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SESION EN 7 DE OCTUBRE DE 1844

de que se halla encargado accidentalmente, i se leyó por el Secretario.

En seguida se acordó pedir al Gobierno 200 pesos para gastos de Secretaría.

Por úítimo, se procedió a la eleccion de Presidente i Vice i fueron reelectos los que funcionaban en el mes anterior por la mayoría que exije el reglamento.

Con lo que se levantó la sesion a las diez i cuarto de la noche. —Pinto. —R. Renjifo.


ANEXOS

Núm. 227

Al llamar vuestra atencion al cuadro que voi ha presentaros del estado actual de la República en lo relativo a los diversos ramos de la administracion, sometidos por la lei al Ministerio del Interior, debo aseguraros que he puesto decidido empeño en mantener una severa fidelidad en mi esposicion con el fin de haceros patentes los resultados que han ofrecido las varias medidas de la Lejislatura i del Gobierno promulgadas por el Ministerio i con el de presentaros un catálogo exacto de las necesidades que reclaman urjente satisfaccion i de los obstáculos que es necesario vencer todavía para dejar tan libre de embarazos como sea posible la espedicion de los negocios administrativos. No de otra manera podria yo cumplir provechosamente el deber importante que me prescribe el artículo 88 de la Carta Fundamental, porque si bien seria hasta cierto punto escusable que nos alucinase la contemplacion del brillante porvenir que nos promete el goce de los inestimables bienes que mediante un señalado favor de la Divina Providencia disfruta la República, no lo seria que me abstuviese de presentaros la verdad tal como la concibo en el instante en que examino la marcha de los asuntos encomendados a mi dilijencia i responsabilidad.

Es cierto, señores, que un año trascurrido en la existencia de las naciones es casi un punto imperceptible del espacio, porque los grandes acontecimientos no se desarrollan en tan insignificante duracion i porque cuando la sociedad lleva un proceder regularizado, no es posible que sufran variacion sustancial en tan corto término sus accidentes i el aspecto de sus negocios; pero tambien es evidente que los lejisladores necesitan seguir i observar escrupulosamente esa existencia para encaminarla a su fin, con la misma solicitud de un padre tierno, anulando los embarazos que la retardan, combatiendo los vicios que la degradan, desenvolviendo las virtudes que jerminan i procurando, en fin, que se derrame en todas las venas del cuerpo social la sávia bienhechora que ha de mantenerlas i robustecerlas.

Persuadidos vosotros de esta verdad, estoi seguro de que aun cuando no encontrareis novedades en la esposicion que ahora os presento, prestareis vuestra atencion con la misma induljencia i cuidado que otras veces os he merecido.

No debo todavía daros idea del estado del sistema administrativo constitucional i del réjimen actual de la Nacion, sin repetiros ántes un hecho que ya otras veces he procurado describir mostrando las impresiones que su existencia produce en mi corazon; sin anunciaros primero una verdad que sentimos i apreciamos todos, pero que debemos recordar a cada instante para habituarnos a su posesion i empeñarnos en sostenerla i defender á en todas circunstancias. Ese hecho, ese bien inestimable, es la tranquilidad interior que disfrutamos, la paz que gozamos i que cada dia fortifica mas entre nosotros su imperio bienhechor sin el cual no puede nunca un pueblo promover su prosperidad. En el tiempo que ha trascurrido desde que tuve la honra de hablaros con este mismo motivo, la marcha administrativa de la República no ha sido turbada por accidente alguno de aquellos que atacan el órden, dañando en sus fuentes las facultades activas de la sociedad, i esto forma un argumento que afimza la seguridad que me asiste de que ese órden no será jamas alterado, porque está apoyado en la sensatez, en el respeto a las leyes i a las autoridades i en el profundo amor a la moralidad pública de que a cada paso vemos testimonios concluyentes en la conducta de nuestros conciudadanos, en la saludable aficion al trabajo que se difunde prodijiosamente, en lo habitual que ha llegado a hacerse el goce de las garantías individuales, desde que por fortunase han estirpado los errores, los rencores i aun las pretensiones absurdas i criminosas que enjendran los partidos, i por fin en el procedimiento regularizado, justo i benéfico de la administracion que hoi rije los destinos de la patria. El órden público ha llegado ya a hacerse una base verdadera de nuestro sistema social, porque el progreso de la civilizacion i los nuevos intereses i costumbres que produce i fortifica el desarrollo de la industria, hacen desaparecer por instantes los elementos disolventes que existían i forman otras tantas garantías de concordia i fraternidad entre los ciudadanos, dándonos sobrados motivos de asegurar un feliz porvenir a la Nacion i de congratularnos al ver consolidado el saludable imperio de las leyes i el consiguiente establecimiento de la tranquilidad.

El goce de este bien inestimable ha colocado al Gobierno en la posibilidad de consagrar su anhelo i de dirijir todas sus operaciones a apresurar el complemento de nuestra rejeneracion política porque no hallándose ahora en la triste necesidad de luchar con los partidos ni de tomar una actitud amenazante i de resistencia, puede sin esfuerzo emplear todos los medios de auto