Cansancio (Longfellow)

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CANSANCIO
(De Longíellow).


¡Oh breves pies, que tantos largos años
Por senda de esperanzas y temores
Tendréis que andar, cogiendo desengaños,
Brotando sangre al peso de una carga
De afanes y dolores!
Yo, más que vos cercano a la posada,
Fin del afán y do el descanso empieza,
Me abismo de tristeza
Pensando en vuestra ímproba jornada.

¡Oh diminutas manos
Que, débiles o fuertes, Dios condena,
Por término tan largo todavía

A servir o a regir a otros hermanos;
Manos que en tanto venidero día
Tendréis que dar o que pedir, me abruma,
Ya que a mi turno fui, con libro y pluma,
Perseverante labrador, la idea
De lo que os falta de improba tarea!

¡Oh corazones candidos, que al fuego
De febril impaciencia, en temerario
Anhelar sin medida y sin sosiego
Ya veo arder! — si acaso tributario
Fue a las pasiones largo tiempo el mío,
Hoy en vez de pasión sólo hay ceniza,
O encubre el hondo fuego helado hastío.

¡Oh blancas almas, puras, cristalinas,
Rayos directos de la luz del cielo
Vuestra divina fuente!
Hoy, al través del nebuloso velo
Da tantos años — polvo de ruinas —
¡Qué tristemente rojo
Refractado se ve mi sol poniente!
¡Qué lívida mi alma indiferente!