Yo me estando en Valencia

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Nota: Esta transcripción respeta la ortografía original de la época.


LXXXV


Y

o me estando en Valencia

en Valencia la mayor,
buen rey, ví yo vuestra seña
y vuestro honrado pendón.
Saliera yo á recibirle
como vasallo á señor.
Enviásteme una carta
con un vuestro embajador
que diese yo las mis hijas
á los condes de Carrión.
No quería Jimena Gómez
la madre que las parió;
por cumplir vuestro mandato
otorgáraselas yo.
Treinta días duran las bodas
treinta días que más non;
y un día estando comiendo
soltárase un león.
Los condes eran cobardes,
luégo piensan la traición:
pidiéranme las mis hijas
para volver á Carrión,

como eran sus mujeres
entregáraselas yo.
¡Ay en medio del camino
cuán mal paradas que son!
Hallólas un caballero
(¡déle Dios el galardón!)
á la una dió su manto
y á la otra su ropón.
Hallólas tan mal paradas
que de ellas hubo compasión.
Allí respondieron los condes
una muy mala razón:
—Mentides, el Cid, mentides,
que non éramos traidores.
Levantóse Pero Bermúdez
el que las damas crió,
y al conde que esto hablara
dióle un grande bofetón.
Allí hablara el rey
y dijera esta razón:
—Afuera, Pero Bermúdez,
no me revolváis quistión.
—Otórganos campo, rey,
otórganoslo, señor,
que con muy gran dolor vive
la madre que las parió.—
Ya les otorgaba el campo
ya les partía el sol.
Por el Cid va Nuño Gustos,
hombre de muy gran valor,
con él va Pero Bermúdez
para ser su guardador.
Los condes como lo vieron
no consienten campo, non.
Allí hablara el buen rey
bien oiréis lo que habló:

—Si no otorgáis el campo
yo haré justicia hoy.
Allí hablara un criado
de los condes de Carrión:
—Ellos otorgan el campo
mañana en saliendo el sol.
Allí hablara el buen Cid
bien oiréis lo que habló:
—Si quieren uno á uno
ó si quieren dos á dos.
Allá va Nuño Gustos
y el ayo que las crió.
Dijo el rey:—Pláceme ¡oh Cid!
y así lo otorgo yo.
Otro día de mañana
muy bien les parten el sol,
los condes vienen de negro
y los del Cid de color.
Ya los meten en el campo,
de vellos es gran dolor;
luégo abajaban las lanzas
¡cuán bien combatidos son!
A los primeros encuentros
los condes vencidos son
y Gustos y Pero Bermuez
quedaron por vencedores.



Romancero selecto del Cid (1884) (page 292 crop).jpg