Viajes de Fray Francisco Menéndez a Nahuelhuapi/II

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DIARIO
DE LA
SEGUNDA EXPEDICION PARA DESCUBRIR


LA LAGUNA DE NAHUELHUAPI

ECHO POR

Fr. Drancisco Menéndez

Predicador app. del Colegio de
Santa Rosa de Ocopa y
Misionero circular de
las Islas de Chiloe
con licencia
del


Señor GOVERNADOR D.n PEDRO CAÑAVERAL &

 

Echas las prevenciones, que juzgué necesarias para un viage, que no podemos fixar a cierto, ni determinado tiempo, para el que me havilitaron mis compañeros los misioneros de Chiloe, algunos bienechores y aun la misma gente, que me acompañó llebando algun bastimento de sus casas, y algunos llebaron para mas de tres meses, solo con el fin de descubrir la Laguna de Nahuelhuapi [1], sali de la Ciudad de Castro, Capital de las Islas de Chiloe el dia veinte y uno de Noviembre de mil setecientos noventa y uno, en compañia del P.e Diego del Valle, el que se embarcó en la pirahua destinada para el viage y se fué a rodear la. Punta de Aguantau. Yo me embarqué en una canoa en compañia de Don Nicolas Lopez, Capitan de la Isla de Quenac, que con trece de su Compañia me acompaña, y pasamos al partido de Quilquico, en donde está mucha parte de los bastimentos para pasarlos al puerto de Queyll [2] y tenerlos prontos, cuando llegue la pirahua. En el dia los pasé todos a lugar señalado a donde llegué un poco despues de las Oraciones y encontré alli una pirahua que iba para el Puerto de San Carlos con bastimentos de trigo, Papas, Arina y algunos Jamones. La pirahua no llegó a causa de un viento Travesia mui fuerte, el que aunque es favorable para hacer viage desde Castro hasta la Punta de Aguantao, desde aqui es contra

Dia 22 de Noviembre

A media mañana llegó la pirahua de Don Jose Vargas que iba tambien para San Carlos y conducia al señor Vicario Eclesiastico Don Geronimo Gomez que por orden del Medico y licencia del señor Governador se retira para Lima, a causa de un grave accidente que le acometió en edad de setenta y mas años y veinte y dos de Chiloe. Cerca de medio dia llegó la de Don José Andrade [3], que con el mismo destino havia salido de Castro al mismo tiempo que nosotros. Este nos dió la noticia de que el P. Valle estava cerca con la pirahua en tierra a causa del mucho viento que huvo ayer, y no podia salir sino en mar lleno, que era cerca del medio dia. Toda la mañana huvo Calma; pero antes del medio (dia) salió la virazon de travesia, y aunque salió mi Compañero del puerto en que estaba no pudieron romper, y les fue preciso volverse al mismo puerto en donde estuvieron hasta despues de Oracion que calmó el Viento, y aprovechándose de la Calma y Marea vinieron a buscarme a este parage que tenia señalado. Toda la noche estuvo el tiempo en Calma y sin llover.

Dia 23 del mismo

En quanto amaneció cargamos los bastimentos y aprovechándonos de la creciente salimos de Queyll y fuimos tomando el bastimento de algunos Peones y a fuerza de remos llegamos a Quiquel [4]. Aqui desembarcamos todos los bastimentos, porque como se havian embarcado en diversos parages, estaba la pirahua mui ocupada. Con las Velas armamos una tienda de Campaña en donde los aseguramos de las inclemencias del tiempo. Todo el dia corrió Norte menos desde media tarde que huvo travesia. Despues de obscurecer comenzo a correr el leste.

Dia 24 del mismo

Antes de amanecer comenzó a llover con alguna lentitud, pero como fue subiendo el Sol, fue arreciando el Aguacero y duró sin cesar hasta las 10 del dia y continuó el resto del dia con algunos chubascos. Se recorrió la costura de la pirahua y quedamos pronto para volver a cargar en quanto el tiempo lo permita.

Dia 25 del mismo

Dió el tiempo esperanzas de mejorar: se descubrieron algunas claras a la parte del S y a la tarde se cargó la pirahua, pero al amanecer comenzó a llover y continuó toda la noche sin cesar.

Dia 26 del mismo

Aunque amaneció lloviendo, aclaró luego que amaneció y despues de medio dia entró un SO suabe y luego nos embarcamos y a Vela navegamos hasta la Punta de Calen, en donde calmó el Viento y continuando el viage a remo luego nos entro el S pero no muy fuerte y pudimos llegar a Tenau(n), en donde hicimos noche.

Dia 27 del mismo (Domingo)

Muy temprano dijimos Misa en la Capilla de Tenau(n), y cosa de las 9 del dia nos volvimos a embarcar y llegamos a la Isla de Caucahue en la punta del S que llaman Quinterguen [5], porque nos cogió la Vaciante y dormimos aquí.

Dia 28 del mismo

Al amanecer comenzo a correr un S suave, y por no perder tiempo nos engolfamos para Callvuco. Fuimos a vela y remo y llegamos a la Isla de Tabon a las 3 de la narde poco mas o menos. No tubimos marejada, solo si algunos chubascos de agua menuda, pero no fueron cosa de cuidado. Al llegar a la Isla de Quenu [6] nos cargaron tres chubascos de agua tan recios, que entendí que nos anegasen. No teniamos puerto donde abrigarnos y seguimos al Fuerte de Callvuco, a donde llegamos como a las 6 de la tarde bien mojados y lo mismo los bastimentos. Aqui encontré al Sargento Pablo Tellez, destinado por el Señor Governador para acompañarme en calidad de Comandante de la gente y mas un soldado Beterano Lazaro Vargas. Se agregaron un hijo del Sargento y un sobrino [7].

Dia 29 del mismo

Se descargó todo el bastimento y aunque presumí que estubiese la mayor parte mojado, no fué cosa de mayor cuidado. Aqui estaremos hasta que el tiempo se mejore y se limpien de nieve las Cordilleras. Buscamos otra pirahua mediana para llebar por lo que puede ocurrir. Continuaron los vientos N, NO y Travesia con Aguaceros hasta el dia siete de Diciembre que hubo S y por no esponernos a que el dia de la Purissima Concepcion nos quedasemos sin Misa, no tomamos viage hasta el dia viernes nuebe de Diciembre.

Dia 9 de Diciembre

Desde antes de ayer hubo S mui fuerte y en cuanto amaneció nos embarcamos y a las doce del dia ya estabamos en la boca del Estero de Reloncavi. Entramos por medio de las Islas que ay antes de entrar en el, que llaman Cayehuapi y comenzó a arreciar el viento, tanto que nos vimos precisados a tomar puerto en una Caleta llamada Cajonmó, para esperar que se sosegase a media vaciante que ya comenzaba. Cosa de media vaciante nos pareció que ya no estaba tan alborotado el mar y nos embarcamos; mas a poco rato volbió a arreciar el viento y la pirahua pequeña se vió bien apurada, porque casi zozobra con la furia del viento.

Pasamos por medio de unas Islas que ay antes de la vuelta del Estero que llaman Marimelihuapi (catorce yslas) [8] y luego quedamos en calma. Por ser ya tarde tomamos puerto en una caleta que llaman puerto de San Luis [9], nombre que le puso el P. Segismundo Guell el año de 1766. El puerto tiene bastante fondo y es abrigado por lo que dormimos sin cuidado. La pirahua pequeña siguió viage no presumiendo que nosotros tomasemos puerto.

Dia 10 del mismo

Luego que amaneció nos embarcamos y parte a remo y parte a vela llegamos a Ralun como a las diez del dia, en donde hallé la otra pirahua que havia llegado la noche antes. Descargamos el bastimento y lo aseguramos en el rancho que hicimos el viage pasado.

Dia 11 del mismo

El tiempo estaba bueno y por no perderlo pasó la gente a la cabecera del Estero y levantaron una choza para depositar los bastimentos y ahorrar el trabajo de dar vuelta a la Ensenada que ay a la parte del E, y libertarla de un fangal mui trabajoso.

Dia 12 del mismo

A media creciente nos embarcamos en la pirahua pequeña, y dejando dos hombres para cuidar de las pirahuas y del bastimento nos pasamos a la choza, que se levantó despues de un poco de monte y una xiénaga, que tendrá cerca de dos quadras, y se colocó en ella el bastimento. No hubo novedad en el tiempo. En los dias siguientes se condujo todo el bastimento a la entrada del monte, que está para pasar a la Laguna de Callbutue, que serán dos leguas de camino o mui poco menos. El camino está peor que el verano pasado, porque las aguas labaron las piedras, y en algunas partes abrieron otras Zanjas. Y como la gente tenia que hacer cuatro viages llegó mui rendida. No pensé que hubiesen concluido, pero el animo con que ban los alienta cuanto se puede desear. Continuó el tiempo claro y se fué a reconocer el paso del monte y no se halló cosa particular que trabajar; solo si se compusieron algunos pasos que estaban bastante incomodos para pasar.

Dia 15 del mismo

Amaneció el tiempo oscuro y al instante tomaron las cargas, y procuraron salirse del monte al derrumbo que está a la parte del N, donde ay bastantes ojas de pangue para poder asegurar el bastimento, porque en el monte si nos coge algun aguacero nos vieramos apurados para asegurarlo. Les faltaba aun un viage que hacer quando comenzó a llover. El sargento, yo y otros dos mozos propasamos adelante, y, mientras se hacia un ranchíto para guarecemos de la lluvia, nos mojamos lo bastante. Supongo que son gajes de estos viages y como estaba el bastimento asegurado no nos dió mucha pena. Llovió todo el dia sin cesar y aun duró hasta media noche. A media tarde comenzó a correr el S.

Dia 16 del mismo

Amaneció un dia hermoso y se condujo el bastimento al rancho en donde estaba yo con el sargento. Despues de medio dia bajamos a la Laguna de Callvutue, y en el derrumbo que está al O de ella hicimos otro rancho para asegurar los bastimentos. No condujeron mas que un viage de bastimentos, salvo algunos que despues de haber lebantado el rancho fueron a buscar otro viage.

Dia. 17 del mismo

Se condujo el bastimento al parage donde estaba con el Sargento [10] y antes de medio dia salieron todos a abrir el monte que falta para llegar a la Laguna de todos Santos y despues de haber abierto mas de la mitad se volvieron. El Sargento Pablo Tellez y su hijo Francisco propasaron hasta la Laguna y dicen que se halla en ser la pirahua [11] que se hizo en el viage pasado.

Dia 19 del mismo

En cuanto amaneció salió toda la gente con carga para abrir el camino, lo que consiguieron antes de medio dia y quedó algo mas tratable delo que estaba. El P. Valle se quedó con un enfermo y otro mas. A la tarde se retiraron para Callvutue, menos ocho que se quedaron para hacer otra pirahua. El Capitan de Milicias Don Nicolas Lopez fué con la gente y con orden de despachar seis hombres a la Playa en busca de unas cargas de Papas.

Dia 20 del mismo

Mui temprano se derribó un arbol para hacer la pirahua y antes de media tarde ya estaba rajada, aunque costó bastante trabajo.

Dia 23 del mismo

Se levantó la pirahua y costó bastante trabajo, porque como es pequeña tiene poco peso, se dobla algunas veces mas de lo necesario y otras no se puede doblar las tablas sin peligro de rasgarse, porque dicen que para no rasgarse sele ha de sacar todo el corazon del palo y no pudieron sacarlo todo para no dejar demasiado delgadas las tablas.

Dia 24 del mismo

Se compusieron las dos pirahuas y ya de noche se votó al agua la nueva, que tiene cinco brazas y es trabajada con gusto y prontitud, y quedó todo listo para embarcarnos el dia 26, si el tiempo lo permite. Se retiró un mozo para la Playa por enfermo y escriví al Señor Governador dándole parte del estado en que nos hallamos, porque ya no podemos dar mas parte a no ser en caso mui apurado. Con el mozo que bajó fué orden para que viniese el que habia quedado en compañia del viejo Nicolas Aguila [12], que está encargado de guardar los bastimentos, que quedaron y las dos pirahuas con sus Pertrechos.

Dia 26 del mismo

Muy temprano nos embarcamos en las dos pirahuas y a remo seguimos en derechura al cerro de Vanquenmay que está en un cordon de la Cordillera que corre del L al O y aqui remata en el Volcan de Callvuco que llaman en Chiloe; al pie de Vanquenmay ay una abra que ba al L siguiendo el cordon; y segun las noticias que he adquirido de varios y particularmente de un viejo de Callvuco que ha estado en Nahuelhuapi llamado Tomas Suares se va por esta abra. Si dicho Tomas Suares estuviera capaz lo hubiera traido; pero ademas de ser viejo esta cuasi ciego [13]. Llegamos a las diez del dia a una playa que esta al pie de dicho Cerro, en donde hai una placeta algo alta, limpia y al principiar sin monte. Entre esta placeta y la Cordillera baja un rio no muy caudaloso, que corre en llano. Se registró todo y despues nos pasamos algo mas al leste cerca de una cienaga y desembarcamos todos los bastimentos. Depues de medio dia salió el Sargento con doce hombres mas a rejistrar la abra que me da las mayores esperanzas, porque conviene lo visto con lo que tengo oido. Dios quiera que salga como lo espero. Los que quedaron hicieron un rancho bajo con paja para asegurar los bastimentos.

Dia 27 del mismo

Mas al leste de la cienaga sigue un estero y presumi que hubiera algun rio y con seis hombres fui en pirahua a salir de la duda. Nos embarcamos y lo rodeamos todo, mas no hai rio alguno: ay si una abra o quebrada, que me parece pasara hasta el estremo de la Laguna o ensenada, que hace al fin, endonde esta el rio que subió el P. Guell el año 1766, cuando se volvió por causa del derrumbo que le impidió el paso. Aqui esperaremos hasta que vuelvan los taladores o nos manden aviso, de que ay paso, que será para el viernes, que asi lo encargue al Sargento y quedamos en ello. Hasta ahora nos ha favorecido el buen tiempo, pues desde que salimos de Callbuco solo llovio medio dia y media noche.

Dia 28 del mismo

Cerca de medio dia llegaron los que fueron al reconocimiento, los que despues de andar un monte claro, subieron la cumbre y se allaron con barrancas y cordilleras nevadas que hacen el paso intransitable. Restanos el ir al rio, de donde se retiró el P. Guell, para el que saldremos mañana al amanecer, si el tiempo lo permite y antes que salga la Virazon que ningun dia falta, y es preciso tomarlo mui temprano [14], porque estas pirahuas no sufren viento por lo pequeño y mui cargadas.

Dia 29 del mismo

Apenas amanecio nos embarcamos y como a las nuebe del dia llegamos como a lo ultimo de la Laguna de todos Santos. Presumimos que podriamos dentrar por alguno de los dos rios, que se dividen del grande, pero no lo pudimos conseguir. Despues de varias diligencias entramos en el que está al pie de la Cordillera del E: pero se descargó primero la pirahua y aun assi apenas entramos una quadra. La causa es, a mi juicio, que este banco es la arena que baja en las aguas del rio y se encuentra con la Virazon diaria o golpe de la ola, e impide que la corriente forme canal. En el viaje pasado bajaba uno de los Rios siguiendo a la Cordillera del E y em tan caudaloso que no se pudo vadear, y ahora en el mismo sitio está seco. Luego salieron cuatro a reconocer la via y a la tarde sali con el resto de la gente cargada de bastimentos y fuimos siguiendo una cienaga, que no nos quedó gana de volberla a pasar [15]. Durmimos el P. Valle, el Sargento que nos encontró en la tarde y otros tres peones cerca del rio y distantes del desembarque casi una legua [16]. Sigue una abra o quebrada al E: es mui ancha y espaciosa, baja por ella un rio que tiene la agua blanca. Los demas se retiraron al lugar en donde estaban las Pirahuas para mañana seguirnos con mas bastimento.

Dia 30 del mismo

Cerca de las ocho del dia llegaron todos con bastimentos y fuimos a la quebrada que ba al leste, dejando el rio grande a la izquierda, pasamos un pedazo de monte llano, que está al pié del cerro; tiene Robles, Laureles, y otros arboles de ninguna consideracion, pero es claro llano y de buen piso. Encontramos un Zanjon por el que corre un riachuelo, el que fuimos siguiendo cosa de dos quadras y dejandolo subimos a otro monte llano de la misma calidad que el antecedente. A las quatro quadras poco mas encontramos otro rio mayor que el pasado, hicimos alto en su orilla y un rancho para resguardo del bastimento y se derribó un Roble para puente.

Dia 31 del mismo

Por la mañana sali a la playa del rio, que no esta mui lejos, es bastante ancha y espaciosa: el rio se divide en varios riachuelos que hacen mas facil el vado; pero aunque ba en llano es bastante rapida la corriente. Al Leste se ve una cordillera que corre norte sur y tapa al parecer la abra, mas no es mui elevada. Antes de la cordillera ay una (abra) al norte y por el Sur baja el rio principal [17]. Como no saviamos por donde haviamos de ir, me pareció que todo se registrase a un tiempo; assi lo propuse a la gente y todos convinieron en ello. A las tres de la tarde salió el Sargento con su hijo Francisco, su sobrino Diego, el soldado Veterano y un miliciano a registrar la cordillera del frente. El capitan de Milicia D. Nicolas Lopez, D. Dionisio Barrientos y cuatro Milicianos a seguir el rio por la orilla del norte. D. Diego Barrientos con quatro Milicianos a la abra que hace la cordillera por la parte del norte. Los demas quedaron para acabar de conducir los bastimentos. Fuimos acompañandolos hasta que vadearon el rio, y el Sargento se cayó al salir de el, pero no hizo mas que mojarse.

AÑO DE 1792

Dia 2 de Enero

A las nuebe y quarto de la mañana llegó el Sargento, que fue a registrar la cordillera que esta al leste: subieronla y desde lo mas alto vieron la laguna de Nahuelhuapi que aseguran que está mui cerca, y que en subiendo el bastimento a lo alto de la cordillera se llegara a ella en menos de un dia. Despachó a su hijo y sobrino en busca del capitan y sus compañeros. A las once y media llego D. Diego Barrientos que fue a registrar la abra del norte, y despues de subir una cordillera y pasar una nebada vino quasi a salir a donde fué el Sargento. Al noroeste vieron una baja de monte que parecia un valle [18].

Dia 3 del mismo

Muy temprano se pasó todo el bastimento a la otra parte del rio para seguir por la costa del norte. A las doce del dia encontramos al hijo del Sargento y a su primo, los que no encontraron al capitan, porque despues de haver pasado una cordillera siguiendo sus machetaduras, perdieron las señales y no pudiendo encontrarlas se retiraron. A las tres de la tarde llegamos al pié de la cordillera y en un arenal esperamos la gente que conduce los bastimentos. Antes de llegar a este sitio ay dos abras, la una a la costa del norte, que es por donde fué D. Diego Barrientos y la otra a la costa del Sur. Desde el pié de esta cordillera hasta la playa baja el rio del leste, pero hasta aquí baja del sur. Como a las cinco de la tarde llegó D. Nicolas con sus compañeros, los que siguieron la costa del rio, encontraron el derrumbo que hizo retirarse al P. Guell: tomaron por el monte, hallaron algunas señas antiguas que presumen serian de la gente de dicho Padre y siguiendo hallaron la Laguna, reconocieronla y se retiraron. Se cotejaron los dos caminos y determinaron ir por el que descubrió el Sargento. Concluióse la conduccion del bastimento a las seis y media de la tarde: todos llegaron estropeados por causa de las piedras de que está llena la playa del rio.

Dia 4 del mismo

Luego que amaneció salimos para subir la cordillera siguiendo las orillas del rio grande que corre por aqui con bastante rapidez. Despues de haver andado como dos quadras vadeamos otro rio, el que seguimos a corta distancia y antes de comenzar a subir pasamos todos a beber en el, por que nos dijeron que no havia mas agua hasta subir. Antes del medio dia subimos la cumbre que es bastante elevada. Aunque nos dió poco el Sol por el beneficio de los arboles y cañas, tubimos bastante bochorno. Despues de la subida seguimos una ladera de arboles pequeños que llaman Canelos, molestisimos para andar, por estar mui espesos. Hicimos alto en un llano a la orilla de un Zanjon, que tenia un poco de agua. Desde aqui se divisa el derrumbo, que dicen hizo retroceder al P. Guell. Está al pie de un cerro nebado, del que continuamente se está cayendo la nieve. Este cerro estoi para mi es el que llaman Vanquenmay y está continuamente tronando, que asi se parece, cuando cae un peloton de nieve. El derrumbo es colorado y tiene cegado el rio, o por mejor decir el rio nace de su nieve.

Despues se fueron a ver la Laguna cuasi todos y de paso componer el camino, que aun restaba para subir a lo alto del cerro. Tambien registraron algunos la bajada para la Laguna y la hallaron mui peligrosa. Vinieron a mi con esta noticia y determiné fuesen otra vez a reconocerla, para lo cual fué el hijo del Sargento con otros tres y allaron que solo podrian vajar a la ligera y con poca carga. Con esto determinamos el retirarnos y seguir el otro camino, que aseguran no ay peligro aunque se tarde un dia o dos mas [19].

Dia 5 del mismo

En quanto amaneció nos bajamos todos a la playa del rio grande para disponer el viage por la otra parte. No sé quando quedé mas rendido, si ayer en subir u oy en bajar. Tambien la gente, estaba bastante rendida y se le mandó descansar todo el dia.

Dia 6 del mismo

Salieron siete hombres a talar y abrir camino y los demas fueron con bastimento siguiendo el rio grande, que despues de unas seis quadras da vuelta al leste con un llano todo esplayado frente a una abra que va al leste y por ella es el camino. Despues de andar por esta playa como nuebe o diez quadras, sigue la abra del rio grande al sur cosa de media legua en donde esta el derrumdo y el cerro arrojando pelotones de nieve. Seguimos la abra del leste a la orilla de un rio claro el que pasamos dos veces hasta hacer pascana [20], y se condugeron los bastimentos que eran tres viages. Aun era temprano y la gente adelantó un viage para tener mas abanzado el camino y esto lo hacen por el gran deseo que tienen de llegar.

Dia 7 del mismo

Luego que aclaró el dia tomó la gente carga y llebaron otro viage: nosotros los seguimos hasta encontrar con lo que ayer adelantaron, en donde estubímos hasta que volvieron con otro viage. Quando llegaron amenazaba a llober, y con toda brebedad se hizo una barraca con cortezas de Robles, que son los arboles que ay por estos montes. Antes de concluir esta maniobra volvió a aclarar el sol y dejando asegurada la maior parte del bastimento, siguieron la conduccion, se pasó el rio tres veces y a la tarde ya estaba todo junto.

Dia 8 del mismo

Mui temprano salimos y la gente por no hacer tantos viages aumentó la carga. Cosa de una legua alcanzamos a los taladores. Haviamos ya subido tres cuestas no mui largas ni de mal paso, y aun les restaban dos que abrir para llegar a lo alto de la cordillera. Siguieron la primera y despues de subirla se sigue un llano todo lleno de canelos pequeños que molestan mucho al andar. Pasamos una vega corta y al entrar en el monte se hizo pascana: bajamos todos en busca del bastimento, dejando el talar para la vuelta. Llegaron cerca de las doce, y el tiempo ya, amenazaba a llober. Luego se formó otra barraca de cortezas de Reulines, que los ay grandes y son generales en los altos de las cordilleras que tengo andado y su corteza no sirve para tiendas de campaña [21]. Luego comenzó a llober y este es el segundo dia de agua que hemos tenido despues que andamos por el monte.

Dia 9 del mismo

Estubo llobiendo toda la noche sin cesar, y aun que hicieron una media barraca para mi compañero y para mi nos mojamos bastante. Amaneció lloviendo, duró hasta el anochecer sin cesar. El resto de la noche llovió a ratos.

Dia 10 del mismo

Amanecíó lloviendo pero con esperanza de bonanza como sucedió. Despues no llovió y fueron a ver la bajada para la Laguna. Volvieron cerca del anochecer menos dos, que son D. Diego Barrientos y Francisco Vargas.

Dia 11 del mismo

Como estaba el dia claro subieron todos un viage de bastimento a lo alto de la cordillera y luego que volvieron salí con el P. Valle: ellos siguieron con el resto del bastimento. Subimos a lo alto, que no es mui larga la subida, pero es bastante cuesta: la subi en tres cuartos de hora [22]. Antes de comenzar a subir se pasaron tres Zanjones, pero no son de maior cuidado. Luego que subimos seguimos al norte por la cumbre que es casi llana y salimos a una pampa que está al pie de un cerro mui elevado [23]. En la pampa hai una laguna pequeña en donde hai algunos canqueñes (son pájaros de que ay abundancia en Chiloe). Los peones se divirtieron en cojer algunos de sus poyuelos que son de buen gusto [24]. Luego fuimos al desague de la laguna que corre al N por junto al cerro y desde aqui divisé el principio de la laguna de Nahuelhuapi que solo parece un rio ancho y antes hay un llano de Alerces, Cipreses y Cañas. Los dos que ayer no vinieron llegaron hoi por la mañana y durmieron junto a la Laguna y aseguran que hallaron una canoa, antigua, pero no bajaron por aqui sino por otra quebrada que esta poco mas al O y que la bajada estaba regular. Determinamos bajar por esta y luego comenzamos el camino. Fuimos bajando por un monte de Reulines pequeños y algunos grandes. Ya faltaba que bajar a los alerces del llano y nos vimos con bastante cuidado en un derrumbe que hai; pero se venció la dificultad y bajamos aunque con trabajo sin peligro. Despues seguimos al Poniente en busca de la Laguna por la falda de la Cordillera por huir de un rio grande que baja de una laguna que esta a la otra parte del cerro que dejamos arriba [25], y entramos en un cañaveral mui espeso y, aunque se trabajó bastante no podimos llegar a la Laguna, porque nos cojió la noche; dormimos desconsolados por no haberla podido alcanzar.

Dia 12 del mismo

En quanto amaneció proseguimos el camino y despues de andar como tres cuadras bajamos a la Laguna que tantos sustos, pasos, cuidados y aun bochornos me costó. Llegamos al mes de haber salido de la playa de Ralun. Despues fuimos por su orilla hasta llegar a una playa que está al O en donde está la Canoa antigua, la que por el bordo tiene degneñes o ahujeros para coser la falca: aunque esta toda podrida conserva su perfecta figura [26]. Luego se cortó un roble para plan y quilla de una pirahua que es preciso hacer.

Aqui no se ve mas laguna que un rio mui ancho y manso que corre del O al L. Por las costas del norte y sur está rodeado de cerros elevados. Por el norte le entra un rio que viene por entre cerros, y cerca de la laguna tiene un salto mui elevado. Por la parte del sur le entra el que baja de la otra laguna que dejo dicho, viene muy manso y bastante caudaloso. En la playa del O le entra otro manso [27].

Despues de medio dia salió Don Nicolas Lopez con diez hombres en busca de los bastimentos que quedaron en lo alto de la Cordillera.

Dia 19 del mismo

En estos ocho dias se levantó una pirahua de siete brazas y media y ayer quedó lista para echar a la agua. Toda esta vedad se debe a la gente, que ha tomado la empresa con todo empeño y tal, que no descansan hasta no ver concluida la expedicion. Hoi como a las ocho de la mañana se votó la pirahua a la agua. Luego nos embarcamos en ella veinte y seis personas con el bastimento que teniamos [28].Navegamos al leste por un canal entre dos elevadas cordilleras, en donde no se halla playa ninguna, sino todo barrancas. Como a las dos leguas y media ay una Isla, pequeña en medio de la canal. Desde aqui comienza a ensanchar algo y cosa de legua y media ay otra Isla pequeña animada a la costa del norte y al pié de un cerro [29]. Aqui ya ba mas ancho, y al leste se presenta una costa que corre del norte al sur, haciendo abra a este ultimo: presumimos fuese isla, y seguimos entre ella y las cordilleras. Tomamos puerto frente a un estero que entra al sur por medio de los cerros [30]. Fueron algunos a registrar y hallaron que habia paso. Se encontraron rastros de animales, serian guanacos, que dicen los hay en estas tierras. Despues de media tarde seguimos viage por el pié dela Isla y pasamos un estrecho, que es vagio, por donde solo cave una Piragua. Despues abrió otra laguna en la que ay una Isla, pero de poco circulo, con varias ensenadas y governando entre el L y NE y despues al SE llegamos a otro vagío. Despues hay al SE otra anchura de laguna y la rodea un llano no mui dilatado, pero gustoso a nuestra vista, que estaba cansada de ver barrancas y cerros. Tomamos puerto luego que pasamos el vagío, porque no sabemos por donde vamos. Al S hay cordilleras, pero no muy altas y de poco monte. Todo el dia corrió un viento fuerte del O que nos es favorable, pero como no hemos hecho vela, todo se navegó a remo.

Dia 20 del mismo

Amameció lloviendo, pero luego cesó, y nos embarcamos para buscar paso. Llegamos al fin de la ensenada y no hallamos paso alguno. Prosigue el viento contrario para retirarnos, y asi aseguramos la pirahua y sali con el sarjento y seis hombres mas a rejistrar el llano. Anduvimos por un llano lleno de pasto cosa de una legua y subimos a lo alto de un cerro, desde donde se ve una laguna acia el sur, que segun parece ba del leste al oeste, y presumo la forma el estero que dejamos ayer cuando entramos en esta ensenada. Tambien vimos el resto de la laguna grande, que por la parte del sur tiene algunos cerros sin monte, a la orilla pampas y al leste algunas lomas. Encontramos rastros de gente, y de animales y de estos vimos dos, no sé si serán guanacos o corzos, porque no los podimos distinguir. Ay en el llano algunos arboles ridiculos y muchas fresas de buen gusto, y tambien quemazones en algunos montes pequeños [31]. A las tres de la tarde salimos con ánimo de llegar al puerto en que habiamos dormido, por ser el viento contrario; pero calmó algo y salimos de la ensenada; siguiendo despues la costa acia el norte dimos vuelta, a la punta y tomamos puerto en una ensenada pequeña por ser algo abrigada.

Dia 21 del mismo

Antes de embarcamos hicieron vela con los ponchos, y a las cinco y media de la mañana nos embarcamos. Salimos de la ensenada a remo, y despues a vela rebasamos la punta que esta mas al leste. Sigue una costa al sur y da vuelta al leste, de que se forma una gran laguna. En medio de ella ay dos Islas, la una mediana y la otra pequeña: llegamos a esta y por estar el viento mui fuerte tomarnos puerto que lo tiene mui bueno[32], para ver si se reconocia algun lugar abrigado en la costa que corre por el sur, que nos sirva de puerto. En esta isla ay monte quemado. Nos parecia uno aproposito y fuimos en derechura a él, pero no era mas que una playa desamparada, y antes de tomar puerto fué preciso descargar la pirahua, y con la fuerza de la ola botarla afuera de la agua. Registramos la costa, y presumimos que fuese el lugar en donde havia estado la Mision, porque havia papas, navos, romaza y otras señas de haver estado alli alguna residencia de gente.

Poco despues de medio dia salí con el sargento y otros doce hombresa registrar acia el sur y luego que subimos un alto vimos un Zanjon que venia de los cerros con bastante profundidad: lo pasamos, y por el medio corre un rio no mui grande, y luego que subimos a lo alto de la parte opuesta [33] encontramos un camino usado y pisadas de caballo. Tambien vimos humos acia el norte, distante cuatro o cinco leguas de nosotros. Fuimos por el camino que ba acia el Leste y despues de andar por tierra llana como quatro leguas ya se iba acabando el dia y no teniamos agua para beber; pero al llegar frente a una quebrada dimos con un rio bastante caudaloso. En quanto lo pasamos, encontramos pisadas frescas de dos caballos y dos caminos, el uno iba al leste y el otro al norte. Hicimos noche junto a estos dos caminos al pié de unos arboles en donde havia quinoa y bastantes flores [34].

Dia 22 del mismo

Se encuentran
los
Indios Puelches
Antes de amanecer comenzó a llover, pero no fué mucho. Luego que amaneció, mientras yo recé los Maitines y la Domínica, hizo la gente su almuerzo de Chedcan (que es agua hirviendo con un poco de harina): despues hice yo lo mismo [35] y tomamos el camino del norte, siguiendo la costa del rio en partes por su misma orilla y en otras apartados. Cosa de tres quartos de legua entramos en un pasto mui alto: nos mojamos bastante y el frio tambien nos refrescó demasiado. Al salir del pasto pasamos un riachuelo que viene del Leste por una pampa que tendrá tres leguas, y termina en una loma que corre del norte al sur por mucha distancia. Despues del riachuelo se perdió el rastro de los caballos, y se volvió a encontrar en el cerro en donde havian estado siguiendo animales segun se demostraba en las pisadas.

Desde lo alto del cerro vimos una senda en medio del pasto: fuimos a verla, y hallamos que los caballos havian pasado poco antes por allí. Ayer al pasar el primer zanjon, haviamos visto humos a la parte del norte de la laguna, y esta huella de caballos ba acia allá. Seguimos las pisadas y quanto mas andabamos ibamos encontrando las señas mas frescas. Fuimos subiendo y bajando varias lomas, y estando ya cerca de los humos, al subir una loma no mui grande vimos un hombre a caballo que nos estaba mirando. Hícimosle señas que viniese, y luego dió la vuelta al caballo y se retiró. Cargaronse cinco fusiles, que se llevaban, y don Nicolas Lopez se adelantó con su fusil llevando una sabanilla y llamándole con ella: vino el indio cerca de él y sin responderle se volvió a marchar a toda carrera. Fuimos en su alcance y vimos que iba subiendo otra loma: el capitan le llamó haciendole señas de paz, y aunque volvió a acercarse no respondió, y dió la vuelta a juntar sus caballos. Nos juntamos todos con el capitan y luego asomaron quatro indios a caballo y vinieron ácia nosotros. A distancia de media quadra poco mas o menos, nos preguntaron, si veniamos de paz y de buen corazon? Se les respondió que sí, y dijeron que dejasen las armas porque les tenian mucho miedo. Se mandó que las echasen al suelo, y que ninguno desamparase la suya. Me acerqué a ellos acompañado del sargento y del capitan, los saludamos y dimos las manos en señal de amistad. Luego llegó el cacique principal acompañado de otros dos, y nos hizo las mismas preguntas, y se le respondió lo mismo. Preguntele como se llamaba, y me respondió que se llamaba Mancúuvunay. Su mujer preguntó a uno de los primeros que nos encontraron, si veníamos de paz, y respondiendole que si, luego comenzó a cantar, y la acompañó la madre del cacique. Fueron llegando otros indios y indias y estas acompañaron a las dos en el canto. Despues se le pidió licencia para celebrar nuestra vista disparando tres tiros al aire, la dieron y al oir los tiros no solo se espantaron los caballos sino tambien ellos.

Nos convidaron a sus toldos; fuimos con ellos a un llano entre cerros en donde tenian sus toldos. Cada toldo se compone de siete a ocho estacas clavadas y cubiertas con cueros de caballos y venados bien bruñidos. Nos dieron por alojamiento el toldo del cacique Mancúuvunay y para recivirnos saco dos pellones negros, los que puso sobre un cuero de caballo y nos mandó sentar. Luego comenzaron a tratar unos con otros y todos se hicieron compadres. Mandó el cacique matar un carnero para mi: el primero que nos vio, sin que nosotros le viesemos mato otro para Don Diego Barrientos: y el que nosotros vimos primero otro para Don Nicolas Lopez. Se asó la pierna de uno y de puro gordo apenas se podia comer. Nos dieron sal mui rico, y a mi juicio es mejor que la de Lima. Toda la tema de Mancúuvunay era decirme si eramos de un corazon? y por mas que yo le respondia que si, jamas dejaba de la boca esta pregunta. Sospechamos algun misterio en tanta repeticion, y le preguntamos si dudaba de mi palabra? que yo no venia a su tierra por hacerle daño alguno, sino a buscar su amistad, que para eso nos habia mandado el Governador de Callvuco (no entienden por Chiloe) y assi que no sospechase de mi. Me contestó diciendo, que pocos dias hacia que havian llegado a otra tierra cercana, a la suya unos Españoles de Buenos Aires, y que despues de haberlos agasajado los Indios, y dadoles caballos para su retirada al tiempo de la despedida los habian llevado presos a todos, y presumian que nosotros hariamos lo mismo con ellos. Procure disuadirlo de ello, y aunque decia que me creia, siempre continuó con su recelo. Preguntéle por los Españoles y me dijo, que no los havia ni al norte ni al Sur.

Despues tomé el Brebiario para rezar, lo cogió el cacique, le enseñe las láminas, pero en nada reparó, sino en las letras coloradas. Fui a rezar, y quando volví le encontré con las manos juntas diciendo atágnen atagnen, malo estoy, que me atarán, y era que quando yo estaba rezando presumió que estaba yo haciendo algun encanto para acabar con ellos. Asi se lo dijo al sarjento y a otros.

A media tarde llegó otro cacique, llamado Cayeco, con un caballo cargado de carne de Huanaco; pasé a verle, y me hizo las mismas preguntas que los otros. Me retiré al alojamiento y me mandó un costillar de Huanaco; pasé a su toldo a darle las gracias, le convidé con un Zigarro y Nos dimos las manos en señal de amistad y me retiré. Mientras yo estaba manteniendo conversacion al cacique Mancúuvunay el Sarjento por una parte y otros por otra sacaron de los Indios, y del otro cacique que contiguo a sus tierras, y un dia de camino poco mas están los Aucahuincas que estos dicen Aucapicun. Dormimos todos en el toldo del cacique, y para disimular el que teniamos sentinela comenzó la gente a cantar al uso de los Indios de Chiloe, y ellos correspondieron a su modo, por lo que se pasó la noche alegremente [36].

Dia 23 del mismo

Toda la noche se pasó en vela, con el disimulo del canto, sin que conociesen el cuidado con que estábamos. Cuando asomó el primer lucero del dia, comenzó el cacique a dar los dias a todos cantando, y tendido en el suelo. Diólos a las bacas, ovejas, caballos y demas hacienda. Pidió un tiro para romper el dia, se finjió cargar el fusil, porque ayer se les aseguró que estaba descargado. Salió un mozo a disparar, el cacique salió detras, pero con el tiro cayó en tierra de miedo.

Ya havia aclarado el dia y vinieron los caciques, y me dijeron que junto a sus tierras ay unos Picunauca o Aucapicun (la otra version dice simplemente "unos Aucas") que les van quitando sus tierras: querian que yo fuese con mi gente en su compañia a matarlos con los fusiles. Que estaban dos dias de camino, que aunque tenian fusiles no tenian pólvora y que tenian mucho miedo a nuestras armas. Respondí que a matarlos no podia ir, pero que iriamos a verlos, y que les diria que se estuviesen bien en sus tierras y que no quitasen, ni inquietasen a los Indios: y si no lo hacian así, serian castigados como perturbadores de la paz. Convinieron en ello y que yo buscase otros quatro hombres mas de los que habian quedado en la Pirahua. Despues dijo un cacique que eramos pocos, y que le parecia que yendo yo con cuarenta hombres el año que viene podriamos ponerles miedo. Que yo viniese a las tierras, que los Aucapicunches les querian quitar y con esto se acabaria la discordia que tenian. En sabiendo los Aucapicunches que los de Callvuco havian vuelto a tomar sus tierras, ya cesarian de hacerles daño y no les quitarian sus manzanos. Yo deseaba el ir por verlos, mas por no ponerlos a estos en sospecha, lo dejé para otro año si se da providencia para ello, y seria lástima no repetirla. Quedamos en que volberia otro año y me señalaron tierras en donde haviamos de vivir y lugar donde haviamos de tomar puerto, dando las señas que haviamos de hacer quando llegásemos, que son humos en la Isla.

Luego que amaneció dispuse el retirarme y todos los hombres nos acompañaron. Nos dieron caballos que los tienen mui especiales, y algunos con marca. Presumo que los robaron a unos Españoles que dicen ay al Sur, de donde acaban de venir, y dicen que han tardado tres meses en el viage: que andan bien vestidos y que no tienen armas, de que presume que la relacion de Rojas no va mui fuera de camino. Bastante trabajo me costó el llegar con el cacique, que cada paso me decia que estaba con el recelo de que yo le habia de atar. Llegamos al fin: los regalé con chaquiras, cascaveles, vizcocho y arina tostada, y tambien les dí para sus mugeres e hijos. Se despidieron de nosotros, y estoi, segun lo contento que fueron, que aun despues de llegar a sus casas no lo creerian principalmente el cacique Mancúuvunay a quien regalé una acha en nombre del Señor Governador de Chiloé. Quando veniamos pasamos al lugar en donde estuvo la Mision. Hay algunos manzanos y nada mas. Está a la parte del este de la Laguna, como unas cinco cuadras apartadas del desagüe a la orilla de un riachuelo [37].

Dia 25 del mismo

A las ocho de la mañana llegaron dos Indios mandados por los caciques a pedirnos licencia para venir a visitarnos. Tenemos el viento contrario y tanto que ni aun nos atrevemos a votar la Piragua a la agua. No sabemos cuando mejorará el tiempo y assí les dijimos que bien podian venir. Regalamos a los Indios y se retiraron muy contentos. Al anochecer calmó el viento, que ya havia mas de tres semanas que duraba sin intermision [38].

Dia 26 del mismo

Amaneció en calma y no nos retiramos por la palabra que haviamos dado a los caciques de esperarlos. A las nuebe poco mas llegó uno a darnos parte como venian. Luego asomaron quasi todos hombres mugeres, y niños: trahian cueros de Huanaco para vender. Luego que llegaron como unas veinte varas antes del alojamiento se pararon todos: Salí a recivirlos, y todos se apearon. Los volvi a regalar con vizcocho, arina y abas tostadas, y quedaron gustosos. El cacique Cayeco y el capitan nos trajeron dos ovejas: al cacique dí una acha y al capitan un machete, que lo agradecieron mucho [39]. Propuse a los caciques el ir a ver los Españoles que ay al norte y al sur: y dijeron que volviese temprano el año que viene, que se pondria en egecucion nuestro deseo, y que fiasemos en ellos. Me parece que cumplirán su palabra segun las demostraciones que hicieron. A las once poco mas o menos nos embarcamos y nos dieron el buen viage a su modo: se dispararon dos tiros y ellos lo celebraron con mucha algazara. Luego salió el viento contrario y a remo fuimos ala Isla pequeña, en donde nos fué preciso tomar Puerto, porque no podemos propasar. Al anochecer cayó un chubasco de agua y el viento arreció mas.

Dia 27 del mismo

Continuó el viento de la travesia bastante fuerte, y a media mañana amainó un poco, salimos; pero no nos atrevimos a proseguir, porque aun estava muy recio y nos retiramos al Puerto.

A la tarde se suavizó un poco, y a las seis de ia tarde salimos a fuerza de remo, y como entró noche fué calmando.

Dia 28 del mismo

Despues de haver navegado a remo toda la noche, llegamos al amanecer al principio de la Laguna y le pusimos el puerto de la Esperanza [40]. Se aseguró la pirahua y los remos y a las nuebe de la mañana comenzamos a subir la cordillera. Fuimos a dormir cerca del rio grande, que entra en la Laguna de todos Santos.

Dia 29 del mismo

Despues que bajamos al rio, conocimos que havia havido muchas avenidas. En parages trabajosos de vadear a la ida, pasamos a pié enjuto, y el rio toma otro rumbo. A las quatro de la tarde llegamos a la laguna de todos Santos. Haviamos dejado dos jamones y unos costales de arina: los jamones no parecieron y un costal de arina lo havian arrastrado y roto: serian zorros, que ala ida vimos uno, o algun Leon. Cuando llegamos havia virazon, que hicimos diligencia de embarcarnos, mas cerca de ponerse el sol calmó, y luego echamos las pirahuas al agua. Estaba la laguna bien baja y fueron tirando las pirahuas por la agua mas de una cuadra. Luego seguimos viage. Navegamos toda la noche, que es el mejor tiempo para navegar esta laguna, porque de dia rara vez falta el viento de poniente y regularmente dura hasta entrar la noche segun lo que he visto[41].

Dia 30 del mismo

Al amanecer llegamos al puerto y playa en donde hizimos las pirahuas, y las aseguramos por si sirven otra vez. Luego tomamos viage con animo de llegar a Ralun. Apenas salimos del monte que ay para llegar a la Laguna de Callvutue, comenzó a llover y nos quedamos en el rancho que ay allí, hasta el dia siguiente.

Dia 31 del mismo

Cuando amaneció presumimos que no lloveria, pero despues de pasar lo derrumbado, que será, cosa de tres cuartos de legua, al entrar en un poco de monte, comenzó a llover y nos mojamos a cual mejor. Viendonos todos mojados, continuamos el camino en el que ya no ay monte hasta llegar a Ralun. Encontramos a los que quedaron guardando las pirahuas, buenos, y nos dijeron, que havia tres semanas que corrian estos tiempos. Nos secamos al fuego, y se nos olvidaron todos los demas trabajos.

Dia 2 de Febrero

A las seis de la tarde salimos para Chiloe, navegamos a remo toda la noche, y nos amaneció a la boca de Reloncaví. Nos pareció el tiempo bueno, y nos engolfamos para Callvuco; pero antes de llegar a la Isla de Huar salió un norte fuerte, y nos obligó a ir por la parte del sur de la Isla de Poluqui y antes de llegar a la punta nos salió al encuentro un chubasco de agua y viento del N. O, que nos puso en bastante trabajo porque nos fué preciso arriar vela, y la corriente nos ronzaba. Pasó el chubasco y a remo fuimos costeando hasta la capilla de Chope [42], en donde dormimos. El dia quatro pasamos al fuerte de Callvuco para cantar una misa en accion de gracias a nuestra Señora de Guia, lo que hicimos el Domingo cinco de este mes y luego salimos para, el puerto de San Carlos, a donde llegamos el dia seis a las cinco de la tarde.

Sea Dios bendito

Esto es lo que ha pasado en esta espcdicion en la que todos los que fueron han trabajado con el mayor empeño i amor al servicio de ambas majestades, por lo que se deben tener por fieles i leales vasallos de nuestro soberano (que Dios guarde) i fieles cristianos que con el mayor empeño desean la propagacion del santo evanjelio en aquellas bascas i dilatadas tierras [43].

DESCRIPCION DE LA LAGUNA DE NAHUELHUAPI

La Laguna de Nahuelhuapi es una de las mas particulares del Reyno de Chile, segun dice el Abate Molina, en su historia del Reyno de Chile. Tiene su principio yendo desde Chiloe al leste del volcan de Pata, que es el que se ve desde Chiloe, y distante de el ocho o nuebe leguas. Su primera entrada es un canal no mui ancho y de tres leguas y media a quatro de largo: todo está rodeado de cerros bastante elevados. Ay tambien una Ysla en el medio, y otra al fin arrimada a la costa del norte. Entran en este canal tres rios bastante caudalosos: El uno entra, por la parte del sur, que baja con bastante mansedumbre, de una Laguna que está entre los cerros de la cordillera. El otro entra del Oest, y el tercero viene de la primera quebrada de las cordilleras del norte.

Concluido el canal entra al Sur un estero, que me persuado forma otra laguna entre los cerros, y antes de entrar en este estero, está al leste el estrecho y ensenada, que pasamos el dia diez y nuebe de Enero. Frente del estero del Sur forma otra ensenada grande al noroest, que tiene una ysla grande y larga, y otras pequeñas: esta ensenada está rodeada de cordilleras nebadas. Por la parte del sur de la ysla grande se pasa para el resto de la Laguna, que ba al leste, y sigue despues de la ysla como cinco leguas hasta el desague. Tendrá de ancho de dos leguas y media a tres ácia el Sur, en donde ay dos Yslas, la una mediana, y la otra pequeña. Por la parte del sur ay cerros no mui altos y de poco monte. Por el leste ay una pampa de mas de ocho leguas, que se termina en un cerro no mui alto, que corre norte sur. Por la parte del norte de este último seno ay una pampa dilatada resguardada de un cerro que en partes aun tiene nieve y a la falda ay algunos montes. A la orilla de la Laguna ay algunos arroyos en donde ay arboles pequeños de Reuli, y algunos manzanos. El desagüe está a lo último ácia el leste, tira al norte y despues sigue al leste por la pampa. Desde este desagüe hasta frente de la ysla grande es lo que llaman Nahuelhuapi, en donde estuvo primero la Mision y me señalaron para nuestra habitacion quando vuelba a vivir allá. Tendra de largo del O al E de quatro a cinco leguas costeando la laguna. El largo de la laguna contadas las dos ensenadas será de diez a once leguas poco mas o menos, y poco menos contando por donde entramos.

Toda la tierra que rodea este último seno me parece, que puede producir de todo fruto y semilla. Encontramos una espiga de trigo junto al puerto, que tomamos, que tenia al pié, doce granos en circuitu, y esto sin cultivo, que si estubiera cultivado el terreno me persuado, que fuera mas larga. No la he trahido porque se perdió mientras fuí al registro de la tierra..

Los Indios que encontramos son Puelches, hablan la misma lengua de Chiloé, y algunas veces hablan otra, que no entendemos, pero me persuado, que es la de los Calenches, que andan mas al Sur. Antiguamente hubo Pogyas al Sur de la Laguna, que tenian distinto idioma, y es natural que estos la entiendan y hablen. Ahora no los ay y dicen que se han acabado unos con otros en guerras. Otros pogyas ay mas al Sur, y no pueden ser muchos, porque dicen que los tienen sugetos, y siendo estos poco menos serán ellos.

Todos se mantienen de Huanacos, Abestruces y caballos; tambien tienen alguna Quínoa, trigo y cebada: pero estas semillas no son muchas, ni permanentes, porque no cultivan la tierra, sino que las arrojan en las laderas de los arroyos, y lo que sale lo coge el primero que llega. Su vestido es de pieles de Huanacos bien bruñido y pintado. Sus armas son bolas atadas en las puntas del lazo, que llaman Laqui con el que cogen los animales. Usan de arco y flecha, y algunos tienen puñales pequeños, que los compran a los Pehuenches [44].

CAMINO DESDE CHILOE A NAHUELHUAPI

Dos caminos havia antiguamente para Nahuelhuapi: Uno por las Lagunas, y otro por Vuriloche. Para uno y otro se entra por el estero de Reloncaví, que ha al Leste tres leguas, y despues quatro al norte. Despues se va por tierra hasta la Laguna de Callvutue 3 leguas, y dos hasta la de todos Santos, al norte. Embarcado en todos Santos se ba costeando la cordillera del Leste, y se sigue siempre hasta el fin en donde ay dos ensenadas, una al Sur, y otra al Norte, y en cada una entra un rio que tiene la agua blanca. Se ba por la del norte, y desembarcado se pasa una cienaga, se sigue la quebrada que ba al Leste, y viene por ella el rio Peulla: este se vadea por donde esté mas ancho, y se reparta en mas brazos. Se ba costeando el rio hasta ponerse frente al derrumbo en donde se ve al Leste una quebrada y por ella baja un rio que yo le pasé Seis veces [45]. Desde todos Santos hasta este rio habrá mas de quatro leguas, y desde aqui a Nahuelhuapi habrá poco menos de tres.

El camino de Vuriloche se toma un poco antes de llegar a la Laguna de Callvutue, y se ha siguiendo el rio Hueñohueño, que baja del SE, por este iban, (segun dicen en Chiloe) antiguamente a Nahuelhuapi, y desde aquí a Chile. En el dia aunque se descubra será mui costoso el ponerlo transitable por los muchos derrumbos que han acaecido, los que quando no lo imposibiliten, a lo menos lo ponen dificultosissimo y trabajosissimo [46].

Nota

En esta expedicion nada se gastó a la Real hacienda. La gente que fué llebó algun bastimento: algunos bienechores concurrieron con algunas limosnas, y tambien mis hermanos los Misioneros me ayudaron con lo que pudieron, y juntamente en mantenerme, por lo que ahorré el sínodo que sirvió para gratificar a los que me acompañaron.

Nota 2.ª

El señor Governador mandó dar a cada peon media piedra de Sal, que este año importó cinco reales, y quedó mui satisfecho [47]. Luego que se marchó la gente, me embarqué para Lima, en la fragata nombrada Ntra Señora de las Mercedes y llegué a Lima el dia 31 de Marzo del año de 1792 [48] en donde sucedió lo que se puede ver al fin del Diario [49]. Cuando el Exmo. Señor Virrey supo el descubrimiento de la laguna dijo: q.e ya veia al P.e Menendez con una mitra en la cabeza: pero ni él se la puede dar ni el P.e Menendez trabajó por tal interes [50]. Vale (Rúbrica orijinal).



APÉNDICE A LA SEGUNDA ESPEDICION


Oficio de D. Lucas de Molina al Gobernador de Chiloe sobre el boquete abierto por frai Francisco Menendez.—1792 [51].

El cacique Tangol que, reside cerca de Maypué [52], en los llanos, me ha hecho mensaje comunicándome que le han avisado de parte de los pehuenches como se halla abierto un portillo en la cordillera al frente de Calbuco, que abrieron los de esa provincia en compañia del padre Fr. Francisco Menendez hace pocos meses, que entraron por él, y hablaron con el cacique Manquemunay, que por este motivo quisieron matarle dichos pehuenches; y que habiendose retirado dicho religioso para esa provincia con intento de juntar mas gente para volver esta primavera a las referidas tierras, han hecho junta los pehuenches con los puelches en la que acordaron que luego que entren los de Chiloé darian contra ellos, y que se cerrase enteramente dicho portillo, pues solo permiten y son gustosos dar el paso franco por la parte de esta plaza para donde gustasen ir; lo que pongo en noticia de V. S. para su gobierno y conocimiento, lo que igualmente tengo hecho al Sr. Capitan General del reino, para que en ningun tiempo resulten cargos a este gobierno sobre la materia [53].

Dios guarde a V. S, muchos años.—Valdivia Mayo, 22 de 1792.

(Firmado)—Lucas De Molina [54].

Sr. Gobernador de la provincia de Chiloé D. Pedro Cañaveral y Ponce


Notas
  1. Nuestro viajero vuelve a ponerse nuevamente en campaña: Debia creerse que se sentiria desalenme por no haber podido atravesar en su viaje anterior la Cordillera ni ménos alcanzar el objetivo final de su espedicion. Su fama de esplorador sin duda se hallaria seriamente comprometida. Sabemos que aquel resultado negativo no era imputable a su falta de pericia en la esploracion de la Cordillera, sino a la deficiencia de los datos de que disponia i que le habian inducido a acometer la entrada por dos diferentes lados. Felizmente no se desanimó, i lo mejor fué que sus mismos compañeros de viaje, los Barrientos i los milicianos i soldados, hicieron una cuestion de honor del descubrimiento del lejendario lago, ofreciendo espontáneamente su cooperacion para una nueva tentativa. La nota anexa al diario del viaje anterior relata bien estos antecedentes; vimos que los misioneros i algunos vecinos entusiastas ayudaron tambien con sus donativos.

    De esta manera esta importante espedicion se organizó sin apoyo oficial alguno i solo por contribuciones voluntarias—sin duda un hermoso ejemplo de abnegacion, que contrasta con la práctica de nuestro tiempo en que todo espera la iniciativa o intervencion del Gobierno.
    Del mismo modo que las espediciones anteriores éste tambien se hizo con la vénia de la autoridad local, que era el gobernador D. Pedro de Cañaveral Y Ponce. Poeeemos pocos datos sobre este funcionario, quien subrogó al coronel P. Francisco Garos. Era brigadier de los reales ejércitos i capitan de navio que habia sido de la real armada. Tomó una parte activa en la refundacion de la nueva Osorno, juntándose en ella con el esclarecido capitan jeneral D. Ambrosio O'Higgins. A fines de 1795 ejercia todavia el cargo de gobernador de Chiloé (Moraleda) [n 1].
    Menendez i Moraleda dan solo la version sencilla de su nombre, tal cual viene en el título. La hemos completado por la adicion "y Ponce", que hallamos en un oficio de D. Lucas de Molina, que reproduciremos mas adelante.
    Falta en este lugar el permiso reglamentario del presidente de las misiones, que se habrá omitido por no considerarse ya al autor bajo su dependencia o por ejercer él mismo ese cargo, segun lo deja entender Moraleda.
    Este viaje de Menendez es el mas conocido de todos: existen varias copias de su diario oficial, por ejemplo en la Biblioteca Nacional [n 2], en el Ministerio de Relaciones i en poder del señor José Toribio Medina; poseo tambien una que me obsequió hace años mi benévolo amigo D. Guillermo Cox. Existe impreso en el "Anuario Hidrográfico" del año 1890, junto con los diarios del primero i cuarto viaje. Este diario fué consultado con preferencia, por considerarse esta espedicion, en que se descubrió el lago i se encontraron los indios, como la mas importante.
    El testo de este diario-informe difiere en algo del testo de nuestro manuscrito, siendo en parte mas estenso, mientras este último trae a su vez datos importantes que faltan al primero. Hemos refundido las dos versiones en una sola relacion segun el principio adoptado en el primer viaje. El diario impreso trae una razon detallada del viaje de Castro a Calbuco, a que el manuscrito dedica solo pocas palabras, i unas tradiciones populares de Chiloé.

  2. D. Nicolas Lopez, ascendido desde el viaje anterior a capitan de las milicias de Quenac, se muestra siempre mui adicto a Menendez, juntándosele con un buen continjente de la tropa de su mando. "La isla Quenac es bastante poblada i con cultivos en proporcion, que la hacen una de las mas importantes del Archipiélago. Sus habitantes son laboriosos agricultores i madereros (Vidal Gormaz)".

    El número total de los milicianos, llevados desde Castro i sus inmediaciones, fué de veinte i tres, de modo que con las personas que se le juntaron en Calbuco el total de espedicionarios ascenderia a unos treinta.

    Tanto los milicianos como los víveres se hallaban repartidas en diferentes puntos, algunos distantes como en la isla Quenac situada al Este afuera de la de Quinchao, o en las orillas del canal de Dalcahue entre la isla Chiloé i esta última. Faltaba reunir estos elementos de un modo conveniente. La situacion de estos puertos e islas exijia un itinerario especial.

    No hallamos apuntado en los mapas modernos el asiento Quilquico; es mui probable que sea idéntico con el de Quildico, anotado en el nuevo mapa N.º 71 de la Oficina Hidrográfica, cerca de la ribera occidental del canal de Dalcahue en la isla Chiloé i junto a la capilla de Tei situada en el istmo que el fondo del estero de Castro forma con el canal citado. Moraleda menciona juntas las capillas de Tei i Quilquico como las mejor cultivadas de la provincia [n 3].

    Entendemos que Menendez se dirijió en la canoa, en que puede navegarse solo por aguas mansaa, al tin del estero de Castro, pasó a pié por el istmo ("deshecho") de Tai a Quilquico en la ribera del canal de Dalcahue i frente a Queyll en la isla Quinchao. Mientras tanto el padre del Valle fué con la pimgua por el golfo que separa la boca del estero de Castro del canal, entrando a éste despues de rodear la punta saliente de Aguantao, en que termina la peninsula formada por el estero de Castro i el canal de Quinchao. Como la direccion de este canal es de Norte a Sur, el viento Norte, que sopla siempre con fuerza, es contrario para navegar en esta direccion.

    El puerto Queyll no le hallamos ubicado bajo su nombre en ningun mapa, pero su ancladero está marcado en el mapa que acabamos de citar. Moraleda [n 4] surjió en este, puerto que esta en la costa occidental de la isla Quinchao a espalda de la villa Achao, situada en la ribera opuesta, i anduvo a pié por el istmo de poca anchura que la separa de Queyll. Por Achao i Queyll acudirian por mas cerca los milicianos de Quenac. Menendez no tendria dificultad de transportar en cualquier embarcacion i con cualquier tiempo sus bagajes de Castro i Quilquico a Queyll, que era el punto convenido para reunirse con el padre del Valle. Estos viajes i trajines por los canales e istmos dan una escelente idea de las vias de comunicacion tan variadas que ofrece el Archipiélago, i del desarrollo marítimo de gue será capaz en el porvenir, cuando el comercio i la industria principien a tomar mayor impulso.

  3. Se ve que habia bastante movimiento de embarcaciones que traficaban entre Castro i San Carlos conduciendo a este puerto los productos agrícolas del interior de Chiloé. Este comercio se efectúa hoi dia todavia en la misma forma, estendiéndose tambien a Puerto Montt.

    Sobre José Vargas véase la nota de Menendez al fin del primer viaje.

    No poseemos datos sobre la persona del anciano Vicario Eclesiástico del Archipiélago quien en ausencia del Obispo, que solo en 1795 vino a visitar a Chiloé (Moraleda), representaba su autoridad espiritual mas alta

    José Andrade, fué probablemente un miembro de la distinguida familia de los Andrade, que florece aun en Chiloé, i pariente de Ignacio i Fernando Andrade, alcaldes de Castro en la misma época (Moraleda).

  4. El autor no pierde ocasion para cultivar su antigua amistad con la familia de los Barrientos, recalando ahora tambien a Quiquel, con lo que ya fueron cuatro las veces seguidas que se presentó en ese lugar para salir a sus espediciones. Podemos figurarnos que esta visita a sus antiguos compañeros de viaje seria mui cordial. Efectivamente Diego i Dionisio Barrientos, los taladores mas avezados que habian tomado parte en sus esploraciones, volvieron a juntársele.
  5. La isla Caucahue es de alguna extension i se halla pegada a la costa oriental dela isla Chiloé. La punta Quinterguen hace salida al E. S. E.; tiene una figura especial formando una pequeña península separada por un istmo. Parece que no ofrece buen puerto, porque en un fuerte temporal del año 1795 se perdió junto a ella una piragua que conducia milicianos (Moraleda) [n 5].
  6. Esta isla se halla inmediata a la de Puluqui i a la de Caycayen en que está situado el fuerte de Calbuco.
  7. Tenemos tambien al anciano Sarjento D. Pablo Tellez listo para la nueva campaña, acompañado de su hijo Francisco i de su sobrino Diego Tellez, que anduvo ya en la primera espedicion.

    No sabemos si el soldado veterano Lázaro Vargas tomó parte en la espedicion anterior como uno de los cinco soldados comisionados por el Gobernador. El mismo afirmaba haber hecho cuatro viajes a Nahuelhuapi (Moraleda); Menendez le vuelve a nombrar en el cuarto viaje.

  8. Cayehuapi (Caicura) nos es conocido del viaje anterior, en que el autor nos ha dado tambien una descripcion de los vientos que favorecen i dificultan la entrada al Estero. Esta vez ella fué mas difícil por el viento tan recio.

    He aquí lo que nos ha comunicado el apreciable jóven ya difunto D. Jorje Oelckers E. sobre los vientos reinantes: el viento Sur entra al Estero durante el dia con mucha fuerza como en el presente caso; faltando el Sur, como sucede en el invierno, los buques de vela no pueden entrar durante semanas seguidas; en la noche suele reinar el Este que se suele aprovechar para la salida.

    El viento del Este mencionado ántes por el autor i ahora por Oelckers reina en la Boca como viento local del interior de la Cordillera E. Poeppig[n 6] habla de este viento conocido en la Cordillera de mas al Norte bajo el nombre "puelche". En nuestra latitud alcanza pocas veces a fuera de la Cordillera i es de corta duracion como transicion del viento Sur al Norte, que son los vientos jeneralizados. Sin embargo adquiere a veces una violencia estremada. Recuerdo un ejemplo, fué el 3 de noviembre de 1867, en que sopló el Este con mucha fuerza, en el lago Llanquihue i tambien en el seno de Reloncaví: un bote desmantelado i tumbado por este viento fué arrastrado por las olas en un dia de la entrada del Estero a la isla Puluqui, pereciendo en este siniestro varias personas.

    Cajonmó es una caleta señalada por Vidal Gormaz en su mapa al pié del cerro del Cajon. La reconoció en nuestro tiempo por vez primera D. Guillermo Cox, quien recaló a ella en circunstancias iguales a las de Menendez para buscar refujio del fuerte viento i pernoctó allí (1859). Posteriormente la visitó el señor Vidal Gormaz, en enero de 1872, época en que este lugar, de suyo tan solitario, se hallaba en gran movimiento como astillero para la estraccion de durmientes de alerce i cipres. La descripcion que nos dá de la escena que "el caleton" presentaba con este motivo es verdaderamente clásica. Fué sobre todo en ese punto que recojíó sus datos tan importantes sobre la esplotacion del alerce i cipres en esta rejion [n 7].

    "Cajonmó" es otro de los nombres jeográficos aludidos ántes [n 8] que terminan en mo, ofreciendo la particularidad, señalada ya tambien, de ser palabra castellana disfrazada de araucana por la adicion de esa partícula.

    Los farallones de Marimeli, que siguen mas adelante, "son constituidos por rocas escarpadas cubiertas de bosque" (Vidal Gormaz). Son un tipo de las islas roqueñas que guarnecen el pié de la Cordillera i la costa del Pacífico en número infinito i en formas sumamente variadas.

  9. La bahia Sotomo o de San Luis, "la mejor despues de Ralun en en el estuario, ofrece un mediocre surjidero para buques, abrigo contra los vientos reinantes i bastante comodidad para lanchas y botes". Esta ensenada es notable ademas por sus aguas termales. En 1865 conseguí por conducto de D. Antonio Oberreuter muestras de ellas, que remití al benemérito autor en balneolojía Dr. B. M. Lersch en Aquisgran, quien las entregó para su análisis al Dr. Alejandro Claessen, hoi dia uno de los mas distinguidos profesores de química en Alemania. La fuente principal tiene 41,25° C. (41,70° segun Vidal Gormaz), es rica en cloruros i contiene una pequeña cantidad de azufre. Al juicio de Lersch se presta perfectamente para baños i podrá competir con las renombradas fuentes de Aquisgran [n 9].

    Convendria estudiar las condiciones de esta terma con respecto a la posibilidad de formar de ella un establecimiento balneario. Su situacion al abrigo de un puerto i a distancia módica de Puerto Montt i Ancud son favorables.

    Observaré de paso que los datos comunicados por Oberreuter coinciden bien con los obtenidos posteriormente por Vidal Gormaz, lo que es una prueba a favor de su veracidad que se ha puesto en duda.

  10. Se necesitaron seis a siete dias de trabajo pesado para trasportar el material de la espedicion de Ralun a Calbutue. Como el camino era conocido i relativamente espedito, se tiene una idea de la lentitud con que marchan las esploraciones en la pendiente occidental de la Cordillera.
  11. Véase sobre esta espresion típica este libro t. I, dia 21 diciembre de 1786.
  12. Volvemos a encontrar a este guardador que ejerció el mismo oficio en el viaje pasado. Podemos figurarnos que este cargo aunque liviano no era exento de responsabilidad i de una monotonia desesperante, motivos porque se encomendaba a una persona de confianza i de edad avanzada.
  13. Nuestro viajero estuvo en el viaje anterior en la boca del rio Peulla, desde el cual tenia entrada franca al paso de la Cordillera. Ademas se habia cerciorado, en su escursion por el lado Sur del Tronador, que el camino conducia desde el Todos los Santos por la falda Norte de este cerro. Sin embargo no sigue ahora en esa direccion, sino que interpretando mal un dato que le habia dado el viejo Tomas Suarez, el único conocedor sobreviviente de Nahuelhuapi, equivoca el fabuloso cerro Vanquenmay por el Puntiagudo o Bonechemo de Moraleda i hace rumbo hácia el Este de su pié. Como este último cerro le impone, supone que sea el Vanquenmay de Suarez. Lo que hai de difícil en esta ubicacion es la apreciacion del volcan de Calbuco que segun su descripcion se halla en el mismo cordon del Vanquenmay. Si este último es el Puntiagudo, el volcan no es el de Calbuco de hoi dia, sino el Osorno conocido a Menendez, segun vimos, bajo el nombre Guañauca o Pata. Este mismo figura aquí bajo un tercer o cuarto nombre, el de Calbuco, usado en Chiloé en la época, en que el volcan que lleva hoi este nombre no habia llamado aun la atencion. El Calbuco de la actualidad, tan renombrado por la fuerte erupcion que tuvo hace pocos años, no era probablemente conocido a Menendez, porque de léjos i del mar se noto solo en algunos puntos, como Ancud i Calbuco, pueblos que él frecuentaba poco; de cerco no alcanzó tampoco a divisarle, aunque le rodeó en un semicírculo i a poca distancia, pero los cerros altos de la Boca i de Santo Domingo le interceptaban su vista.

    Un observador posterior de gran mérito, Bernardo Philippi, no alcanzó a reconocer tampoco el volcan de Calbuco, sino conoció solo el Osorno que segun él, "se denomina unas veces por el pueblo de Osorno i en otras por el de Calbuco".

    Como el Osorno dominaba por su altura, su posicion avanzada i su estado frecuente de ignicion, su rival, al parecer tan modesto, quedó largo tiempo desconocido. Fué solo en esta siglo, en 1848, que F. W. Döll señaló su existencia, i le dió el nombre "Calbuco" [n 10]. El mapa de Fitzroy le marca como volcan Quellaype, denominacion que no es del todo exacta por no corresponder al volcan sino a la costa del golfo detras de la cual se eleva.

    Como Menendez ha tomado un rumbo equivocado, se apercibe de su error, despues de tres dias de reconocimientos inútiles, i se dirije al fin a la abra primera que segun le constaba era tambien la misma por donde el P. Guell habia entrado en busca, del paso de la Cordillera.

    Menendez mismo se convenció poco despues de que el viejo Suarez no le habia informado mal, siendo que el misterioso Vanquenmay es el Tronador, a cuyo pié hai efectivamente "una abra que va al E. siguiendo el cordon". Parece que Suarez no no habia internado por el camino de Vuriloche sino por el de las Lagunas.

    El anciano e imposibilitado Tomas Suarez es uno de los tres viejos que completan la continuacion no interrumpida de testigos vivos a que hemos aludido arriba [n 11], desde una época anterior a la de los padres Laguna i Guillelmo hasta nuestros dias. Suarez que sirvió a Menendez, fué el segundo, habiendo sido el primero "un español ya viejo", que dió informes a Guillelmo sobre el comino de Vuriloche, i el tercero el viejo Jose A. Olavarria, quien guió en este siglo a los primeros esploradores de Nahuelhuapi. Segun su relacion Suarez estuvo en Nahucehuapi: como despues de la muerte de Guilielmo i Elguea la comunicacion entre Chiloé i Nahuelhuapi quedara cortada i los bosques volvieran a crecer, dejando pronto borrados los mstroa del camino, debe haber estado en la mision en tiempo de Guillelmo o poco mas tarde. En vista de la notoria lonjevidad de los habitantes de Chiloé, señalada ya por Fitzroy i Vicuña Mackenna i tambien en este libro, no debemos estrañar esta cadena de transmisiones que abarca siglos. Es significativo que Menendez omitiera en nuestro manuscrito los cuentos del Vanquenmay i del viejo Suarez. Se reconoce en eso la tendencia de eliminar en esta coleecion de sus diarios todo lo que no sea de interes jeneral, como la descripcion detallada delos viajes de ida i vuelta desde Castro hasta Calbuco o Ralun i las tradiciones no bien fundadas de los Césares i las presentes. Vemos en este cambio la adopcion por su parte de ideas mas progresistas adquiridas en el trato con Moraleda i por el estudio de los autores. En cuanto a nosotros nos interesan siempre las leyendas populares de Chiloé, lo mismo que la descripcion de los viajes por sus islas, de modo que no dejamos de asignados el lugar correspondiente en la narracion del autor.

  14. Hemos hablado ya ántes de la vi razon, que reina a la entrada de los esteros. Los vientos del Todos los Santos obedecen a leyes análogas i se levantan con mucha regularidad, adquiriendo fuerza de temporal en ciertas horas, de tal modo que su navegacion se hace temible. Hemos tenido ocasion tambien de esperimentar en el lago estos cambios alternativos i mui violentos. La descripcion siguiente que debemos al Dr. Carlos Martin da a conocer perfectamente este fenómeno [n 12].

    "Del mismo modo como en las ensenadas i lagos de direccion OE, se observa tambien en el Todas los Santos la alternacion de los vientos de mar i tierra. El que se dirija al Este, para la Arjentina, deberá salir temprano por la mañana, porque durante el dia reina un viento constante del Oeste que levanta en su parte oriental una fuerte marejada. Cuanto mas suba la temperatura del dia, con tanto mas violencia sopla el viento, siendo en los dias calorosos del verano un verdadero temporal. Por el contrario el que esté de vuelta hácia las rejiones cultivadas de Chile, tendrá que esperar la noche: conforme baja la temperatura, se desliza del Tronador el viento de la Cordillera i repele con estruendo las olas hácia las riberas del Oeste. El viajero deberá tener presente esta regla, porque entre las paredes escarpadas de la larga grieta, que forma el lago, el bote hallará apénas un puerto de abrigo". Las señores Dr. Krüger i Dr. Stange se vieron espuestos tambien a temporales mui fuertes en los lagos del Staleufu, lo mismo que su antecesor Menendez, i se han valido tambien del arbitrio de hacer su travesia de noche

  15. Hemos caracterizado ya en el viaje pasado (din dos de marzo) el gran delta formado por los rios Peulla i Steffen al desembocar en el lago. Menendez nos da sus ideas bastante correctas sobre la formacion de esta playa de estructura complicada i de variacion continua. Todos los espleradores que la han abordado, se sintieron perplejos en cuanto al mejor camino para salir de este laberinto con el fin de tomar tierra i asegurar la embarcacion. Hoi dia en que se ha establecido un regular tráfico comercial por este paso, es probable que los empresarios del Espresso entre Puerto Montt i Nahuelhuapi, los señores Wiederhold i Hube, hayan hallado medio de evitar estos inconvenientes.

    El rio Peulla, conocido ya en el tiempo del conquistador Diego Flores de Leon, es un rio mui caudaloso alimentado por los ventisqueros del Tronador: el color blanquecino, algo turbio de sus aguas, su rápida corriente por un lecho en forma de una playa casi plana de guijarros redondeados, sus creces diurnas i sus bajas nocturnas, su temperatura baja i su caudal probablemente mas o ménos uniforme le caracterizan como el tipo de un rio de alta Cordillera que nace en un gran ventisquero, diferenciándose de los rios de Cordillera de la porte central de Chile, que son mucho mas turbios i tienen sus grandes creces por nacer directamente de la nieve suelta.

    El Peulla por la fuerza de su corriente i por sus vueltas frecuentes, que cruzan el camino, es el terror de los viajeros que tengan que vadearle a pié i con su bagaje a hombro como se hacia ántes.

    El otro rio mencionado por el autor es bastante caudaloso i viene del interior de un valle largo i ancho de carácter diverso del que suelen ofrecer los valles de la Cordillera, reconociéndose de lejos como una hondanada sumamente ondulada i cubierta de bosques, al parecer sin alerces, la que deja presumir que sus terrenos sean aptos para potreros.

    Conforme a una regla que hemos formulado ántes, al hablar de la desembocadura del rio Vodudahue [n 13], este rio se vacia en el lago pegándose al pié del cerro Techado. El Dr. Steffen (1892) ha sido el primero i único que haya esplorado la parte inferior de este rio, por lo que su amigo i compañero el señor de Fischer le ha tributado, en su croquis del Paso de Vuriloche, el nombre rio Steffen, que le corresponde de derecho. El rio hace contraste con el Peulla por un cauce profundo i por sus aguas claras de color verde oscuro; a poca distancia de su boca i despues de haber dado una vuelta, se ensancha considerablemente i forma muchas islas pequeñas cubiertas de lozana vejetacion. Steffen penetró como doce kilómetros rio arriba hasta un punto en que las rocas graníticas, que encajonan su cauce, le cerraron el paso [n 15].

  16. Este alojamiento debe ser el mismo o estar cerca del que sirvió de albergue a la espedicion de Fonek i Hess (1856) i mas tarde a Steffen. Es una lengua de tierra, el primer pedazo de terreno firme que se encuentra despues de haber atravesado la playa pantanosa cuyo dominio se disputan el lago i el rio; se eleva lentamente en direccion al S. E. hasta la falda del cerro, donde forma un monton de piedras i trozos de rocan redondeados, entre los que crecen árboles que forman encima de ellos un bosquecillo ralo destituido de las quilas i arbustos, que en otras partes crecen casi siempre bajo su sombra.

    He considerado esta lengua de tierra como el resto de una gran moraina antigua, que haya bajado en tiempo mui remoto desde el pié del Tronador hasta el mismo lago i que haya quedado aislada en este lugar, cuando el ventisquero se retiró a su centro, i he señalado esta configuracion como una prueba del portentoso desarrollo de los ventisqueros durante la época diluvial [n 14]. El Plano marca la situacion de la presunta moraina.

    El Dr. Steffen deduce de su exámen de esta misma lengua de tierra que sea un antiguo derrumbe que haya caido del cerro inmediato.

    Tenemos aquí dos interpretaciones mui diversas del mismo fenómeno. Si este fuera efectivamente un derrumbe, mi teoria sobre la antigua estension de los ventisqueros perderia un valioso apoyo, por lo que la cuestion no carece de interes. En fin un exámen mas detenido la resolverá en uno u otro sentido.

    En el borde de esta misma lengua de tierra observamos muchos rastros de los hermosos ciervos de talla diminuta, llamados pudu, i junto a ellos los de sus implacables perseguidores los leones. En jeneral la fauna de la Cordillera es mas variada i mas visible que la de los bosques solitarios de los llanos de Llanquihue.

  17. El autor nos da aquí una descripcion mui buena de la perspectiva del valle del rio Peulla, despues de haberse apartado del rio Steffen. Caracterizando su lecho como playa, indica perfectamente el aspecto del suelo que es propio, segun señalamos ya en otras ocasiones, de este i otros torrentes de la Cordillera; el rio anda serpenteando en vueltas caprichosas por este campo plano de cascajo i ripio. La abra que divisa en el fondo es efectivamente la del paso.

  18. La version impresa dice: "a la parte del N. reconoció un llano mui dilatado". Como Menendez afirma mas abajo que ademas de la abra de Barrientos hai otra al Sur del rio, podemons conjeturar que estas correspondan a las dos que bajan una enfrente de otra como en la mitad del valle del Peulla. Steffen coloca bien esas das quebradas, i es presumible que Barrientos subiria por el lado del morro Mirador (Steffen) hasta el pié del cerro Techado de Döll, alcanzando hasta su nieve i divisando desde alli el valle o llano del rio Steffen.

  19. Menendez hace en esta ocasion lujo de su personal de taladores i del vigor i arte de los mismos, mandando partidas de ellos en todas direcciones, a fin de que el camino no se les pudiera escapar. Efectivamente este sistema tuvo que surtir el objeto deseado de hallar la abra del paso, siendo sus esfuerzos coronados al fin por el éxito.

    Las partidas capitaneadas por el Sarjento i por el capitan Lopez subieron a lo alto de la Cordillera por diversos caminos i alcanzaron a divisar desde su cumbre el lago de Nahuelhuapi. Se resuelve seguir el del Sarjento. Parece que este se apartaba del valle para ascender la Cordillera a la orilla de un pequeño rio que cae al Peulla unas quince cuadras ántes de torcerse al Sur i ántes de finalizar el valle principal.

    En la subida vieron por la primera vez desde el lado Norte el imponente cerro Tronador, cuya falda austral les habia quedado familiar en la espedicion anterior; oyeron los mismos truenos i reconocieron tambien el lejendario ventisquero del rio Peulla, el supuesto "derrumbe", que habia detenido hacia solo un cuarto de siglo, la marcha del padre Guell, i se les presentó ahora a alguna distancia encubierto por su moraina colorada (amarilla segun Cox i Steffen) i de aspecto algo diferente del ventisquero del rio Blanco.

    A la vista de estos fenómenos maravillosos Menendez se inclina a considerar el Tronador como el verdadero cerro Vanquenmay de la tradicion de Chiloé. Desgraciadamente la bajada al lago presentó dificultades por lo que resolvieron volver i tomar el otro camino hallado por Lopez, cuyo rejistro habia sido mas detenido i habia dado ademas con señas del camino antiguo.

  20. El autor situa perfectamente el ventisquero del Peulla i vuelve a caracterizar el Tronador como "un cerro que arroja pelotones de nieve" (véase el dia 4 de enero).

    Debemos al señor Guillermo Cox, quien subió a la moraina i al ventisquero, una animada i detallada descripcion de este grandioso fenómeno; va inserta en la relacion de su viaje i ademas, mas estensa, en una carta que publicaremos al fin de este libro. El Dr. Steffen nos ha dado mas tarde una idea de su direccion i estension, demostrando su ramificacion en dos grandes brazos, de los que el uno viene del Oeste i el otro mas grande del Este, i que ocupan esa larga hondanada descrita arriba, que es dominada por la masa central del Tronador.

    Menendez ha llegado al fin al pié del verdadero paso, alojándose en la orilla del riachuelo que baja de la abra i probablemente en el mismo punto en que nosotros. Hess i yo, hemos alojado tambien. Este lugar es señalado por una enorme piedra redonda i aislada, de aspecto mui pintoresco; en su cima crecen grandes árboles que envian sus raices en forma de gruesas enredaderas hasta el suelo en que se han arraigado. No cabe duda que este gran fragmento de roca proviene de la cúspide del Tronador, siendo arrastrado por el ventisquero a su lugar actual i redondeandose sus cantos en este trabajoso trayecto por el roce con el hielo i con los flancos del cerro.

    El alojamiento de Steffen, la casa de Pangues, que es hoi la etapa obligada para la entrada al paso, se halla en el mismo punto o a mui poca distancia

  21. Al principio del camino hai unos zanjones o quebradas algo difíciles de pasar, entre las que recuerdo una especialmente mala. Las varias cuestas mencionadas por Menendez no se distinguen mui bien. El ascenso es gradual e irregular, pero se hace mui pesado por la gran espesura del bosque, por los árboles caidos, por la falta del sol i todo otro medio de orientacion.

    En esta rejion fué donde los ilustres antecesores de Menendez. Diego Flores de Leon i los P. P. Nicolas Mascardi, José de Zúñiga, Felipe Laguna i Juan José Guillelmo sufrieron mas al atravesar el paso, i donde nos viene a la memoria el cuadro de este penoso trayecto, que el padre Laguna, nos ha pintado con tan vivos colores.

    Una vez removidos esos obstáculos i abierto el bosque, como se tiene hecho hoi dia, las dificultades ya dejan de ser sérias.

    Habiendo alojado nosotros en esta, parte mas tupida i sombría del bosque, el silencio de la noche fué interrumpido por frecuentes gritos de lechuzas, por lo que la jente llamó esta etapa "alojamiento de los cogos o concones".

    En la vejetacion de esta rejion se nota un arbusto con hojas armadas de espinitas finas que lastimaban nuestras manos. Es el Tayu o Palo Santo, la. "Flotowia diacanthoides"; es rara en Llanquihue; en puerto Blest observé un árbol mui grande de esta especie, que en la vasta familia de los Compuestas es una de las pocas que asumen el carácter arbóreo. Segun Juliet, citado por Adolfo Murillo[n 16], sus espinitas sirven para curar las verrugas, atravesándolas en su base con dos o tres de ellos.

    Antes de dejar la tupida zona inferior de vejetacion hai que bajar a una quebrada profunda, i trepar en seguida la pendiente opuesta, vencida la cual el camino es mas espedito i se encuentra la primera "vega" o ñadi, que es probablemente idéntica a la que menciona el autor. Ella es formada, por gramineos i musgos, su suelo es pantanoso i es rodeada de una especie de cerca viva i natural formada de cipres enano, a la que he aludido al hablar de este árbol; es un tipo diferente de las pampitas o prados mas risueños que son jenerales a mayor altura en la zona alpina.

    Pasada esta vega principia la vejetacion alpina, que consta principalmente de los Reulies o sea, la haya antártica. Esta no se conoce jeneralmente bajo este nombre que es atribuida a otra especie de haya, la "Fagus procera", a la que nos hemos referido en el primer viaje al Vodudahue [n 17], sino que se suele llamar "Ñirre". Sin embargo el nombre "reuli" aplicado a la haya de la alta Cordillera se ha conservado hasta hoi en la famosa cuesta de los Reulis. Se comprenderá que el pueblo, aunque buen conocedor de todos los árboles i de las plantas mas notables, confundirá facilmente las especies vecinas i parecidas, dándoles el mismo nombre.

    Con motivo del incidente ocurrido ya repetidas veces que el reuli, el único árbol de esa rejion, no presta su corteza para formar carpas, Menendez vuelve a ocuparse de él, caracterizando mui bien la zona en que domina [n 18].

  22. En este punto bien marcado el viajero ha llegado ya a la altura del paso o mui cerca de ella; por el suelo medio pantanoso corren vertientes de declive incierto; un quilantal mui espeso, de cañas delgadas i tiesas i de corteza amarillenta, i la estrechez del terreno, entre las faldas opuestas de los dos cerros, hacen sofocante el ámbiente e indican al mismo tiempo que nos hallamos a cerca de mil metros de altura i sobre la division de las aguas, que aquí tambien se presenta plana, sin lomo bien marcado lo mismo que en otros casos aludidos.

    Sin embargo el camino no sigue por la abra tan claramente delineada que va al Este, sino tuerca repentinamente a la izquierda para repechar la larga subida de la cuesta de los Reulis de mas de trescientos metros de altura. Daremos un poco mas adelante la esplicacion de este "deshecho" o desvío obligado del camino.

  23. Menendez se halla aquí de nuevo en la rejion de las pampitas de la zona alpina, que nos ha quedado tan familiar del viaje anterior. Estos prados con su frescura, con sus flores i pasto verde son encantadores; en el diario de mi viaje los caractericé como "manchas sin monte que por lo húmedo de su suelo con mas propiedad merecen el nombre de pantanos". Vimos arriba que Menendez tambien los califica como manantiales.

    Por la analojía con los prados de los Alpes es probable que muchos de los de la Cordillera austral podrán servir tambien como potreros veraniegos i por pocos meses para crianza i lecherias de animales vacunos. Convendria, a mi humilde juicio, estudiar este problema i hacer ensayos de pequeña escala, en este sentido.

    "El cerro mui elevado" que llama la atencion de nuestro viajero, es el cerro del Doce de Febrero de lejendaria memoria para el que escribe estas notas.

    Como la cuesta de los Reulis, considerada como ruta obligada del paso Perez Rosales no me habia satisfecho, necesitaba orientar-me sobre este particular por medio de una ascension i reconocer al mismo tiempo el territorio entre el Tronador i el lago i Nahuelhuapi. Elejí para este objeto el cerro nombrado que ocupa una situacion dominante, se puede decir privilejiada. La cumbre del Doce de Febrero ya se divisa desde cierta parte del valle del Peulla. Su ascension se hizo fácil i fué amenizada por el hallazgo de gran número de plantas mui vistosas de carácter alpino, como Ourisia (cuatro especies). Senecio, Valeriana, Oxalis, Escallonia, Quinchamalium, Clarionea i algunas gramineas, entre ellas varias especies nuevas que el sabio R. A. Philippi se ha dignado clasificar.

    Valiéndome de la ebullicion del agua que encontré en la cima del cerro a 94°, calcule su altura en 1468 m; Dr. Steffen en la fijó en 1520m; su cima se halla, poco mas o ménos, en la línea de la nieve perpétua.

    Habiendo recorrido pocos años ántes los Alpes del Tirol como turista i practicado muchas ascensiones, que me ofrecieron vistas espléndidas, ninguna sin embargo me brindó un panorama tan grandioso e instructivo como esta. El lápiz artístico de mi aventajado compañero Fernando Hess la ha perpetuado por un cuadro de ejecucion admirable, que doi adiunto a este libro. Por una parte vi los perfiles del valle que alberga el lago Nahuelhuapi, el término de nuestra empresa; a los piés tenia el imponente valle del rio Frio con sus estupendas paredes casi verticales a los lados, con su ventisquero, en forma de un gran trozo de hielo, i con el paso Barros Arana al fondo, que llamó ya esa vez mi atencion, i en el medio su rio de graciosas vueltas i su lago de aguas verdosas encumbrado en cada lado por altos precipicios, i por último se me presentó el majestuoso Tronador en toda su grandeza i esplendor, con sus aludes i saltos y su manto de nieve perpétua, en continuo movimiento desde la cúspide hasta la base, i todo eso a la luz de un dia escepcionalmente claro i sereno. Observé tambien en los flancos de este cerro los perfiles de las profundas quebradas que los cortan, las mismas que Steffen ha reconocido como las cuencas de sus ventisqueros; las señalé a Bees para que las dejara bien marcadas en su cuadro tales como vienen efectivamente.

    Entre la base del Tronador i el macizo sobre el cual me hallaba divisé en forma de una hondanada profunda la depresion del paso que va a bajar directamente al Este i al lago Frio. Me pude convencer pues que el verdadero paso va desde la division de las aguas, o sea mas o ménos del pié de la cuesta de los Reulis, al valle del rio Frio, siguiendo su curso rio abajo hasta el lago Nahuelhuapi.

    Esta configuracion es sumamente notable tanto por su importancia práctica como por su estructura orográfica de tipo escepcional.

    Es evidente que si podríamos evitar el "deshecho" de la cuesta de los Reulis, que exije una subida bastante escapada de mas de trescientos metros (altura segun Steffen i Fischer 1334 m, siendo la del paso Perez Rosales 1030 m) i se cubre en invierno de nieve permanente [n 19], la viabilidad del paso se modificaria de la manera mas favorable. Pues bien esta rebaja de la altura, que suele ser el factor primordial en todo paso, se consigue pasando por el valle del rio Frio al Nahuelhuapi. No se conoce bien todavia este trecho, pero se sabe que las riberas del lago Frio son casi inaccesibles por cada lado, sobre todo por el del cerro Doce de Febrero cuyos flancos cortados a pico caen directamente al agua del lago Frio. Se podrá abrir talvez un camino por la orilla opuesta En cambio hai ciertas probabilidades de poder establecer una via de comunicacion por el rio i lago Frio para embarcaciones menores, que podrán entrar directamente a ellos del lago Nahuelhuapi i llegar hasta el mismo pié del boquete. En mi informe del año 1856 ya he analizado esta cuestion [n 20]; ahora que se tendrán datos mas amplios, será fácil resolver este problema, habiendo visos de que esta ruta directa i nueva, bien que señalada ya hace mas de cuarenta años, por la depresion mas honda del paso se podrá habilitar de algun modo. Las ventajas serán mui grandes: se evitarán trescientos metros de subida i se obtendrá un paso libre de nieve en todo el año.

    El rio Frio es un rio de fisionomia del todo especial. No habrá un contraste mas grande entre dos rios que el que se nota entre este rio i el Peulla, aunque desciendan a poca distancia de un mismo cerro, el Tronador. En cuanto al rio Peulla ya le conocemos.

    El valle del rio Frio se halla, como todos los valles de la falda oriental, a considerable altura, es decir a mas de cuatrocientos metros sobre el Peulla. El rio tiene un declive mui suave, habiendo pocos ejemplos de una corriente tan lenta entre los rios nacidos en el centro de la Cordillera i de un ventisquero; anda serpenteando en largas i caprichosas curvas por el valle i forma, al entrar al lago Frio por su costado oriental, un delta bien desarrollado de abundantes sedimentos depositados. Tanto esta desembocadura lateral como el delta mismo son hartp escepcionales en los rios de la alta Cordillera. El suelo del valle es mui pantanoso i guarnecido por los típicos alerces.

    Es evidente que este valle formaba ántes una parto del lago Nahuelhuapi i que el acarreo de los abundantes materiales arrastrados i suspendidos en las aguas del rio ha cegado este brazo del lago, trasformándole en valle. No cabe duda que el suelo de este valle se esta elevando gradualmente. Esta elevacion se debe a la acumulacion de los sedimentos arrastrados por la fuerte erosion del ventisquero, los que en lugar de llevarse léjos por la corriente del rio, se depositan durante su curso por este terreno de tan poco declive. Como la Patagonia es una altiplanicie que desciende lentamente desde el pié oriental de la Cordillera hasta el mar, es probable que todos los rios, que bajan por ella, participen en mayor o menor grado de este carácter, sobre todo miéntras que corran por valles lonjitudinales como el rio Frio [n 21].

    Estamos acostumbrados a observar el efecto primario de la erosion por las aguas atmosféricas en las montañas como un ajente destructor i escavador, mientras su efecto secundario, la acumulacion i deposicion de las materias mostrarles se suele notar en las llanuras. En el rio Frio tenemos un ejemplo de esta última fase de la erosion en pleno centro de la Cordillera.

    No es este el único fenómeno orográfico que ofrezca esta parte de la Cordillera i que se me impusiera en la cima del Doce de Febrero.

    Para entrar al paso Perez Rosales por el lado del Oeste, remontamos el valle del Peulls hasta su fin al pié de la cadena central, dejando a un lado la última quebrada que baja de los flancos del Tronador, i seguimos las vertientes que descienden del paso hasta que se acaban. Habriamos de suponer que en la bajada al oriente encontrariamos la misma disposicion orográfica que en la subida i tal como se presenta en la gran mayoria de los casos, es decir que hallariamos las vertientes opuestas cerca del nacimiento del rio. Sin embargo sucede lo contrario: en lugar de encontrar el encabezamiento o fondo del valle correspondiente, bajamos a él por su costado i el rio Frio en la mitad de su curso, quedando sus vertientes principales a algunas leguas de distancia i apesar de que el valle no tenga otra comunicacion al Oeste que por este paso.

    Esta configuracion es escepcional, pero se halla en relacion con la tendencia observada en la Cordillera, i sobre todo en su pendiente oriental, de que los cordones laterales corran primero paralelas a la cadena central, formándose de esa manera el valle lonjitudinal del rio Frio i otros. En nuestro caso ella se halla en relacion directa con el cambio en la direccion de esta cadena, mediante de a el las pendientes del paso Barros Arana miran al Norte i Sur, mientras que las del Perez Rosales caen al Este i Oeste, aunque los dos sean interoceánicos.

    Solo en lo futuro, cuando conozcamos mejor la jeografia de la Cordillera, podremos formular las reglas a que obedezca la estructura de esta i otras configuraciones orográficas.

    De todos modos vemos que el cuadro relativamente limitado de nuestro campo ofrece varios problemas de orografía, talvez los mas importantes que se presenten en toda la Cordillera, de modo que el exámen, a que nos hemos consagrado a someterlos, merecerá talvez la aprobacion como ensayo elemental.

    Por fin nuestra ascension al Doce de Febrero nos brindó aun otro fenómeno mas, que pertenece a otro ramo de la ciencia natural, a la zoolojía jeográfica.

    En mi viaje ya aludido por los Alpes del Tirol hice varias ascensiones a cerros bien altos i atravesé campos de nieve perpétua. En estas travesias tuve lugar de observar varias veces la aparicion repentina de pequeñas bandadas de la "Fringuilla nivalis" o sea del gorrion de la nieve, aves que frecuentan esas alturas solitarias i despues de corta permanencia en la una se alejan para dirijirse a otras cumbres nevadas: producen en el ánimo del viajero, que se halla aislado en medio de estos campos al parecer enteramente destituidos de seres vivientes, una impresion por demas agradable.

    ¡Pues cuanta fué mi sorpresa, cuando ví aparecer en la cima del Doce de Febrero i a mi lado una bandada de esas avecitas habitadoras de la nieve con su vuelo elegante, sus formas graciosas i su modesto plumaje amarillo claro ceniciento, en una palabra exactamente las mismas que habia visto en los Alpes!

    Como no soi versado en la ornitolojía, no sé si este gorrion niveal se haya observado en Chile, pero aun cuando lo sea parece que no ha sido reconocido hasta ahora como habitante de la rejion de la nieve de nuestra Cordillera.

    Viendo el Tronador, el Puntiagudo, el Osorno i otras cumbres cubiertas de abundante nieve, estraña al naturalista que no conozcamos una fauna propia de la rejion alpino i glacial de la Cordillera. Parece que sabemos mui poco de ella i que tendrá pocos representantes. En la rejion alpina conocemos el huemul que se halla vinculado a la haya antártica i no alcanza a la nieve perpétua. En la Cordillera alta de la parte central de Chile menciona R. A. Philippi la hermosa mariposa plateada "Chionobas argenteus" [n 22], que suele revolotear por los campos de nieve. Este jénero de mariposas se halla tambien en la Laponia, es decir en un pais cubierto en gran parte por la nieve. Los tábanos frecuentan tambien por temporadas la zona limítrofe de la nieve.

    Poseemos en nuestro gorrion niveal un ejemplo por demas notable de una ave que vive en esas alturas. Lo mas sorprendente es sin embargo, que esta especie posea todos los caracteres, hasta en sus menores detalles, de la especie que vive en iguales condiciones a miles de leguas de distancia i en el otro Hemisferio en las montañas elevadas desde los Pirineos hasta la Siberia. Vemos aparecer plantas en el estrecho de Magallanes que habitan tambien el Norte de Europa, pero que una misma especie de aves sea comun a rejiones tan apartadas una de otra no deja de ser sorprendente. Con todo sabemos que esta analojía o igualdad casi perfecta de especies que se hallan a distancias enormes se observa solo en algunas propias de las cordilleras altas i rejiones polares, que es tambien el caso nuestro.

    Me permito pues llamar la atencion de los ornitólogos de profesion i de los viajeros futuros sobre este simpático huésped de las nieves de la Cordillera austral.

    Altamente complacidos de las magníficas impresiones e informaciones recibidas en la cima de este cerro i deseando darle un nombre, nos acordamos que este dia era el doce de febrero, el aniversario de la batalla de Chacabuco i de la fundacion de Puerto Montt, i creimos esta coincidencia una escelente oportunidad para bautizarle con esta fecha tan memorable. No habiéndonos prevenido para dejar en su cima un recuerdo de nuestra estadía, hicimos una pequeña pirámide de piedras i coloqué encima mi baston de apoyo, que era casualmente de madera de alerce que es mui durable.

    Pasaron treinta i siete años hasta que los señores Steffen i de Fischer, habiendo ascendido el mismo cerro, encontraron la señal aludida i tuvieron la amabilidad de traerme esta histórica prenda i modesto trofeo [n 23]. Fué esta una prueba palpable que el largo periodo de indiferencia que reinó en Chile desde la espedicion de Cox (1862), a lo ménos en cuanto a las esploraciones trasandinas, habia pasado i que habia crecido entre tanto una nueva jeneracion, que con el mismo vigor, pero con mas recursos i con mas ciencia especialista las ha reasumido desde este lado de la Cordillera, mientras que las iniciadas desde la Arjentina en 1876 (Moreno) han continuado hasta ahora i en gran escala. Era tiempo ya que Chile despertara para no quedar del todo escluido de la Patagonia.

  24. La Lagunita de los Canquenes, una encantadora hoya de agua situada al pié del cerro Doce de Febrero, casi en el vértice de la cuesta de los Reulies, es un punto obligado de descanso i de alojamiento para los viajeros que cruzan el paso. Sus alrededores son mui pintorescos: a mas de la vista sobre el Tronador i los cerros Doce de Febrero i de la Esperanza, las pampitas, los reulies i las quilas dispuestos en bosquete ofrecen un cuadro risueño. La única molestia que se sufre en estas alturas i hasta la cima del Doce de Febrero son los tábanos.

    El lago de los Cauquenes debe su nombre a la hermosa especie de gansos que anidan en sus riberas en verano; lo mismo que Menendez cazamos sus pollos cuya carne es sabrosa. El canquen, "Bernicla chiloensis Ph" es una especie mui preciosa, del mismo plumaje en los dos sexos; vive en bandadas en las playas pastosas i en los prados de la Cordillera desde la orilla del mar hasta las alturas en que las encontrarnos aquí. Claudio Gay dice que se domestican fácilmente; Dr. R. A. Philippi i L Landbeck refieren [n 24] que el Dr Carlos Segeth en Santiago tuvo canquenes domesticados durante muchos años i que aun se multiplicaban. Puedo agregar que mi distinguido amigo, el antiguo gobernador de Calbuco D. Nicolas Barceló tenia durante varios años una crianza de ellos en su corral, haciendo traer los huevos de la cordillera. Parece sin embargo que no se ha logrado domesticarlos hasta ahora. Ya que han precedido estos notables ensayos de domesticacion del canquen, seria mui propio de los adelantos de nuestro tiempo volver a emprender nuevos i constantes trabajos en escala algo mayor para domesticar definitivamente esta linda ave que vendrá a ser una adquisicion valiosa para nuestros corrales.

    A poca distancia de este lago hai otro mas pequeño de riberas en parte escapadas, llamado "la laguna, del Guanaco", el cual, segun ya lo manifestamos en otra ocasion [n 25], lleva este nombre impropiamente, debiendo llamarse "del Huemul", puesto que el animal que se vió en su orilla fué este i no el guanaco que habita otra zona.

    En esta lagunita no mencionada por Menendez, el anciano José A. Olavarria, el antiguo compañero suyo, a quien nos hemos referido ya muchas veces, siendo el práctico de la espedicion de D. Vicente Gomez i D. Felipe Geisse que precedió a la nuestra, cansado por las fatigas demasiado grandes de la subida del paso tan cerrado i alto, se vió obligado a detenerse, pero les señaló el cerro de la Esperanza, conocido, segun decia, bajo este nombre de los espedicionarios del año 1795 (?), i situado a espaldas de la lagunita, como punto desde donde divisarian la ensenada de la laguna de Nahuelhuapi, dándoles ademas detalles poco relevantes sobre las inmediaciones de ésta [n 26]. Olavarria guardaba recuerdos perfectamente correctos sobre la ubicacion del lago, porque este cerro notable, émulo del Doce de Febrero, se eleva sobre el puerto del lago, llamado por Menendez el puerto de la Esperanza, segun veremos mas adelante, i por nosotros puerto Blest. Los espedicionarios subieron efectivamente el cerro señalado, desde donde divisaron el lago, pero parece que no alcanzaron a llegar a él, sea por no haber camino en esa direccion por sus flancos escarpados, sea por preferir bajar a una lagunita i estero, que tomaron equivocadamente por los indicados por Olavarria. Esta lagunita en cuya ribera hallaron una olla fué, segun me la mostraron Pichi Juan i otros compañeros de esa espedicion, la que lleva desde entónces el nombre laguna del Cántaro; parece que no hai camino de ella al lago Nahuelhuapi por impedirlo una pared lisa i cortada a pico. Como estos esforzados espedicionarios, aunque aseguren haber bajado al Nahuelhuapi, no se apercibieron de la embarcacion de Menendez que existia allí, es probable que no hayan llegado hasta su orilla. Es evidente que la subida al cerro de la Esperanza era mui aparente para orientarse sobre la Laguna, pero impropia para llegar a ella. Ellos tomaron en seguida otra direccion para obtener una vista ámplia del lago, lo que no consiguieron, pero en cambio descubrieron en esta escursion el importante lago i rio Frio, dándoles este nombre por lo frio de sus aguas, que como sabemos descienden de un ventisquero. Es fama que Olavarria, quien atendida su edad i estado de fuerzas habia hecho prodijios de resistencia, lloró a la vuelta durante dos noches por no haber alcanzado hasta la misma "Laguna" de Nahuelhuapi; pero sea como fuere, tenemos que reconocer que él estaba bien orientado, mientras que sus compañeros se distinguieron por su perseverante arrojo i contribuyeron por otra parte para preparar el buen éxito de la espedicion de Fonck i Hess que les siguió al año.

  25. El camino sigue la quebrada recorrida por el desagüe de la lagunita del Guanaco, siguiendo a menor o mayor distancia de esta riachuelo. Pasamos tambien en nuestra espedícion por el alerzal que menciona Menendez. Si recuerdo bien observé un poco mas arriba el ejemplar colosal i virjinal de este arbol que he mecionado ántes [n 27]. ¡Hagamos votos que no se haya destruido ya i que se siga protejiéndole para que se conserve esta maravilla de la naturaleza!

    El rio grande i el lago situados atras del cerro Doce de Febrero "que dejaron arriba", son el rio i lago Frio. El autor marca tambien este rio en un croquis que acompaña su manuscrito i el cual no publicamos por ser algo primitivo i escaso de datos. Es interesante que conociera este rio i lago i que los considerara factores de estorbo para su marcha hasta el punto de evitar o "huirlos" cuidadosamente. Es probable que estaba al cabo del hecho que las riberas acantiladas del lago al pié del Doce de Febrero no permitian pasar i que para ganar su ribera opuesta habria sido necesario atravesar el rio, lo que exijia tiempo i arbitrios de que por de pronto no disponia. Por lo demas creemos que su opinion desfavorable sobre este trayecto no desvirtue lo que acabamos de esponer acerca de él. Un poco mas adelante reconoceremos la desembocadura del mismo rio en el lago Nahuelhuapi.

  26. Al fin tenemos a Menendez en la orilla del lago, cuyo descubrimiento i esploracion le habian sido encomendados i que él estaba tentando por segunda ver. Su reputacion de esplorador estaba salvada i estaba resuelto el problema de restablecer la comunicacion con la misteriosa, casi mítica laguna, el teatro de grandes sucesos, nobles aspiraciones i crueles desengaños. Las sencillas palabras del autor espresan bien la emocion i satisfaccion que le dominaban en este solemne momento. Cada viajero que toque este lugar privilejiado recibirá tambien impresiones análogas.

    Lo primero que llamó su atencion en el lago fué la embarcacion antigua que se habia dejado i permanecia allí sin tocarla desde la vuelta del último viaje de Chiloé a la Mision, hacia setenta años mas o menos; fué este probablemente el que hizo el padre Yaspers con motivo de la muerte del padre Elguea o la entrada que se efectuó en tiempo del gobernador Nicolas del Puerto (1723?) [n 28]. Notemos que esta embarcacion no fué una piragua, sino una canoa, bien que de una construccion mista, puesto que tenia falcas lo mismo que aquella, adicion que aumentaba considerablemente su capacidad. Menendez nos enseña aquí un nuevo término técnico i orijinal de la fabricacion de las piraguas: los agujeros abiertos en línea i distancia regular por medio del fuego en el borde de los tablones se llamaban degneñes (o degüeñes segun la version dada por D. J. T. Medina) [n 29]. De esta manera quedamos en estado de reconstruir la antigua piragua hasta en sus menores detalles.

    Nosotros que seguimos a Menendez despues de trascurridos mas de sesenta años, tuvimos tambien la suerte de encontrar restos de las embarcaciones de nuestro predecesor, i fueron éstas las de nuestro mismo autor i cuya construccion presenciaremos en su relacion que va a seguir. Fueron dos piraguas ya casi deshechas i medio sumerjidas en el agua, una de las cuales, de grandes dimensiones, mostraba bien la figura de la embarcacion; sus tablas anchas de madera de coihue, guarnecidas de agujeros en que se hallaba todavía pegada la estopa de alerce, aunque casi podridas alcanzaron a servirme para prensar las plantas que habia recojido. Un buen pedazo de ella que se remitió al Ministerio del Interior vino a parar, si estoi bien informado, al Museo formado por D. Benjamin Vicuña Mackenna en el cerro de Santa Lucía; otro guardo en mi poder como una preciosa reliquia.

    Estas piraguas fueron construidas por Menendez en su segundo i tercer viaje i quedaron allí guardadas, cuando se retiró definitivamente en 1794, hasta el momento en que nosotros las encontramos, sin que se hubiesen tocado absolutamente en el intervalo. Su hallazgo me dejó sobre manera entusiasmado, porque no habiendo tenido datos positivos sobre mi ilustre antecesor, los que se me presentaron aquí en forma tan palpable fueron demasiado convincentes i abrieron a mi vista hermosos horizontes sobre el pasado de esta rejion, que muchos años despues fueron ensanchados por el manuscrito, de cuya publicacion i comentarios he hecho tarea predilecta.

    Encontramos esos restos luego a la salida del camino al lago i junto a ellos el antiguo alojamiento en que Menendez i probablemente sus predecesores se habian hospedado; en este mismo punto hallé un clavo grande. A mui poca distancia hallamos tambien un tronco arraigado de un árbol cortado a mui poca altura sobre el suelo, faltando todo indicio del palo restante: nuestros guias nos enseñaron, que este palo habia sido cortado con hacha i habia servido probablemente para hacer una piragua. ¡He ahí varias reminiscencias palpitantes de nuestro viajero del siglo pasado!

  27. El puerto a que Menendez acaba de bajar fué llamado por él "puerto dela Esperanza", segun veremos un poco mas adelante. Ignorando este antecedente nosotros le bautizamos "Puerto Blest". Habiendo dado al paso el nombre "Perez Rosales" en honor del ilustre D. Vicente Perez Rosales, a quien se debia el impulso a las nuevas espediciones para descubrir el lago Nahuelhuapi, nos tocaba perpetuar tambien el nombre del benemérito intendente de Llanquihue D. Juan Blest quien habia demostrado el mayor interes por el buen éxito de la nueva espedicion [n 30].

    Mi amigo D. Juan Blest persona mui digna, laboriosa e ilustrada; que ha fallecido en su mejor edad hace ya algunos años, me encomendó la espedicion proyectada en 1856, aceptando mi ofrecimiento espontáneo de hacerme cargo de ella, i le agregó, a propuesta mia, a mi intelijente amigo D. Fernando Hess. Blest se alejó inopinadamente de Puerto Montt, mientras que nosotros estábamos ausentes en la espedicion. Su retiro fué un gran golpe para la prosecucion de los descubrimientos en esta rejion. Por lo demas habiéndole sometido varios datos nuevos para seguir con ellos, me aconsejó desistir de estos trabajos, que en su opinion no hallarian de parte del Gobierno ni del público el apoyo i la atencion suficientes para ser provechosos para su autor. La recepcion fria que cupo algunos años despues al notabilísimo viaje de D. Guillermo Cox probó que la apreciacion del señor Blest habia sido exacta.

    Nuestro viajero nos da una correcta descripcion de este puerto de Nahuelhuapi, que tiene la particularidad de estar situado al pié de la cumbre de la Cordillera, al contrario del puerto del Todos los Santos que queda a algunas leguas de distancia de ellas. Esta configuracion es característica para el lago Nahuelhuapi: mientras alcanza con su cuerpo principal casi fuera del recinto de la Cordillera, penetra con sus largos brazos hasta el mismo corazon de ella, de modo que el viajero desciende directamente desde la cuesta de los Reulies al fin terminal de una de sus ensenadas mas apartadas. Esta parte del lago forma una especie de caldera rodeada de cerros mui altos i cortados casi a pico. Difícilmente podrá haber otro lugar que la naturaleza haya preformado tan encerrado i tan solitario. Parece que sus condiciones como puerto son inmejorables i que los vientos, que azotan mas a afuera la superficie del lago con inusitada fuerza i durante muchos dias seguidos, no alcanzan a este rincon protejido. Vemos por consiguiente que sus calidades como puerto de una línea de transito interoceáníco son inmejorables.

    El aspecto sombrío de este puerto es aumentado por los bosques oscuros, que constan casi esclusivamente de coihues (robles). Fuera del tayu ya mencionado, noté aquí solo una especie de "Trevoa", arbusto con fuertes espinas, que se halla tambien en la parte central de Chile, i la "Maitenus magellanica", árbol vecino al maiten que como indica su nombre abunda en el Estrecho. Los coihues tenian su follaje algo triste i amarillento, segun parecia a consecuencia de una plaga de cuncunas (orugas de mariposa) que aun se hacian molestas a los viajeros.

    Las aguas de esta ensenada i de todo el lago son azules oscuras, lo mismo que las del Llanquihue, distinguiéndose de las del Todos los Santos que, segun vimos, son verdes; el lago Frio es de un verde blanquizco, color que indica que lleva bastante detrito en suspension i que el rio no ha alcanzado a purificarse del todo.

    "El rio que le entra por el Norte entre cerros" es el desagüe de la laguna del Cántaro, a que nos hemos referido arriba. Es notable la pared lisa i vertical con que su valle decae hácia el lago, precipitándose por ella el rio formando un salto mui alto pero de poco caudal; ella es un ejemplo de las paredes pulidas por los ventisqueros de que habla el Dr. Steffen. No sé si será admisible suponer que en la época glacial el término del ventisquero del rio Frio haya alcanzado hasta allí i rozado esta pendiente.

    En el otro "rio mui manso i bastante caudaloso" se reconoce fácilmente el rio Frio, cuya desembocadura forma una lijera salida que limita al Este el círculo que forma la ensenada del puerto. Antes de llegar a su boca se halla un barranco de poca altura con terreno llano arriba i formado de capas sedimentarias que sea tal vez una moraina antigua del mismo ventisquero. Hicimos un lijero reconocimiento del rio: luego arriba de su boca comienza un trecho en que su ribera es escarpada; en esa parte unas piedras junto con un árbol atravesado dejaban cerrado su cauce, pero parecia que esos obstáculos eran fáciles de remover; tiene en esta parte cinco a seis piés de hondura i veinte a treinta varas i aun mas de anchura; la corriente es comparativamente lenta; despues de haber pasado por un corto trecho de bosque tupido alcanzamos el terreno pantanoso que es propio de todo el valle i que se halla cubierto de pasto ralo i de alerces i cipreses dispersos de poca edad. Dejando a la derecha la quebrada por la que baja desde lo alto el desagüe del lago de los Cauquenes, volvimos a encontrar el rio con su agua lechosa i su mansa corriente; habia varios palos caidos al lecho del rio, pero un bote habria podido subir por el medio de ellos i, como no eran gruesos, no habria sido difícil cortarlos, dejando espedita la navegacion en la parte reconocida i probablemente hasta el lago Frio. La marcha por este ñadi es molesta, pero la espedicion del Dr. Steffen por la parte superior del mismo valle ha probado que se puede atravesar sin mayor inconveniente.

    Por el lado opuesto i al N. del alojamiento existe una pequeña laguna, que no alcanzamos a reconocer; tal vez sea la de que hizo recuerdo el práctico Olavarria en 1855. Menendez menciona su desembocadura al lago; parece que el rio es idéntico al desagüe de la lagunita del Guanaco. Los autores arjentinos mencionan en estas inmediaciones "el lago del Clavo".

    En la misma direccion hallamos en la playa muchos nidos, ya abandonados, entre ellos algunos altos que habrian servido a garzas u otros pájaros ribereños de piernas largas. En dos ensenaditas de bajo fondo, que se destacan del lago, se mecian alegremente gran número de pescados de regular tamaño. Mi compañero D. Fernando Hess hizo esfuerzos de pescarlos con anzuelo, pero en vano: nuestras esperanzas de enriquecer la provision de víveres con este continjente se frustraron.

    Esta abundancia de pescados en el lago era conocida tambien a los misioneros antiguos, aunque sus relaciones no la mencionen. Segun la tradicion ellos tenian piraguas para la pesca (Moraleda [n 31]). Como segun el aventurero Silvestre Rojas los Césares se surtian tambien de abundante pescado del lago de su ciudad, Moraleda infiere de eso que los supuestos Césares fueron los misioneros de Nahuelhuapi.

  28. Segun las dimensiones señaladas esta piragua era una embarcacion de bastante capacidad; cupo en ella casi el total de los espedicionarios. La piragua levantada en este viaje en el Todos los Santos media solo cinco brazadas i era bastante inferior en tamaño, porque cada brazada mas de largo da un aumento considerable del porte. No debe estrañar por consiguiente que se emplearan ocho dias en su construccion, a pesar de la actividad desplegada por su jente que el autor se complace en reconocer a cada paso.
  29. Menendez describe somera pero correctamente este brazo del lago, pero se concibe que la vista del paisaje estraordinario desplegado por su naturaleza grandiosa no le inspira sensacion especial alguna. No sucedió así a nosotros que quedamos vivamente impresionados por este cuadro tan imponente que representa un fjord de paredes mui altas i cortadas casi a pico en todo su trayecto de cuatro a cinco leguas con direccion invariable de ENE. La pendiente derecha es sumamente escapada, con laderas i graderias estupendas de color negruzco, tales que la leyenda de otros paises suele calificar como obras del diablo. A su pié hai en todo su largo solo unas pocas varas de playa formada de pequeños fragmentos angulares de diorita (?).

    La ribera izquierda es formada por cuatro grandes cerros, que se siguen sucesivamente; su pendiente es un poco ménos áspera que la de la derecha, las rocas lisas del segundo cerro, que tiene bastante nieve en su cima, brillaban en el sol, por lo que le bautizamos "cerro Pulido" (Fonck, apunte manuscrito); a su lado se abre un valle angosta pero algo largo, el único en todo el curso del estero.

    En la segunda mitad de este brazo el carácter de los cerros varia algo: mientras que en la primera, lo mismo que en boda la pendiente occidental de la Cordillera, los bosques se estienden casi hasta le misma nieve, en esta sigue arriba de ellos una faja desnuda formada, sino de roca viva, de arena o guijarros (?), sobre la que se elevan gran número de picos o dientes de roca casi tan afilados como agujas. Pude observar mas adelante que esta misma faja se nota en todos los cerros que rodean el lago Nahuelhuapi i que la zona desnuda, intermedia entre el bosque i la nieve, se hace hacia afuera cada vez mas ancha, siendo el mismo tiempo los perfiles mucho mas suaves i faltando los picos agudos que se notan sobre los cerros de mas adentro. El límite de los bosques—no sé si sea tambien el límite de toda la vejetacion—forma una línea horizontal tan bien marcada como la línea de le nieve perpétua. Como la nieve se halla mas arriba de la zona arbórea, parece que el frio no es la causa principal de esta esterilidad. Me inclino mas bien a atribuirla a la sequedad del clima i a los vientos fuertes. Llamé ya en mi informe del año 1856 la atencion sobre este diferencia en el aspecto i en la distribucion de le vejetacion entre las dos faldas de la Cordillera.

    La islita situada en la mitad del curso de la ensenada es mui pequeña: es una roca de superficie redondeada, como gastada por el agua o el hielo, i poblada de árboles delgados.

    En le falda del último cerro de la orilla derecha (cerro de la Capilla) notamos un cambio en la vejetecion de la zona inferior: arriba del bosque que se eleva a poca altura, se estiende un gran prado verde con arbustos bajeo; en esta parte vimos aparecer tambien los bosquecillos del cedro ("Libocedrus chilensis", cipres en la parte central de Chile), árbol a que nos hemos referido ántes i que da a esta parte del lago un aspecto tan risueño.

  30. Nuestro viajero, confiando en la abundancia i bondad de sus elementos, lo mismo que en sus reconocimientos de la primera espedicion, no se dirije en derechura al lado opuesto del lago, donde habia de suponer la morada de los indios, sino que entra en un canal o ensenada de órden secundario; parece que llevaba la intencion de esplorar el lago entero para que no se lo puede sustraer ningun punto de interes. Sin embargo esta parte de sus alrededores es quizá la mas importante, porque fué el asiento de la antigua mision i es hoi el punto céntrico del comercio que ha principiado a establecerse en sus orillas.

    Para nosotros tambien fue de una importancia primordial, porque en sus inmediaciones se halla el punto mas distante que alcanzamos en nuestra espedicion.

    Los elementos con que contamos a la llegada a Puerto Blest no nos permitieron construir una embarcacion en regla: tuvimos que limitarnos a fabricar para nuestra escursion por el lago una canoa de un palo de alerce de dimensiones medianas, por no haber hallado otro mejor. De esta manera nuestra esploracion se redujo desde aquí a una partida avanzada de reconocimiento. Habiendo buen tiempo i calma, nos embarcamos yo i Fernando Hess con el piloto Pedro Maria Uribe i el indio Juan Currieco (Pichi-Juan).

    No fué sin emocion que plantamos en la pepa de nuestra modesta embarcacion la bandera chilena, con que la señora Jertrudis Maus de Hess, esposa de Fernando Hess, digna matrona que le sobrevive, habia contribuido para nuestra espedicion: como colonos alemanes recien avecindados en Chile nos consideramos mui favorecidos por el alto honor de llevar la bandera de la naciente República por esas aguas que habian conocido solo la de la Metrópoli.

    Fuimos costeando por el lado derecho de la ensenada. La navegacion en la débil canoa a pocos pasos de sus altos precipicios se nos hizo algo larga, porque cada vez que creíamos haber alcanzado ya la última punta de ella, se presentaba otra nueva que habia que rodear.

    Haciendo las observaciones aludidas en la descripcion de la ensenada Blest, llegamos a su fin i atravesamos en seguida el brazo o abra a que entró Menendez, para tomar puerto en el mismo punto en que lo tomó él, que es una pequeña curva que hace la costa por dentro de la punta saliente del Norte; la playa cubierta de piedras admitia apenas nuestra canoa. Justamente en frente teniamos "el estero que entra al Sur por medio de los cerros". Parece que este estero no ha sido esplorado hasta la fecha; el croquis de Menendez le hace rematar en dos brazos; se puede presentir que reciba un rio algo caudaloso i que ofrezca un paisaje grandioso.

    Como al dia siguiente corria viento i marejada, no pudimos seguir embarcados, sino que emprendimos la marcha por tierra en direccion al N para atravesar la punta o península en que nos hallamos i obtener una vista sobre la parte principal del lago.

    La marcha fué mui provechosa bajo el punto de visto botánico, puesto que las especies recojidas i vistas dieron la primera ve< una, idea de le flora enteramente desconocida de la rejion subandina oriental de la Cordillera. Encontramos los coihues i colihues del Oeste, pero ademas no ménos frecuente el cedro a que acabamos de aludir, el que se hallaba aquí en toda su lozanía i de diámetro algo mayor, alcanzando a mas de dos piés. En los zanjones húmedos noté quilas tan gruesas como las de Llanquihue. Llamó mi atencion un arbusto con hojas i madera aromáticas, que el Dr. Philippi no pudo clasificar por carecer de flor. Habia plantas ("Azara microphylla, Cynoctonum myrtifolium") que se encuentran en igual latitud al Oeste de la Cordillera, pero algunas otras como un helecho (Cheilanthes chilensis), el Pichi (Fabiana imbricata) i la "Collomia gracilis" habitan la Cordillera del centro de Chile i faltan en el Sur del pais, hecho importante para la jeografia botánica a que me he referido ántes al hablar de la "Libocedrus chilensis" [n 32]. Como planta de adorno se hacia notar la "Mutisia patagónica Ph" por sus flores anaranjadas oscuras. Esta flor es apreciada aun por los indios, de modo que ellos la trajeron de la otra banda como una novedad a mi amigo el botánico Mr. Richard Pearce cuando se hallaba en el paso de Ranco (1861).

    El terreno de la Península, aunque llano en jeneral i poco elevado sobre el nivel del lago, no disimula el carácter de cordillera por los peñascos que salen en muchas partes a la luz.

    Habiendo atravesado el ancho de la península obtuvimos en su orilla opuesta una espléndido vista sobre la mayor parte del lago Nahuelhuapi: vimos la Cordillera al Oeste, todo el anchuroso brazo Norte, con su gran isla, sus ensenadas i sus islas pequeñas. i una parte del Este; solo el Sur nos quedó velado. Mi compañero Hess dibujó en el mismo punto una vista de este grandioso panorama. Su lápiz artístico hizo de ella un cuaro de la mas esmerada ejecucion destinado a servir de pareja a su vista del Tronador que adorna nuestro libro. Fué mui sensible que elle se haya perdido para siempre, habiendo sido destruida hace pocos años en el incendio del edificio del Congreso, sin haber alcanzado a publicarse; una tentativa mia de conseguir su reproduccion se habia frustrado.

    Pasamos la noche en ese lugar, procurando llamar la atencion de los moradores de la comarca, si es que los hubiera, por una gran fogata. Al dia siguiente volvimos al puerto de la canoa con intencion de embarcarnos, pero fuimos detenidos hasta el tercer dia por el temporal que reinaba en el lego. Finalmente una mañana, ántes de salir el sol, nos pudimos embarcar. Dejamos clavado en la playa del mismo puerto la banderita chilena como símbolo de la posesion de Chile i recuerdo de nuestro avance. A pesar de los esfuerzos hechos posteriormente por Cox i por mi, a consecuencia de la indiferencia con que los gobiernos sucesores de D. Manuel Montt miraron la Patagonia, nuestra toma de posesion no se radicó: por el tratado de 1881 esta rejion i casi toda la Patagonia ha pasado al dominio definitivo de la República Arjentina, consumándose la cesion por parte de Chile de un vasto territorio.

    Como fuí el primero que hiciera una entrada a esas tierras de ultracordillera, su pérdida me ha afectado mas de cerca que a persona alguna, dejando en mi ánimo un recuerdo doloroso, ya que la aspiracion de mi juventud, de verlas prosperar bajo el amparo de Chile, quedó cortada para siempre.

    Haciendo uso de nuestro derecho de descubridores, llamamos la punta o península, visitada primero por Menendez i ahora por nosotros, "Punta de San Pedro" en obsequio de nuestro piloto Pedro Maria Uribe por los buenos servicios que nos prestó. La isla grande i larga que se estiende por el espacioso brazo del Norte i que, segun vimos, llevaba antiguamente el nombre "Nahuelhuapi (isla del tigre)" i dió su nombre al lago, la bautizamos "Isla de Frai Menendez" [n 33]. En el mismo caso se halla el nombre "cerro Pilato"; al que ya hemos aludido arriba; este cerro se nos presentaba en este punto en toda su magnificencia i forma bizarra. Confio en el espíritu de equidad de los autores que respeten estos nombres en vista de su derecho indiscutible de prioridad.

    Representamos en el plano de la espedicion el terreno recorrido al interior de la punta de San Pedro como península aunque no la esploramos en la direccion de su union con la tierra firme, nos pareció tener esta configuracion, en cuanto pudimos juzgar a la distancia, i no estábamos errados en ello. Tuvimos ademas una prueba concluyente que esta tierra sea unida al continente por el hallazgo de un rastro fresco en la arena de la playa de un guanaco o huemul en forma de una gran uña partida, porque es difícil que uno de estos animales visite una isla.

    D. Guillermo Cox habiendo obtenido informaciones inexactas de los indios, la señaló como isla. Varios autores posteriores se han ocupado en rectificarle. Parece que el hecho no es de suficiente importancia para hacer hincapié de este error escusable.

    Con dificultad i no sin riesgo hicimos, al volver, nuestra travesia del brazo entre nuestro puerto i la punta del estero grande, donde hallamos abrigo en un puertecito mui angosto. Como siguiera el temporal nos volvimos a embarcar solo a la noche i navegando con inminente peligro por las olas levantadas, llegamos finalmente a nuestro puerto de salida, donde los compañeros dejados a las órdenes del hachero José Maria Figueroa, los que ya nos creian perdidos, nos recibieron llenos de júbilo. Figueroa, hombro activo i circunspecto, no habia perdido su tiempo, sino que habia construido un bote, que quedó a medio hacer, para ir en nuestro ausilio en caso de que nuestra vuelta se hubiera demorado mas. Llegamos a los pocos dias a Puerto Montt sin novedad alguna [n 34].

    Las dos embarcaciones, nuestra canoa i el bote de Figueroa, que dejamos en Puerto Blest al volvernos, fueron años despues el objeto o talvez aun el motivo de una especie de mistificacion jeográfica medio séria medio graciosa que me permito relatar en esta ocasion.

    Me ha referido arriba a los reconocimientos altamente meritorios del rio Limai i lago Nahuelhuapi por el capitan arjentino D. Eduardo O' Connor. Un ilustrado colaborador de "El Mercurio" comunicó, con motivo del segundo viaje del comandante Valverde, un estracto del informe de O'Connor sobre estos trabajos publicados en una revista arjentina oficial. Vi entonces que este autor interpretando de un modo equivocado nuestra descripcion da la vista del cerro Doce de Febrero, emitia la opinion que "Hesa i el Dr. Fonck llegaron al lago Gutierrez que ellos confundieron con el lago Nahuelhuapi", fundándose en que no hai ningun rio caudaloso que, segun ellos, desagüe en este último lago. Asombrado i aun ofendida por esta imputacion del señor O'Connor, que nos dejaba de ignorantes en el caso mas favorable, me apresuré a probar por un artículo en "El Mercurio" la efectividad i la prioridad de mi descubrimiento del lago Nahuelhuapi por el testimonio fehaciente del señor D. Guillermo Cox. No entré en otra discusion sobre el punto controvertido por carecer de medios para entenderme con el señor O'Connor, miéntras no conociera el alcance de su esploracion, pero hice presente la omision del rio Frio (el mismo que él negaba) entre los rios que venian enumerados en su informe segun la correspondencia de "El Mercurio". No dudaba por lo demas que el señor O'Connor, en vista de las pruebas dadas, reformaria su opinion desfavorable sobre los trabajos de Fonck i Hess. Un poco mas tarde recibí el testo completo de su informe i quedé poco menos que estupefacto al saber que O'Connor descubrió i remontó una larga ensenada entre cerros altos en cuyo fondo desagua el rio Blanco i que ademas "llamó allí su atencion la presencia de dos piraguas en perfecto estado de conservacion i con comodidad para ocho personas, probablemente de construccion indíjena i abandonadas allí por los salvajes, que alguna vez sumaron aquellas solitarias rejiones". Se vé que estas embarcaciones despertaron en O'Connor el mismo interes que las halladas anteriormente en este punto habian despertado en Menendez i nosotros.

    Me tuvo perplejo algun tiempo este hallazgo de "dos piraguas usadas por salvajes" en un punto cuya ubicacion no acertaba i lo creia un descubrimiento etnográfico de cierta importancia que parecia afirmar la asereion del P. Rosales, que los indios recorrian antiguamente en piraguas los lagos de ambos lados de la Cordillera

    Quedé finalmente desengañado de esta ficcion al consultar el mapa de O'Connor i saber que su rio Blanco es el rio Frio i que su "arroyo delas Piraguas" cae a Puerto Blest, resultando que los supuestos salvajes que hubieran navegado en esas embarcaciones, habian sido mi compañero Hess i yo. Las susodichas piraguas, mui distantes por su construccion de merecer este nombre, fueron la canoa, en que habíamos hecho nuestra escurcion por el lago Nahuelhuapi, i el bote de Figueroa, los que quedaron guardados a nuestra vuelta en la playa de puerto Blest. Ellos habrian podido servir a O'Connor de prueba palpable, que nosotros no anduvimos por el lago Gutierrez, como creyó, sino que fuimos nosotros los primeros que surcaran en este siglo las aguas de la "famosa laguna de Nahuelhuapi".

    Se ve que toda esta confusion resultó por no haberse respetado el nombre primitivo del rio Frio; ella fué felizmente de corta duracion i por lo tanto mas hilarante que seria; es a titulo de la primera que la hemos traido a colacion.

    Es curioso que estos esquifes, hechos de palos enteros de alerce, estaban todavia en buen estado de conservacion despues de veinte i ocho años [n 35].

    Observando mi método de comentar los derroteros paralelos de los otros viajeros que hubieran seguido la misma ruta, be logrado tambien la ocasion de demostrar el mio i me he permitido de dar a esta hilacion mayor estension, colorido i agrupacion de detalles que en los demas. Espero que el benévolo lector no recibirá a mal que me haya escedido tal vez por el deseo de comunicar todo lo que haya visto i esperimentado en esta grandiosa rejion que tuve la suerte de pisar, junto con mi apreciable compañero Hess, el primero despues de Menendez.

    Volviendo a este último autor, vemos que en la península descrita su derrotero i el nuestro se separan; él siguió adelante, mientras que nosotros volvimos desde ella. Nuestro comentario basado hasta esta etapa sobre observaciones propias, carecerá por consiguiente desde ahora de esta clase de informacion: se ajustará a la descripcion suscinta de él i de otros pocos autores i por lo tanto será menos detallado. Ganaremos indudablemente por la brevedad, que sea quizás no ménos apetecible que la espansiva abundancia de detalles de que dispusimos hasta ahora.

    Este consideracion i la necesidad de no escederme demasiado de los límites de mi programa, me obligan a renunciar a la tarea de hacer una reseña del viaje de D. Guillermo Cox que le corresponderia en este lugar como sucesor de Menendez i mio. Su viaje pertenece a la historia de los descubrimientos modernos de la Patagonia, cuya descripcion quedará reservada a otra pluma.

    Habiendo emprendido en espedicion con el fin de abrir una comunicacion interooeánica i ruta de transito jeneral en el Hemisferio Sur—designio que se frustró por su naufrajio—, nos dió en cambio la primera descripcion jeográfica del territorio situado entre los pasos Perez Rosales i Chapelco i un cuadro etnográfico completo de los célebres indios manzanares, una de las tribus mas caracterizadas de la nacion araucana. Su resúmen histórico de los viajes anteriores es inmejorable i constituye otro de los grandes méritos de su "Viaje en las rejiones septentrionales de la Patagonia" [n 36]. Si nos fijamos ademas en las penalidades que sufrió durante su cautiverio entre los indios i los esfuerzos que tuvo que hacer al atravesar la Cordillera cuatro veces en el curso de un verano por caminos casi inaccesibles, tendremos que concederle la palma entre los viajeros de la Patagonia i otorgarle un lugar distinguido entre los esploradores de la América del Sur.

    Debemos mencionar aun un doloroso incidente internacional, que sirve de precedente a otro mas conocido que tuvo lugar hace pocos años.

    El presidente D. Manuel Montt tomó interes especial en la realizacion de la espedicion de Cox i le estendió un pasaporte. El gobierno arjentino por el contrario, la miró con menosprecio i ordenó, segun se supo despues, que se tomare preso a Cox cuando se presentase al alcance de las autoridades arjentinas. Fué en cierto modo una casualidad feliz que nuestro viajero naufragara i escapara de esta manera a un acto de violencia poco digno de la cultura de nuestro siglo.

  31. La interpretacion del sistema algo complicado de dos lagos unidos por un rio navegable, en que remata la ensenada, al pié de la península en bastante difícil; a pesar de la prolija descripcion dada por el autor; hoi con los datos de O'Connor, su descubridor, i el mapa de Moreno (1897) es mui fácil: Menendez entra por el primer "bajío" al primer lago i llega hasta el fin del segundo. Segun O'Connor, el primer estrecho o bajío tiene diez metros de anchura i quince de largo, lo que coincide exactamente con nuestra descripcion; el lago tiene legua i media de largo; sus aguas son verdosas. El mismo autor le bautizó "lago Moreno" en honor del señor Francisco P. Moreno, que ha hecho descubrimientos tan importantes en esta rejion. La única diferencia que notamos es que los datos actuales no apuntan "la isla de poco círculo" (segun el M. S.; no se menciona en las otras versiones).

    Su descripcion de los alrededores de este lago concuerda bien con la de O'Connor. "Los árboles ridículos" serian algo raquíticos, como que la exuberancia de la vejetacion arbórea ya declina en esta parte, por lo que Menendez, acostumbrado a ver en Chiloé i la Cordillera árboles mui corpulentos i lozanos, los miraba con desprecio.

    La abundancia de las fresas en las orillas del lago es confirmada por O'Connor. Merece atencion tambien "el llano lleno de pasto" que indica un cambio marcado en la vejetacion i en el carácter jeneral de la pendiente oriental comparada con la del Oeste. Es interesante que el autor observó ya en esta parte quemazones i otros rastros de hombres. Nosotros no los notamos, pero Moreno i Rohde hallaron varios en las cercanias del lago Gutierrez que está inmediato.

    Menendez creia que la laguna que divisó al Sur fuera un brazo del estero que habia dejado a la derecha al entrar a la ensenada de la península, pero se equivoca evidentemente; no cabe duda que esa laguna fuera el lago Gutierrez que lleva la direccion indicada. Del mismo punto de observacion vió tambien por la primera vez una estension mayor del lago Nahuelhuapi.

  32. Saliendo al fin del lago Moreno, el autor rodea la mayor parte de le península de San Pedro i toma puerto en una caleta de ella, que sea tal vez la misma en cuya orilla Fonck i Hess alojaton en su escursion al traves de la península.

    La manera de armar una vela con los ponchos de los tripulantes es costumbre injeniosa i propia de los navegantes de Chiloé que subsiste hasta hoi dia.

    Al dia siguiente navegando por la parte abierta del lago, costea la península hasta su estremo del Este. Alli se hallan las islas Jeneral Villegas, que lleva, su nombre en recuerdo del vencedor de los indios, i Diez Arenas, bautizada por O'Connor en obsequio del comandante del mismo nombre del fuerte Chacabuco en la época un que esploraba el lago. Esta última, la mas pequeña, tiene, segun vemos, un puerto bueno, circunstancia importante que no hallamos mencionada, en otra parte, por lo que valdrá tenerla presente.

  33. Es imposible fijar por ahora el lugar exacto en que el autor se desembarcó para tomar tierra. La "playa desamparada" nos enseña que fue mas allá del puerto Moreno; por otra parto suponemos que "el rio no mui grande" que pasó poco despues de haber salido, sea el rio Ñirreco, de modo que el lugar, donde quedó la piragua con el resto de la tripulacion estubo situado un poco mas al Oeste de su boca. En esta se halla situado hoi el pueblo nuevo San Carlos, el principal asiento comercial del lago. Las indicios de cultivos antiguos no corresponden al asiento de la antigua mision, como lo indica el autor, sino que significan la vivienda de algun poblador en época pasada. Menendez señala mas adelante otros dos lugares como sitios da la mision; uno de ellos que está a poca distancia de este punto, es el verdadero; le vamos a conocer en la tercera espedicion; puede ser que los cultivos de esto lugar hayan pertenecido a un inquilino allegado a la casa de los padres.
  34. Computando la distancia aproximada entre el primer rio i el segundo que es bastante caudaloso, no cabe duda que este sea el rio Pichi Leufu (Rohde) o Ñirrehuan como se suele llamar ahora. Los diseños de Menendez (véase el reproducido en nuestro "Plano ilustrativo") marcan con claridad estos dos rios. Si estoi bien informado, el Pichi Leufu llevaba ántes el nombre rio Pia i en sus inmediaciones se hallaba el paradero de Cuchi Miguel.

    Varias señales como los humos a la distancia i a sus piés los caminos, pisadas de caballos i la quinoa, importante planta de cultivo de que nos hemos ocupado ántes, prueban que la comarca está habitada i sus moradores se hallan cerca—motivo por que el autor se fija en ellas con creciente atencion i las describe minuciosamente.

  35. "Chedcan" ulpo o mazamorra de harina tostada con agua caliente; si es con agua fria dicen "ulpud" (Febres). Ya nos hemos ocupado de este alimento principal de los espedicionarios a la Cordillera i de los madereros de Chiloé: cada uno lleva "un cacho"[n 37] i cuchara de cuerno o palo para tomarlo cada vez que se haga un descanso. Le suelen agregar cierta porcion de linaza molida, adicion que la hace mas alimenticia, aunque tal vez ménos dijestible.
  36. La relacion del primer encuentro de Menendez con los indios fué un suceso estraordinario para las dos partes i de palpitante interes para nosotros.

    Habian pasado como setenta años desde que los indios de Nahuelhuapi habian tenido relaciones con los vecinos de Chiloé i con hombres civilizados. La jeneracion que habia presenciado la Mision ya no existia, pero indudablemente se habian conservado entre ellos algunas tradiciones sobre ella i tambien sobre las guerras antiguas con la guarnicion del fuerte de Calbuco; guardaban recuerdos de esta plaza segun acabamos de ver, mientras que el trato con Chiloé i sus autoridades se habia borrado de su memoria.

    Su sorpresa, al ver asomarse a nuestros viajeros, por sus espaldas i por un camino nuevo, fué por demas intensa; fué la misma que en condiciones parecidas esperimentaron los indios del cacique Paillacan al divisar en la orilla del rio Limai al señor Guillermo Cox despues de su naufrajio.

    Recordando al mismo tiempo las antiguas malocas, la aparicion inesperada de Menendez con algunos hombres de fusil les inspiró graves temores por estas armas que conocian a lo ménos de fama, sabiendo que necesitaban pólvora. Veremos luego que habia otro motivo mas poderoso aun de susto que fascinaba el cacique.

    Por otra parte Menendez tambien se sentia profundamente conmovido: se hallaba al frente de los indios que venia buscando a fuerza de inmensos trabajos con el fin de atraerlos a la fé cristiana; su aspecto i sus costumbres salvajes debian afectarle, como que afectan a todo hombre civilizado; es significativo lo que dice Darwin sobre la impresion que le produjo el primer encuentro con un fueguino. Ademas conociendo el carácter alevoso de los indios, abrigaba sérios temores por su seguridad.

    Así vemos que las dos partes se hallaban en un estado de escitacion i mútua desconfianza. El autor describe mui bien esta situacion i el desarrollo de las relaciones entre ellas, de modo que tenemos que agregar poco a este cuadro vivo de una orijinalidad encantadora, que echa luz sobre las ideas i apreciaciones de un pueblo primitivo.

    Felizmente el buen tacto desplegado por ambas partes convirtió luego los recelos en relaciones mui cordiales, a lo menos en apariencia.

    Rindiendo cuenta a la importancia del fausto encuentro, le celebraron con una fiesta improvisada, a la que coadyuvaron cada parte a su modo con el canto de las mujeres i los tiros. Lo mas curioso fué que procedieron en ella con cierta etiqueta: los pellones negros del cacique significaban indudablemente la concesion de un alto honor. "La mayor cortesia que se le hace aun huésped es ponerle un pellejo de carnero en el suelo en que se siente" i brindarle chicha para beber (Rosales i Gonzalez De Nájera[n 38]). El regalo de corderos del cacique a Menendez, como jefes los dos, i de los dos indios, que, habian visto o habian sido vistos respectivamente por los nuevos huéspedes, a personas de rango análogo en la comitiva, obligando de preferencia unas con otras, es una manifestacion orijinal de finura diplomática.

    El cordero gordo es un corolario del pasto abundante que hallaron en la venida, i da una idea mui favorable de la escelente calidad de los terrenos de la comarca para la crianza de animales.

    La sal que se les propinó en esta ocasion era de superior calidad. No es raro que una tribu salvaje use sal; es natural que un pueblo que se alimenta solo de carne, necesite para su buena dijestion la sal que llama de preferencia la secrecion del ácido clorhídrico tan esencial para ella. Menendez no dice nada sobre la procedencia de esta sal. Hemos visto ántes por las relaciones de los P. P. Rosales i Havestadt i de D. Luis de la Cruz que hai minas de sal de piedra en el rio Neuquen; abundan tambien las salinas en diferentes partes de la Patagonia; no se infiere pues de donde la hayan traido [n 39].

    "El cacique principal" se llamaba "Mancúuvunai", nombre de infausta memoria, porque es idéntico al del presunto o verdadero asesino de los P. P. Guillelmo i Elguea. Como el cacique, que hizo un papel tan terrible en la historia de la mision, vivió en el mismo lugar i ejerció tambien el mismo cargo, esta coincidencia llama la atencion i fué señalada ya por Moraleda [n 40]. Que fuera la misma persona, es escluido por la gran edad que él i mas aun su madre, que estaba viva, debieran haber tenido; Moraleda habla ademas de la muerte del primer Manquehunoi i menciona a sus hijos. Menendez no parece haber advertido esta igualdad de nombres. Debemos suponer pues que el cacique actual sea descendiente del cacique histórico de la mision, ocupando por herencia el mismo puesto i la misma vivienda que su antecesor i que haya heredado tambien el nombre, lo que parece raro, porque no conocemos casi ejemplos entre los indios que un mismo nombre se haya repetido en jeneraciones sucesivas de una familia.

    El infausto i bárbaro nombre de este cacique ha sido mui desfigurado por la pluma de los copistas; cada copia trae una o mas versiones diferentes. La letra clara de nuestro manuscrito nos permite dar su ortografía auténtica que no varia en todo el diario [n 41].

    Si el antecesor del mismo nombre fué fatal para la Mision, el sucesor dió tambien motivo de quejas a Menendez i tuvo gran parte en que sus designios no se realizaran.

    El cuento del cacique sobre "los españoles de Buenos Aires" que se llevaron presos a los indios que los habian ausiliado hasta con caballos, es tal vez la historia, trasfigurada por la interpretacion india, del viaje de Villarino; los indios ayudaron a este navegante en la sirga de sus embarcaciones; pudiera ser que considerasen la retirada simultanea de Chulilaquin con la de Villarino como forzada por este.

    Como Menendez habia recibido del virei la instruccion de "descubrir los césares i osorneses", era consiguiente que tratara de averiguar su existencia, preguntando al cacique por ellos. Este le informó negativamente, asegurándole que no habian españoles ("huincas") por ningun lado.

    El Sarjento i otros de la comitiva supieron por su parte de los indios que "los Aucnhuincas" (los españoles rebeldes) se hallaban a un dia de camino, pero es evidente que los indios de Nahuelhuapi no los consideraban españoles, porque se agrega que ellos mismos los llamaban "Aucapicun" (indios rebeldes del Norte) por ser sus enemigos i sus vecinos al Norte.

    Talvez el rasgo dominante en toda la recepcion, que llamó mas la atencion de Menendez i le hizo sospechar algun misterio, fué la estremada desconfianza demostrada por el cacique desde el principio i que llegó a su colmo, cuando Menendez le mostró su breviario i se retiró a rezar, temiendo, segun decia, que nuestro autor estuviera haciendo algun encanto contra ellos.

    No se cansaba de repetir con este motivo la esclamacion "atágnen, atagnen". Menendez traduce esta palabra de dos maneras: "malo esto" i "me atarán", haciéndola aparecer en la segunda version como voz española, como que temiera que le irian a amarrar, sentido que no parece corresponder al caso.

    Importaba pues interpretar por la traduccion el verdadero sentido de la palabra "atágnen[n 42]". Consultando los diccionarios de Febres i Havestadt sobre este particular, no hallé ninguna esplicacion, porque no traen ese verbo.

    Tuve la suerte que un golpe de vista escudriñador sobre la parte consagrada por Tomas Falkner al idioma de los indios de la Patagonia, me diera una aclaracion del todo satisfactoria: Falkner usa la voz ata "malo" como paradigma para la derivacion i conjugacion de los verbos, con o sin la adicion del verbo ausiliar gen o 'gen; de ata se deriva atan i ata'ngen "ser malo"; la terminacion "gen" significa tambien el pasivo.

    Se ve que la primera traduccion de Menendez "malo estoi" fué perfectamente correcta. No cabe duda que el misterio sospechado por Menendez en la inquietud febril del cacique, consistia en el temor de este que aquel i sus compañeros estuvieran maquinando algun maleficio diabólico en su contra, al modo de los hechiceros indios. Tenemos aquí otro ejemplo palpitante del profundo arraigo que el ciego miedo a los daños sobrenaturales poseia en la imajinacion de este pueblo primitivo. Esta pasion patolójica es un rasgo especial de su psicolojía i de difícil esplicacion, aunque sea comun en otros pueblos de igual grado de incultura. Pocos pueblos habrá, talvez en que sea tan intensa como entre los que habitan el territorio que nos ocupa; ella ha hecho de tiempo inmemorial mas víctimas entre estas tribus que sus guerras, sus vicios i sus enfermedades.

    De paso no podemos ménos de tributar un voto de admiracion a los manes del ilustre padre Falkner por sus observaciones admirablemente exactas. Como ellas concuerdan con las de Menendez, vemos que las de este autor merecen tambien toda confianza

    La causa que la voz "ata" i sus derivados no aparezcan en los testos de los intérpretes principales de la lengua araucana, consiste en que los puelches i los indios reconocidos por Falkner pertenecian a otra rama diferente: este autor tomó por base de sus apuntes lingüísticos el dialecto moluche que parece imperar entre los pueblos de estirpe araucana de ultra-cordillera.

    Resulta ademas a este respecto que las notas gramaticales i los vocabularios de segundo órden, como ser los de Barlaeus, Falkner, Molina i otros se podrán consultar talvez con fruto.

    Con motivo de la contribucion lingüística de Falkner a nuestro comentario, debo tocar todavia una cita de la reciente publicacion del señor Raoul de la Grasserie en su "Langue Auca (ou langue indigène du Chili)", de que ha dado cuenta el señor Rudolfo Lenz, el mejor conocedor del araucano en nuestro tiempo[n 43].

    R. de la Grasserie, quien no menciona e ignora, segun parece, el libro de Falkner ni su importante parte lingüística, dice que ha usado un pequeño vocabulario i gramática Auca segun Falcone, que halló en los manuscritos de la biblioteca nacional de Peris, sin indicio de fecha. Estraña el nombre "Falcone", que no hemos oido mentar, pero que nos hace recordar a nuestro inmejorable padre Falkner, cuyo nombre suene de un modo parecido; ademas Falconer ('hhalconero") es la traduccion inglesa de "Falkner" en aleman; suponiendo que haya un lijero descuido en la copia o impresion del nombre, es fácil que Falocone sea Falconer o Falkner, es decir el mismo autor a quien acabamos de mirar bajo su nueva faz de aprovechado lingüista i a quien hemos dedicado un capítulo de nuestra "Introduccion". Habiendo comunicado nuestra conjetura al señor Lenz, hemos tenido la satisfaccion de verla confirmada: el vocabulario, etc. de Falcone, usado por La Grasserie, es idéntico, con corta diferencia, al de Falkner,

    Toda persona que tenga las menores nociones del araucano dará la razon al Dr. Lenz al espresar su estrañeza que el señor R. de la Grasserie haya trasformado el idioma araucano en la "lengua auca". Nuestras notas dispersas sobre los aucas [n 44] i manzaneros prueban tambien que esta tribu no es seguramente la rama principal ni la primitiva de los araucanos. Señalamos ya el hecho que nuestros autores jesuitas que estuvieron en relaciones contínuas con la tribu, a que se dió posteriormente el nombre "auca", no le conocian.

  37. Los sucesos de este dia nos revelan tambien importantes rasgos de las costumbres de los indios.

    El cacique saluda el dia de una manera mui orijinal, tal cual no es mencionada por los demas autores. Sin embargo es fácil reconocer en ella la de los caciques de los tehuelches que anuncian por una plática en alta voz delante de su toldo la marcha i las demas disposiciones del viaje i de la caza que deberá emprender su tribu. Esta arenga tiene lugar o en la víspera del dia (Antonio de Viedma ) o en la madrugada del mismo dia (George Ch. Musters[n 45]) como la de Mancúuvunay. Es seguro que este cacique observaba la misma costumbre cuando se le ofreciera ir a cazar o viajar; en esta ocasion haria su plática sea para hacer alarde de su autoridad delante de sus huéspedes o sea para dar un fin conveniente a la fiesta del canto nocturno.

    Es un rasgo psicolójico de gran interes que estos puelches propusieran a Menendez una alianza para combatir una vecina tribu enemiga, en el momento en que habian comenzado apenas a trabar relaciones con él. Esta lijereza i facilidad para impresionarse i para proceder parece propio de los pueblos en estado primitivo. Ella prueba ademas el profundo odio que profesaban a la tribu en cuestion. Esta mútua enemistad de pueblos vecinos es otro rasgo constante del carácter de los pueblos salvajes.

    Esos enemigos suyos eran los Aucapicun o Picunauca, o los Aucas simplemente (version del M. S.). Si no recordamos mal, esta es la primera vez que se nombra esta tribu desde el lado de Chile, porque parece que la tribu aludida arriba de los Guañauca (Rosales) es diferente. Por el lado del Atlántico ya la conocimos por el trato que Villarino tuvo con ellos i supimos tambien que segun Felix De Azara, ellos no ocupaban su asiento actual en el tiempo de la Conquista, sino que vinieron a establecerse en él a una época posterior. Los aucas son los mismos que llevan tambien el nombre de "los manzaneros", derivado de los grandes manzanales de su territorio, de que hemos hecho mérito antes. Ocupaban las tierras de Collihuaca i Yahnehuina del padre Laguna. Eran indios de fama para Falkxer lo mismo que para Villarino, por ser los que venian de mayor distancia en sus atrevidas correrias hácia el Atlántico, diferenciándose ademas de los otros indios por la circunstancia de que parte de ellos no vivian en toldos sino en casas techadas con paja. En nuestro tiempo tambien se han distinguido por su valor i poder, siendo los últimos que sucumbieron a las armas arjeutinas. Sus valientes caciques Llanquitrue i Shaihueque i sus nobles capitnaejos Incayal i Foyel, que residian en las lejendarias tierras de Huechuhuehuin i Caleufu, tuvieron relaciones mas o ménos íntimas con los viajeros mas esforzados de nuestro siglo Otto Muhm i Federico Braemer (1857) [n 46]. Guillermo E. Cox (1863), George Musters (1869) i Francisco P. Moreno (1876). Segun Cox, los pehuenches llaman aucaches a los indios huiliches de Valdivia, lo que los coloca a mucha distancia de Nahuelhuapi. Es como que cada pueblo quiera devolver a su vecino el honor de representar a los aucas. De todos modos su ubicacion, como en jeneral la de todos los pueblos indios, adolece de cierta latitud i vaguedad debidas a las diverjencias de los autores.

    Ya anotamos que "auca" no es propiamente el nombre de un pueblo sino una denominacion impuesta por via de improperio por sus vecinos enemigos. "Auca" significa rebelde, alzado, enemigo. Es una palabra de insulto i agravio para todo aquel a quien se dirija.

    El célebre navegante Juan Ladrillero tuvo ya en 1557 encuentros en las aguas de Chiloé con indios que le persiguieron llamándole "auca" [n 47]. Es digno de atencion que esta misma palabra se use ademas no solo en el Atlántico (Falkner), sino tambien a una distancia inmensa en la rejion de Maynas i en el rio Amazonas. Se llama allí "aucas" a los indios paganos en estado salvaje, hecho que no debo estrañarnos, porque esta palabra es de oríjen quichua [n 48]. Ella se ha hecho de uso casi universal en Sudamérica, lo mismo que "cacique, piragua" i otras.

    Nuestros indios daban a sus vecinos mal queridos un nombre combinado: Aucapicun o Picunanca, uniendo a la voz "auca" otra denominacion que determina efectivamente su nacionalidad. Los picunches (pueblo del Norte) son segun Falkner la rama setentrional de los araucanos que se estienden de la latitud de Coquimbo hasta un poco mas al Sur de la de Santiago. Es evidente que los picunches vecinos de Nahuelhuapi son otros. El señor Cox nos da una idea mas exacta: son una rama de los pehuenches que se estienden desde los confines de la provincia de Mendoza hasta el rio Limai i se dividen en Picun-pehuenches, pehuenches del Norte, i Huili-pehuenches, pehuenches del Sur. Nuestros aucapicunches corresponden exactamente a los picun-pehuenches de Cox.

    Segun Musters los picunches viven cerca de los pasos de la Cordillera i se hallaban bajo el dominio de Shaihueque [n 49].

    Es interesante la relacion de Pedro Usauro de Martinez que el nombre "picunche" proviene de usar poncho listado de colores, i que entre ellos hai algunos blancos i rubios, por lo que se suponia que fueran descendientes de los antiguos vecinos de Osorno refujiados al otro lado de la Cordillera, aunque por lo demas se diferencian mui poco de los otros indios [n 50]. Este cuento habia contribuido mucho a robustecer la fábula de los Aucahuincas o Césares osorneses, hasta el punto que el mismo virei daba crédito a ella.

    No deja de ser significativo el razonamiento del cacique que "los españoles de Calbuco", al ocupar las tierras en litijio con sus enemigos, volverian a tornar las que habian poseido ántes, i que señalara efectivamente a Menendez tierras para vivir. Es evidente que el recuerdo del dominio que Chile habia ejercido ántes en esta comarca se habia conservado entre los indios i que por esta razon estaban dispuestos a volver a admitirle.

    Tiene algo de raro que Menendez, a pesar de su acojida tan favorable por los indios, se retirara ya despues de haber estado apenas un dia con ellos. No sabemos si abrigaba temores por su propia seguridad o por la de la partida que habia dejado atras con la piragua, o en fin si le urjía volver a todo prisa, para comunicar la grata noticia de su descubrimiento.

    Menendez sospecha que los caballos que le prestaron i de los que algunos llevaban marca, habian sido robados. En los viajes siguientes habla mas en estenso sobre el robo de los animales.

    Los indios habian traido probablemente estos caballos de un establecimiento español de la costa Atlántica i le refirieron que sus moradores "andan bien vestidos i no tienen armas". En esta descripcion de los europeos por los indios es característico que señale de preferencia estos atributos del hombre civilizado, que distinguen efectivamente tan visiblemente su propio aspecto del de ellos, pero que no tome nota de otros diferencias esenciales, que sin duda no se manifiestan ton abiertamente.

    Menendez, cuya imajinacion no se habia desprendido todavia de la fábula de la ciudad encantada de los Césares, se inclinó a creer que la referida condicion particular de aquellos vecinos estaria conforme con el cuento de su promotor Silvestre Rojas, siendo ellos quizás los verdaderos españoles perdidos de la leyenda. Sin embargo la relacion de Rojas no trae ningun dato directo que se refiera a los vestidos i armas de estos héroes imajinarios; ella nos pinta la magnificiencia de la ciudad i el paraiso terrenal que la rodeaba.

    Por lo demas podemos inferir que nuestro autor desde esa ver, quedara desligado de aquella ficcion, porque no vuelve a hacer mas adelante alusion a ella, bien que llamado a dar su opinion no se atreva a negarla.

    Es curioso que Mancuuvunay persistiera hasta el último momento en su ridícula i nervioso aprehension que Menendez le estuviera haciendo el mal.

    El hacha regalada al cacique con cierta formalidad era en aquella época un objeto de no despreciable valor en Chiloé i fué sin duda un obsequio rejio para el favorecido.

    El autor menciona aquí por segunda vez el sitio de la Mision. Los manzanos indican indudablemente un lugar de antiguo cultivo i vivienda. La tradicion i tambien Falkner ponen efectivamente la mision en este punto, pero veremos mas adelante que Menendez descubrió en el viaje siguiente el verdadero sitio de ella marcado por señales inequívocas. Pudiera ser que haya existido en este lugar como fundacion provisoria; mas abajo encontraremos una frase de Menendez que se puede interpretar en este sentido; por lo demas este sitio no ofrecia puerto, que era indispensable i que ella tuvo efectivamente, segun aseveran los cronistas. Cox reconoció desde la boca del desagüe el riachuelo mencionado aquí.

    Parece que aquel punto se hallaba en el mismo camino (o cerca de él), que tomaron al volver a caballo desde la misa de Mancuuvunay al varadero de la piragua. Segun eso puede ser que su tolderia se hallaria un poco mas al N. E del punto en que la hemos señalado en nuestro Plano por no caber de otro modo en su hoja; con todo la diferencia será, pequeña.

  38. Vemos que los temporales fuertes, que vienen probablemente del Oeste i levantan mucha marejada, son comunes en el lago i suelen durar muchos dias sin interrupcion. Las relaciones modernas concuerdan con esta observacion. Parece que las borrascas del Nahuelhuapi no ceden a las de su rival, el Todos los Santos, aventajándolas aun por su duracion.
  39. Los indios observaron en esta ocasion con los viajeros la misma costumbre que suelen usar en sus visitas. Cada cacique se considera dueño del territorio en que reside, a que nadie puede entrar sin su permiso: hai establecidas reglas fijas de etiqueta para los que llegan i para los que viven en el lugar. José Toribio Medina dice a este respecto "a nadie que llega a casa de un araucano es lícito entrar sin licencia del amo" i este suelo salir a recibir al huesped [n 51]. Por esta razon Mancuuvunay i su comitiva pidieron licencia el dia ántes i se detuvieron ahora delante del alojamiento, no moviéndose mientras Menendez no las convidara a acercarse.

    Entre los víveres con que se agasajó a los indios figuraban tambien las habas tostadas. Esta es la única especie cultivada de la importante familia de las Papilionaceas o Leguminosas que se produce bien en el clima desfavorable de Chiloé. No es la primera vez que las habas sirvieran de alimento a los viajeros de Nahuelhuapi; recordemos que el padre Laguna llevó en su memorable viaje de Nahuelhuapi a Chiloé "un poco de harina de quinoa i unas habas". Estas que en otras provincias i paises mas favorecidos son poco apreciadas, valen mucho para estas latitudes i altiplanicies por ser plantas poco delicadas i sus semillas mui alimenticias.

    Mientras que el cacique Mancuuvunay habia recibido ya un regalo importante, el otro cacique Cayeco no habia sido agasajado todavia. Menendez se apresura por eso a corresponder al obsequio de él con uno de valor, dándole tambien un hacha i otro regalo proporcional a su cona o "capitan". Este cacique fué el que se mostró en adelante mas adicto a nuestro autor.

  40. Nos referimos ya arriba al importante dato comunicado en este lugar: el hermoso puerto de Nahuelhuapi, llamado hoi Puerto Blest, fué bautizado por Menendez "puerto de la Esperanza". Este nombre se habia conservado en las reminiscencias del práctico José A. Olavarría, quien le aplicó al cerro que está situado a la espalda del mismo puerto i desde el cual señaló a Gómez i Geisse la lejendaria laguna que venian buscando.
  41. La regla dada por el autor para la navegacion del borrascoso Todos los Santos concuerda perfectamente con la que dimos en la nota del dia 28 de diciembre de 1791.
  42. "De los cuatro esteros que penetran en la costa O. de la isla Paluqui, el de Chope es el mas austral. Es hondable i las colinas que espaldean sus riberas se hallan regularmente pobladas i con algunos cultivos". (Fr. Vidal Gormaz, Jeografia Náutica).

    Cerca de Chope se halla el lugarejo Yaicha donde existe una capa de trípoli (tierra de infusorios diatomaceas) de buena clase, sustancia mineral de algun interes científico i aparente para muchos usos técnicos, como el de la fabricacion de la dinamita [n 52]. Vista bajo el microscopio ofrece un aspecto mui especial por las corazas de sílice de aquellos seres diminutos; consta de silíceo casi puro; su nombre del pais es "mallo"; se halla en muchas partes de Chile i mas o ménos abundante; la capa de malla de Yaicha tiene media vara de grueso; la de la Capilla de San Antonio, cerca de Calbuco, tiene 3 a 4 varas de alto, pero es mas oscura (comunicacion del finado Cura D. Cipriano Barrientos); otros lugares en que se encuentra son la Isla de Quehui, Achao, la Isla de la Mocha.

  43. Este párrafo cierra la relacion de este viaje en el "Diario" primitivo, del cual le hemos pedido prestado, porque falta en nuestro manuscrito. Este trae en cambio al fin las piezas nuevas e inéditas que signen.

    Llama la atencion que Menendez, habiendo llegado solo el seis de febrero, alcanzó a dar cima á su estenso i laborioso diario oficial ya el ocho del mismo mes, es decir solo dos dias despues,—hecho que da una alta idea de su contraccion al trabajo i de su facilidad para escribir.

  44. La sucinta descripcion del lago Nahuelhunpi i algunos otros documentos agregados por el autor a nuestra version de este viaje, son de alto interes, sea por sus datos en buena parte nuevos, sea como pieza literaria de estilo propio suyo. La claridad de su bosquejo jeográfico no deja que desear, de modo que no hai dificultad alguna en ubicar los puntos i lugares, que indica, con relacion a los conocidos actualmente. Estas adiciones intercaladas entre los "Diarios" dan un mérito especial al testo de nuestro manuscrito.

    La cita de la obra del gran sabio jesuita P. Ignacio Molina, a que se refiere Menendez, dice como sigue: "Las lagunas de agua dulce están situadas en las partes mediterráneas, siendo las mas principales las de Pudaguel, Aculeo, Taguatagua, Lauquen (Villarrica) i Nahuelguapi. Estas dos últimas que se encuentran en las provincias de los Araucanos son las mayores de todas: la de Nahuelguapi gira muy cerca de veinte y siete leguas, y tiene en el centro una graciosa isla cubierta de líndisimos árboles. Sale de ella el rio Nahuelguapi que va con su curso hasta el mar Patagónico, muy cerca del Estrecho de Magallanes" [n 53].

    Molina enumera la laguna de Nahuelhuapi entre las mas principales de Chile i la describe, segun vemos, algo en estenso con preferencia a los demas lagos citados. Por esta razon Menendez se aparta del testo literal de Molina, calificándola como "una de las mas particulares".

    Vemos que Menendez, el humilde fraile de Ocopa i Chiloé, no carecia de instruccion i se esforzaba de adquirir conocimientos, consultando las obras que se pusieran a su alcance. Es digno de notarse que en la Colonia de esa época se habia despertado algun interes por la ciencia i las letras, puesto que la obra de Molina, que habia producido sensacion en Europa, llegó a circular tambien hasta en las lejanas playas del Pacífico.

    La misma cita de Molina es importante para la historia de la cuestion de límites: como el lago Nahuelhuapi, situado, segun Molina, en el Reino de Chile, se halla en la falda oriental de la Cordillera austral, resulta que ésta no formaba el límite entre el Reino i el Vireinato de la Plata, que se habia formado algunos años ántes por la adjudicacion de la provincia de Cuyo, que pertenecia entónces a Chile, a las demas provincias del Plata. Este es pues un argumento concluyente que deja desvanecida la opinion de varios autores arjentinos, que los territorios situados al Este de dicha Cordillera pasaron a la jurisdiccion del Vireinato.

    Una importante obra, "el Diccionario histórico-jeográfico de las Indias occidentales" por Antonio De Alcedo[n 54] rejistra Nahuelhuapi como "pueblo de la Provincia y Corregimiento de Chiloé en el Reyno de Chile."

    Veremos mas adelante que el Virei del Perú Francisco Gil y Lemus consideraba la laguna de Nahuelhuapi como situada en las islas de Chiloé i por consiguiente como parte de su gobierno. Es verdad que Su Excelencia no se habia impuesto bien de la jeografia de estos territorios lejanos, pero lo cierto es que disponia de ellos como de su lejítima dependencia.

    Por último, Moraleda tambien dice que "la laguna" pertenece "a la jurisdiccion de la provincia de Chiloé" [n 55].

    Menendez vuelve a citar aquí el "volcan de Pata", el atalaya que se encumbra sobre la laguna del mismo nombre, es decir el volcan Osorno que se eleva a las orillas del lago Llanquihue, eeñalándole como una marca fija de orientacion.

    En los rios enumerados que desembocan en Puerto Blest se reconocen fácilmente el rio Frio i los desagües de los lagos del Guanaco i del Cántaro.

    El estero del Sur es la ensenada que separa la península de San Pedro de la tierra firme; "el estrecho i ensenada" pertenecen al lago Moreno.

    En este lugar Menendez hace la primera mencion del gran brazo del Norte, que forma él solo casi la mitad del lago, i de la lejendaria "isla del Tigre" que ha dado su nombre al lago i que nosotros hemos bautizado "Isla Menendez" en conmemoracion de sus viajes i trabajos en este lago. Esta isla ocupa un lugar preferente en la tradicion que se refleja en la poética descripcion de Molina, que acabamos de citar. Ella "presenta una lonjitud de 30,000 m, por 2,600 en su parte mas ancha; su forma es alargada i con elevaciones montañosas de mas de cien metros. Hácia el centro obsérvanse picos aislados de forma cónica que dan a esta isla, mirada desde lejos, el aspecto de un inmenso cetáceo, reposando sobre la superficie del agua. La vista del terreno es ocultada por una espesa capa de vejetacion variada i abundante, formada por fajas horizontales de arboles diversos, como plantaciones de líneas regularizadas exprofeso (O'Connor)" [n 56]. La presuncion que haya habido cultivos en esta isla, nos hace recordar la relacion del P. M. Olivarez, que la isla es el único punto de Nahuelhuapi en que "se dan algunas papas i quinua i arvejas o guizantes" [n 57]. La isla estaba sin duda favorecida por un clima mas templado que el resto del lago. No es imposible que esas señales de cultivos antiguos fueran debidas a la mano laboriosa de los misioneros. Estas plantaciones de productos tan escasos en la comarca i por consiguiente sumamente valiosos, habrian contribuido mucho a dar fama a la isla i a todo el lago.

    El plano de nuestra expedicion por F. Hessmarca en ella dos pequeñas ensenadas, situadas una el frente de la otra, i separadas por un istmo bastante angosto.

    "El cerro no mui alto que corre Norte Sur" será tal vez el cerro llamado de la Estátua (Cox) o del Cármen (O'Connor) (1450 m). "El cerro que resguarda una pampa dilatada al Norte i en partes aun tiene nieve y a la falda algunos montes" corresponde probablemente a los tres picos señalados en el mapa de Moreno con 2140, 2170 i 2270 m. de altura, llamados por Cox "Dos Hermanos", los que tienen efectivamente nieve en sus cumbres, una zona árida mas abajo i al pié monte ralo [n 58].

    Menendez nos señala la situacion i estension de la tierra llamada comunmente "Nahuelhuapi" que se distinguia ya en ese tiempo como la mas favorecida por ser fértil i haber sido el asiento de la primera Mision. La ubicacion de esta tierra deja en duda si se estendia por el Norte o Sur del Desagüe. La hemos colocado en nuestro Plano en esta última direccion.

    La version del autor dada aquí sobre el sitio de la Mision deja entrever que el lugar que ocupó primero fué diferente del que ocuparia mas tarde i en que la encontró en su tercera espedicion. La de que habla aquí podria ser la primitiva de Mascardi o la de Laguna ántes del incendio, siendo que despues de este se habria trasladado a la península de San Pedro (véase el dia 25 de enero de este viaje).

    Se vuelve a tocar aqui la cuestion de la lengua de los puelches de que nos hemos ocupado arriba. Recordemos que, segun Rosales i otros autores, ella era diferente del araucano. Menendez encontró sin embargo entre estos puelches esta última lengua. Parece que esta identidad le permitia entenderse con ellos, sirviéndole de intérpretes algunos indios de Chiloé, de entre su comitiva, que hablaban esa lengua. Notó ademas que se servian de otra lengua i supone que sea la de los Calenches, tribu que él habia conocido en sus viajes a Ofqui i Guayaneco. Esta presuncion aunque no se podrá negar del todo, era sin embargo poco probable, porque los Calenches estaban separados de los puelches por montañas inaccesibles i pertenecian a una raza mui diversa, segun se colejia de sus costumbres.

    Segun Pedro de Usauro Martinez, el idioma de los puelches es el mismo que el araucano, pero "tiene la pronunciacion cerrada, i conglutinada hácia las fauces, formando un eco o graznido de pájaros [n 59].

    Lo mas probable es sin embargo que la segunda lengua de los pueleches sea la de los poyas antiguos, es decir la de los tehuelches actuales, como sujiere el mismo Menendez.

    Con sentimiento se nos informa que "los pogyas" de Nahuelhuapi, los fieles i simpáticos feligreses de Mascardi, Laguna i Guillelmo se habian estinguido. La tradicion decia que "se habian acabado unos con otros en guerras". Podemos inferir con cierto fundamento que las abominables prácticas de sus hechiceros, que gozaban de tanto prestijio entre ellos, hayan producido esas discordias en el seno de la tribu i contribuido sensiblemente a su extincion.

  45. Menendez nos da en esta descripcion del camino i paso, que atraviesa la Cordillera, una inmejorable leccion sobre su direccion i modo de acometerlos, la cual puede servir de norma para todo paso de alta Cordillera, sea cual sea. Aprovechando la regla dada aquí, hemos señalado ya, en la relacion de la entrada al paso Menendez [n 60], los principios a que ella obedece. El viajero que sigue un valle aguas arriba se halla, al terminar este, al pié del paso o sea del eslabon que junta los dos macizos de la cadena que habrá que atravesar al franquear el paso. Si el cielo es despejado i le permite ver los perfiles de ella i si el terreno es abierto, reconocerá fácilmente la depresion típica entre aquellas cumbres i le será fácil ascender a ella i descender por su pendiente opuesta. Si por el contrario, como sucede tan a menudo en estas latitudes, los cerros se ocultan detras de las nubes i si los bosques impenetrables no le dan paso franco, le será difícil orientarse i hallar el camino. ¿Qué direccion deberá tomar en este caso para hallar la depresion del paso?

    El rio que ha acompañado al viajero donde la entrada del valle como guia, se hace infiel como tal en aquel punto, porque no viene del paso, sino que desciende del macizo en forma de torrente o ventisquero por una quebrada mui profunda; hace en esta parte una vuelta para la derecha o izquierda del caminante; Menendez, hallándose frente a la abra del paso, tenia el ventisquero ("el derrumbo") a su derecha; si hubiese seguido en esta direccion, habria encontrado obstáculos insuperables, como sucedió al padre S. Guell. Por esta razon dejó el rio i siguió el curso de un afluente pequeño que baja de la altura del mismo paso i marca su entrada; siguiendo sus aguas a corta distancia subió al paso. Se podrá formular por consiguiente la regla que la entrada se hallará buscando un riachuelo que cae al rio o torrente principal mas o ménos en la vuelta que hace este, al bajar del macizo para ganar el fondo del valle; aquel riachuelo reune las aguas de las vertientes que descienden del paso; siguiéndolas hasta verlas saberse, se llega a la altura del paso.

    Menendez temeroso que el conocimiento del paso se pueda volver a perder, como habia sucedido ántes, ha tenido el cuidado de consignar aquí los detalles de la entrada al paso con el fin de evitar en lo futuro las dificultades con que él tuvo que luchar para volver a descubrirla.

  46. El autor concluye su resúmen sobre el lago Nahuelhuapi i el camino que conducen él con una alusion al camino de Vuriloche. El juicio que emite sobre este camino concuerda en un todo con el que ha dado Moraleda [n 61], quien cree tambien que ha quedado cerrado por los derrumbes, factor que ejerce un papel demasiado activo en la apreciacion de los fenómenos de la Cordillera por los autores del siglo pasado.

    Habiendo narrado estensamente su historia antigua i habiendo acompañado a Menendez en su memorable escursion para volver a descubrirle, logramos esta ocasion para echar una última ojeada al lejendario camino, haciendo una rápida reseña de los trabajos, emprendidos desde entónces para abrirle, i un exámen crítico del estado en que ellos han dejado la cuestion.

    Nuestro autor, apesar de haber descubierto el Baño i el lago Mascardi, lugares ligados mas o ménos directamente con la salida oriental del camino, nos indica solo su entrada desde el poniente, sin ponerla en relacion con esos descubrimientos. Ella se hallaba al venir de Ralun, un poco ántes de llegar al lago Calbutue (segun Moraleda a dos tercios de milla de él) i seguia por el valle del rio Hueñohueño [n 62], es decir el rio Concha i probablemente su afluente del S. E., cuyo valle tiene piso firme para caballeria i termina en la subida del Caracol. Se hallaba indudablemente desorientado sobre el trayecto ulterior del camino. Por lo demas pondera con las espresiones mas vivas las dificultades que se oponian a su apertura, atribuyéndolas a "los derrumbes" caidos desde el tiempo que quedara abandonado,—opinion infundada, porque ya sean derrumbes verdaderos ya sean ventisqueros, a que las creencias vulgares suelen atribuir efectos demasiado trascendentales, ellas solo en casos mui escepcionales conseguirian cambiar la topografia de un camino o paso de tal modo que fuera imposible reconocerlos despues de la catástrofe.

    Desde los viajes de Menendez el recuerdo del camino quedó enteramente borrado por largos años. En la primera mitad de este siglo no se conocia ningun documento que le mencionase. Por primera vez apareció anotada una noticia relativa en el mapa de Moraleda publicado en 1845, la que llamó la atencion del ilustre Domeyko.

    Los primeros dates sobre su historia i trayecto se deben a D. Guillermo Cox, quien recibió del P. Francisco Enrich preciosos informes sobre él i consultó la "Vida del P. Guillelmo" en la lejendaria obra de "Las siete Estrellas".

    En 1869 llamé la atencion sobre el baño de Vuriloche como futura fuente balnearia i como la llave del camino.

    El señor Vidal Gormaz, hallándose en 1871 en el lago Calbutue, indicó con ojo certero el valle del rio Concha como la entrada al camino i le recomendó al señor Roberto Christie, quien se hallaba presente, para sus futuras escursiones.

    La publicacion hecha en 1874 de la "Historia de la Compañia por el P. Miguel de Olivarez" dió a conocer la historia del camino i contribuyó eficazmente a hacer popular su problema en los dos lados de los Andes.

    En 1880 el infatigable viajero D. Francisco P. Moreno hizo el primer reconocimiento en busca del camino. Elijió como punto de entrada la abra del Rio Grande, que venia marcado en el mapa de Cox i se distingue como la primera depresion de la Cordillera al Sur del Tronador. Ella era mui bien escojida i debia examinarse con preferencia por ser la mas cercana al paralelo dela Mision i de Ralun; conduce efectivamente al paso Guillelmo, uno de los dos pasos interoceánicos que se disputan el honor de dar acceso al camino antiguo. Moreno tuvo que detener su marcha en el lago Gutierrez; sus recursos no alcanzaban para una esploracion mas lejana i ademas se hallaba asediado por los indios. Aun cuando sea esta la entrada verdadera, faltaba siempre la parte difícil i larga del camino hacia el Oeste [n 63].

    A fines de 1882 conseguí el manuscrito de los "Diarios de Menendez" que ha servido de base a la presente publicacion. Viendo que esta me demandaria años de estudios i preparacion, creí de mi deber dar a conocer cuanto ántes los dates nuevos que arrojaba sobre el camino para que fueran aprovechados por los viajeros. Me apresuré pues a remitir algunos meses despues al digno director de la Oficina Hidrográfica, mi amigo D. Francisco Vidal Gormaz, un croquis del derrotero de Menendez en su escursion al camino de Vuriloche.

    Obedeciendo a la misma consideracion promoví en 1884, en union con el señor Cox, una espedicion para su descubrimiento, la cual fué encomendada a D. Emilio Valverde, i dediqué un artículo "Paseo histórico al camino de Vuriloclhe" para recomendarla al público.

    Un año ántes el señor Jorge Rohde, entonces capitan hoi coronel del ejército arjentino, hizo una notable escursion al Vuriloche, que en Chile ha sido pasada en silencio, por haberse confundido con sus teorias agresivas i mal fundadas sobre límites que llamaron la atencion con preferencia. No cabe duda que Rohde no alcanzó a orientarse sobre el trayecto que recorrió por el laberinto de valles que se estienden entre el Lago i Ralun i que no penetró tanto al Oeste como se figuró, porque de otro modo habria tocado el rio Puelo i el lago Taguatagua que no menciona. No se comprende ademas como no haya reconocido en la primera parte de su viaje, por ejemplo desde el cerro Tristeza, el lago Mascardi, del que no tuvo idea. Si es que le haya visto, lo que es probable, le confundió con el lago Gutierrez, equivocacion que tuvo oscurecida por largo tiempo la jeografia de esta rejion. Ahora que las esploraciones posteriores la han esclarecido casi por completo, sabemos que "el rio Villegas" de Rohde es el rio Manso, señalado años ántes en su boca como afluente del rio Puelo por Vidal Gormaz, i que su "paso de Bariloche" es el paso Manso de hoi dia que será llamado tal vez a servir como una importante via de comunicacion, aunque debe ceder probablemente lo preferencia al paso Guillelmo. Solo un estudio mas detenido podrá ubicar los lugares pintorescos "el jardin del desierto" i la fuente de agua termal (?) de su derrotero; en "la Fortaleza" se reconoce tal vez la "Bastion" de Steffen, en "el Porton" la Angostura; el "corral de Foyel" deberá situarse quizas en "la Hacienda de animales" [n 64].

    Siguieron en 1883 i 1884 las dos esploraciones de D. Roberto Christie, emprendidas bajo los aupicios de Francisco Vidal G. Aunque este esforzado esplorador no haya llegado a Nahuelhuapi ni haya resuelto el problema del Vuriloche i aunque no haya dado cuenta, sino mui someramente, de sus trabajos, le cupo el mérito de haber descubierto el paso que lleve su nombre entre los rios Concha i Cochamo (probablemente el del camino con vueltas de culebra de Menendez), i el paso Cochamo entre el rio de este nombre i el Manso, etapas de suyo importantes i tal vez detinitivas del camino en cuestion.

    Las esploraciones de Christie fueron seguidas directamente por las dos espediciones del finado comandante de marina D. Emilio Valverde. Nos hemos ocupado estensamente de ellas en su lugar, de modo que no tenemos que agregar nada a esa reseña. Recordemos solo que Valverde descubrió el paso que lleva su nombre i divide la hoya del rio Blanco de la del Cochamo, i el importante afluente del primero, que se juntan a él en frente del Baño.

    El Dr. Juan Steffen reasumió en 1892 las exploraciones científicas de la Cordillera austral, que habian quedado interrumpidos por el lado del Pacífico desde la de Cox, es decir, durante treinta años. Al año siguiente penetró por el valle del rio Frio hasta el paso Barros Arana i las fuentes del rio Manso. No alcanzó a reconocerlas como tales, sino que las consideraba tributarias del rio Blanco; en cambio dejó establecido el hecho que esas aguas van al Pacífico, i presintiendo su relacion con el antiguo camino, bautizó su valle con el nombre "Vuriloche".

    El señor Oscar de Fischer, quien habia acompañado a Steffen en esta última espedicion, salió al fin del mismo año a una escursion especial para reconocer el camino de Vuriloche. Hemos dado arriba [n 65] una lijera reseña de esta notable esploracion, lo que nos exime de la tarea de volver a analizarla en este lugar. Tendremos ocasion de volver a referirnos un poco mas adelante a su importante estudio sobre el "Paso de Vuriloche".

    En 1896 el curso inferior i medio del rio Manso fué esplorado ampliamente por el Dr. Steffen, a quien debemos el conocimiento casi completo de esa parte de su hoya; Fué sensible que no alcanzase a unirla con su curso superior dominado por el paso Barros Arana, reconocido antes por él mismo, i el lago Mascardi. Nos consta que se impuso cierta reserva en su avance para no tocar establecimientos arjentinos con el fin de evitar enojosos conflictos con las autoridades arjentinas, que dos años antes habian apresado a los miembros de su espedicion al Palena. De esta suerte se mantuvo dentro de los límites señalados, i sus descubrimientos no sirvieron por de pronto para esclarecer el problema del camino que cruza la hoya del rio Manso que acababa de esplorar.

    Por fin los trabajos de las comisiones de límites, que han agregado un gran caudal a la jeografia tan poco conocida de la Patagonia, han beneficiado tambien de un modo mui marcado la rejion correspondiente al Vuriloche. El reconocimiento parcial del señor A. Schiörbeck i sobre todo la reciente esploracion de la 7.ª Comision de Límites, bajo la direccion de su ilustrado jefe D. Carlos Aguirre Luco, han dado a conocer el curso superior del rio Manso i su relacion con la cadena divisoria de las aguas, de modo que falta solo establecer los detalles del cordon secundario que divide las hoyas de los rios Blanco i Cochamo de la del Manso.

    Ultimamente mi amigo D. Antonio Emhardt, colono de Llanquihue, tratando de propender por parte de esa Colonia a la solucion del problema, ha mandado partidas de taladores a esplorar los valles correspondientes i piensa continuar estos trabajos de reconocimiento, que no dejarán de ser provechosos.

    He aquí un conjunto nada despreciable de esfuerzos i estudios dedicados a la solucion del problema que nos legara el ilustre P. Guillelmo. Nuestra enumeracion demuestra las grandes dificultades que hai que vencer. Por otra parte vemos que si el problema no está resuelto del todo en este momento, está mui próximo a serlo.

    No estamos en estado aun de marcar en nuestro plano una línea única i fija del camino, sino que tenemos que limitarnos a indicar dos o tres variantes, entre las que se escojerá mas tarde la efectiva.

    La estructura orográfica, descrita arriba, de la pendiente austral del Tronador señala claramente la causa no solamente de estos tropiezos e incertidumbres, sino tambien de las dificultades efectivas para hallar el camino. Vimos que esta grandiosa cumbre que ocupa justamente el centro de nuestro campo de esploraciones i tambien de nuestro Plano, no descuella solo por su elevacion i aspecto pintoresco, sino que marca tambien la transicion de la estructura, sencilla i casi constante mas al Norte, a otra algo complicada que domina desde allí para el Sur. Esta última ofrece a la vez dos problemas: él de la línea fronteriza i él del camino.

    En el paso Perez Rosales que es interoceánico i en que la línea culminante corre de Norte a Sur, en conformidad con la direccion jeneral de la Cordillera, tenemos la forma elemental de su estructura: se sube directamente del Oeste a la altura del paso i se baja al Este sin tener que atrevezar ningun otro paso o cordon.

    Esta estructura sencilla i elemental se complica notablemente en el trayecto del camino de Vuriloche. El rio principal, el Manso, que desagua las vertientes de la falda occidental de la Cordillera al Sur del paso nombrado, toma una direccion diagonal, casi lonjitudinal; tanto él como tambien los rios de segundo órden, el Blanco i el Cochamo, esten obstruidos en su parte inferior por las angosturas típicas descritas que ocurren infaliblemente en aquella parte del valle en que cambia de diagonal a trasversal para efectuar su salida de la Cordillera. Tenemos aquí la misma configuracion que la de los valles de Lonquimai, Lacar i Staleufu, señalados en la primera parte de este libro, i de otros mas al Sur.

    Es fácil comprender que esta configuracion debia dificultar grandemente el trazo del camino que se buscaba: estos múltiples valles i cordones i estos invencibles "encejonados" habian de presentarse a toda persona que no fuera esperta en orografia, como un laberinto indescifrable. Ella es la causa efectiva del fracaso de las tentativas emprendidas para hallar el camino. Debemos admirar el jenio superior del padre Guillelmo que al fin supo rendirse cuenta de esta estructura i dominarla victoriosamente.

    En nuestro caso la línea divisoria de las aguas i con ella el mismo cordon central hace una gran vuelto al Este por el paso interoceánico Barros Arana, continuando en seguida en direccion meridional por los pesos Guillelmo i Manso, segun ya lo especificamos arriba. El espacio que incluye esta curva es ocupado por la hoya del rio Manso, mientras que un cordon lateral, con direccion lonjitudinal al principio, se desprende del Tronador interponiéndose entre el rio Manso por el Este i el Blanco i Cochamo al Oeste, para dirijirse en seguida a la costa i rematar en el volcan Calbuco. Como el rio Manso cae al rio Puelo i éste desemboca en el estero de Reloncaví, no hai en la teoria inconveniente que el viajero suba por el valle del rio Manso hasta uno de los dos últimos pesos interoceánicos nombrados i se trasponga por él a las vertientes del lago Nahuelhuapi i rio Limai que son tributarios del Atlántico. Sin embargo, en lo práctico las condiciones se presentan diferentes. El rio Manso tiene una formidable "Angostura" que obligó a Steffen a rodearla por un camino mui accidentado.

    Pero aun cuando el curso del Manso no ofreciera estos obstáculos, el camino directo por su valle se halla fuere de cuestion, porque sabemos que el de Vuriloche, que nos ocupa, salia de Ralun, siendo el lago Calbutue i el rio Hueñohueño o Concha los últimos puntos fijamente conocidos de su trayecto (Menendez). El problema consiste, por consiguiente, en hallar un camino praticable "para caballeria" entre ese lago i el curso superior o medio del rio Manso.

    A mui poco trecho del Calbutue ya se produce una diverjencia decisiva en la ruta que haya que seguir: el Concha se divide en dos brazos, el Quitacalzones i el Hueñohueño o rio del SE. Siguiendo el Quitacalzones se pasa por el Cuartel antiguo, punto notable que sirvió de alojamiento al padre Guell i tal vez ya a los antiguos misioneros, i despues de haber dado con el rio Vuriloche de Valverde, se llega al rio Blanco, trayecto en que este autor halló rastros de un camino antiguo. Menendez, siendo detenido por "el encajonado" del rio Blanco, una angostura análoga a la del rio Manso, pasó el rio i alcanzó a fuerza de gran trabajo al Baño, situado al fin de la angostura a poca distancia de una isla del rio i de la boca del rio de la Esperanza (Valverde, de Fischer).

    Es evidente que por la orilla derecha (N) del rio Blanco, por donde pasó Menendez, no existe camino practicable. Puede ser que se encuentre por la orilla Sur. Me ha halagado durante mucho tiempo esta idea, figurándome que el Cuartel i el Baño abogan por esa direccion i que hai sino la probabilidad, a lo ménos la posibilidad, de un desvio que rodeara el encajonado i siguiera por el valle del rio Vuriloche de Valverde para caer por un paso ausiliar, situado al fin de su cuenca, al rio de la Esperanza. Siguiendo este rio un trecho aguas arriba, el camino seguiria por la abra señalada por Christie i de Fischer, la cual atraviesa por un segundo paso ausiliar el cordon que separa la hoya del Blanco de la del Mano so, tal vez por la orilla de los dos pequeños lagos [n 66] que forma este último rio al pié de este cordon. Desde allí conduciria el camino mas corto bien que de accesibilidad hasta hoi dudosa, al boquete interoceánico Guillelmo. Por este mismo habria llegado, conforme a la leyenda, el baqueano del padre Guillelmo sin tropiezo hasta el Baño.

    La otra variante sigue de la confluencia (Las Juntas) de los dos brazos del Concha por el del SE, el Hueñohueño. El piso "bueno para caballeria" del valle i el camino antiguo de vueltas de culebra que encontró Menendez en la subida del paso Christie, el primer paso ausiliar, abogan fuertemente a favor de esta variante. El camino seguiria desde aquí por el valle del río Cochamo i conduciria, despues de rematarlo, por el paso del mismo nombre, el segundo paso ausiliar, al valle del rio Manso, para dirijirse por él a uno de los boquetes interoceánicos Guillelmo o Manso. En cuanto a la viabilidad de esta última parte, ella es en parte dudosa hasta hoi, pero parece favorable en jeneral. Por el momento esta ruta ofrece la ventaja de que sus dos pasos ausiliares sean mas o ménos conocidos, mientras los de la otra variante sean todavia hipotéticos.

    No nos atrevemos a decidirnos por una de las dos rutas, como que no se escluye que haya alguna otra mas.

    La adopcion de la segunda ruta quitaria su importancia al lejendario baño, puesto que este quedaria algo léjos para poder atribuirle el papel de llave o guia del camino: quedaria solo el dato que el baño fuera en tiempo del padre Guillelmo el punto conocido mas distante de Nahuelhuapi en direccion a Ralun i desde el cual se principiaron a hacer los reconocimientos para hallar la salida a este puerto, en la forma indicada arriba.

    Como no se conociera ni en tiempo de la Mision ni hoi dia el curso completo del rio Blanco, yo opinaba siempre que convenia romper por las serranias i bosques hasta dar con el baño, como lo hizo Menendez, i que hallado este, habria facilidad para orientarse desde allí sobre el curso de los cordones i rios que dominan el camino antiguo.

    El rio de la Esperanza, el afluente del río Blanco descubierto por Emilio Valverde, me habia hecho concebir la idea que el camino debia haber pasado por él. Esta misma halagó tambien al principio al señor de Fischer. Parece que los últimos descubrimientos han escluido este valle como asi mismo el paso Valverde de la ruta de Vuriloche. Es raro que el valle de la Esperanza i el Baño, cuya ubicacion deja que desear, no se hayan vuelto a explorar,— a lo ménos no he conseguido ningun dato nuevo sobre ellos hasta la hora que este libro entra a la prensa (julio de 1899). Mientras no conozcamos por completo la hoya del rio Blanco, no podremos trazar definitivamente la ruta primitiva del camino antiguo.

    El señor Oscar de Fischer en su estudio sobre el "Paso de Vuriloche" ha establecido otra variante del camino que difiere esencialmente de las dos que acabamos de estudiar.

    Interpretando erroneamente un pasaje anterior de Menendez, elimina el rio Concha de la ruta del camino Vuriloche [n 67]. La aseveracion terminante dada en este lugar por Menendez i la de Moraleda, prueban que el camino pasaba efectivamente por el lago Calbutue i el rio Concha o Hueñohueño.

    Escluyendo estos elementos jeográficos del camino, quedaria escluido tambien Ralun como puerto de desembarque; pero al sacrificar a este punto lejcndnrio de entrada faltariamos a los datos mas positivos de la historia en cuanto al camino del padre Guillelmo.

    El señor de Fischer tiene mucha razon en abogar por la importancia, ya prevista por Christie i Valverde, del rio Cochamo para nuestro camino, i consideramos como mui útiles sus esfuerzos en este sentido. Opinamos sin embargo que el camino antiguo solo puede haber pasado por la parte superior de su valle puesto en comunicacion con Ralun por el rio Concha i el paso Christie, debiendo eliminarse su parte inferior, es decir trazando la línea tal como lo hemos hecho en nuestra variante segunda.

    En cuanto al camino moderno veremos luego que el punto de salida, de cualquier otro lugar que no sea Ralun tiene inconvenientes serios.

    El Dr. Steffen propone a su vez un camino trasandino que considera mui ventajoso en jeneeral, sin identificarle con el Vuriloche. Difiere de nuestra segunda variante del Vuriloche solo en que no salga de Ralun sino que entre, lo mismo que el de Fischer, directamente al valle del rio Cochamo i siga despues de haber trasmontado algun paso ausiliar, por el valle del rio Manso [n 68]. Esta línea es sin duda mui buena en cuanto a su viabilidad i será probablemente la mejor, con tal que se logre unirla por ferrocarril con Ralun.

    El padre Guillelmo, al poner todo su anhelo en el descubrimiento de un camino cómodo entre Chiloé i Nahuelhuapi, tenia sobre todo en mira evitar la navegacion de "las horribles lagunas", que hacian tan difícil i peligrosa la comunicacion de la Mision con su casa central i con la provincia mas inmediata sometida al réjimen de la civilizacion.

    La introduccion del vapor en las embarcaciones, los ferrocarriles i las nuevas relaciones internacionales que dominan ahora en nuestro Globo, han cambiado tan radicalmente las condiciones jenerales de la viabilidad, que debemos indagar ante todo, si vale aun hoi dia hacer sacrificios de consideracion en la apertura de un segundo camino al lado de la ruta existente por el paso Perez Rosales.

    A pesar del carácter tempestuoso de los lagos Todos los Santos i Nahuelhuapi, que conducen a este paso, su navegacion obligada, en lugar de ser un inconveniente, ofrece hoi dia una ventaja mui grande sobre toda otra via o paso a muchas leguas de distancia, porque no hai dificultad seria alguna de dotarlos de vapores, como ya acaba de hacerse en el primero. Mediante este arbitrio moderno se ha logrado establecer i se continuará en lo futuro un comercio activo por el paso Perez Rosales entre ambos lados de la Cordillera, i aun es probable que no tardará a correr por él una línea de tránsito internacional. Las facilidades que ofrece este paso se perfeccionarán en alto grado, cuando se abra la comunicacion por la depresion mas baja de este paso, dirijiéndose, en lugar de escalar la cuesta de los Reulies, al valle del rio Frio i por él a Puerto Blest, tal como ya lo propuse al dar a conocer este paso en 1856 i como he vuelto a recomendarlo arriba [n 69]. Con esta modificacion la ruta por el paso Perez Rosales quedará libre de nieve en invierno i aventajará a la de Vuriloche en que hai que atravesar solo un paso, mientras que en esta última habrá a lo ménos dos pasos, uno de ellos de igual altura que el Perez Rosales.

    Es indudable sin embargo que a pesar de las condiciones tan favorables de este último paso, el de Vuriloche le hará en lo futuro competencia con éxito, cuando el aumento del comercio i el establecimiento de una línea de tránsito entre el Pacífico i el Atlántico exijan la construccion de un ferrocarril trasandino en esta misma latitud.

    El comercio internacional i una via de tránsito ultramarino no se satisfacen con una clase de trasporte en que haya que cambiar de vehículo con frecuencia, como sucede hoi dia en el Perez Rosales, en que el tráfico sea de pasajeros sea de mercaderias, tiene que efectuarse por dos vapores diferentes, con los repetidos embarques i desembarques, a mas de tener que escalar el boquete intermedio entro los dos lagos. Parece, ademas, que las paredes cortadas a pico del lago Todos los Santos i del brazo Blest del lago Nahuelhuapi no permitirán la construccion de un ferrocarril que se necesitaria para evitar esos trasbordos.

    Mientras que el problema del camino de Vuriloche satisface por de pronto una preciosa reminiscencia histórica i una cuestion de jeografía i orografía de interes para la ciencia, se impondrá practica i forzosamente, cuando se quiera establecer en esta latitud un camino accesible por tierra o un ferrocarril interoceánico e internacional. No nos queda espacio para insistir en la apreciacion de esta ruta a la que hemos aludido ya en este i otro lugar [n 70].

    El camino antiguo principiaba en Ralun como el último punto accesible por mar, en donde concluian la navegacion i el cómodo trasporte de la carga i se guardaban las piraguas. Las exijencias de los tiempos modernos contrastan fuertemente con las de los héroes de nuestra historia: se necesita hoi dia un buen puerto de mar situado en un terreno que no solo permita acceso directo o indirecto al centro de la Cordillera, sino que esté tambien abierto para la comunicacion fácil con el llano central i el gran ferrocarril lonjitudinal de Chile.

    Estas condiciones indispensables para una via de tránsito interoceánico se hallan solo en Ralun, estando reunidas en este punto por medio de una combinacion mui feliz preformada por la naturaleza. Ralunea un escelente puerto de mar i el único en el estero de Reloncaví que admito buques de mayor calado. Ademas se halla en contacto inmediato con el valle del rio Petrohue, por el cual se abre la comunicacion por tierra con el lago Llanquihue, con Puerto Varas i con Puerto Montt. El futuro viajero, despues de haber atravesado el continente americano en una parte en que su tránsito es relativamente mui corto, una vez que haya llegado a Ralun se embarcará en la mar para las costas mas distantes del inmenso Océano Pacífico o se dirijirá desde allí por el ferrocarril a las tierras mas cercanas de Chile i de las demas repúblicas de la Costa occidental.

    No cabe duda que esta situacion privilejiada augura un risueño porvenir a Ralun i a Puerto Montt como puntos céntricos entre Chiloé i Llanquihue por una parte i Nahuelhuapi i el rio Negro por la otra.

  47. La piedra de sal de Huacho se hacia subir en Chiloé de uno a cuatro pesos (B. Vicuña Mackenna) [n 71].

    Tenemos aquí otro ejemplo de la pobreza de esta provincia, la última Tule del continente de América, como tambien de la mezquindad con que las autoridades de la Colonia trataban a sus súbditos.

  48. B. Vicuña Mackenna enumera la fragata "Mercedes" entre los ocho buques que arribaron a San Carlos durante el año 1792 con procedencia del Callao. Agrega que "el valor de los "cargamentos variaba de 15 a 20 mil pesos. Los retornos fluctuabun entre 5 i 10 mil pesos, habiendo sido el mas valioso el que cargó en 1792 la fragata Mercedes, pues ascendió su valor a 13,811 pesos 7 reales". El buque llevó este rico cargamento para el Callao en el mismo viaje en que Menendez iba en él para este puerto.
  49. Menendez ha insertado la relacion, a que se refiere aquí, como apéndice a la conclusion final de sus Diarios. En consideracion a la conveniencia de narrar i anudar los sucesos en su órden cronolójico para darles su desarrollo natural, me he permitido colocarla al fin del Diario de este viaje, por corresponderle el objeto de servir de introduccion al tercero, que va en seguida.
  50. El descubrimiento de Menendez, que abrió nuevos horizontes al dominio de España, no dejó de producir sensacion en el ánimo del virei Gil y Lemus; la graciosa chanza, que aventuró con este motivo, nos da una alta idea de la importancia que le atribuyera. Sin embargo, como ella ofendiera la modestia del autor, éste la rechaza algo bruscamente, alegando la incompetencia del virei para la oferta de la mitra: el clero se complacia en ostentar ocasionalmente su independencia del poder civil.
  51. Debemos el conocimiento de este documento inédito al erudito jóven D. Federico Abbott Hernandez, quien le ha publicado en "La Union" de 29 de marzo de 1896. Celebramos que Abbott inspirado por nuestros "Viajes de Menendez a la Cordillera" haya aprovechado la ocasion para dar a conocer por su parte este i otro documento mas, que forman un valioso complemento de nuestra historia. Este que tenemos a la vista, es un curioso apéndice al viaje, que Menendez acababa de realizar, i prueba de un modo elocuente la honda sensacion, que habia producido entre los indios de la otra banda i que se habia comunicado aun a tribus algo distantes.
  52. El cacique "Tangol" es sin duda idéntico con "Taughol, cacique del territorio i rio Pilmaiquen o de las Golondrinas" de Moraleda (l. c. p. 237 i 239), quien la caracteriza como "hombre respetoso i acostumbrado a mandar i ser obedecido". Ademas se distinguia en sus discursos "por su estraordinaria volubilidad de lengua i el tono imperativo de sus razonamientos". Adquirió un mérito especial para con las autoridades de Valdivia i Chiloé por haber cooperado mui eficazmente con el sarjento Teodoro Negron a abrir en 1787 el camino de Valdivia a Chiloé.

    Tangol residía segun el gobernador Molina cerca de Maipué, punto estratéjico situado en el camino citado en el límite de las provincias de de Chiloé i Valdivia (véanse los mapas de Cl. Gay i B. Philippi, 1845). en el que se levantó en 1795 un fuerte (Francisco S. Astaburuaga). Vemos que Molina i Moraleda no están de acuerdo sobre la residencia de este cacique. Parece que el último es el mejor informado, porque Pilmaiquen está mas cerca de la Cordillera i de "los llanos" que Maipué, que se halla situado hacia la costa.

  53. La protesta de los pehuenches contra la entrada del padre Menendez por el nuevo paso i su peticion que este se volviera a cerrar, manifiestan la enerjía con que los indios velaban por mantener la integridad de su dominio. Es otro ejemplo de su costumbre observada rigurosamente, i a la que hemos aludido ántes, de exijir que la entrada a sus tierras fuera precedida del permiso de su dueño. Que esta se hiciera por un camino nuevo i por un lado por donde no se hubiera tenido comunicacion desde tiempo inmemorial, debia ofenderlos mas aun.

    Los pehuenches, amigos fieles de los españoles de Valdivia, a los cuales se guardaba toda clase de consideraciones para contrapesar mediante ellos a los araucanos, elevan por eso su queja al gobernador de Valdivia, quien a su vez se apresura a hacerse órgano suyo para con el gobernador de Chiloé.

    El paso que los pehuenches ofrecieron dejar libre por el lado de Valdivia fué probablemente el paso de Ranco o Lifen, el mismo que Villarino se habia propuesto atravesar i que ha quedado libre hasta nuestro tiempo.

    La, protesta de los indios contra la entrada de Menendez me trae a la memoria otro incidente mui análogo sucedido con motivo de nuestra espedicion a Nahuelhuapi en 1856, de que he hecho mérito.

    Se recordará que ella fué la primera que desde el tiempo de Menendez avanzara hasta el lago i que no habiendo encontrado vestijio alguno de habitantes, prendimos una gran fogata en la península de San Pedro para darles, en caso de haberlos, una señal de nuestra venida; supusimos que ella hubiera pasado desapercibida. Sin embargo nos equivocamos, porque algun tiempo despues supe por el injeniero D. Francisco Geisse, en aquel entónces intendente interino de lo Colonia de Llanquihue, que D. Juan Renous, su suegro, un vecino prestijioso de Osorno i amigo del famoso cacique Llanquitrue (véase Cox l. c. p. 176), habia recibido de este un recado, espresándole su enojo por la violacion de su territorio por los intrusos venidos el año posado desde Llanquihue, i agregando que los castigaria en caso de que volvieran a entrar por ese lado.

    Menendez no menciona, el oficio de Molina en sus diarios, pero parece que tuvo conocimiento de él, porque sabia, segun veremos, que Mancuuvunay habia ido a ver a los pehuenches.

    El final del oficio deja traslucir cierto grado de rivalidad entre los dos gobernadores que dependian de autoridades superiores diferentes.

    Veremos tambien que la insolente amenaza de los indios de ultracordillera i la advertencia correspondiente del gobernador de Valdivia al de Chiloé no obstaron a que Menendez fuera comisionado por el virei para hacer otra espedicion.

  54. El gobernador Lucas de Molina i Vermudo (segun Pedro de Usauro), quien se introduce aquí en nuestra relacion, fué un capitan distinguido i valeroso, que figuró por primera vez en 1776 en la espedicion del comisario Pinuer i de Fr. Benito Delgado a los Césares, i "murió heróicamente en 1813 combatiendo la bandera del rei" (B. Vicuña Mackenna). No disponiendo de espacio para otros rasgos de su biografía, nos limitamos a un apunte bibliográfico de ellos [n 72].

Subnotas
  1. l. c. p. 291, 521.
  2. Tomo 32 de los manuscritos, al fin del tomo, en 12 fojas.
  3. l. c. p. 112, 160.
  4. l. c. p. 244.
  5. l. c. p. 465, 520.
  6. l. c. t. I p. 380.
  7. Esploracion de Reloncaví 1872, E. S. p. 71.
  8. e. l. t. I p. 15.
  9. Fonck, Aguas Minerales de Llanquihue, Anales 1869, t I p. 406: Ignacio Domeyko, Estudio sobre las aguas minerales de Chile, Anales 1871 t. II, p. 221: Vidal Gormaz, Esploraciones, i "Anuario Hidrografico" 1833, p. 90: Cárlo Juliet, Termas sulfurosas de Reloncaví, "Anales", 1875, t. I. p. 691.
  10. Bernardo Philippi, Nachrichten über die Provinz Valdivia, Cassel 1851, p. 5 i 114, El mismo, Nachrichten über Chiloé und Chonosinseln, "Monatsberichte der Gesellschaft für Erdkunde", Berlin t. II, 1841 p. 40: "Die Post" de Puerto Montt de 28 de noviembre de 1896.
  11. Este libro t. II p. 82.
  12. Unserte Flüsse, "El Reloncaví" de Puerto Montt de 23 de marzo de 1887.
  13. e. l. t. I. p. 24.
  14. Steffen, Beitrag zur Topographie de andinen Region von Llanquihue, "Festchrift für von Richthofen", Berlin 1893.
  15. Fonck, Gletscherphänomene, l. c. p. 55.
  16. Plantes Medicinales du Chili. "Expositinn Universelle de Paris", 1899 p. 106.
  17. e. L t. I p. 38: sobre los canelos enanos vea ibid. p. 36; el nombre "ñirre" se aplica tambien a la "Fagus pumilio", especie a la "F. antarctica" que crece cerca de la nieve, véase R. A. Philippi, Elementos de Botánica; C. Reiche, Beitrilge zur Kenntniss der chilenischen Buchen, "Verhandl. d. Deutsch. Wissench Vereins", t. III, 1897.
  18. Véase la nota del dia 26 de febrero de 1791.
  19. Ya redactadas estas líneas, hemos recibido por la amabilidad del Dr. Steffen su importante "Informe sumario sobre la Espedicion al rio Cisnes", en que hallamos un dato correlativo mui instructivo para las condiciones del paso Perez Rosales en invierno.

    Steffen encontró el dia 6 de junio de 1898 "en la cumbred el boquete (de la cuesta de los Reulis) la nieve de un metro i medio de altura, mientras que en la bajada a Casa Pangue todo el terreno se habia trasformado en lodazales (l. c. p. 29)". Esta observacion corrobora de un modo convincente la urjencia de reducir la altura del paso a su mínimum tectónico, determinado por la depresion que conduce al valle del rio Frio, i eliminar de él la subida de la cuesta de los Reulis.

  20. Daré mas adelante el apunte bibliográfico.
  21. Esta acumulacion de materiales podria operar en el curso de épocas mui largas una desviacion de las aguas del rio Frio hácia el Pacífico i la consiguiente traslacion de la division de las aguas en direccion al Este. Por ahora prevalece la opinion que este cambio se efectuaria no por el rio Frio sino por el rio Peulla, cuya accion erosiva es mas fuerte (Steffen). Por mi parte creeria que el rio Frio, situado a considerable elevacion, acumularia en menos tiempo el material necesario para escalar la depresion del paso Perez Rosales, que el rio Peulla, que se halla a poca altura, necesitaria para perforarla.
  22. Philippi, Escursion al cajon de los Ciprese, Anales d. l. Univ. 1875 t. I p. 670.
  23. Fonck i Hess Informe sobre la espedicion a Nahuelhuapi, Anal. d. l. Univ. 1857, con una vista i un plano, p. 4; Steffen, Viaje de Estudio, 1893, E. S. 37.
  24. Sobre los gansos chilenos. Anal, d. l. Univ. 1862, t. II p. 436.
  25. e. l. t. I, p. 37.
  26. Informe del Intendente Don Francisco Geisse, l. c.
  27. e. l. t. I p. 21.
  28. véase e. l. t. II p. 100.
  29. "El Ferrocarril" de 28 de febrero de 1896: las versiones de la copia de la Biblioteca i del Anuario no traen este vocablo; véase la nota del dia 25 de enero de 1791.
  30. Véase (Juan Blest) Laguna de Nahuelhuapi, "El Ferrocarril" de 2 de abril de 1856.
  31. l. c. p. 505.
  32. e. l. t. I p. 38.
  33. N. Desmadryl, notable artista i grabadort del Atlas topográfico de Chile por Pissis, quien hizo tambien el grabado mui bien ejecutado del escelente plano de Hess, dió a estos nombres flexiones francesas: "Pta. S. Pedre" e "Isla de Frai Melendriz", inexactitudes pequeñas debidas a la circunstancia que era frances.
  34. El Gobierno se mostró complacido con el resultado de nuestra espedicion i el ilustre ministro D. Antonio Varas concedió una gratificacion de seis onzas de oro a cada uno de los dos jefes, remuneracion que nos dejó altamente satisfechos por su espontaneidad. Resalta en esta sencilla manifestacion la seriedad i ecomomía que imperaban en aquellos tiempos en los actos del Gobierno. Ademas el ministro Varas, a propuesta de mi honorable amigo Dr. R. A. Philippi, s dignó espresarme su agradecimiento por la coleccion de plantas que habia remitido para el Museo.

    Agreguemos todavia como un dato curioso que la cantidad destinada para nuestra espedicion fué de 250 pesos y que la que el Gobierno abonó a Cox por sus gastos fué solo de 1,500 pesos. Se nota en oso un gran contraste con la munificiencia con que se han dotado las esploraciones recientes. Vemos que los resultados obtenidos con aquellos medios parcos han sido tambien satisfactorios; la organizacion de esas mediciones anteriores en la misma provincia las habia favorecido.

  35. Véase: Nahuelhuapi a propósito de espedicion del comandante Valverde. "El Mercurio" de 28 de noviembre de 1884; Fonck, Algo sobre el lago Nahuelhuapi i su descubrimiento, "El Mercurio" de 13 de diciembre; "Deutsche Nachrichten" de 17 i "The West Coast Mail" de 20 de diciembre de 1884: Eduardo O'Connor, Esploracion del Alto Limai i del lago Nahuelhuapi, "Boletin del Instituto Geog. Argent." 1884 p. 232. Santiago I. Albarracin, l. c. t. I p. 151, se ocupa de este incidente con buen criterio.
  36. E. S. con mapa, i Anales de la Univers. 1863, sin mapa; véase tambien mi artículo citado en e. l. t. II. 132.
  37. Véase sobre esta palabra usada en Chile en sentido especial: Zorobabel Rodriguez, Diccionario de Chilenismos.
  38. Citados por J. T. Medina, Los Aboríjenes de Chile, 1882, p. 176.
  39. Véase sobre minas de sal i salinas: Villarino Angelis t. VI. Diario p. 33: salinas del rio Colorado; Poeppig, l. c. t. I p. 378, 454: Darwin, edic. alem. t. I p. 73: salinas cerca del Carmen: Cox, l. c. p. 238. Moreno, Apuntes preliminares, p. 28: minas de sal; el mismo, Patagonia Austral, p. 195: salinas al Este del rio Limai.

    No deja de ser interesante que al lado de estos indios que viven de la carne i consumen sal, sus vecinos de la costa del Pacífico, los chonos, calenes i fueguinos que se alimentan de los productos del mar, caracterizados por Ladrilllero con mucha propiedad como "indios pescadores", no la usan. Véase Diario de Juan Ladrillero, Amunategui l. c. t. I p. 431; Dr. Hyades citado en el "Anuario Hidrograf" t. IX, 1884 p. 370.

  40. l. c. p. 504, 506.
  41. Sin emnbargo la letra i pronunciacion de este nombre ofrecen una dificultad debida a ciertas particularidades de la ortografia de Menendez, que de suyo merecen conocerse. Aprovechamos esta ocasion para señalarlas:

    El autor no usa casi absolutamente ningun acento en el testo de su diario: encontramos en sus diarios solo cuatro o cinco palabras con acento. Por otra parte emplea tres signos diferentes para el punto de la i, entre ellos uno igual al acento de "Mancúuvunay", el cual distingue la primera ú. No sabemos ni este signo es un verdadero acento sobre la u, o si marca una i, a la que seguiria una u i despues otra i (Manciuivunay en lugar de Mancuuvunay). Seria largo entrar en discusion sobre esta cuestion i sobre las infinitas variantes de este nombre, solo diremos que, segun Moraleda, Menendez escribe "Mancuunay" (omitiendo la uv) i que los chilores le llamaban "Manquemunoi".

  42. Notemos que Menendez, a pesar de no usar acentos, pone sin embargo acento a atágnen, lo mismo que a Mancúuvunay, es decir a palabras indias; véase la subnota que precede.
  43. "Bibliotheque Linguistique Americaine", tomo XXI. Langue Auca par R. d. l. Gr., Paris 1898: R. Lenz , Anal. d. l. Univers. 1898 de Agosto i Verhandl. Deutsch. Wissench. Vereins t. IV, 1898, E. S., que es mas estenso.
  44. e. L t. II p. 7 i mas adelante.
  45. Angelis l. c. t. VI. Viedma Diario de un viaje a la corta de Patagonia p. 71: Musters At home with the Patagonians, Edn 2ª, London 1873 p. 75.
  46. El interesante viaje de los colonos alemanes nombrados de Valdivia, emprendido con e objeto de comerciar, es poco conocido. Ellos alcanzaron hasta el rio Limai i trabaron relaciones con el poderoso i afanado cacique Llanquetrui. Poseo un estracto del diario llevado por mi finado amigo Federico Braemer con croquis del viaje.
  47. Cl. Gay. Historia Document. II, p. 55, 91, 98: Cox Viaje, p. 107.
  48. Poeppig, t. I, p. 462: Middendorf, "Diccionario", 1890, citado por el Dr. Lenz, l. c.
  49. Vea Cox p. 107, 164: Musters p. 235, 247.
  50. Pedro de Usauro Martinez, La Verdad en Campaña, publicada por Nicolas Anrique, p. 206.
  51. Aboríjenes p. 291.
  52. Vea I. Domeyko. Anal. d. l. Univers. 1858, p. 180 (bis): Fonck, ibid. 1859, p. 319; es mencionado tambien por A. Pissis en su "Descripcion de la provincia de Valparaiso".
  53. P. Ignacio Molina, Compendio de la Historia del Reyno de Chile, edicion española t. I, p. 46.
  54. Madrid, 1788 t. III p. 281, citado tambien por Santiago J. Albarracin.
  55. l. c. p. 433.
  56. "Boletin Argentino Geográfico", 1884 p. 233.
  57. l. c. p. 509.
  58. Véase la nota del dia 19 de enero de 1792.
  59. l. c. p. 156.
  60. e. l. t. I p. 40.
  61. l. c. p. 480.
  62. Nos hemos referido ya al río Hueñohueño que conducia a las viviendas de los antiguos Vuriloches, i vimos que su nombre recuerda las fechorias de esta tribu salvaje. Se conoce actualmente otro rio Hueñohueño que desciende del volcan Calbuco i cae al rio Petrohue despues de haber formado el lago Oval. Aunque conocido tal vez bajo este nombre por algunos madereros o vaqueros, fué visitado i mencionado por la primera vez en 1872 por el Dr. Cárlos Juliet, ilustrado naturalista i esplorador, desgraciadamente ya finado, a quien la ciencia debe grandes servicios. Véase Fr. Vidal Gormaz, Esploracion del Seno de Reloncaví, 1872 p. 158.

    Parece que el nombre "Hueñohueño" se ha conservado en los recuerdos de los vecinos de Chiloé desde el tiempo de Menendez i que se adjudicó al rio descubierto por Juliet, cuando la ubicacion del verdadero Hueñohueño ya estuviera perdida. Es de suponer que sucediera con él lo mimo que ha sucedido con el antiguo nombre "Bonechemo", que se ha atribuido en nuestro tiempo a varios cerros.

  63. Fr. P. Moreno. "La Nacion" de Buenos Aires 1883., l. c, i "Apuntes preliminares" p. 62. Ch. N. (Christian Napp) Der Bariloche Pass, "Das Ausland" München, 1853 p. 521.
  64. Véanse los mapas de D. Jorge J. Rohde: "Mapa de los Territorios del Lima y Neuquen". 1886: "Mapa parcial de la República Argentina", 1889, anexo a la "Descripcion de las Gobernaciones Nacionales, etc."; "Detalles del Camino de Bariloche" (Carton en su Atlas Jeográfico).
  65. Nota del dia 7 de marzo de 1791.
  66. Tal vea este paso será el mismo por el cual el señor perito arjentino D. Francisco P. Moreno propone llevar la línea de la frontera segun el acta de los peritos de 3 de setiembre de 1898, conduciéndola "por la liínea de vertientes de los cerros nevados que se prolongan al sur i separan el rio Blanco del arroyo que alimenta el lago Fonck". No podemos afirmar mas sobre el particular por no conocer todavia la ubicacion de este lago. Por lo demas hemos demostrado ya que este cordon es una cadena lateral que no lleva curso continuo sino que va a rematar a llano, por cuya razon no corresponde a! "encadenamiento principal" invocado a su favor por el señor Moreno.
  67. De Fischer asegura que segun Menendez el terreno del valle del rio Concha no permite el paso de caballeria. Leyendo atentamente el testo de este autor (dia 5 de marzo de 1791) nos convencemos que afirma al contrario, que su piso es aparente para el tránsito de ella. Fué esta circunstancia la que le dió por el momento tantas esperanzas, de que los vestijios del camino hallado en la subida fuesen los del Vuriloche.
  68. Viajes i Estudios en la Rejion del Rio Puelo. E. S. de los Anal. d. l. Univers. 1898, p. 107.
  69. e. l,, t. II, nota del dia 11 de enero de 1792.
  70. e. l. t. II, p. 132.
  71. Historia de Valparaiso, 1869, t. II, p. 200.
  72. P. Usauro de Martinez, La Verdad en Campaña, publ. p. Nicolas Anrique, p. 178: B. Vicuña M.. La ciudad encantada de los Césares p. 62 i 64 (Sus hijas) "Die Post" de Puerto Montt, de 13 de noviembre de 1897 (Parlamento con los indios).