Los niños (Longfellow, Pombo tr.)

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LOS NIÑOS
(Longiellow)


Venid a mí, niños queridos,
Que ahí estáis; oí vuestro juego
Y volaron desvanecidos
Mi tedio, mi desasosiego.

Vosotros abrís la ventana
Por do mira mi alma al Oriente
Y las aves de la mañana
Cruzan cantando por la mente:

En vuestros pechos no hay vacío,
Todo es sol, y aves, y aura leve;
Viento de otoño hay en el mío,
Y cayó la primera nieve.

¡Ah! ¡nunca hay niños por demás!
¿Sin ellos el mundo qué fuera?
Temamos el desierto de atrás,
Más que la noche venidera.

Lo que es a la selva el follaje
Que nutren la luz y el ambiente,
Antes que el dulce humor cuaje
En rígido astil resistente.

Tal son los niños para el mundo;
Le dan a gustar la bonanza
De un clima radiante y jocundo
Que abajo a los troncos no alcanza,

Venid, decidme, prendas suaves,
Aquí, al oído, cierta cosa,
Eso que os cantan vientos y aves
En vuestro cielo de oro y rosa.

¿Qué son nuestras gracias ficticias.
Qué de nuestros libros la ciencia,
Pesados con vuestras caricias,
Y alegre mirar de inocencia?

Eclipsáis cuantas fantasías
Se han dicho o cantado jamás,
Porque sois vivas poesías
Y muertas todas las demás.