Enciclopedia Chilena/Partidos políticos/Comunista, Partido (2)/3

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ECH 2838 18 - Comunista, Partido.djvu
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Comunista, Partido
Artículo de la Enciclopedia Chilena

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Este artículo es parte de la Enciclopedia Chilena, un proyecto realizado por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile entre 1948 y 1971.
Código identificatorio: ECH-2838/18
Título: Comunista, Partido
Categoría: Partidos políticos
Desambiguación Existen otras versiones de este artículo en Comunista, Partido (desambiguación)

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En el gobierno de Alessandri Palma, que se inició ese mismo año, el Partido Comunista tuvo una agitada existencia. Desde su iniciación hizo oposición intensa, manteniendo una permanente efervescencia. El gobierno tomó en su contra diversas medidas defensivas y en 1937 presentó al Congresos Nacional un proyecto de ley sobre Seguridad Interior del Estado, haciendo ver la necesidad de declarar el comunismo fuera de la ley. Para tal efecto, en una de sus disposiciones prohibía la existencia y organización de partidos que pretendieran implantar por la violencia cualquier ideología política contraria al régimen establecido; y en otra prohibía el uso de emblemas, banderas o uniformes de carácter revolucionario o disolvente. Luego de una agitada discusión en el congreso, este proyecto fue aprobado y promulgado como ley de la República el 12 de febrero de 1927, con el Nº6026.

Realizados en estas condiciones los comicios electorales de 1937 para renovar el Congreso Nacional, el Partido Comunista obtuvo, sin embargo, seis diputados, y un senador, que fue Elías Lafferte. Figuró oficialmente con el nombre de Partido Nacional Democrático.

Ya en esa época el Partido Comunista era integrante de la combinación política denominada "Frente Popular, formada por radicales, socialistas, comunistas, democráticos y otros sectores. Dentro de esta combinación, cuyo nacimiento, en Chile como en otros países, había sido impulsado por la Internacional Comunista, el Partido Comunista chileno apoyó la candidatura presidencial de Pedro Aguirre Cerda.

Elegido Presidente de la República Pedro Aguirre Cerda, en 1938, el Partido Comunista chileno tuvo un ancho y libre campo para extenderse. El Presidente quiso llevarlo a integrar su primer gabinete y le ofreció carteras ministeriales; pero el partido no aceptó y prefirió, en cambio, que se dieran a sus militantes gobernaciones, consulados y consejerías.

En esta forma, tuvo el Partido Comunista chileno, en los primeros tiempos del gobierno de Aguirre Cerda, una situación prominente que no había conocido antes. Sin embargo, a poco andar empezó a producirse un evidente distanciamiento, ocasionado por la labor de agitación que el partido realizaba entre el elemento obrero. Diversas huelgas producidas en los campos y en industrias y empresas vitales no hicieron sino contribuir a esta situación. El problema se agudizó a raíz de la enérgica gestión ministerial del Ministro del Interior Arturo Olavarría. Circularon rumores de una subversión comunista que habría de producirse en el país, lo que movió a los partidos de oposición a presentar en el congreso un proyecto de ley que declaraba la ilegalidad del comunismo, por estimarse insuficiente la ley anterior. Dentro del congreso, este proyecto contó con los votos favorables del Partido Socialista. Aprobado en ambas cámaras, el presidente de la república, sin embargo, lo vetó. Posteriormente fue el propio presidente de la república quien presentó un proyecto que, soslayando un tanto el problema, tendía a la misma solución. En dicho proyecto, aprobado como ley, se prohibe la existencia de organizaciones que obedezcan a entidades extranjeras o que desarrollen actividades contrarias al régimen democrático.

Por este mismo tiempo se produce un marcado distanciamiento entre el Partido Comunista y el Partido Socialista, derivado tanto de las diferencias doctrinarias como de la rivalidad de ambas colectividades, de un mismo arraigo social, para atraerse las simpatías de la masa popular. Ya hemos dicho que el Partido Socialista votó favorablemente el proyecto de la oposición derechista que declaraba la ilegalidad del comunismo. Posteriormente, el Ministro de Fomento Oscar Schnake, miembro connotado del Partido Socialista, al regresar desde la Conferencia de la Habana a la que había concurrido, atacó publicamente al Partido Comunista y a la política soviética en discursos que causaron conmoción. Este distanciamiento llegó a su punto culminante al producirse en Europa el pacto Ruso-Alemán en 1941. Comunistas y socialistas rompieron ahora abiertamente y afrontaron separados la lucha electoral de ese año para renovar el Congreso Nacional, lo cual significó, prácticamente, el término del Frente Popular.

En las elecciones parlamentarias de 1941, debido a la situación legal existente, el Partido Comunista figuró con el nombre de Progresista Nacional. Obtuvo 15 diputados y 3 senadores Este número se incrementó con tres diputados más, al ingresar a él los representantes del Partido Socialista de Trabajadores.

Para las elecciones presidenciales de 1942, el Partido Comunista, junto con radicales y otros sectores, integró la "Alianza Democrática de Chile", que propició la candidatura de Juan Antonio Ríos. El candidato contrario, apoyado por liberales y conservadores, fue Carlos Ibañez del Campo, por quien el Partido Comunista había manifestado públicas simpatías en 1938 (Véase Frente Popular).

Durante el gobierno del presidente Ríos, la existencia del Partido Comunista se desarrolló sin mayores novedades. Tomaron cuerpo, sí, nuevamente, las incidencias con el Partido Socialista, en especial en el período en que desempeñó la Vice presidencia de la República Alfredo Duhalde (Véase Partido Socialista). En las elecciones parlamentarias realizadas en 1945, el Partido Comunista, siempre con el nombre de "Progresista Nacional", obtuvo nuevamente 15 diputados y no se alteró tampoco su cuota de 3 senadores.

Llegamos, así, al gobierno de Gabriel González Videla, iniciado en noviembre de 1946, durante el cual el Partido Comunista habría de sobrellevar una existencia agitada y de bruscos cambios.

El presidente González Videla había contado con el apoyo primordial de Radicales y Comunistas durante las elecciones, apoyo al cual se sumó el de otras fuerzas, como las del Partido Liberal, en las elecciones del Congreso Pleno, al cual hubo de recurrirse por no haber reunido mayoría absoluta de votos ningún candidato. Inició su gobierno con un gabinete en el cual figuraban cuatro radicales, tres liberales y tres comunistas. Las carteras entregadas al Partido Comunista fueron las de Obras Públicas, Agricultura y Tierras y Colonización. Sus titulares fueron Carlos Contreras Labarca, Miguel Concha Quezada y Víctor Contreras Tapia, respectivamente.

La designación de ministros comunistas se producía por primera vez, no sólo en Chile sino en América entera. Naturalmente produjo considerable alarma en los círculos de derecha y capitalistas, que vieron en este hecho, no obstante la presencia de ministros liberales, una amenaza cierta para el orden social y para la estabilidad democrática.

Tan grande fue la alarma producida en los círculos indicados, que dio lugar al nacimiento de la institución denominada "Acción Chilena Anticomunista", que presidió el ex Ministro del gobierno Aguirre Cerda, Arturo Olavarría Bravo. Esta institución, que se hizo conocida por su abreviatura de ACHA, tenía por objeto defenderse del comunismo, especialmente en el instante en que pretendiera apoderarse totalmente del gobierno. Constituía una fuerza armada, organizada militarmente en siete bases o regimientos. Se extendió rápidamente por el país y realizó pública y privadamente diversos ejercicios y demostraciones

A poco andar empezaron a producirse divergencias entre el Partido Comunista y el Presidente de la República. Como en el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, se acusaba también ahora a los comunistas de estar generando una agitación interna en el país. En las elecciones municipales realizadas en abril de 1947, el Partido Comunista obtuvo un apreciable aumento de sus fuerzas, lo que incrementó la alarma de los sectores derechistas. El Partido Liberal procedió, entonces, a retirar a sus ministros del gobierno, y el presidente de la república, a su vez, pidió la renuncia a los ministros comunistas.



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