A oraciones

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Nota: Traducción de Miguel Antonio Caro incluída en el libro Traducciones poéticas (1889).

Niño hermoso, que entre flores
 Mientras luz te alcanza, triscas;
Tierna madre, que en silencio
 Con atento amor vigilas;
Buen señor, á quien las horas
 Del descanso ya convidan,
Orad todos, orad todos,
 Mientras muere y pasa el día;
Levantad los corazones,
 ¡De rodillas, de rodillas!

Peregrino en tierra extraña,
 Sin hogar y sin familia;
Huerfanillo á quien doquiera
 Llaman voces de otra vida;
Prisionero cuya estancia
 Solar rayo no visita;
Navegante que te engolfas
 En inmensa mar sombría,

Levantad los corazones,
 ¡De rodillas, de rodillas!

Guerreador que del combate
 Con la tarde ya respiras;
Fiel mujer que en el cruento
 Campo vagas dolorida;
Tú, el que triunfas, tú, que lloras;
 Pues común destino os liga,
Y una estrella igual á todos
 De esperanza luz envía,
Levantad los corazones,
 ¡De rodillas, de rodillas!