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Leyes fundamentales de la electrodinámica.

de la velocidad. Esta hipótesis parece al pronto muy extraña; desde luego, da una fórmula mucho más sencilla que la de la teoría de Abraham, para la masa electromagnética en su dependencia de la velocidad. Pero no seria esto una justificación suficiente. Esta justificación se encuentra mejor fundada en la evolución que hubo de seguir la teoría electrónica de Lorentz, a consecuencia de las investigaciones experimentales sobre las cantidades del segundo orden, de las cuales vamos a ocuparnos en seguida. La fórmula de Lorentz para la masa del electrón ha recibido después en la teoría de la relatividad un sentido universal; más tarde volveremos sobre la decisión experimental entre ella y la teoría de Abraham (VI, 7, pág. 288).

Cuando la teoría electrónica, al término del siglo xix, hubo llegado al estado que hemos descrito, parecía muy próxima la posibilidad de una imagen unitaria del mundo físico que redujese todas las formas de la energía, incluso la inercia mecánica, al campo electromagnético en el éter. Una sola forma de energía permanecía fuera del sistema: la gravitación; pero podía esperarse que también ésta lograría ser considerada como acción del éter.

14. El experimento de Michelson.

Pero ya veinte años antes, el fundamento del edificio entero había subido de un salto, y al mismo tiempo que ascendía la construcción, hacíase preciso apuntalar y reforzar la base.

Ya hemos insistido varias veces en que para la teoría del éter inmóvil habían de ser decisivos los experimentos que consiguieran medir magnitudes del segundo orden en β; en éstas debía, en efecto, manifestarse si sobre un cuerpo que se mueve rápidamente actúa el viento de éter, empujando las ondas luminosas, como así lo exige la teoría.

El primero y más importante experimento de esta clase consiguió realizarlo Michelson (1881) con su interferómetro (IV, 4, pág. 119), que, merced a un trabajo infatigable, logró