Curso Zodiacal: Cancer

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Querido Discípulo:

El Septenario descrito en la anatomía oculta de los Rosacruces medievales y confirmado por los teósofos, nos representa siete cuerpos diferentes, hecho el primero de materia grosera y el último de substancia divina, todos aglomerados en un solo individuo, como una línea recta dividiendo con otra línea transversal lo material de lo espiritual, y así tenemos con los tres cuerpos de arriba y los cuatro de abajo, nuestro símbolo sagrado de la Cruz.

En el centro donde convergen las líneas, nos figuramos la Rosa, pues, ella es el Sol que, caminando con su corriente magnética, pasa por los Cuerpos Epitelares a los centros dominados por el Signo de Cáncer. El Sol llega a Cáncer el 21 de Junio; es el astro rey en el máximo de ascensión, y entonces celebramos el Solsticio de Verano. En la fiesta de la Rosa, de San Juan, celebramos también al Sol en su máximo de actividad sobre nuestro corazón o Sol corporal.

Los Misterios nos presentan dos grandes luminarias; el Sol y la Luna. La Luna es el Planeta de Cáncer, Cáncer es el Signo de los artistas, de los pensadores; pues, anima la Imaginación, y sabemos por nuestros estudios ocultos, que necesitamos preparar primero la Imaginación para lograr la Inspiración.

La Materia, no es más que Espíritu Cristalizado, y como toda Materia irradia, esa irradiación es la Fuerza Cósmica. Al entrar esa corriente en el dominio de Cáncer, prepara el camino para la actividad espiritual solar.

Dos corrientes tenemos que diferenciar: la una viene de abajo, de la Tierra, de los tres cuerpos inferiores, la otra de lo alto del Cosmos. Las corrientes emanadas de los tres cuerpos superiores se confunden en el centro, en el cuarto cuerpo, en el mental. Mercurio, como símbolo, nos enseña eso; abajo tiene la Cruz de la Materia, arriba la Luna, el alma, y en el centro el Sol, espíritu, y así se comprende nuestro Corazón como el Sol central de nuestro organismo.

Todas las Glándulas de Secreción Interna van creciendo y desarrollándose desde el nacimiento, pero se van acabando poco a poco hasta la muerte. Menos una, esa se puede decir, muere por su cuenta, aparte; es la glándula Timo. Ella forma una excepción notable, pues, sólo crece y actúa en nuestro crecimiento durante la infancia. Sabemos que durante la vida intrauterina nos desarrollamos a merced de la influencia planetaria y durante los nueve meses recibimos la influencia de los siete astros, repitiéndose dos, y esos dos son los que nos caracterizan para siempre. En el momento de nacer, los astros nos imprimen, se podría decir, una marca, un itinerario en la frente y en las manos, el cual tenemos que vivir; es nuestro horóscopo, y el arte de la Astrología no es nada más que copiar ese itinerario. Vemos cómo es de enorme el crecimiento de un niño en los primeros días de vida, y si siguiéramos a ese compás llegaríamos a ser gigantes. Llenos de placer pesan los padres a los niños y se alegran al ver cómo aumentan de gramo en gramo, de libra en libra. Pero al poco va refrenándose, va deteniéndose ese desarrollo, hasta terminar más o menos a los 21 años. Ya no crecemos más, viene un periodo de estancamiento y luego volvemos para abajo a decrecer, y todo eso lo causa la glándula Timo, que al nacer pesa 15 gramos y llega en la pubertad a 30 gramos para luego desaparecer. No desaparece del todo, sino que quedan restos y estos restos son de suma importancia para nosotros los ocultistas.

Crecer no es un fenómeno sólo del cuerpo material, sino que tiene también su aplicación espiritual, pues, si la parte material de la glándula hace crecer el cuerpo material, sus exponentes espirituales nos hacen crecer espiritualmente. La práctica de la presente circular tiene por objeto no dejar desaparecer el resto de la glándula, sino al contrario, retenerla y obligarla a trabajar de nuevo a nuestro deseo. Conocemos la acción de la Luna en hacer crecer las aguas en las mareas altas y bajarlas después; así también la Luna fue la que hizo crecer la glándula Timo, que ahora al bajar recibe un rechazo en su acción destructora por el Sol.

La Luna actúa sobre todos los líquidos y el líquido que sale de la Timo es la linfa. El fluido de la linfa es como sabemos la base de la nutrición, y así podemos entreverlos ocultistas el maravilloso fenómeno del metabolismo.

La linfa es un líquido fluido, transparente, opalino, de sabor salado; en ella encontramos muchos leucocitos y sobre todo linfocitos. El plasma linfático tiene los mismos principios que el sanguíneo, sólo que en otras proporciones, y aquí entrevemos la relación entre Luna y Sol, pues, la Luna prepara el camino al Sol, y la linfa es el gran preparador para la formación de la sangre, pues, el líquido linfático recoge los elementos nutritivos de la sangre y envía para fuera los desechos dejados por la acción del metabolismo.

Sin la glándula Timo no sería posible esa acción de la linfa, pues, sus arterias vienen de la mamaria y de la Tiroides. Se ha experimentado que basta una ablación de la Timo para observar un menor desarrollo y una disminución de linfocitos, poniéndonos adiposos y anémicos. Ahora imaginemos todos esos efectos en nuestros exponentes espirituales.

En nuestra vida espiritual hay también periodos de crecimiento rápido, tenemos época infantil y de madurez; tenemos tiempos en que nos sentimos animados, predispuestos, más capases de producir, y en esas épocas crecemos constantemente intelectual y espiritualmente. Lo que no se aprende como esencia, como base hasta los 21 años, no se aprende nunca. Los hombres que no forman su hogar y su fortuna hasta los 35 años, no lo harán nunca. Si bien eso es lo general, forman una excepción los ocultistas que hacen prácticas Rosacruces, pues, ellos en todo tiempo pueden lograr una reactivación de sus facultades intelectuales y formar fortuna aún después de los 50 años, aplicando nuestras claves, pero siempre que pongan en movimiento los centros magnéticos, o sea que hagan rotar los chacras.

La Iniciación mexicana enseñaba el significado del símbolo OLIN o movimiento. En él están señaladas las Fuerzas Cósmicas que vienen de lo alto y las Fuerzas Terrestres de lo bajo, y en el centro está el Sol. El crecimiento y desarrollo de las Glándulas son una repetición del crecimiento y desarrollo de la humanidad en sus diferentes razas, del choque entre ellas y sus relaciones mutuas.

Nuestros ensueños son peculiares a nuestra raza. Preguntemos a un negro o a un oriental ajeno a nuestra raza lo que sueña, y nos sorprenderemos de que sus ensueños sean diferentes. Nosotros generalmente continuamos en los ensueños lo que nos ha preocupado antes de quedarnos dormidos.

Aprovechemos, pues, esa circunstancia y pensemos antes de quedarnos dormidos en el descenso de las Fuerzas Cósmicas de arriba, en forma de Triángulo con la punta hacia abajo, y subiendo el otro Triángulo de la Tierra, formándose el Sello de Salomón o el Signo mexicano de OLIN.

En la carta anterior hablamos recomendado ya el ejercicio de la Imaginación, pero ahora la pasamos al terreno de la Inspiración, pues, nos sentiremos inspirados al día siguiente, y con las próximas prácticas con el Sol nos abriremos el centro de la Intuición, que corresponde al corazón.

Hacemos los mismos ejercicios de respiración, pero mandándonos mentalmente que el aire vaya a esos centros a despertar la Inspiración.

Necesitamos activar algo la circulación sanguínea, y por eso nos mojamos al levantarnos por la mañana o al despertar, el pecho con agua fría. Los hindú van al Ganges, para hacerse lavados, cuando hacen este ejercicio.

Nuestro cuerpo mental obedece a la Imaginación, y por eso durante todo el mes pensemos en esa acción, atrayéndonos las Fuerzas Cósmicas de arriba y enseguida las Terrestres de abajo, para que se amalgamen en los centros que corresponden al Signo de Cáncer.