcance de los viajes de menendez i la Cuestion de límites.

    Existian hasta hace poco sobre esta rejion solo los datos de Menendez i Moraleda, refiriéndose los del último únicamente a la costa. Los recientes descubrimientos de Fontana i Steffen han arrojado al fin la luz sobre gran parte de este territorio. Reuniendo los datos de estos dos esploradores con los de Menendez, quien recorrió precisamente la parte intermedia que ellos han dejado sin reconocer, i agregando ademas los de Vidal Gormaz i Serrano M., nos ha sido posible construir un cuadro oro-jeográfico casi completo i auténtico de la pendiente occidental de la Cordillera entre los grados 42° i 43° de latitud. Parece ser una anomalía pero no es ménos cierto que los trabajos de Menendez, que datan de mas de un siglo, sean sin embargo los mas modernos de todos por haber permanecido sepultados en los archivos. Al salir ahora como una publicacion nueva, ofrecen, a pesar de su edad, datos nuevos equivalentes a un descubrimiento en una parte de la Cordillera actualmente desconocida, por haber quedado cerrada para el hombre desde aquella época.

    La rejion a que nos ha llevado esta vez el autor se estiende desde el valle Nuevo, al Norte, hasta el valle del 16 de Octubre, al Sur, i un poco mas allá de la division de las aguas al Este. Ella abraza precisamente el territorio que es el objeto de disidencia en la grave cuestion de límites. La version del Tratado, sostenida por Chile, coloca la frotera en la cadena que divide las aguas. La Arjentina da como frontera una línea situada mas al Oeste i no bien determinada aun; desconoce la línea trazada por Chile, porque ha estendido desde el año de 1887 su dominacion, por el Oeste de ella, al valle del 16 de Octubre, al valle Nuevo i a la zona intermedia de los lagos descubiertos por Menendez. Este autor se halla pues, para decir así, justamente en el centro de esta ardiente cuestion. No cabe duda que el memorable viaje que acabamos de desarrollar delante del lector, merece una consideracion preferente, quizas decisiva para solucionar este conflicto internacional.

    Menendez ha sido el único autor que ha alcanzado ántes de la fecha del Tratado el límite en esta latitud. Sabemos tanıbien que se internó mas tarde por la orilla del rio Limai en la rejion de Nahuelhuapi, mucho mas adentro de la Patagonia, avanzando mas o ménos hasta el punto de la vuelta del ilustre esplorador Basilio Villarino, quien habia salido, embarcado en el rio Negro, del Atlántico i detuvo su navegacion ántes de llegar al pié de la Cordillera. Esta rejion ha quedado en posesion efectiva de la República Arjentina por hallarse al Este de la division de aguas, i a pesar de haber sido recorrida constantemente desde la conquista por gobernadores i misioneros chilenos. Será materia de un libro especial la historia de las misiones i viajes que se hicieron de Chile a a esta zona hermosa de ultra-cordillera, desde el año 1619 hasta 1863.

    Si comparamos con este largo alcance de las esploraciónes de Menendez, hasta en territorio hoi arjentino, el de los esploradores salidos del Atlántico del ya nombrado Basilio Villarino i del célebre gobernador de Santa Cruz Antonio de Viedma, vemos que éstos quedan relativamente bien distantes, porque no han alcanzado la division de aguas i el territorio chileno actual. Esta diferencia es mui natural, porque la distancia del límite de la costa es mucho mas corta desde el Pacífico i la populosa provincia de Chiloé, a que pertenecian estos territorios, ejercia constantemente su dominio sobre ellos hasta mas allá del límite del Tratado. Siendo la distancia corta i contándose con mucho mas recursos que en las costas del Atlántico, era relativamente fácil atravesar la Cordillera desde el lado del Pacífico, mietras era imposible efectuarlo en direccion opuesta.

    No podemos ménos de señalar el alcance de los viajes de Menendez tanto de los actuales como de los posteriores a Nahuelhuapi, como un ascendiente histórico poderoso en favor de la línea fronteriza sostenida por Chile. Por otra parte tenemos razones para afirmar que la República Arjentina no posee ningun título o antecedente histórico que justifique su soberania en las vertientes tributarias del Pacífico. Nos parece evidente que la Arjentina ántes del Tratado de 1881 no ha aspirado a poseer territorios en que sus esploradores nunca han penetrado, i que Chile no ha podido contar con esta pretension que no habria admitido.

    Esta consideracion no será talvez un argumento del todo concluyente, porque el Tratado lo podria haber modificado, pero constituye una presuncion mui favorable para la posesion de Chile hasta un límite de fondo relativamente ancho. Si tenemos ademas presente que Chile se conforma con la módica anchura máxima de unas 24 leguas que le otorga el Tratado, mientras que la Arjentina recibe 90 leguas segun esta reparticion, resulta que la línea de la division de aguas favorece mas a la Arjentina que a Chile, de modo que la primera tiene tambien motivos para aceptarla.

    Esa línea establece una frontera perfecta preformada por la naturaleza, está en armonia con la equidad i la justicia i nos da la paz tan necesa- ria para el bienestar de las Repúblicas Sud-Americanas. Ojalá que la venerable sombra de Menendez, que invocamos aquí a última hora en el altar de la paz, logre convencer a nuestros contendores de allende de los Andes que sus pretensiones son infundadas, i conjurar de este modo la terrible conflagracion de que se hallan amenazados los dos paises o talvez todo el Continente!

    II
    un nuevo problema orográfico.

    Hemos hecho presente ya que estos derechos históricos podrian haber caducado en virtud de las disposiciones del tratado vijente de límites. Falta saber pues si éste i el protocolo de 1893 hayan establecido estipulaciones que contradigan de un modo terminante las bases sostenidas por Chile o sea el principio de la division de aguas.

    Hemos tratado de probar en nuestra "Orografia" [n 31] publicada en 1893, que esta línea forma el límite i que ella es idéntica a la línea culminante trazada segun las reglas de la orografía, por lo que no hai lugar a diverjencias. Segun nuestro humilde concepto la frontera marcada por las vertientes es intachable bajo este punto primordial de vista, es decir corresponde perfectamente a las disposiciones del Tratado.

    Pudiendo referirnos a ese testo, no habria necesidad de insistir sobre este particular, si no fuera que el exámen de nuestro cuadro oro-jeográfico de los viajes de Menendez revelara en esta parte de la Cordillera una estructura bastante complicada i en cierto modo escepcional, que ha sido considerada solo parcialmente en nuestro libro. Nos vemos por esta razon en la necesidad de analizarla con el fin de ver si obedece o no a las reglas jenerales establecidas en dicho testo. Aprovechamos pues la ocasion de hacerlo aquí.

    Resulta en primer lugar que la anchura de la pendiente occidental de la Cordillera es en esta latitud de 24 leguas en vez de 15 que le habíamos asignado como término medio i en vista de la que tiene en la latitud de Nahuelhuapi. Ateniéndonos a la autoridad de Moraleda[n 32], quien la estima en el Palena en 10 leguas i halla exajerado el cálculo de algunos que atribuian 30 leguas al Aysen, creíamos correcta nuestra avaluacion.

    En segundo lugar, segun ya lo manifestamos arriba, los rios Vodudahue i Reñihue no alcanzan la division de aguas, i el cordon, de que descienden, no es divisor de aguas, como creia Menendez i como lo hemos afirmado equivocadamente descansando en su autoridad [n 33]. Nuestra cita carece de oportunidad en este caso i debemos pues revocar nuestra afirmacion, que la línea culminante i la division de aguas coincidan en el paso Menendez, con lo que este supuesto hecho deja de ser prueba a favor de la estructura regular de la Cordillera. Por lo demas veremos mas adelante, que esta es mui compatible con la configuracion orográfica a que pertenece el paso mencionado.

    Por último la descripcion de Menendez unida a los datos modernos demuestra que las cimas del cordon lateral con sus ventisqueros son, a lo ménos en parte, mas altas que las del cordon central. Faltan todavía datos exactos sobre este particular. Por otra parte hemos tenido siempre en mira esta eventualidad de la altura relativa de las dos clases de cordones, señalando repetidas veces como característico para la pendiente occidental, que el cordon central emite para el Oeste cordones laterales mui elevados. No insistiremos pues en el análisis de la altura relativa de las dos clases de cordones, sino nos concretaremos únicamente a los dos puntos primeros. Estos son importantes porque modifican en parte el cuadro de la estructura trazado ántes de conocer los datos de los descubrimientos de Fontana i Steffen.

    En cuanto al primer punto, la anchura de la falda occidental, la diferencia es de poca consecuencia porque es fácil admitir que la Cordillera se incline unas ocho leguas al Este en el espacio comprendido entre el paso Perez Rosales (41° 06' Lat. S.) i el paso interoceánico de Menendez (42° 24'?) o el paso del Norte de Krüger i de Fischer (42° 56'). Hemos citado en la "Orografía" otros ejemplos de variacion en la direccion del cordon central, variacion que supera todavía en algunos kilómetros a la del caso que nos ocupa. El curso de los rios principales es mas largo pues que el indicado por Moraleda, un poco mas largo que el estimado por nosotros [n 34], pero no tan largo como aparece segun otros autores. Hemos demostrado en el mismo lugar que la aseveracion, que "algunos de estos rios (Palena, Aysen, Huemules) vienen de adentro de la pampa, carece de todo fundamento. El Dr Steffen se ha espresado recientemente en el mismo sentido [n 35].

    Mas esencial es, al parecer, la modificacion que pueda exijir la consideracion del segundo de estos puntos: la existencia de una cadena mui alta con direccion meridional, que no es divisora de aguas. Las definiciones "cordon central divisorio" i "alto cordon lateral" dadas en nuestro "Derrotero" i la esposicion dada arriba sobre los pasos [n 36] indican ya la solucion que damos al problema de conciliar la rara configuracion oro- gráfica en cuestion con la estructura indicada en nuestro testo como fundamental: la consideramos tambien de estructura regular i normal.

    La base de la formacion orográfica de esta rejion es la siguiente: En los 42° 18' Lat. Sur, mas o ménos, se desprende de la cadena central divisoria un cordon lateral hácia el Oeste, que se divide despues de algunas leguas en dos ramales, que se dirijen el uno al Norte, el otro al Sur i forman añadidos a lo largo un estenso i alto cordon lonjitudinal que limita al Oeste dos valles, de curso meridional pero de pendiente opuesta, faldeados al Este por el cordon central.

    III
    un cordon lateral.

    El cordon lateral comun, que cierra en su curso al Oeste el fondo i oríjen de los dos valles, resulta bien claro de la agrupacion de los lagos de Menendez i de la configuracion de la hoya del rio Puelo, dada a conocer por el Dr. Steffen; es marcado tambien por Ezcurra i el mapa de la "Revista Argentina" de 1895.

    El largo i alto cordon lonjitudinal formado por la division de aquel en dos ramales, se presenta, visto del lado del Oeste, con todas las apariencias del cordon central, con el cual Menendez i sus sucesores le confundieron; por este mismo lado nacen de su falda los rios Vodudahue i Reñihue, que son solo de segundo órden lo mismo que los esteros de mar que los reciben en su curso directo al Pacífico.

    Los dos valles principales, que se estienden entre el cordon central i el cordon lonjitudinal descrito, son regados por el rio Turbio (afluente del Puelo) el del Norte i el rio Staleufu el del Sur; los lagos descubiertos por Menendez i Steffen llenan su suelo. Prosiguiendo cada uno su curso opuesto, llegan a un punto en que cambian de direccion, alejándose del cordon central e inclinándose hácia el Oeste en busca del Pacífico. En esta parte pierden de repente su carácter de valles lonjitudinales i toman el de valles trasversales comunes; cambian tambien su aspecto i configuracion: son estrechados de cada lado por los contrafuertes de dos cordones laterales opuestos, que se encuentran i tocan casi en esta angostura. A consecuencia de estos accidentes los rios corren por gargantas inaccesibles, que dieron tanto trabajo a Steffen para vencerlas en el rio Puelo, siendo que permanecen aun cerradas las del Staleufu. Es este el carácter constante o tipo de la parte del trayecto de los valles, en que estos pasan de lonjitudinales a trasversales.

    Para completar el cuadro i en mayor prueba de nuestra teoria, agregamos que el cordon lateral con apariencias de central o independiente termina al Sur próximo al mar en el volcan Chayapiren, enviando tal- vez otro ramal al volcan Corcovado, i que el ramal del Norte termina igualmente con dos volcanes, el Yate i el Hornopiren, sin contar con el Huequen de dimensiones mas modestas. No sabemos aun si existen otros volcanes en el medio de su curso. He establecido en mi "Orografía", la regla que los cordones laterales del Oeste terminan frecuentemente en volcanes i que en tal caso el cordon suele ser mui alto en la mayor parte de su curso[n 37]. Esta regla halla aquí una aplicacion perfectamente conducente. Habria a nuestro juicio lugar talvez para ensancharla, aplicándola a cualquier cordon de la Cordillera austral como criterio para reconocer su posicion en el sistema orográfico de ella, en el sentido que todo cordon que termine en volcan o sea encumbrado por un volcan deba considerarse a priori como cordon lateral, mientras que la falta de volcanes abogaria por la presuncion que tengamos que habernos con el cordon central.

    Segun el Dr. Steffen (comunicacion verbal) el cordon divisorio en el Palena es formado por granito i mica-esquita; parece que falta en él el elemento volcánico, que vuelve a aparecer a su pié oriental en las inmensas capas de basalto i lavas que cubren el suelo de la Patagonia. Este hecho podria invocarse a favor de la teoría indicada. Ademas se confirma en esta estructura la regla de Humboldt, segun la cual suele correr una cadena de rocas primitivas a espaldas de la hilera de volcanes i paralela a ella.

    Es en jeneral indiferente para la estructura de las montañas de cadena, si sus valles son trasversales o lonjitudinales, porque es elaro que los cordones laterales descienden de la cadena central en las direcciones mas variables que se puedan imajinar. Estas variaciones en el curso de los cordones laterales producen diferencias en los detalles del aspecto i carácter de la montaña, pero no afectan en manera alguna su estructura jeneral. En caso de que un cordon lonjitudinal fuese escepcionalmente largo i alto, podria imponernos como cordon central i habria dificultad de distinguirle de éste. Esta es en realidad la duda que ofrece la configuracion que nos ocupa. Falta saber si los cordones lonjitudinales que faldean los valles del Turbio i Staleufu al Oeste, son escepcionalmente largos o no. Para resolver esta cuestion, vamos a examinar algunos ejemplos análogos de la misma Cordillera.

    En la del Norte hai muchos valles lonjitudinales que se estienden al pié del cordon central por varias leguas i toman en seguida la direccion al Pacífico, siendo faldeados al Oeste por un cordon lateral, que rivaliza en altura con el cordon central, como lo hace por ejemplo el grupo de los volcanes del Descabezado situados a espaldas de Talca. Mas al Sur tenemos los ejemplos del valle superior del rio Biobio i del rio Huauhum. El primero de ellos es mui largo; el segundo es objeto de controversia, de modo que le omitimos aquí.

    Un poco al Sur del grado 41° se halla un valle, que nos interesa especialmente, por estar casi inmediato a la rejion de los rios Turbio i Staleufu. Es el valle descubierto por el finado comandante don Emilio Valverde[n 38], que forma la parte superior del rio Blanco, con el cual se junta al Sur del cerro Tronador i en frente del lejendario baño de Vuriloche, que he ubicado ya en 1883 segun los datos de Menendez. Como la descripcion de Valverde dejaba ciertas dudas, no la aproveché en mi testo citado. Posteriormente el señor O. de Fischer ha confirmado la existencia de este valle. Ha bautizado su rio con el nombre rio de la Esperanza [n 39]. Este rio es equivalente al rio Turbio i corre como éste de Sur a Norte en la pendiente Oeste de la Cordillera i paralelo a un cordon meridional, cuyo carácter orográfico no está aun bien determinado i que se junta hácia el Norte directa o indirectamente con el cerro Tronador (3,108 m. Steffen), que representa a la vez la cumbre de la montaña i la division de aguas.

    En el valle formado por los rios Blanco i Esperanza, encontramos la misma disposicion oro-hidrográfica que acabamos de señalar a los rios Turbio i Staleufu: en la parte en que el valle cambia su direccion de lonjitudinal a trasversal se forma un largo encajonado inaccesible, que es la causa que sea tan difícil abrir el camino de Vuriloche. Menendez describe mui bien esta angostura en su primer viaje a Nahuelhuapi. Es interesante que el oríjen del valle de la Esperanza no quede mui distante del valle Nuevo que forma el brazo Norte de la hoya del rio Puelo; parece que se interponen por el medio dos cordones trasversales. Segun la informacion que el Dr. Steffen ha tenido la amabilidad de darme sobre su espedicion al Puelo, el valle Nuevo tiene una estension considerable hácia el Norte.

    Los valles lonjitudinales enumerados son mas o menos largos; el del alto Biobio es talvez mas largo que el del Staleufu o Turbio. Con todo no ha habido sobre ninguno de ellos la menor duda: los cordones que faldean estos valles al Oeste se consideran como dependientes del cordon central, i aun en el caso que sean mas altos que este, tal condicion no ha variado su interpretacion como cordones laterales i de segundo órden. Segun la analojía de estos ejemplos, los altos cordones que limitan al Oeste los valles de los rios Staleufu i Turbio son simples cordones laterales i proporcionales en su estension lonjitudinal a la anchura de la pendiente occidental de la Cordillera.

    Sin embargo, los mapas de los autores arjentinos dan al valle del Staleufu una estension mayor, haciendo caer este rio bajo el nombre de rio. Frio al rio Palena. Si la confluencia de estos rios fuese efectiva, habria en realidad motivo para reconocer un cordon mas o ménos independiente i bastante largo de oríjen tectónico [n 40] o sea el cordon intermediario del Dr. Steffen.

    Hemos espresado arriba que juzgamos mas probable que el rio Staleufu cae directamente al Pacífico, i aun hemos aventurado una conjetura sobre la parte de la costa en que se efectúe talvez su desembocadura. Intertanto que este punto no esté resuelto o se resuelva afirmativamente no vacilamos en considerar los valles lonjitudinales descritos como valles de estructura normal i el alto cordon que los limita al Oeste como un cordon secundario i lateral, que ha toniado un desarrollo mayor por la juntura de dos valles paralelos de corriente opuesta i encabezados en su fondo. Resolviéndose la cuestion en este sentido, quedará plenamente confirmada la estructura normal de la Cordillera austral. Solo si resultare errónea nuestra opinion i que el rio Frio, que cae al rio Palena, es el mismo Staleufu, tendríamos que admitir un cordon intermediario basado sobre una estructura anómala i difícil de conciliar con las reglas de la orografía.

    Vimos ya, que el cordon lateral, que se interpone entre los valles de los rios Staleufu i Turbio en su oríjen, toma su arranque de la cadena central, corriendo primero algunas leguas al Oeste ántes de dividirse en los dos ramales que faldean estos valles por el mismo lado. Esta parte inicial i trasversal del cordon secundario tiene una importancia primordial en la estructura de la Cordillera, porque es el tronco de que salen todas las serranías que llenan por un espacio considerable el área de la pendiente occidental. El cordon central no destaca otro ramal en el espacio en que sigue el curso lonjitudinal del valle. Si se juntan dos valles lonjitudinales abiertos en sus frentes correspondientes, como sucede con el valle Nuevo al Norte i el del rio Turbio al Sur, la distancia del primero al próximo cordon trasversal es tanto mas larga aun. Así el cordon que separa los rios Turbio i Staleufu se halla hácia el Norte a distancia considerable del cordon que cierra el fondo del valle Nuevo. Segun acabamos de esplicarlo, el próximo cordon trasversal que se desprende mas al Sur es, segun nuestra opinion, el que faldea la orilla derecha (N.) del rio Palena i el cual remata probablemente en el volcan Yanteles. Estas distancias son relativamente grandes, pero no desdicen, de ninguna manera, la ausencia de las piezas de ligacion que ensamblan las diferentes partes del edificio arquitectónico tan bien proporcionado de la Cordillera. Por pocos que sean los cordones de esta clase, tanto mayor su importancia; ya que existen hemos de aceptarlos como esenciales para la estructura de la Cordillera. Son ellos los que efectúan la union de los ramales de órden inferior con la parte central de la montaña. Todas las líneas orográficas que se trazen por estos cordones laterales tienen que ceñirse al curso diametral que observan con respecto al cordon central.

    Algunos jeógrafos arjentinos no respetan este precepto orográfico. En caso que un cordon lateral de direccion trasversal está coronado por un volcan o una cumbre elevada i que enfrente de ésta hai otra cima alta tambien situada sobre el cordon opuesto que faldea el valle—configuracion la mas comun en la pendiente occidental—se consideran autorizados para trazar la línea culminante por estas dos cumbres, cortando el valle i rio, i para continuarla al Sur i Norte por otras análogas. Añadiendo esta pretendida línea culminante, que cruza perpendicularmente los cordones trasversales, a algun cordon lateral de marcada direccion lonjitudinal, aquellos autores han construido "cordilleras de límite" de dudosa existencia. Tal es la trazada por la "Linea del encadenamiento principal de la Cordillera que divide aguas (tratado de 1891 i protocolo 1893)", que viene figurada segun ese procedimiento en el Plano demostrativo de la "Revista Arjentina" de 1895. Creemos que esta línea que nos presenta, al parecer, un portentoso cordon lonjitudinal al Oeste del verdadero cordon central, no corresponde en realidad a ningun cordon o cordillera efectiva, sino es una cadena artificial construida de fragmentos de diversos cordones laterales, de modo que la consideramos como una entidad oro-jeográfica del todo insostenible. No es la primera vez que la encontramos en mapas arjentinos porque ha aparecido ántes, delineada segun ese principio, referente a otras partes de la frontera, por lo que tuvimos ocasion de combatirla repetidas veces.

    La paradoja línea del Plano demostrativo citado es en parte congruente con la "cordillera real" que sigue segun autores arjentinos a su llamada "pre-cordillera" al venir en direccion del Atlántico. Hemos tratado de demostrar en nuestra "Orografía" (páj. 37 i 72), que la cordillera real no tiene razon de ser, por no caber esta distincion dentro del sistema de una montaña que consta de un solo cordon. En cuanto a la precordillera la hemos analizado en ese testo i tendremos ocasion de volver a estudiarla mas adelante.

    En otro mapa arjentino se ha construido mas al Norte una línea análoga de los volcanes escalonados al pié de la Cordillera, con la pretension que el supuesto cordon, que le corresponda, esté ajustado a la línea de frontera dispuesta por el Tratado. Con el fin de refutar esta interpretacion orográfica, elevamos en 1888 al ministro de relaciones esteriores don Demetrio Lastarria, eminente estadista arrebatado desgraciadamente a su aflijida patria por muerte prematura, un memorial que fué destinado para el archivo de la Comision de Limites, que estaba for- mándose en aquella época. Los argumentos aducidos en esa memoria podrian consultarse todavía con fruto, cuando se trate de la rejion de Llanquihue.

    Nos hemos impuesto con satisfaccion de que los señores Dr. J. Steffen i Ramon Serrano M. segun sus recientes publicaciones, no aceptan tampoco la interpretacion oro-jeográfica que acabamos de criticar.

    El ilustrado autor arjentino señor Emilio B. Godoy, ha defendido tambien por razones concluyentes el papel secundario de los cordones laterales en una série de artículos mui notables, publicados en "La Nacion" de Buenos Aires. Funda su opinion en el estudio que hizo del sistema orográfico del valle de los Patos. Aunque este valle se halla en la pendiente oriental i en latitud distante de la nuestra, las reglas que rijen para la interpretacion de los dos casos son siempre las mismas.

    Recientemente de allende de los Andes, el distinguido literato don Eduardo de la Barra con la intelijencia que le es peculiar, ha salido tambien en defensa de la norma de la division de aguas. Desarrolla este tema con admirable claridad i elevado espíritu (Véase La Nueva República del 22 de Octubre de 1895).

    IV
    el cordon central

    Hemos considerado en la esposicion que precede los valles i cordones laterales que concurren en la formacion de la fenomenal configuracion orográfica que nos ocupa. Para imponernos bien de su estructura íntima tenemos que hacer todavia un lijero estudio del cordon central, que toma tambien parte en ella, puesto que estos valles se estienden al Este por su pié occidental, i que necesita ademas una consideracion especial por formar la base de toda la montaña. Le hemos delineado en nuestro cróquis segun la "Carta Jeneral" del señor O. de Fischer i los datos de los señores Dr. Krüger i Dr. Stange de la espedicion Steffen al Palena.

    Se nota a primera vista que esta cadena no ofrece ninguna interrupcion entre los 42° i 43° Lat. S, i corre en la misma direccion que todo el cuerpo de la cordillera de los Andes, es decir de N. a S., formando con sus cumbres en parte nevada el eje de esta montaña. Sabemos que este cordon del medio se estiende hácia el Norte hasta mas allá de las fuentes del rio Maiten i para el Sur hasta las del rio Palena. Sigue en esta misma direccion, estendiéndose entre los nacimientos de los rios Senguel i Aysen por cada banda. Aunque faltan todavia datos positivos sobre este particular, se puede presumir con certeza que este sea su curso efectivo.

    Mas al Sur, poseemos algunos datos que revelan claramente la existencia del cordon. Fundándonos en observaciones hechas por el malogrado teniente J. Tomas Rogers (1877) hemos podido establecer [n 41], que el cordon de los Baguales es el cordon principal o central de la Cordillera antes de su virgacion a la altura de las fuentes del rio Gallegos (52° L. S). El distinguido viajero arjentino don Cárlos M. Moyano ha llegado por sus investigaciones a la conclusion, que el mismo cordon, es decir "la cadena de los Baguales", es la continuacion de una cadena de ciento i tantas leguas de estension no interrumpidas que sigue una linea tan recta que sus picos principales (Stokes i Paine de 5,000 a 7,000 piés) apénas se separan de la vecindad del 72° (o 73°?) Lonj. O. Gr. Al pié oriental de este cordon se hallan los numerosos lagos que desaguan al Atlántico por el rio Santa Cruz [n 42].

    Hasta aquí la correcta i mui importante observacion del señor Moyano, que proporciona los datos que faltaban sobre el cordon que nos ocupa. Agradeciendo su valiosa contribucion para el conocimiento de la Cordillera austral, nos es sensible tener que señalar el desacuerdo en que nos hallamos con él en cuanto al órden orográfico que corresponde a dicho cordon. Moyano le considera como la pre-cordillera, a la que siguen al Oeste "los Andes propiamente dichos" en 73° 30' Lonj. O., que terminan segun su mapa en la península Sarmiento o continúan, si se quiere, por las islas i penínsulas que acompañan la costa firme. Es esta una interpretacion que hemos combatido largamente en nuestra "Orografia".

    El cordon central considerado por el autor arjentino como pre-cordillera, no se presenta talvez al viajero que viene del Este con todo el aspecto imponente como en otras partes de la Cordillera, por elevarse sobre la planicie alta de la Patagonia. Su altura uniforme es considerable, pero, segun vimos, en parte inferior a ciertas fracciones de los cordones laterales del Oeste; sus bosques son ménos tupidos que al poniente, la nieve no es mui abundante, ventisqueros aparecen solo en su parte austral; su aridez relativa le asemeja a la pampa, con la que sus faldas se confunden paulatinamente. Este aspecto contribuye a que sea fácil equivocarse sobre el carácter orográfico de esta cadena. Asi no solo el señor Moyano sino tambien otros autores arjentinos consideran este cordon como precordillera. Entre ellos se encuentra E. Nolte que coloca en su mapa de la Gobernacion del Chubut dos fragmentos de "Pre-cordillera" precisamente en el lugar que ocupa el cordon central.

    Como estas apreciaciones diametralmente opuestas obstruyen completamente la solucion de la ardiente cuestion de límites, me veo obligado a fundar mi opinion:

    Puedo referirme a la definicion dada en mi testo [n 43] de la pre-cordi- llera. Este elemento orográfico se conoce de tiempo atras en el Norte de la República Arjentina: "son ramificaciones mas o ménos largas que se desprenden de la falda oriental de macizos centrales, las cuales mueren paulatinamente hácia el llano sin entrelazarse con otras i no son por lo tanto sino simples emisarios secundarios con direccion diagonal al eje de la Cordillera. Por esta causa los rios de este territorio se inclinan, en su curso superior i medio, oblicuamente al Sur o Norte, ántes de tomar el rumbo definitivo al Este en busca del Atlántico". Desde el rio Colorado hasta el rio Chico (del Santa Cruz) tenemos una conformacion análoga en el declive oriental de la Patagonia, que ha sido identificada por los autores arjentinos con la pre-cordillera del Norte. Esta presunta precordillera del Sur no es sin embargo un sistema orográfico, como aquellae sino son simplemente los cordones laterales lonjitudinales de la pendients oriental de la Cordillera. Considerados en conjunto. Ella consta de largo, ramales laterales, que corren diagonalmente o casi paralelos al cordon central, acompañando el curso de los rios a larga distancia del centro de la montaña. Es carácter privativo de ella que sus cordones se estinguen al Este; todos ellos son cordones laterales, miéntras mantengan alguna conexion con la Cordillera, la cual en algunos se pierde a la distancia. Es un error pues aplicar el término "pre-cordillera", que implica un a configuracion orográfica formada solo por cordones laterales inclinados hácia el Este, a un cordon, que por su situacion i curso contínuo de estension ilimitada por el mismo meridiano, es manifiestamente central.

    Esta diferencia en la apreciacion orográfica se reconoce de un modo mui fácil. El viajero que procediendo del Atlántico pasa este cordon en la creencia que es la "pre-cordillera", es decir un cordon que precede a la Cordillera, espera encontrar mas adelante el centro de ella i considera, por consiguiente, las alturas, que siguen, como el cordon central, cuando en realidad ya se encuentra en la pendiente occidental; si se le presenta en la continuacion de su camino un cordon lateral con un paso ausiliar, es fácil equivocar éste por el cordon central. Si el viajero, prescindiendo de toda preocupacion, se hubiera fijado en los cerros i ramales de los sub-andinos, que preceden a la supuesta "pre-cordillera", que es marcada visiblemente por un paso interoceánico, se habria convencido al encumbrar ésta, que se hallaba sobre el cordon central, i que aquellas serranías, que habia dejado atras ántes de pasar éste, correspondian a la pre-cordillera verdadera.

    Es inevitable que esta equivocacion produzca consecuencias fatales, haciendo que el verdadero cordon central divisorio se desconozca i que el centro de los Andes se sitúe en un meridiano en que se hallan sus últimas ramificaciones occidentales a orilla del Pacífico; ella impide ademas establecer una teoría satisfactoria de la estructura de la Cordillera, cuya falta trae consigo el sério inconveniente práctico de hacer imposible la solucion de la cuestion de límites.

    Se comprenderá esta dificultad, si tenemos presente que la pre-cordillera verdadera, los sub-andinos de la pendiente oriental, es del dominio reconocido de la República Arjentina. Atribuir el carácter orográfico de pre-cordillera a un cordon es anexarlo a ésta; atribuir este carácter a un cordon que no lo tiene, equivale a la pretension infundada de adjudicarle a la República vecina a espensas de Chile. No podemos ménos pues de señalar la interpretacion, que califique el cordon central de pre-cordillera, como una sustitucion orográfica errónea i de ninguna manera indiferente, i de pedir, como consecuencia lójica, que se reponga a los dos en sus justos lugares, devolviendo al primero la supremacia orográfica que le corresponde.

    Solicitamos que nuestra aclaracion sobre este punto esencial de la estructura de la Cordillera se tome en consideracion. Abrigamos la esperanza que aun los mismos autores i sostenedores de dicha interpretacion se convencerán en vista de nuestros argumentos concluyentes, que su opinion primitiva no tenia razon. En caso de que la teoría nuestra sea aceptada, ella contribuirá eficazmente para llegar a un acuerdo que nos traiga la solucion tan deseada de la cuestion de límites.

    Habiendo resuelto este punto cardinal, bastarán unas pocas observaciones mas para acabar de caracterizar el cordon central. nio La observacion del señor Moyano i los demas datos enumerados nos permiten seguir el trayecto del cordon central en la larguísima distancia comprendida entre el fondo del valle Nuevo (al Norte del paso Maiten) i el rio Gallegos. Se debe agregar, que este mismo cordon es el rigoroso divisor de las aguas continentales. Una mirada a nuestro cróquis basta para convencernos, que esta cadena divide las aguas en esta latitud; en el Sur lo prueban los lagos de la hoya del Santa Cruz, que ella limita al Oeste. Por lo demas es demasiado claro que es propiedad inherente a su curso contínuo i meridional ser divisora principal de las aguas.

    Vemos por consiguiente que se nos presenta aquí el cordon contínuo, no interrumpido, que corresponde de un modo absoluto i él solo al encadenamiento del artículo 2.° del Protocolo de 1893 [n 44]. Entendemos que segun este principio es absolutamente inadmisible conducir la línea de la frontera de tal modo, que baje a valles, rios i esteros de mar o aun a la costa misma, como se ha hecho en mapas arjentinos. La línea trazada de esa manera significaria, que la cadena formada por el anudamiento contínuo de los macizos se hallara cortada en el punto en que bajase al valle: como sabemos que la Cordillera ("una cadena o série no interrumpida de montañas") sigue sin alteracion su curso meridional, resulta una prueba evidente, que aquella línea andaria estraviada. El Protocolo ha consagrado especialmente ese principio que estaba vijente ántes por el espíritu mismo del Tratado, escluyendo todas las lineas que no correspondan a la division de las aguas o al encadenamiento perfecto. Como el cordon principal, central, de curso, se puede decir infinito, casi estrictamente ajustado al meridiano i marcado por los pasos interoceánicos se impone segun vimos en todas las latitudes de la Cordillera por sí mismo, no se comprende el afan de buscarlo mas al Oeste, donde existen solo los picos mas o ménos aislados de los volcanes i cordones secundarios que toman su arranque de aquel i acaban por hundirse en el mar. Es evidente que estos ramales dejan de ser encadenados.

    Aquel cordon típico i regular por excelencia es el único que llena el postulado del encadenamiento exijido por el Protocolo, por constituir una verdadera cadena formada por el enlazamiento contínuo de sus eslabones, los macizos, hasta su fin en que se acaba simultáneamente toda la montaña; no concluye pues como aquellos ramales en el Golfo intermedio, sino solo con la misma cordillera de los Andes en el Estrecho de Magallanes o mas allá.

    Desconocer este cordon i pretender llevar la línea culminante en otra direccion cualquiera, es relegar la armoniosa estructura de la Cordillera a un caos confuso e incomprensible. Seria largo reproducir aquí las consideraciones pertinentes de nuestro testo. Repetimos solamente que la línea culminante llevada por las cumbres de esta cadena coincide con la línea de vertientes, de modo que acatando esta disposicion orográfica cesa toda diverjencia entre las dos repúblicas contendoras i se obtiene la frontera natural mas perfecta que existe en el mundo. Estraña que algunos autores arjentinos [n 45] sostengan que "la línea divisoria de las aguas no puede formar la base para la demarcacion de una frontera, por ser una línea caprichosa, sin rumbo fijo, que corre tan pronto por altas cadenas de montañas como por bajas serranías i vastas llanuras". Creemos que esta irregularidad, si es que existe, será mui limitada en la parte situada al Norte del grado 41° 40' i no ofrecerá el menor inconveniente. En cuanto a la parte mas austral desde ese punto hasta el 51° 30', una estension de 200 leguas, o sea con corta diferencia, en todo el trayecto que se considera en litijio,—acabamos de demostrar por testimonios positivos, que el cordon divisorio posee una regularidad tan perfecta, que debe a ella la distincion de "una curiosidad jeográfica" (Moyano).

    V
    conclusion

    Demorémonos aun un momento en el resúmen de la estructura de la Cordillera austral, que acabamos de estudiar.

    "La intercalacion de los volcanes i la gran altura relativa de los cordones laterales que ligan éstos con las cumbres centrales, constituyen un aumento estraordinario en el volúmen i potencia de la falda poniente. Tenemos en esta mayor número de cerros altos que en otras cordilleras que carecen de volcanes. Es indudable que sucede lo mismo con relacion a la pendiente oriental. Sabiendo que ésta no tiene volcanes, podemos inferir que carece de esta multitud de cimas altas i que sus cordones laterales son en jeneral mas bajos.[n 46]" Esta interpretacion, dada en nuestro testo, de la estructura de la pendiente occidental es sin duda correcta; no es sin embargo del todo completa, porque no ha podido tomar en cuenta los resultados de los descubrimientos mas recientes. Estos han demostrado que a la depresion reconocida ya ántes en la falda oriental i marcada por los valles lonjitudinales del Chubut i Senguel superior i los lagos del rio Santa Cruz, corresponde otra en la pendiente del Oeste formada por la parte superior de los valles del Biobio, Callecalle, Puelo i Staleufu. Hai que contar pues con esta nueva faz orográfica.

    Esta conformacion del terreno constituye un razgo orográfico sumamente interesante. Es difícil de esplicarla: abrigamos con respecto a ella solo la idea algo vaga aun, que es debida a los ventisqueros. Nos figuramos que estas dos hondanadas lonjitudinales se hallaban en la época glacial llenas hasta el nivel de sus bordes de una inmensa sábana de hielos, que demolia en escala vastísima los costados de las montañas, llenando con su detrito el fondo de los valles i desbordándose aun por sobre las depresiones del cordon central i de la parte inicial de los cordones laterales, lo que produjo la altura relativamente baja de sus pasos i orijinó talvez la capa contínua de guijarros de porfido i granito, que quedó esparcida sobre la superficie de toda la Patagonia i fué reconocida primero por el célebre Darwin. Tendremos talvez ocasion de estendernos en otro lugar sobre este tema lleno de atractivos; aquí bastará esta lijera alusion.

    Como el cordon central i divisorio de aguas se levanta como una muralla indivisa entre las dos depresiones señaladas i se efectúa desde su cumbre la caida definitiva para cada lado de la Cordillera i del Continente, se confirma "la unidad del cordon de los Andes [n 47]" como principio jeneral. Aceptada esta estructura, queda hecha efectiva a la Cordillera la lei fundamental señalada en nuestro testo, que "la forma primitiva i normal en teoría de una montaña seria la de un prisma tendido, cuyo canto formaria la cumbre i cuyos planos laterales iguales las pendientes (Landgrebe) [n 48]". Llamamos la atencion sobre esta fórmula, porque el ilustre perito señor Diego Barros Arana ha establecido independientemente el mismo principio de una manera mui clara. Se espresa como sigue: "La forma ideal de una cadena de montañas o si se quiere la construccion elemental de ella, es la de un techo, cuya arista o línea de interseccion de los dos planos laterales forma la cresta culminante de la cual van bajando gradualmente sus flancos o costados hasta juntarse con las tierras bajas" [n 49]. Tenemos pues la grata satisfaccion, de ver nuestra opinion en armonía con la de esta primera autoridad.

    Resumamos en breve:

    1.° Los viajes de Menendez prueban que el dominio del reino de Chile se estendia hasta bien adentro del territorio de la Patagonia i que la anchura mínima, que le pueda tocar, será marcada por el cordon central divisorio de las aguas continentales, que nuestro ilustre autor alcanzó a reconocer i pasar.

    2.° La estructura de la Cordillera austral es normal no solo en la parte recorrida por Menendez sino hasta los 52° L. S., de modo que la línea culminante trazada segun las reglas de la orografía coincide invariablemente con la division de aguas.

    3.° La soberanía absoluta sobre la pendiente occidental de la Cordillera, que corresponde a Chile en virtud de sus derechos históricos, es garantizada tambien por las disposiciones de los tratados.

    Séanos licito esperar, que nuestra esposicion orográfica, a que damos fin, contribuya a robustecer estos principios, cuya observancia nos da la única solucion satisfactoria de la grave cuestion de límites.

    * * *

    Habiéndonos llevado algo léjos la argumentacion sobre la estructura debatida de la Cordillera, es tiempo ya que volvamos de esta digresion para reanudar el hilo de la narracion de Menendez, que va acercándose a su fin.

  45. Se vé que el Padre Menendezera esperto para manejar un remo i se prestaba a ayudar con su mano cuando se ofrecia
  46. Los espedicionarios demoraron cuatro dias i medio en su escursion, que fue con corta diferencia el tiempo para el cual se habian abastecido.
  47. Estos cerritos son idénticos talvez a los marcados por Ezcurra en la orilla derecha del rio Chubut junto a la curva que describe para dirijirse al Este.
  48. Hemos disertado ya largamente [n 50] sobre los cerros negros i colorados llenos de metales i guias para "la ciudad de los Españoles". Dimos un dato que sea talvez positivo, sobre los cerros negros. En cuanto a los dos colorados no poseemos indicios efectivos. Sin embargo juzgamos posible que sean idénticos con dos cerros mui conocidos i vistosos: el cerro de los Tres Pablos (999 m.), llamado así por los tres profesores alemanes del mismo nombre que le ascendieron, i el cerro Thomas (1550 m.) descubierto por Fontana; los presuntos tres cerros negros se hallan inmediatos a ellos.
  49. A ser cierto que la cincha hallada fué de cuero curtido, este hallazgo indicaria que las tribus errantes de esta lejana comarca cultiva- ban relaciones comerciales con los españoles de una a otra costa, porque parece que los indios no entendian el arte de curtir.
  50. Nos hemos ocupado ya de estos bonitos animales de caza, que son desconocidos en la costa de Chiloé. Es probable que los venados sean los güemules de la Cordillera austral. Fueron observados ya en 1558 por el célebre navegante Juan Ladrilleros, quien mató quince en la punta de los Venados, que debe a ellos su nombre [n 51]. En nuestra época fueron dados a conocer primero por el señor Enrique Simpson, el benemérito esplorador del archipiélago de los Chonos. La noble amazona inglesa Miss Florence Dixie, que hizo una escursion de paseo a la Patagonia austral a principios de 1879, fué sin duda la primera señora que cazó uno de estos ciervos. La simpatía que ellos le inspiraron por sus elegantes formas i su mansedumbre, la hicieron desistir de cazar mas.
  51. Seria interesante saber si existen todavia restos de estas embarcaciones. Teniendo presente que han trascurrido mas de 108 años desde aquella época, es difícil que se encuentren, vistos los cambios de las aguas i de las arenas, que habrán sucedido en un lapso tan largo de tiempo. En cuanto a la descomposicion sola pueden resistir largos años en atencion a que son de alerce i de palos enteros, que duran mucho segun vimos arriba. En circunstancias análogas el que escribe estas lineas halló pedazos grandes de una piragua construida por Menendez sesenta i dos años ántes, siendo que era de coihue o raulí, es decir de una madera que dura ménos que el alerce. No es del todo imposible pues que se hallen frag- mentos de las canoas de nuestro autor, cuando se vayan al fin a reconocer sus pasos, que permanecen ocultos hasta el dia.
  52. La partida avanzada del viaje anterior echó cinco dias desde la otra banda del primer lago hasta el campamento del Reremo, medio dia mas que el tiempo ocupado por Menendez para recorrer la misma distancia. Habiendo salido del Reremo el 9 de diciembre i vuelto el 11 de enero, empleó treinta i cuatro dias en su esploracion por tierra. Esta clase de espediciones, en que es inevitable el trasporte de los víveres al hombro, admite solo una duracion limitada por las grandes dificultades de esta locomocion primitiva.
  53. "Trelelé, cala a media milla de Puchingniche, con algunas chozas en la costa [n 52]. Véase el dia 30 de noviembre de esta misma espedicion.
  54. Fué en este viaje, el 18 de Enero, el dia anterior a la llegada de Menendez a Castro, cuando tuvo lugar un incidente bastante curioso, que nos ha legado la historia de aquella época,—un encuentro de nuestro autor, aunque talvez sin saberlo él, con su rival el célebre piloto José de Moraleda. Este consumado marino, figura mas prominente entre los esploradores hidrográficos de Chiloé i aprovechado sucesor de Francisco Machado, fué nombrado ayudante del nuevo gobernador e injeniero Francisco Hurtado para reconocer bajo sus órdenes todo el Archipiélago i levantar su plano. Llegó con Hurtado a San Cárlos el 17 de Diciembre de 1786 i ya el dia 3 de Enero se puso en camino para el reconocimiento.

    El dia juéves 18 del mismo mes habia avanzado hasta la punta Tenaun i vió pasar ese dia la piragua con Menendez, que venia de vuelta de su viaje. Hé aquí cómo Moraleda refiere el caso [n 53], "Nota: que al embarcarme en Tenaun llegó una piragua grande tripulada con 18 hombres a disposicion de un Relijioso Franciscano Presidente de las Misiones de esta Provincia, el que viene de internarse por los esteros o rios de la costa firme de la cordillera nevada de los Andes en solicitud de la quimérica e imajinaria gran poblacion de los Césares. Pero yo que siempre he mirado con tedio el tiempo, trabajo i caudal que se consume en semejante indagacion" (—sigue su opinion sobre el oríjen de los Césares, de que no podemos tomar nota en este lugar—) "no me detuve a investigar el éxito de esta espedicion por continuar la mia".

    Se vé que el altivo marino no apreciaba en nada las esploraciones algo aventuradas del humilde fraile, evidentemente sin razon, porque si Moraleda hizo prodijios en sus reconocimientos por mar, las proezas de Menendez en sus escursiones por tierra por cierto no son inferiores: cada uno era inmejorable en su campo. Parece que desde entonces ha habido cierta frialdad entre estos dos protagonistas, que volvieron a encontrarse en Lima e hicieron juntos uno o mas viajes al Callao.

    Puede ser que este juicio desfavorable de Moraleda sobre los trabajos de nuestro autor, haya influido en el ánimo del gobernador Hurtado para mirarlos igualmente con desprecio i rehusar toda recompensa a los espedicionarios.

  55. Menendez, al concluir la relacion de sus viajes, les da punto final con su firma, que viene autógrafa. La que ha usado aquí es media firma. En otra parte de su manuscrito hallamos su firma entera, que en lo demas no ofrece diferencia. Es esta última la que tenemos el placer de reproducir facsimilada i que llamará la atencion por su estilo antiguo i orijinal.
  56. Este gobernador, comandante jeneral e intendente de Chiloé, injeniero ordinario graduado de teniente-coronel llevaba ademas, al uso de aquella época que se complacia en lucir blasones, el título pomposo "Rejidor perpétuo de la Mui N. i M. L. Ciudad de Oran i de la Plaza de Mazarquibir". Ya aludimos a él hablando de Moraleda i calificando el desprecio con que trató a Menendez.

    Hurtado llegó en la fecha indicada a San Cárlos, entregándole el gobernador cesante coronel Martinez de la Espada el mando en el mismo dia.

    El nuevo gobernador recibió, ademas de la comision ya citada de reconocer el Archipiélago, el encargo especial del rei de abrir comunicaciones entre Chiloé i Valdivia "i tomando pié en esta órden el activo i profundo O'Higgins llevó a cabo la repoblacion de Osorno, que tanto interesaba a Chiloé. Valdivia i a todo el reino [n 54]".

    Hurtado trabajó mui activamente para cumplir estas órdenes, talvez con demasiada precipitacion, porque no tuvo suerte en sus empresas. En cuanto a los reconocimientos marítimos, Moraleda trabajó con todo acierto bajo sus órdenes; el gobernador los practicó tambien en persona, porque comunicó a Moraleda datos sobre el arrecife de Tiquia i los Chochores.

    En virtud de las órdenes recibidas mandó en marzo de 1787 una partida de esploradores para reconocer la antigua ciudad de Osorno. Moraleda nos relata la historia de estas tentativas frustradas. Los taladores erraron el rumbo i llegaron a la orilla de la laguna de Hueñauca o Pu- rahilla, llamada hoi lago de Llanquihue, i conociendo su errada direccion retrocedieron a Maullin a mediados de abril. Sea dicho de paso que esta es una de las pocas veces que se menciona en la historia el lago, llamado hoi algo impropiamente, Llanquihue. Yacia este gran lago, émulo del de Nahuelhuapi, que se conocia mucho mejor, desconocido i sumido en las mas profundas tinieblas desde la conquista. Solo en 1845 fué dado al ilustre Bernardo Philippi, hermano del Dr. R. A. Philippi, volver a descubrirle i proponer sus riberas para la colonizacion. Sabemos que ésta se llevó a cabo i dió por resultado la hoi tan floreciente colonia de Llanquihue.

    El gobernador Hurtado, lisonjeado siempre de su idea con la facilidad de la empresa, encargó a Moraleda formase un plano aproximado de la situacion de Osorno. Provistos de este plano volvieron a salir los taladores en mayo para volver a Maullin al finalizar julio hechos unos esqueletos. Se comprende que estas dos esploraciones no podian dar buen resultado por lo avanzado de la estacion en que se enviaron.

    Felizmente la comunicacion tan buscada con Vaidivia quedó al fin establecida el 15 de Enero de 1879 por el sarjento de esta plaza Teodoro Negron.

    Segun el ilustre e infortunado navegante español Malaspina [n 55] el gobernador Hurtado habia dispuesto un arancel para el valor de todos los jéneros de importacion: era justo i equitativo pero difícil de llevarse a efecto; se ha abandonado posteriormente".

    Parece que Hurtado, aunque mal querido, era sin embargo laborioso, porque segun un dato bibliográfico en los "Anales" [n 56] se halla en la Biblioteca Nacional en la seccion de manuscritos el siguiente: Padron jeneral de la provincia de Chiloé en 1785 por Francisco Hurtado, 1 tomo, 698 p. en folio. No hemos tenido ocasion de consultar esta obra, que debe contener datos importantes.

    El gobierno de Hurtado fué corto. Conservó hasta el fin la misma conducta terca i altanera que habia mostrado en sus relaciones con Menendez. Habiéndole llegado un sucesor en la persona del coronel Francisco Garos, se puso intempestuoso con el nuevo mandatario i demoró la entrega del mando por mas de una semana despues de muchos incidentes.

    Si no fué el mal éxito de aquellas empresas lo que produjo la pronta separacion de Hurtado de su gobierno, seria talvez la influencia de los misioneros franciscanos ofendidos en la persona de un miembro tan distinguido de su órden como Menendez.

  57. Volveremos a encontrar a esta importante i meritoria persona, que era influyente en la corte delos vireyes i decidido protector de Menendez, en la "Razon de lo acaecido", que se halla anexa a los diarios de sus viajes a Nahuelhuapi. Cuando publiquemos éstos, diremos algo sobre sus antecedentes i méritos.
  58. Llama la atencion que el virei insistiera contra el parecer del gobernador, en la prosecucion de los descubrimientos. Es efectivo pues lo que afirma el autor en la introduccion a estos viajes, que el gobierno de España tenia un interes especial de fomentar estas esploraciones, i que le comisionaba, no tanto para buscar a los Césares, como se lo atribuian Moraleda i los mismos miembros de su órden, sino para ensanchar la jeografía de estos vastos dominios i vijilar que no fuesen ocupados clandestinamente por alguna potencia europea.
  59. No poseo datos sobre este padre presidente. Debe haber llegado de Ocopa posteriormente a Menendez i Agüeros.
  60. El nuevo gobernador don Francisco Garos naufragó en la fragata "Nuestra Señora de Balbanera", al llegar a Chiloé sobre las peñas de Guapacho el 23 de diciembre de 1788. Moraleda relata los incidentes de este naufrajio [n 57].

    El buque, la carga i los equipajes se perdieron completamente, pero no hubo que lamentar pérdidas de vidas. Ademas de varios empleados venian con el gobernador 31 hombres de tropa veterana, que fueron los beneficiados con los víveres destinados para la espedicion de Menendez.

    Moraleda refiere tambien que hubo que tomar medidas para aliviar el hambre que sufria esta tropa,

    Sea ese gran servicio prestado a la tropa de Garos, sean otros motivos, lo cierto es que este nuevo gobernador, al contrario de su antecesor, cultivó las mejores relaciones con los misioneros franciscanos en jeneral i con nuestro autor. Este le pone un tierno i eléjico monumento en su "Razon de lo acaecido".

    El intendente Francisco Garos, coronel de los reales ejércitos (segun Moraleda solo gobernador interino), se esmeró por su parte en apoyar a los misioneros i fomentar sus obras. «En diciembre de 1789 informó al virei del Perú de la importancia de los trabajos de los recoletos i de la necesidad urjente de aumentar el número de estos fervorosos operarios, para que sus frutos fuesen mas copiosos i duraderos [n 58].

    Parece que estos mismos informes de Garos influyeron para que Menendez fuese llamado para ensayar sus admirables dotes de esplorador en un campo mas vasto i honroso, el de Nahuelhuapi, de ínclita i lejendaria memoria. En caso que nos sea dado continuar los viajes de Menendez, veremos que supo corresponder a esta confianza i desempeñar con enerjía i talento esta difícil i delicada mision.

  61. A ménos del accidente relatado que fué enteramente fortuito, esta nueva espedicion se habria ejecutado en la misma forma que las dos anteriores. Es sensible que Menendez no haya alcanzado a realizarla. Es de presumir que con los elementos dobles de que disponia i con los caminos abiertos i las embarcaciones hechas desde ántes, habria estendido su radio de alcance hasta mui adentro de la Patagonia i que habria enriquecido notablemente nuestros conocimientos jeográficos.
  62. Merece atencion, que el autor llama Chacao la primera poblacion de Chiloé, i anterior por consiguiente a Castro. Sea como sea Chacao ha sido el primer puerto. En tiempo del gobernador Nicolas Salvo (1719) que residia allí, el corsario ingles Georg Shelvocke, confundido equivocadamente con Clipperton, puso a saco la costa adyacente de la isla durante varios dias. Algunos años despues, en 1744, cuando pasó por Chacao como náufrago i prisionero el guardia marina ingles John Byron, el gobernador residia tambien con su corte en Chacao. Parece que los gobernadores antiguos no residian oficialmente en Chacao, pero pasaban allí durante los veranos para recibir "los navíos del Real Situado".

    En 1768 fué abandonado, en virtud de una órden del Gobierno, por los peligros que ofrecia el paso del canal de Chacao i se trasladó el puerto a San Cárlos, llamado hoi Ancud. Los habitantes de Chacao se resistieron en mayor número a mudar de residencia i abandonar sus queridos hogares. Hubo que apelar a medidas violentas para obligarlos a establecerse en San Cárlos. El gobierno español se vió en la necesidad de quemar la iglesia, suspender las férias i prohibir la entrada de buques por el canal. El señor Vidal Gormaz refiere estensamente estas medidas violentas [n 59], miéntras otros autores mas o ménos contemporáneos (Carlos de Beranger [n 60], Agüeros i Moraleda) no las mencionan. Sin embargo no se puede dudar del hecho, pues es confirmado por Darwin [n 61]. Se dejaron subsistir las fortificaciones débiles en defensa del canal de Chacao, segun lo que nos relata Menendez.

    A fines de 1856, navegando a bordo de la "Janequeo" en compañia del ilustre i malogrado marino Francisco Hudson i otros oficiales mui distinguidos de la Marina Nacional, tuve ocasion de visitar Chacao. Me pareció un lugar delicioso. Es rodeado de hermosos bosques, que en esta situacion abierta a todo sol i abrigada del viento Sur ostentan una lozania poco comun. No admira que sus habitantes se hayan resistido a separarse de este sitio ameno. Residia en la poblacion de pocas casas dispersas un misionero franciscano del mismo hábito a que perteneció Menendez. Este amable sacerdote me dió algunos informes. De la antigua importancia de Chacao como único puerto de Chiloé quedaban pocas señales: restos de una fortaleza inmediata al puerto, unos cañones abandonados en el bosque, en el sitio de uno de los fuertes antiguos, e innumerables fragmentos desparramados en la playa de "piscos" quebrados, vasijas de barro, que habian venido de Pisco en el Perú con aguardiente "en el barco de Lima" (B. Vicuña Mackenna).

    Se vé que el consumo de este artículo tan apetecido como funesto era mui grande en la época de la colonia, a pesar de su precio exorbitante. Actualmente ya no se trae desde léjos en los buques del cabotaje, sino se fabrica en la provincia. Hagamos votos para que esta facilidad no contribuya a fomentar el vicio.

    Menendez era en Chacao sucesor, no sabemos si inmediato, del P. Fr. Norberto Fernandez. Este misionero, a quien hemos mencionado ya, si bien fué un esplorador mui inferior a nuestro autor, segun demuestra el resultado poco satisfactorio de su espedicion a los Césares, era un hábil arquitecto. Fabricó iglesias en Quicaví i Tenaun i construyó la iglesia parroquial del curato de Chacao, digna de aplauso por "su fábrica rotunda" [n 62]. Esta iglesia se hizo quizas por vía de expiacion i en reemplazo de la que hubo que quemar.

    Por lo demas la estadía de Menendez en Chacao fué de corta duracion. En 1791 habiendo cumplido 20 años de servicio en las misiones de Chiloé, obtuvo el retiro para Ocopa i pasó a Lima. El virei don Francisco Gil y Lemus, a quien habian llamado la atencion sus aptitudes sobresalientes como esplorador, se apresuró a encomendarle otra comision mas importante, la de esplorar la laguna de Nahuelhuapi. Los cuatro viajes que hizo a esta antigua mision formarán el objeto de otro libro, que procuraremos oportunamente ofrecer al benévolo lector, que haya leido con interes estos dos viajes hechos a la Cordillera del Este.

Subnotas
  1. Moraleda, l. c. p. 37.
  2. l. c. p. 131.
  3. F. Vidal Gormaz. Anuario H, t. VIII p. 102.
  4. Véase Cl. Gay, Agricultura t. II p. 106.
  5. Chilidugu, t. II p. 611.
  6. Véase arriba dia 6 de enero de 1784.
  7. Der bewohnte Theil von Chile, Peternann's Mittheilungen 1880, Heft V p. 167 i 170.
  8. Dia 15 de enero p. 46.
  9. Véase arriba dia 11 de enero, nota (3) p 36.
  10. Véase dia 27 de enero p. 48.
  11. El castellano como lengua nueva en "El Mercurio" del 18 de junio de 1885.
  12. Dias 14 i 27 de enero, p. 45 i 48.
  13. Anales de la Univers. 1894 noviembre p. 228 i 167.
  14. At Home with the Patagonians. London 1873 p. 202.
  15. Anuario Hidrogr. 1890 p. 28.
  16. Véase el mapa anexo al Viaje a la Patagonia por Guillermo E. Cox.
  17. Dia 21 de díciembre de 1783, nota (3) p. 18.
  18. Angelis, 1837 t. I. Moraleda l. c. p. 427.
  19. Anuario Hidrogr. 1890 p. 54.
  20. Descripcion de las Gobernaciones Nacionales, 1889, el mapa anexo.
  21. Plano del Territorio del Chubut, 1893, datos reproducidos con corta diferencia en la Carta Jeneral de Oscar de Fischer.
  22. Viaje de Esploracion en la Patagonia austral c. láminas etc. 1886.
  23. Esploracion de la Patagonia 1888, Revista de la Sociedad Geogr. Argent, t. VI p. 332.
  24. Revista de la Socied. Geogr. Arg. t. VI p. 266, 268, 271.
  25. J. Steffen, Anales d. l. Univ. 1894, noviembre p. 177. Oscar de Fischer ibid. 1895, mayo p. 755.
  26. l.c. p. 453.
  27. Derrotero del Estrecho de Magallanes, Tierra del Fuego i Canales de la Patagonia. Santiago 1891 p. 451.
  28. l. c. p. 440.
  29. l. c. p. 213.
  30. Véase sobre los Barrientos arriba: Motivos para esta entrada, p. 6.
  31. Introduccion a la Orografía i Jeolojía de la rejion austral, entrega primera. Valparaiso. Cárlos F. Niemeyer. Editor, 1893.
  32. l. c. p. 434
  33. Orografia p. 96.
  34. ibid, p. 93.
  35. Cuestiones de Oro-Hidrografía Patagónica "El Ferrocarril" agosto 20 de 1895.
  36. vea p. 31 i 41
  37. l. c. p. 35,
  38. Comision Esploradora del Paso de Bariloche, "La Patria" del 19 de junio de 1884. El Camino de Bariloche, "El Mercurio" del 29 de mayo de 1885.
  39. El paso de Vuriloche, Revista Militar, t. XVI, noviembre 1.° de 1894 p. 325.
  40. Fonck, Orografia p. 92.
  41. Orografía, p. 48, 52.
  42. Boletin del Instituto Jeograf. Argent, t. IX, 1888 p. 94 i 201.
  43. l. c. p. 10, 37, 40.
  44. Fonck, Lijera contribucion en defensa del Protocolo, "El Mercurio" del 6 de febrero de 1894.
  45. D. Jorje Rohde 1883; Nuestros límites con Chile, Bolet. Instit. Geogr. Arg. 1895 citado por Steffen l. c.
  46. Orografia, p. 35.
  47. Orografía, p. 70.
  48. ibid. p. 25, 38.
  49. La cuestion de limites etc." El Ferrocarril, del 30 de marzo de 1895.
  50. véase dia 29 de de diciembre nota (2) p. 64.
  51. Miguel Luis Amunategui, La cuestion de límites, t. I, p. 439.
  52. Fr. Vidal Gormaz. Anuario Hidrogr., t. VIII, p. 103.
  53. l. c. p. 39.
  54. Cl. Gay, Historia Política, t. IV, p. 380.
  55. Viaje, p. 569, notas.
  56. 1863, primer semestre, p. 300.
  57. l. c. p. 234.
  58. J. S. V. Eyzaguirre, Historia ecle. polit. i liter., edicion 1850, t. II, p. 228.
  59. Viaje de esploracion, 1871, p. 9.
  60. Relacion jeográfica de Chiloé publicada por don Nicolas Anrique, 1893, p. 25
  61. Viaje de un Naturalista, edicion alemana 1844, t. II, p.28.
  62. Agüeros, l. c. p. 178.