El hogar

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Nota: Traducción de Miguel Antonio Caro incluída en el libro Traducciones poéticas (1889).

¡Cuán dichoso el afecto que se esconde!
 Quédate, corazón, en tu lugar:
Nunca la dicha á la inquietud responde
De almas que corren sin saber á dónde;
 Vale más el reposo del hogar.

Para ellas nunca hay paz: en su extravío
 Cruzan de Oriente á Ocaso, tierra y mar,
Siempre barridas por el viento impío
Que alza la duda en el desierto frío;
 Vale más el reposo del hogar.

¡Goza en la sombra, corazón! Sin duelo
 Descansa el ave en el nativo alar,
Y siempre halcón traidor amaga el vuelo
De las que vagan por el alto cielo;
Vale más el reposo del hogar.