El gato, el lagarto y el grillo

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FÁBULA XLII.
El Gato, el Lagarto y el Grillo.

 
Ello es que hai animales mui científicos
En curarse con varios específicos,
Y en conservar su construccion orgánica
Como hábiles que son en la Botánica;
Pues conocen las hierbas diuréticas,
Catárticas, narcóticas, eméticas,
Febrífugas, estípticas, prolíficas,
Cefálicas tambien, y sudoríficas.
En esto era gran práctico y teórico
Un Gato, pedantísimo retórico,
Que hablaba en un estilo tan enfático
Como el mas estirado Catedrático.
Yendo á caza de plantas salutíferas,
Dixo á un Lagarto: ¡Qué ansias tan mortíferas!
Quiero, por mis turgencias semi-hidrópicas,
Chupar el zumo de hojas heliotrópicas.

Atónito el Lagarto con lo êxótico
De todo aquel preámbulo extrambótico,
No entendió más la frase macarrónica
Que si le hablasen lengua Babilónica.
Pero notó que el charlatan ridículo
De hojas de girasol llenó el ventrículo;
Y le dixo: Ya, enfin, señor hidrópico,
He entendido lo que es zumo heliotrópico.
¡Y no es bueno que un Grillo, oyendo el diálogo,
Aunque se fué en ayunas del catálogo
De términos tan raros y magníficos,
Hizo del Gato elogios honoríficos!
Sí; que hai quien tiene la hinchazon por mérito,
Y el hablar liso y llano, por demérito.
Mas ya que esos amantes de hiperbólicas
Cláusulas, y metáforas diabólicas,
De retumbantes voces el depósito
Apuran, aunque salga un despropósito,
Caiga sobre su estilo problemático
Este apólogo esdrúxulo-enigmático.